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Historia 30385 — capítulo 15
Era domingo por la mañana y nadie en su sano juicio se levantaría a las 7:00 am.
Nadie excepto Severus Snape, que tenía una importante cita… con una hermosa y linda pelirroja… que aunque no lo veía como él quería, aun así la quería con todo su corazón.
Como en la anterior cita, el pobre y nervioso chico, sufrió las mimas preocupaciones y situaciones un tanto patéticas que le provocaban cuando pensaba en la hermosura de chica.
Espero con todas sus fuerzas la llegada de ese ángel que hace que lo único que necesita para vivir era ver sus hermosos ojos verdes, sus lindos ojos que decían tantas cosas sin necesidad de palabras… que emiten un hermoso y lindo destellar y una paz infinita.
De la misma manera, espero a su bello ángel en la entrada del colegio. Respiraba con agitación, tenía que calmarse o arruinaría la cita que con mucha suerte había conseguido.
Y ahí venia.
Caminando por el pasillo con ese contoneo que lo hacía perderse en lo más profundo de sus curvas. Había un poco de viento, por lo que sus rojos cabellos se agitaban entre sus hombros como si interpretaran un baile para adorar a la pelirroja, y con esa sonrisa que lo embobaba… venía riéndose… con alguien.
¿Con alguien? ¿Quién es el ser infernal que estaba deteniendo a Lily?
Ese ser infernal… era James.
Bueno, era Emily… con James adentro… jejeje ustedes saben!
-¡hola Severus!- exclamo la pelirroja cuando se había acercado al chico
-¡Hola…!- contesto sin siquiera voltear a verla. Tenía los ojos puestos en Emily. Le echaba ojos de "¿Qué demonios haces aquí? ¡Estorbas! ¡Vete!", pero al parecer no entendía las señales.
-eh… Lily…- empezó a decir; no sabía muy bien como decirle que su amiga no era muy bien recibida sin que ella se ofendiera y que la amistad apenas reanudada se fuera por un inodoro.
-¿Qué paso?- pregunto la chica, después de ver a donde se posaban los ojos del chico, comprendió- perdón por no decirte… pero es que Emily me pidió ir con nosotros, ya que quiere ir a comprar ropa… ¿no te molesta?
-eh…- dijo Severus "si, me molesta y ¡mucho!", eso es lo que quería decir, pero esas brillantes esmeraldas junto con el rostro que reflejaba a mas no poder ternura, le impidieron decirlo, y en cambio, dijo- no, que venga
Así caminaron, hacia el pueblo, sin siquiera hablar con el decepcionado y furioso chico. Al menos eso pensó él…
-y dime, Severus ¿Qué has hecho de interesante en tu vida?- pregunto James sin ningún motivo en saber su vida, pero odiaba los silencios prolongados y prefería burlarse de Quejicus que a quedarse callado
-pues… nada
-¿a no?
-no…
-¡que aburrido eres!
-¿perdona?
-que eres un aburrido… no sé, cualquiera podría decirme cualquier cosa… que se ahogo en la mañana con el jugo de calabaza, que reprobó el mortal examen de McGonagall, que si ya tiene pareja…
Severus no pudo evitar sonrojarse y tropezar con una piedra.
James había dado en el blanco. Ahora si podía agarrarse a Severus de su conejillo de indias.
-oh… ¿pareja, Severus?
-eh…
-¡ya tienes novia! ¡Oh, Severus! ¡Que calladito te lo tenias!
-¿en serio tienes novia, Sev?- pregunto Lily inocentemente
-¡no, yo no tengo novia!
-¿y porque no?- pregunto Lily, sin darse cuenta de la perturbación de su ex amigo… ¿o amigo en proceso?
-pues es que yo…- "solo te amo a ti, y solo necesito que me des un si, para hacerte la mujer mas feliz del mundo" pensó Severus
-¿Qué? ¿Ninguna te llena o que?- pregunto James mas que alegre
-no es que…
-o es que… ¡ya sé!
-¿Qué sabes?- pregunto Severus deseando que la chica se cayera por un barranco y que al fin los dejara solos a Lily y a él
-no es que ninguna te llene… sino que ya la encontraste, pero no te atreves a decirle lo que sientes ¿o me equivoco?
-¿e-eh?- Severus estaba más rojo que nunca. Su piel blanca y sin chiste ahora estaba de un reluciente color escarlata que combinaba a la perfección con su lindo y turbador nerviosismo.
-¡tengo razón! ¡Estas enamorado!
-¡Cállate, Emily! Que no ves que ya lo hiciste sonrojar…- dijo aun mas inocentemente Lily- me alegro que ya hayas encontrado a un chica con quien tengas cosas en común "¡pero eres tú!" exclamo por dentro Severus "Tú eres la chica que me hace sonrojar… que me hace enloquecer cada que me miras a los ojos… cada que dices mi nombre"
-uy, perdón- dijo James mas divertido que nunca- y dime Severus, aquí entre nos, ¿Quién es la afortunada que tiene tu corazón en sus manos?
-¿Qué?- pregunto Severus, ya había recuperado el habla.
