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Luchando por un amor imposible — capítulo 25
Los colores ámbar y castaño comenzaban a bañar las calles y praderas. Hojas secas por el suelo denotaban un ambiente frío, en cierto modo, lo era.
En pleno auge de la relación de Ron y Hermione, la de la pelirroja con Harry rozó el suelo en su caída. Ginevra Molly Weasley cargada de celos, Harry James Potter confuso, apenado y dolorido… y, finalmente, la causante de todo esto viviendo feliz en la inopia. Sus amigos, irritados ante el rechazo entre ambos, deciden tomar partido en el asunto.
(Valle de Godric, Casa de los Potter) [Miércoles, 6:12 pm]
- Ni intentes hablar con ella, también cree que le has dado de lado por Crystal. Jamás la vi así… no era así…
- A todos nos cogió por sorpresa su odio ante Crystal, Harry. No se quién fue el que lo decidió, pero si fuiste tú, sólo lograrás que Gin confíe más en que tu corazón no le pertenece a ella y será peor - Hermione cogió la mano de su primo-. Mira, no creo que sea cierto, sin embargo… Harry, ¿Qué sientes por…?
- ¡Nada! ¡Nada, Hermione, nada! Ese es el caso, ¡que no siento nada por Crystal! - pensó unos segundos-. Ginny no quiere saber más de mí por absurdos celos.
- Entonces fue ella… - murmuró la chica - ¿Tú cómo estás?
Él la miró de tal forma que le comunicó todo lo que sentía, aun así, necesitó desahogarse.
- Mal. Fatal. Traicionado. Hundido. Herido. Rabioso… sabes que prometí no encariñarme de nadie más porque a todos los acabo perdiendo. Ron y tú sóis mis primeros, mejores y más importantes amigos. La familia de Ron junto a ti, desde que os conozco, sois mi familia, pero realmente quería formar una familia con Ginny, mi familia de sangre, la que nunca he podido disfrutar - comprobó cómo lo miraba ella-. Sí, ya sé que eres mi prima. No me refiero a eso, lo sabes. Nunca perdí de este modo a nadie y mucho menos que me importase tanto. No entiendo por qué ante Ginny sólo Luna y tú podéis ser buenas amigas mías…
(La Madriguera, Casa de los Weasley) [Miércoles, 7:20pm]
- ¡¿Por qué la odias tanto?! ¡Está con Draco Black, no con Harry!
- ¡No es asunto tuyo, maldita sea! Es tu mejor amigo, ¡lo defenderás a muerte! Eso hacéis todos.
- ¡Frénate, guapa! ¿Realmente crees eso? Crees que Harry le mentiría a Hermione si hipotéticamente supiera que me gusta otra, ¿no es así?
- Es distinto, es su mejor amiga y él es muy… leal… ¡Ronald, no me enredes!
- Ya, es leal… es leal con ella pero no contigo… y mi palabra, con lo protector que soy respecto a mi hermana pequeña, no tiene valor, a pesar de que ella conoce mis intenciones de partirle la cara a mi mejor amigo el día que me enteré que estaban juntos.
Ginny derrotada ante la realidad en las palabras de Ron, se sentó en la butaca pensando.
- Por cierto, me voy yendo, que quedé con Hermione… en Oxford - antes de que Ginny pudiese replicar, él ya se había desaparecido.
(Residencia de estudiantes de la universidad de Oxford, Habitación de Crystal) [Miércoles, 7:54 pm]
- ¡Adelante! ¡Está abierto! - sonó una voz desde el interior.
Al abrirse la puerta dos figuras entraron. Y allí vieron a Crystal sentada en una de las camas estudiando.
- ¡Hola, chicos! ¡Qué suerte que Kathy no está…! Bah, mi compañera - Crystal se levantó a saludarlos y les ofreció las dos sillas de escritorio para que se sentasen-. Lamento el desorden, es que estamos de exámenes y no nos da tiempo de dedicarnos mucho a la habitación. Tampoco hay muchas ganas - rió.
La habitación estaba un poco revuelta, pero no sucia. Ambas camas estaban hechas y cubiertas por unas colchas verdes con el escudo de la entidad, y la de Crystal estaba bajo la ventana del cuarto. Las paredes lucían un rojo pastel desteñido por el tiempo y los muebles eran de distintos tonos de madera.
- Crys, hola, venimos porque… - comenzó Ron que no supo continuar.
