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Historia 30368 — capítulo 26
Alice llegó como un vendaval de energía a casa de Adela. Tras ella vinieron todos los demás y Bella y Edward andando pues había ido a buscarla a su casa.
- ¿Qué pasa aquí? - preguntó Adela todavía somnolienta y desenfocada.
- Venimos a darte la enhorabuena - comentó Rosalie dando saltitos.
- ¿La enhorabuena de qué?
- ¿Es que no has mirado el correo? - preguntó Alice corriendo a la puerta y tenderle las cartas.
- Obviamente no, me acabo de despertar. ¿Es que no sabéis lo que es ya desayunar tranquilamente antes de ponerse en marcha?
- No - dijeron algunos de ellos - Ady suspiró.
Miró el fardo de cartas, nada interesante. Facturas, facturas. ¡Un momento! Esta carta no es una factura. ¡Es del Hospital! Adela abrió el sobre con manos temblorosas y lo leyó en voz alta. ¡Había conseguido el empleo de celadora! Empezó a dar saltitos de alegría y se le sumaron Alice y Rosalie y poco después también Bella.
- Tienes que ir hoy a mediodia a hablar con el director del hospital - le comentó Alice - ponte el vestido de flores, el sencillo.
Adela estaba muy contenta. Ya no tendría que estar gastando de su fondo de ahorros, fruto de los malos tratos de sus padres. Ahora sería autosufficiente. Podría salir adelante sin tocar sus ahorros. Era feliz, inmensamente feliz.
Fue a la entrevista y ni en sus mejores sueños había imaginado que todo iría tan bien. Carlisle había abogado por ella durante la entrevista de trabajo. Por eso se puso a hablar con los otros dos. Ganaría 1230 $ al mes y haría turno inglés. Siete días trabajados, dos de descanso, menos el tercer turno que descansaría tres días. Y haría turnos de ocho horas, mañana, tarde y noche. El Director le tendió una bolsa con tres uniformes, que no debían salir del Hospital, pues se lavaban en la lavandería. Debía coser su nombre en ellos y colocarlos en su taquilla. También le proporcionó un par de zapatos blancos. Le dio la tarjeta de fichar y una hoja con sus horarios de todo el mes. Empezaría el 1 de julio. A las seis de la mañana.
Pronto se dio cuenta de que el mundo era maravilloso. Se olvidó de Conrad e hizo buenas migas con sus compañeros de trabajo, todos más mayores que ella. Excepto los medicos internos, que tenían cinco años más, esos eran los más jóvenes.
Julió pasó y también Agosto. Septiembre no se hizo tardar. Y con él, el cumpleaños de Bella.
A Bella no le gustaba celebrar sus cumpleaños, y éste en especial. Cumplía 18 años y Edward tenía 17 por toda la eternidad. No quería regalos, pero claro, nadie le hicimos caso. Carlisle y Esme le regalaron un par de billetes de avión abiertos para ir a visitar a su madre. Jasper, Emmett y Rosalie, un equipo de música para la tartana que tenía por coche y Edward y Alice un cd con música tocada por el mismo Edward. Adela le regaló un jersey color lavanda con un bordado murciélago en un costado, Bella simplemente sonrió.
Pero durante la fiesta hubo un percance. Bella, dentro de su torpeza se cortó con uno de los papeles de los regalos y se hizo sangre. Jasper se abalanzó sobre ella y Edward le paró los pies. Emmett y Rosalie tuvieron que llevárselo fuera. Empujó a Bella y cayó encima de la mesa de madera rompiéndola y haciéndose una brecha en un brazo. Esme y Alice, por la tentación se marcharon y Ady estaba de pie a un lado, agarrando a Conrad fuertemente en sus brazos y éste llorando, todavía impresionados por la escena tan terrible que terminaba de acontecer. Carlisle enseguida curó a Bella en la cocina y Edward se ofreció a llevarnos a todas a casa.
