Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Luchando por un amor imposible · de

Luchando por un amor imposible — capítulo 27

  • ¡Ay! Hoy vuelve mi pequeña Potter… Estoy tan feliz… - sollozaba la mujer.

   - Pues vete diciéndoselo a tu cara, mamá, porque muestras lo contrario - Ron replicó desganado. En su cabeza debatía mil modos de contarle a su recién adquirido cuñado que él y Hermione llevaban sin hablarse todo el mes en el que ellos habían estado de luna de miel.

   - Ronald, cielo, ¿por qué no llamas a tu padre para que limpie rápido la casa donde vivirán?

   - Porque es absurdo, ya la limpiarán ellos.

   - ¡Desde luego...! No hay quién te aguante cuando piensas en Hermione. Vete a buscarla y pídele perdón.

   - Sí, hombre, lo que me faltaba, mi madre dándome consejos de cómo volver a humillarme ante una chica.

La señora Weasley se sentó con él.

   - Cuando la chica merece la pena, no te humillas, luchas por lo que quieres.

   - Mamá, hay dos cosas de las que estoy seguro: uno, lo de la discusión en la boda fue humillante más que luchar por algo; dos, no voy a hablar de sentimientos con nadie y menos contigo que no tienes ni idea de lo que ha pasado - se levantó sin mirar a su madre y se dirigió a su dormitorio.

     La señora Weasley quedó sola en la mesa de la cocina, herida por las palabras de su hijo a la vez que comprensiva. "¿Por qué iba a hablar de sus cosas con una vieja abuela como yo?" pensaba la bruja.

   - Señora Weasley, no le haga caso. Sabe que cuando quiere puede ser muy… - gruñó - en fin, eso.

   Al margen de sobresaltarse, la señora Weasley agradeció la visita de la nueva visitante en la casa.

   - Cielo, y mi hijo que dice que no tengo ni idea…- se levantó de la silla con calma y se acercó a Hermione, que aguardaba en la puerta. Enmarcó su cara con las manos-. Tú vales mucho - sonrió.

Se quedaron así quietas con una sonrisa cómplice y cariñosa dibujada.

   - Un segundo - interrumpió la mujer-. ¿Cuánto llevas aquí?

   - Hará unos cuatro minutos. Sí, lo oí todo. No se preocupe, su hijo se ha disculpado, el problema es que yo no he querido aceptarlo - se ruborizó.

   - Disculpa a esta vieja curiosa, pero ¿qué es lo que os hizo discutir en la boda?

   - Varias cosas, señora Weasley, llevábamos mucho sin hacerlo y… ¡No! Quiero decir, sin discutir. En algún momento uno de los dos saltaría.

   - No podéis separaros cada vez que difiráis en algo. ¡Si no, no habría matrimonio en pie! La convivencia se basa en comprender y aceptar las opiniones del otro… manteniendo las tuyas propias, claro

Escondidos desde las escaleras cuatro oídos atentos oían la conversación.

   - Eso le dice a ella, pero a la hora de la verdad será sólo la opinión de Hermione la que cuente, aunque, conociéndola, será la correcta.

   - Papá, ¿Crees que Hermione y yo duraremos para siempre?

   - No, hijo, no si seguís separándoos cada vez que discutáis.

   - Mamá y tú… ¿alguna vez estuvisteis como ella y yo?

   - La pareja que no pasa por eso no puede durar. ¡También fuimos jóvenes! Si realmente la quieres, tratad de superarlo.Ron le cruzó la vista y calló unos segundos, después añadió completamente seguro:

Lo miró mientras Ron pensaba. No parecía muy convencido.

   - Hijo, la quieres ¿verdad?

   - Sí, papá, es la mujer de mi vida, la amo.

Compartieron una sonrisa cariñosa mientras Hermione y Molly continuaban hablando.

   - ... y verás que muchos problemas acaban teniendo que ver con vuestra vida en la cama…

   - ¡Mamá! - Ambas lo miraron asustadas por la intromisión-. Juraría que te dejé claro que no quiero que te metas en mi vida - llegó hasta ella, le pidió perdón al oído y la besó en la frente al tiempo en que dirigía su mirada a la joven-. Hermione, cuando termines de hablar con esta cotilla, ¿Puedes subir a mi cuarto? Parece ser que es el único lugar con intimidad en esta casa.

   - Em… ¿yo?

   - Claro, cielo, está pasando la crisis de los dieciséis: con su madre no es capaz de hablar - a la bruja le molestaba el hecho, pero a Hermione le causó gracia el repentino rejuvenecimiento de madurez con el que presentó a su hijo.

   - Ja, ja - ironizó Ron-. Cuando puedas, ¿de acuerdo? - añadió antes de irse.

   - Ve - ordenó Molly leyendo la duda en el rostro de Hermione.

     Hermione caminó dirección a las escaleras, no sin antes darse la vuelta e ir a abrazar a la señora Weasley, que, para su opinión, lo necesitaba. Ésta le dedicó un "gracias" débil, pero cargado de sincera gratitud.

Llamó a la puerta.

   - Pasa - como tantas otras veces, Ron estaba tumbado en su cama boca arriba.

   - Tú dirás - fría cual hielo, Hermione preparó su defensa.

   - Eres tú quien ha venido - se estaba sentando bien al borde de la cama - a mi casa… la casa de mis padres. En cualquier caso, siéntate - le ofreció un hueco junto a él, ella lo aceptó insegura-. ¡Tranquila, que no muerdo! ¿Por qué te pones a la defensiva conmigo?

   - No lo sé, Ron, siento que contigo tengo que estar siempre así.

   - Eso es triste, ¿no crees? - Lo dijo de corazón - Se supone que conmigo es con quien más relajada deberías encontrarte y estás a la constante defensiva - le acarició el pelo a la altura del cuello, haciéndola estremecer.

