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Luchando por un amor imposible — capítulo 36
En el salón de la madriguera todo estaba preparado, todo el mundo escondido y muchos susurros desvaneciéndose con el silencio. Oyeron el chisporroteo del fuego verde y vieron el resplandecer de las pares. Perfectamente sincronizados, todos salieron de su escondite gritando:
- ¡¡¡Bienvenido, abuelo!!!
Los niños se abalanzaron para abrazar al hombre que estaba emocionado por la sorpresa, antes si quiera de haberle dado tiempo a salir de la chimenea. Sin embargo, Hugo y Rosie fueron a abrazar a su padre.
Ron se sintió bien y besó sus cabezas, agradeciendo en el alma a su madre que se había quedado con Hermione y lo había obligado a traer al señor Weasley. Tras estar encerrado en el hospital tanto tiempo, el calor del hogar donde creció le inspiraba calma, aun así sus ganas de estar agarrado a la mano de su esposa era más fuerte que ese sentimiento.
- ¿Cómo está? - Lily miró profundamente a los ojos de su padre, donde él vio la madurez de la niña, esa niña que un mes atrás había decidido celebrar su decimosegundo cumpleaños junto a su madre, aunque estuviese inconsciente. Esa niña que el mes siguiente comenzaría segundo curso.
La familia se alegró de ver a Ron sin el marco de la blanca habitación, pero él decía "es el día de Arthur Weasley, no el mío".
Comieron una rica cena que prepararon Fleur, Angelina y Ginny en honor al homenajeado que después de 16 meses quedaba libre de la enfermedad que lo atormentaba. Ron cogió un plato con lo que sobró y a su vuelta al hospital se lo llevaría a su madre.
Unos veinte minutos después estaba cruzando el escaparate desfasado que servía de puerta al hospital y llegó al pasillo de su destino. Caminando en círculos allí fuera, estaba Molly.
- ¡Mamá! -ella se sobresaltó- ¿Qué haces aquí fuera? ¿Qué le pasa a Hermione?
Ella sonrió aliviada mientras él corriá dejando caer la comida del plato hasta llegar a ella y agarrarle los hombros.
- Ha despertado.
Ron la miró a los ojos inmóvil, tratando de digerir la información. Poco a poco, la noticia comenzó a verse clara en su cabeza y, entonces, abrazó a su madre cargado de felicidad.
-
¿Cómo ha sido?
-
Pues… - organizó sus ideas - Ronald, vino Malfoy y no sé qué pasó, los médicos dicen que…
-
¿Vino Draco?
-
A mí también me sorprendió. Pero la doctora dice que a lo mejor el oír la voz de él, alguien a quien también quiere, reactivó su cerebro, porque como siempre estaba rodeada por las nuestras, no había opción para la "sorpresa sentimental", dijo ella.
-
¿Ya se fue?
-
Sí, tenía que ir a trabajar, pero me prometió que vendría esta noche, otra vez.
-
¿Y por qué estamos aquí fuera y no entramos con Hermione?
-
Mmm… Ron, será mejor que te sientes - Molly terció su expresión de felicidad y señaló un banco que decoraba el pasillo-. Hay algo que he de contarte…