-¿Qué quien es la afortunada chica que te quita el sueño?- pregunto James con una perversa sonrisa en el rostro
-deja de molestarlo, Emily- dijo la pelirroja- a lo mejor Severus aun no tiene los suficientes ánimos como para ya decirle a la chica lo que siente… ¿no es así, Sev?
-pues…
-pero que tontería… un hombre no debería de ser así- exclamo molesto James
-¿Cómo?- pregunto Severus, tal vez la presencia de Emily Breslin no seria tan molesta después de todo… podría sacarle información muy valiosa…
-¡Que los hombres no deberían de ser así! ¡Que los hombres deberían de decir sus sentimientos! ¡De esa manera ninguna chica estaría mal por la indeferencia de los chicos!
-ese es buen punto- dijo Lily, mientras entraban al pueblo, en donde ya había bastante actividad como para ser domingo por la mañana.
-¿la apoyas?
-claro- dijo Lily con una sonrisa- las chicas tenemos un muy buen sentido para saber lo que los demás (en especial los hombres), no pueden ver. Pero no siempre es muy bueno y nos causa muchas peleas con nosotras mismas
-jejeje… me vas a matar, pero no te entendí nada, Lily- dijo Severus avergonzado
-lo que quiero decir es que si los hombres dijeran lo que sienten, nosotras estaríamos mas felices, ya que no nos romperíamos la cabeza preguntándonos si les gustamos o no
-en pocas palabras, nos gusta que sean directos- dijo James "¿nos gusta…? ¡Ya estoy hablando como si en realidad fuera mujer!" "hay que ser directos en cuanto al amor se refiere" pensó Severus "así que tengo que decirle lo que siento a Lily de una manera directa y…"
-con la verdad- dijo James, como si leyera los pensamientos de Severus
¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨ Y en la noche.
"¿Y Remus?" pensó James mientras caminaba por el pasillo del segundo piso "¿Dónde se habrá metido?"
Esa noche había ido a visitar a Emily a la enfermería, este era el segundo día sin caminar de Emily y quería asegurarse de que todo estuviese en orden. Cuadro llego a la enfermería, se encontraban todos, excepto Remus.
-¿Y Remus?- pregunto James a Peter, debería de estar ahí, todavía tenía rasguños y golpes de la última transformación.
-no sé… no lo hemos visto desde la comida
-mmm… bueno, ¿Cómo sigues, James?
-bien, gracias- contesto Emily
-bueno… voy a buscar a Remus
-¿para que?- pregunto Sirius curioso
-es algo que no te incumbe- respondió altaneramente James.
Conforme caminaba, veía a través de las ventas que la lluvia que se avecinaba había empezó con una leve llovizna. Ya se estaba preocupando por su amigo.
Remus no era como él o como Sirius; él no era predecible, así que podía estar metido en cualquier lugar… haciendo cualquier tipo de estupidez para desahogarse. El carácter de Lunático era bastante tranquilo, y era difícil hacerlo enojar, cuando esto pasaba, por lo general se desquitaba en las transformaciones. Pero ahora no lo habían hecho enojar… Ahora le habían roto el corazón.
Scarlett y Christopher habían regresado a ser novios. De esto ya había el día anterior, pero Remus, al estar en la enfermería no se había enterado hasta ese día, gracias a un grupo de chiquillas que habían ido a visitar a una amiga con las buenas nuevas: "¡Scarlett y Christopher…. Ya regresaron!" se oía decir entre tanto desastre de las chicas. A pesar de que aun estaba débil, no quiso quedarse ni un segundo más en la enfermería (la razón: Scarlett, como buena amiga había ido a visitar a su querido amigo James, por su tan repentina incapacidad).
"¿Dónde esta?" seguía preguntándose James.
Fue cuando escucho algo.
(Si tiene la oportunidad, escuchen la canción de "kiss the rain" de yiruma, que es con la que relaciono este pedazo de historia… ¡en serio! ¡Si la escuchan mientras leen tranquilamente este pedazo, es mucho mas lindo!)
Si no se equivocaba, aquel sonido provenía de un piano. Y ese piano, provenía de la sala de música que se encontraba a la vuelta del pasillo.
Poco a poco, conforme avanzaba podía oírse con más claridad el piano, y del mismo modo, iba tomando forma las notas sueltas.
Cuando llego a la puerta de la sala, dudo en entrar. Estaba cien por ciento seguro de que la persona que tocaba aquella melodía era Remus.
Tenía dos opciones: dejarlo ahí solo para que pudiera pensar y desahogarse; o estar con él para apoyarlo en su silencio y su dolor. Opto por la segunda opción, ya que al fin de cuentas era mejor estar con él, aunque no se dijesen algo. Estar con él como buen amigo.
Abrió lentamente la puerta para no interrumpir, y se metió sin hacer ruido.
Y ahí estaba. Al fondo de la sala, en un rincón, se encontraba Remus tocando el mismo fino piano color negro que había sido el acompañante de Lily, cuando ésta había interpretado una canción en japonés, hace unos días.