- Porque ha pasado algo - concluyó Hermione cruzando las piernas.
- No me asustéis, ¿Qué…?
- ¡No, no! Tranquila. No es nada grave, pero creemos que tú tienes que ver - a Ron le comenzaba a gustar este juego de detectives.
- No comprendo…
- Desde que nos reencontramos tengo curiosidad por tu trato hacia Harry, cuando te lo presenté en la calle lo miraste de un modo extraño.
- No todos los días encuentras a una leyenda de la magia por un barrio muggle - le encantaba pronunciar esa palabra-. Draco me había hablado de su historia, no me contó ni que lo conocía en persona ni que tenía su edad. Tampoco sabía que tenía una hermana, mucho menos que fueses tú. Me extrañ´´o que estuvieses con un mago.
- ¿Y por qué te habló de Harry? ¡Ellos se odiaban! - Hermione le dio un codazo en las costillas a Ron-. ¡Uch! ¿Qué? Sabes que es verdad. No sé, si yo conociera a un muggle y le cuento mi vida… no es normal empezar por mi peor enemigo.
- Es que le pregunté por superhéroes. Sí. Si todos hacíais magia, no existirían los superhéroes en los cómics infantiles.
- Ahí fue cuando te dijo las hazañas de Harry… Tiene lógica - Hermione asimilaba la información pacientemente, mientras sabía que en la cabeza de Ron se estaban formulando nuevas preguntas.
- Oíd, ¿Por qué me preguntáis esto? Quiero decir, ¿a qué viene?
- Crystal… ¿Te gusta Harry? - Hermione dejó las discreciones donde mismo las dejó el pelirrojo pegándole una colleja. Ella lo miró enfadada, él la miró asustado-. Es mi Hermana, lo siento, tengo que saberlo.
- Claro que me gusta.
- ¡¿Qué?! - Preguntó al unísono la pareja.
- ¡Pero estás con Draco! Y Ginny… - se excusó Hermione.
- A ver, me gusta como amigo y como persona, nada más. Es alguien muy interesante, al igual que vosotros. Yo quiero a Draco. Pero sigo sin entender a qué viene todo esto.
- ¿Entonces no quieres nada con mi primo?
- ¡Que no, tonta! Respeto la propiedad ajena y cuido la mía - le guiñó un ojo a su amiga-. Ahora explicadme.
- Mi hermana ha dejado a Harry por tu culpa - serio, Ron se levantó y se apoyó en un trozo de pared libre con los brazos cruzados.
(Bar "Mirada perdida de un Weasley", en la barra) [Jueves, 8:33 pm]
- Dos cervezas de mantequilla, por favor, Ron.
- Mmm… Sólo por un beso y bajo pago previo - se estiró por encima de la barra para que se lo diera.
Ella se dispuso a dárselo hasta que ambos sintieron una mano en las caras.
- Como si te da mil, Romeo, quiero el dinero de una de ellas en mi bonita caja registradora, y tristemente una, ya que esta dulce flor de lotto - acarició la barbilla de Hermione - permite que los fines de semana entre mucho más en mi bonita caja - le dedicó un guiño. Weasley, ¡a trabajar!
- ¿Y eso? - Preguntó Crys-. Creí que era Darla la que te daba beneficios.
- Eh… -George se vio pillado.
- Verás, mm… yo le presenté a… a Darla y… y … siempre se sentirá en deuda conmigo - lo salvó Hermione.
- Exactamente… ¡Weasley, a trabajar! - Y continuó pasándole un paño a la barra.
- Creo que esa va por mí. Malfo… Black… Draco, como te llames, ¿Tú quieres algo? - Vio que el rubio negó con la cabeza y sirvió las bebidas a las dos chicas.
No había mucha gente en el recinto; unos pocos cenando o tomando algo. Era entresemana y la mayoría los niños ya estaban en Hogwarts, los adultos tendrían que trabajar esa misma noche o al día siguiente. Ron Tras la barra con su hermano y jefe eran los únicos disponibles para atender el negocio en ese turno. Sentados en butacas a la barra estaban Harry, Hermione y Crystal, rodeada por los brazos de Draco, que había preferido quedarse en pié.
- ¿Segura que va a venir, Hermione?
- Harry, de verdad que lamento haber sido un problema - dijo Crystal antes de que Hermione interviniese.
- Pues anda que yo… ¿Qué es todo esto, Hermione?
- ¡Ginny! - Se sobresaltaron todos; Ginny llegó.
