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Historia 30368 — capítulo 24
Alice quería llevar a Adela de compras, pero no la convenció. Se fue a casa después de visitar a Bella.
A la mañana siguiente, mientras dejaba la mochila en la taquilla para no llevar tantos libros, un chico se paró a su lado. Era Steve Jorkins.
- Hola Adela, buenos días - ella estaba asombrada, pues ese chico del equipo de fútbol nunca le había dirigido la palabra. Habían miraditas, pero nada más.
- Hola Steve.
- ¿Vas a clase de química? - le preguntó. Obvio. Viernes, 1ª hora, química. No había que ser un hacha para saberlo, él también asistía a esa clase.
- Claro. ¿Tú no vienes?
- Sí, sí. ¡Claro que voy! - ¿Eso eran nervios? - solo me preguntaba, si te importaría que te acompañase a clase.
- No, claro. Vamos.
- Adela, te quería pedir algo...
- ¡Venga suéltalo! No me vengas con intrigas.
- ¿Quieres venir al baile de graduación conmigo? - preguntó algo tímido. No era el quarterback, pero jugaba bien. ¿Cómo podía permitirse amedrentar al contrario y en momentos así sentirse cohíbido?
- Claro... - dijo Adela perpleja. ¿Por qué había aceptado? Por no ir sola. Sonrió.
El baile era la semana próxima. Tras las clases de aquella mañana, Steve la volvió a buscar para preguntarle si quería ir con él el sábado al cine. En Port Angeles. Accedió.
El movil le empezó a sonar.
- Vas a necesitar un vestido para el baile - oyó decir a Alice al otro lado del auricular.
- ¿Cómo sabes que me han pedido ir al baile?
- Ady, yo soy como Dios, lo sé todo, lo veo todo.
- Estudia periodismo. Serías buena reportera - hubo risas por ambas partes.
- Te recojo a las cuatro, estate preparada.
Puntual como un reloj suizo, Alice estaba en la puerta de Ady a las cuatro y la llevó a velocidades supersónicas a Seatle. Pararon en el centro comercial y eligieron sus vestidos. Al de Adela habría que entrarle un poco, pero Alice no quiso que la dependienta, muy amable ella, le hiciese los retoques. Ya los haría ella en casa.
El vestido de Ady era verde manzana. Compraron unos adornos y pasaron por la joyería. Adela compró también algo para el día siguiente, ya que iría al cine con Steve.
- ¿Él te gusta? - me preguntó Alice.
- No especialmente. No me cae mal.
- ¿Te gusta algun chico?
- No.
- ¿Alguna chica?
- Alice, me has pillado. Estoy enamorada de ti - hubo risas - no me gusta nadie. Estoy enamorada de mi niño. Ya ni siquiera siento amor por el padre.
- Ya te llegará.