Desde aquél día Adela notó que estaban muy extraños los dos. Edward había vuelto a visitarla por las noches aunque estaba muy callado. ¿Por qué? Solo él lo sabía. Adela había estado escribiendo a diferentes universidades que facilitaban los estudios a distáncia, pero ninguna la quería matricular. Hasta que en la cercana Seatle (joder como odiaba ella esa ciudad) le permitían la matrícula y le facilitaban los horarios de los examenes para la entrega de trabajos y examenes. Así que no tuvo más remedio que apuntarse a ésta.
Escogió la carrera de Filología Inglesa, con introducción a las filologías europeas: Clásica e Hispánica. Tuvo que desplazarse a Seatle para pagar las tasas de matrículas y comprarse los libros, nunca pensó que le harían falta tantos libros, pero en fin. Eran por una buena causa.
NOTA: En Luna Nueva se supone que les falta por cursar el último año de instituto, pero Adela iba adelantada para su edad y debido a su condición de Emancipada pudo cursar estudios universitarios antes.
Edward estaba esperándola en casa cuando aparcó y empezó a bajar los libros del coche.
- Hola Edward.
- Hola. ¿Dónde has dejado a Conrad?
- Con Sue Clearwater.
- Es una lástima, me habría gustado despedirme de él.
- ¿Como que despedirte? - Ady se había girado en redondo y estaba frente a él.
- Nos vamos de Forks. Ya llevamos aquí demasiado tiempo. Carlisle dice que tiene 33 años, obviamente no los aparenta.
- ¿Dónde os váis?
- Si me juras que jamás se lo dirás a Bella, te lo diré.
- Pero...
- Júramelo.
- Está bien, Edward. Te lo juro - Ady estaba segura que le costaría mucho mantener esa promesa.
- Nos vamos a Chicago. Prometo llamarte, todos lo haremos, pero vamos a salir de la vida de Bella. Como si nunca hubiésemos existido.
- Pero... - Edward le colocó un dedo en los labios.
- No me hagas esto más dificil de lo que ya es. No es una decisión fácil. Por favor, esconde todas las fotos mías que no estén al alcance de Bella y cuidala.
- Está bien, Edward. No te lo haré más difícil. Pero me rompéis el alma con vuestra marcha.
Edward le dio un beso en la frente y un fuerte abrazo y se marchó.
Por la tarde, subió a buscar a su hijo y se encontró con Seth viendo la tele y Leah con su cara de pocos amigos, para variar. Volvió a casa cuando ya estaba oscuro, después de ir a casa de Bill y Jacob a charlar un poco y saludar a Emily y Sam.
Charlie estaba en la puerta de su casa. Estaba lloviendo.
- ¿Has visto a Bella? - preguntó.
- No.
- Ha ido esta mañana a dar un paseo por el bosque y todavía no ha vuelto.
- Pues no se nada. ¿Y si le pides a Bill que vengan Sam y sus amigos? Conocen muy bien estos bosques y son buenos rastreadores, si le ha pasado algo, seguro que son ellos quienes la encuentran.
- Buena idea.
Charlie se marchó hacia su casa y Adela entró corriendo en la suya. Sabía que Charlie estaría hablando con Bill así que ella llamó a Sam para que estuviese sobre aviso.
Estuvieron buscándola durante mucho rato. Pero ella sabía que los sentidos de un lobo quileute era fuertes y no tardarían en encontrarla.
Cuando la hayaron, ella solo repetía una y otra vez "se ha marchado, se ha marchado" y no decía nada más. Adela fue a casa de Charlie y preparó café para todos los que allí se encontraban, que no eran pocos, Sam le hizo un movimiento con la cabeza. Sabía que ese movimiento era por haber pensado en ellos para buscarla. Fue un acierto. Charlie intentó comunciarse con los Cullen pero ninguno le cogían el teléfono.
- Se han ido - dijo Adela.
- ¿Dónde? - preguntó Charlie.
- No lo sé. Vinieron esta mañana a despedirse de nosotros. Al parecer a Carlisle le han ofrecido un buen empleo en otro Hospital y se han marchado.
- Mal de amores - comentó Harry Clearwater.
Dejaron a Bella descansar en paz y cada uno volvió a su casa.