La pelirroja cogió del brazo a su amiga y le indicó que quería hablar con ella afuera, probablemente para decirle que de haber sabido que Crystal o Harry iban a estar allí, ella no habría aparecido, pero Harry se le adelantó.
- Gin, por favor, tenemos que hablar.
Tras dudar mirándolo a los ojos decidió salir al callejón a hablar con él. Harry miró a Hermione antes de salir.
Cinco minutos más tarde Crystal no aguantó más y fue tras ellos Draco quiso seguirla, pero antes pidió que Hermione mantuviera esa conexión mental con Harry a ver qué tal iba todo y si era conveniente.
- "Esto va mal, que no salga Crystal, o Ginny se pondrá peor… déjalo, ya está aquí" - y efectivamente se oyó un gritó de odio por parte de Ginny cuando Crystal abrió la puerta para salir.
Draco también fue. Quedó sola Hermione que miraba la puerta pensativa hasta que Ron la sacó de su trance mientras recogía los vasos vacíos.
- ¿Qué, también quieres ir?
- No creo que sea conveniente. Ya nos hemos metido bastante, y por lo que Harry pudo decirme y lo que vi en la conexión… tu hermana no entra en razón.
- Pues parece que al fin tiene algo en común conmigo.
- ¿Ser cabezota? - Ambos rieron-. Ponme un vaso de agua, por favor y cuando el jefe no mire te lo pago junto con la cerveza de antes - le guiño un ojo y Ron sonrió cariñosamente.
Pasó otro rato sin recibir de fuera más información que la que traía el viento cada vez que alguien abría la puerta. Hasta que Harry recurrió al hechizo de la conexión mental establecido por Hermione.
- "Malfoy escapó de Azkaban, está aquí, parece que le faltan unas tuercas, creo que necesitaremos ayuda"
- ¿Qué? - cuestionó la chica en voz alta.
- ¿Cómo dices, querida? - preguntó la señora que estaba a su lado. Hermione negó con la cabeza y miró a Ron que ya tenía su atención puesta en ella olvidándose de lo que estaba haciendo con la caja registradora y con un semblante serio. Hermione movió los labios sin pronunciar un "vamos". El chico cerró la caja y se quitó el delantal negro, George los observó, pero por algún extraño motivo no lo detuvo.
Lo primero que vieron al cruzar la puerta fue el rostro de un Lucius Malfoy demacrado, con cabello descuidado y ropas raídas. Era difícil distinguir que era él, mas una extraña sensación lo confirmaba.
- ¡Ningún hijo mío estará jamás con una muggle! ¿Cómo has osado relacionarte con Potter, Weasley o está mascota para elfos? señalaba a Crystal-. Eres la deshonra de tu sangre… no volverás a llamarme padre en tú vida, ¡asqueroso traidor! - estaba enfadado.
- No se preocupe, señor, que no lo llamará padre - Hermione se hizo notar, Ron trató en vano de impedírselo.
Los más cercanos a ellos, que estaban agarrados de la mano como si eso les proporcionase protección, eran Crystal, que se escondía muerta de miedo tras Draco, al que le clavaba las uñas en el hombro y la espalda, y asomaba la cabeza para poder ver qué pasaba, después Harry, al que lo seguía a una distancia prudente, Ginny. El mortífago en paro daba ahora la espalda a la puerta del local. No paseaba nadie por el callejón, aun así, mantenían las varitas abajo.
- Vaya, vaya, vaya… la sangresucia y su novio el pelirrojo, porque imagino que ya estaréis juntos. Ya conocéis el dicho, mala hierba crece junta y si no, su semillas se ajuntan - se carcajeó mientras Ron (en realidad todos, excepto Crystal) le clavaba una mirada desafiante, y de pronto torció de nuevo su expresión-. ¡No me distraigas, niña! - Miró a Draco - Lo que te faltaba, relacionarte con la sangresucia de Granger - escupió al suelo y caminó hasta situarse a pocos centímetros de su hijo, Draco era un poco más alto-. ¡Qué bajo has caído! ¡Eres la deshonra de la magia!
- Al menos yo no acabaré en la cárcel por loco maniático y asesino.
Malfoy arrugó la nariz, lo que mostró a la poca luz que quedaba de día las nuevas arrugas de su rostro.