     Un par de ojos castaño perfectamente conectado a otro de ojos azules poco a poco traspasaban la unión figurada a otra de estilo físico. Tenían el consejo de dos veteranos en el tema y el perdón ya estaba dicho. Sus labios jugaban entre ellos y, de vez en cuando, sus lenguas. Sellada quedaba la reconciliación y el muro de hielo de Hermione se derritió al instante. Pararon un momento, en el cual mantuvieron las frentes juntas, la mirada y esa sonrisa cómplice, juguetona, cariñosa, tímida, suave y bella que sólo conoce el enamorado.

   - Venga, si hemos llegado a 19 meses sin discutir, estoy seguro de que la próxima vez ya estaremos casados y ahí sí que no te me podrás escapar - bromeó el pelirrojo.

   - ¿Sigue en pie la boda? - dijo dulcemente.

   - ¿Qué pasa? ¿Ya te arrepentiste? - la besó agarrándole el cuello sin dejarla responder, por miedo a la respuesta o quizás porque ya la conocía. Permitió a la pasión apoderarse de su mente y liberarse en su cuerpo.

     Poco a poco atrajo a Hermione mientras él caía sobre la cama. Ella no opuso resistencia. Volvían a aquel 31 de diciembre de tres años atrás. Amor sincero y confianza mutua eran sus aliados de nuevo. Ron no sabía hasta qué punto Hermione querría seguir, por lo que no tomó iniciativa alguna.

     Hermione estaba sobre él con una rodilla entre sus piernas para apoyarse en la cama y la otra estirada. Con ambas manos, hacía, a su vez, de prisión para Ron y sujeción para ella. Él ya había bajado las suyas a las caderas de ella. Sin haberse cansado de los labios del chico, decidió probar el cuello, haciéndolo estremecer.

     Él lo disfrutaba, pero demasiado. La paró obligándola a besarlo de nuevo en los labios. Ron, sin saber ya qué hacer, de un impulsó la dejó a ella debajo y él se colocó en una posición similar a la que ella había ocupado antes. Continuó besándola.

     Hermione sintió de pronto los labios de Ronald sobre su oreja a tiempo de que un agradable escalofrío la recorriera. De pronto, algo nubló su mente.

   - ¡Espera! - apartó ligeramente a Ron, lo suficiente para poder mirarlo a los ojos-. ¿Vamos a cometer el mismo error?

  - Tienes razón, no debería, yo… - el chico se disculpaba a la vez que trataba de reordenar su cabeza… y su cuerpo. Trató de alejarse de Hermione, pero ella se lo impidió.

   - Sabes que no me refiero a eso… - buscó de nuevo la mirada azul de él.

   - ¡Ah…! Te refieres a… ya… No, tienes razón, ya sufrimos mucho por lo que pasó.

   - Sí, pero ahora es diferente, podemos elegir.

   - Es lo que yo decía, no debemos compartir cama hasta después de casados - Ron aprovechó el instante en que ella se quedó pensando para sentarse en la cama y tratar de calmarse.

     Se estaba poniendo nervioso, no lo lograba, "ha sido mucho tiempo sin sentirla, casi tres años. Esa única vez… tan problemática vez… ¡No! Olvídate. Hoy no. La última vez la perdiste" pensaba el chico.

     Al ver cómo estaba Ron, no pudo evitarlo y decidió que esta vez el problema lo evitarían, pero no del modo en el que él pensaba. Se acercó por detrás y lo rodeó con los brazos. Lo besó tiernamente por el cuello, llegó a su oreja y la mordió juguetonamente.

   - No… ish… Hermione, para, ¡Para! - Tarde, Ron ya no aguantaba más. Se giró y la besó. Colocó una mano en su cuello y la otra en la cintura. La volvió a acostar en su cama. Paró tan sólo un segundo para mirarla a los ojos y decirle-: Te quiero.

   - ¿Aquí? - Preguntó ella.

   - Aquí y en todo el infinito - respondió él.

Ella rió.

   - Quiero decir, la puerta está abierta, Gin y Harry vienen hoy, y tu madre ronda la casa después de haberme dado una especie de charla sobre... sexo - se ruborizó.

   - Entonces ¿qué? - Ron estaba que ya no podía entender, ahora daba por hecho que ella le volvía a decir que no, aunque sabía que tenía razón-. Hermione, en serio, no juegues más conmigo - rogó apartándose de ella.

   - Tonto.

   - ¿Por qué?

   - Mi casa.

Eso sí lo entendió. Sonrió efusivamente, agarró su varita y a Hermione y desaparecieron.

Cama grande, sin deshacer… por ahora.

     Se besaron y continuaron besándose. Ron se olvidó de su timidez y le quitó la camiseta a Hermione. Masajeó su cuerpo, lo besó. Se quitó también él la parte de arriba, ella lo abrazó clavándole las uñas mientras él la besaba en el cuello.

   - Te amo… -murmuró ella.

     Al comprobar que Ron no se atrevería a quitarle el pantalón, ella se lo desabrochó a él, lo que lo hizo quitarle el de ella casi al momento. Ambos en ropa interior, en una casa para ellos solos. El sonido no sería problema, las intromisiones menos. Besos, caricias. Ron y Hermione, ese amor infantil que ya ha madurado.

   - ¿Te atreves tú solo? - Pícara, Hermione lo tentó a quitarle la parte de arriba.

     Ron aceptó el reto con un mínimo más de práctica que la vez anterior. Lo logró a la primera. Se deshicieron del resto de la ropa y tras una fugaz mirada a sus ojos, Ronald Weasley besó, acarició… y amó a Hermione. Volvían a estar juntos. Sólo que esta vez sin cavidad de errores.