- ¡Niñato insolente! - le pegó un bofetón que dejó a Draco en el suelo. Inmediatamente todos alzaron sus varitas previamente sacadas en dirección al hombre-. ¡Qué penoso! Ahora tus enemigos sacan la varita por ti. ¡Ja! Patético - Pasando por encima de Draco se acercó a Crystal, que caminaba de espaldas muerta de miedo, pero no pudo rozarla porque alguien había creado un escudo para protegerla de él, los chicos buscaron al responsable de la genial idea, Harry descubrió que fue Ginny en el momento en el que Draco se levantó y con él su varita la llevó al cuello de su padre adoptivo.
- Atrévete a tocarla y te juro que te mato, Malfoy.
- Te has tomado en serio el no llamarme padre, parece que sigues siendo obediente y todo - retiró con un gesto la varita de su hijo.
- Tú no eres mi padre - soltó Draco con decisión-. Sólo eres la escusa perfecta para ocultar un embarazo a un padre inocente.
- ¿El relacionarte con gentuza te ha vuelto lerdo? ¡Soy tu padre!
- ¿Pero tú no has visto la pinta que tienes? ¿Tu lugar es la cárcel y nosotros somos gentuza? ¡Actualiza tu diccionario! - habló con valentía Ron aun cogido de la mano de Hermione.
- No, no, tampoco les tocarás a ellos - lo amenazó Draco ante las intenciones del hombre.
- ¿También los defiendes a ellos? - Se extrañó.
- Sí, ella, de sangre mestiza, es mi Hermana, y por tanto él mi cuñado, son mi familia, la más real y normal que he tenido.
- ¿Tú Hermana? ¿Qué colacuernos ha estado tomando tu madre?
- La píldora, desde que te conoce - lo desafió.
- Me estás empezando a cansar - canturreó-. Vuelve a afirmar que no eres hijo mío y no tendré reparo en mataros a todos, a ti inclusive.
- Soy hijo de Sirius Black.
La furia creció en los ojos del ex-convicto. Se alzó al cielo en forma de nube negra y comenzó a girar alrededor de ellos con rapidez, paró al tiempo de cogerlos desprevenidos y acertarle un "expelliarmus" a Ginny, lo que la hizo caer, dándose un sonado golpe en la cabeza y descuidando la barrera de Crystal. Lucius agarró por el cuello a la morena y murmuró algo como "no sé que interés puedes tener" y sé protegió de los ataques furiosos de Draco, Ron y Hermione con la chica aun agarrada por el cuello.
Por un instante a todos se les pasó por la cabeza el hecho de estar luchando en el mismo bando, pero no había tiempo para ello. Harry instintivamente había ido a socorrer a Ginny que estaba un tanto mareada por el golpe, ella quedó sentada y él de rodillas sujetándole innecesariamente la cabeza, se miraron y se lo dijeron todo, quizás esa fuera la última oportunidad para una mirada así. Volvieron a la realidad y vieron la batalla que se ejecutaba ante sus ojos. Ellos no se unieron, Ginny no podía y Harry no la dejaría sola. La varita de ella estaba lejos, se aferró al brazo de él, que la rodeaba, mientras que con el otro mantenía un escudo.
- ¡Se acabó esta tontería! ¡Avada Kedravra!
Crystal resbaló al suelo desde el brazo de Lucius Malfoy, Draco cayó de rodillas herido por dentro, el mundo se paró para él. Hermione chilló y lloró al instante, Ron tiró de su brazo para evitar que cayera abrazándola con un brazo para que apoyase el rostro en su hombro y mirando con odio al asesino. Ginny ocultó su vista con el brazo de Harry.
En un arrebato, Draco fue a atacar a su padre, pero este no se movía y tenía los ojos muy abiertos. Poco a poco comenzó a caer hacia delante sobre el cuerpo de Crystal. Todos extrañados divisaron al frente a George apuntando recto con la varita. La maldición de George no llegó a tiempo ya que fue pronunciada a la vez que la de Malfoy.
Harry, Ron y George no supieron si guardar las varitas, finalmente lo hicieron. Ron cerró los ojos y rodeó a Hermione con el otro brazo y hundió su cara en la espesa melena de ella, Harry no dejó de mirar el cuerpo de Crystal afectado y besó la naranja cabellera de Ginny. George se quedó allí, de pié junto a la puerta. Draco apartó de una patada el cuerpo del hombre al que más odiaba en ese momento y llorando de rodillas abrazó, besó y acarició desesperado a la que había sido la única mujer a la que realmente amó en la vida.