James se acercaba a su amigo con pasos lentos… no sabio que hacer. No sabía si era conveniente hablarle o esperarse a que acabase de tocar el piano; o simplemente verlo sin decir o hacer algo.
La melodía que tocaba, suponía que era la melodía a la que se había referido Emily.
La melodía para Scarlett.
La melodía en sí, era preciosa (tenia un tono suave, era lenta, pero a la vez tenia un carácter triste), pero los mágicos dedos del licántropo hacían que se oyese aun mas preciosa.
Quizás fuese la composición de la melodía, o la manera en la que la ejecutaba Remus, o el sentimiento que le ponía a la interpretación que hacia que James experimentara una rara sensación.
Además del sonido de las teclas del piano, se podía percibir otro. James agudizo el oído para saber de que se trataba.
Eran sollozos. Remus estaba llorando.
Más decido que nunca, James se fue acercando más y más. De pronto, se paro en seco. No podía creer lo que estaba pasando.
Él también estaba llorando.
Se llevo las manos al rostro, y pudo confirmar que él también estaba soltando una que otra lagrima.
"¿Cómo…? ¿Por qué estoy llorando?" se pregunto James algo sorprendió "no sé por que estoy llorando… he visto llorar a Remus, eso no me debe de sorprender… a menos que… ¡Ya sé! ¡Lo sorprendente no es ver a Remus llorar, sino que yo, un ser que no conoce el amor, llore por una melodía de amor…! ¡Que ironía!"
Y en parte era cierto. James Potter no se había enamorado aun. Se le conocían chicas, pero ninguna de ellas se había ganado el nombre de "novia". Tal vez Lily Evans… ¡No! Ella solo había sido un capricho: "la única chica que se le ha resistido a James Potter con todos y sus seductores encantos". Solo por esta boba razón, el chico se había jurado a sí mismo, que aquella pelirroja algún día seria suya.
Pero dejando a un lado a la pelirroja, no conocía el amor. No tenia ni idea de lo que era sentir mariposas en el estomago cuando uno ve al ser amado. En pocas palabras, no sabía que era realmente el amor.
Así que, ¿Cómo ayudaría a su amigo, si él mismo no conocía a lo que se enfrentaba? Cuando se dio cuenta, ya estaba a menos de dos metros de su amigo. Y ahora podía ver que estaba empapado de pies a cabeza.
"Todo el tiempo estuvo allá afuera" pensó James
Se acercaba más y más, pero Remus no se percataba de su presencia, estaba muy concentrado en tocar el piano.
A escasos momentos de que Remus terminara de interpretar su triste melodía, James lo abrazo.
Con sus brazos pequeños, rodeo por detrás en el cuello de Remus, claro, evitando estrangularlo. Su cabeza la recargo en el hombro del chico. Lo sentía respirar, podía aspirar su aroma. Ese lindo aroma dulce combinado con humedad y tierra. James cerró los ojos y por un instante se sintió perderse…
-¿Qué haces aquí?- pregunto suavemente Remus, ya había terminado la melodía
-cuidándote- respondió James, sin abrir los ojos
-¿cuidándome? ¿Cómo?
-no lo sé… ¿Y tú? ¿Lo sabes?
-mmm…
-ya no llores- James hablaba con voz suave, pero con tono enérgico
-no puedo evitarlo… no sé que hacer para evitarlo… no sé nada…
-si quieras ayuda, aquí estoy- James lo dijo de buena manera
-si… necesito ayuda- Remus si lo dijo de mala manera.
En un rápido movimiento (lo que se dice ¡rápido!), James se encontraba en el suelo, con Remus encima de él (no la estaba aplastando, Remus se apoyaba con los manos y las rodillas, acorralándola, de una manera… bueno, ustedes saben).
James ni siquiera sabia como había termino ahí. Solo podía ver la silueta de Remus encima de él… oh, oh, conocía esa posición… si no se equivocaba, Remus quería… De repente, entendió que su conjetura era cierta, ya que sintió la mano de su amigo recorriéndole el muslo derecho.
Para ser sinceros, no le gusto nadita ese movimiento.
-Remus…- dijo James consiente de que tenia que evitar que su amigo llegara a la siguiente base
-Me ofreces ayuda… entonces dala- dijo Remus, acercándose lentamente a la chica, para darle el primer beso
-¿de que serviría acostarte conmigo?- pregunto James rápidamente, rogándole a todos los cielos, que la plática evitara semejante cosa.
-¿Qué?- pregunto Remus quedándose a escasos diez centímetros del rostro de la chica
-¿Qué de que serviría acostarte conmigo? Además, ¿para que quieres acostarte conmigo?
-si me acuesto contigo, le demostrare a Scarlett, a Christopher, a Sirius y a quien se atreva a decir lo contrario… de…
-¿lo contrario de que?
-de que no soy lo suficientemente hombre para que una mujer me escoja
-¿de que hablas?
-de Scarlett… ella no me escogió por esa razón…
-¿Cuál razón? ¿La de que de tu no eres como los demás que se acuestan con todas las chicas del colegio? ¡Tú no necesitas demostrar nada, Remus!
-pero…
-Remus- dijo James tomando el rostro del chico con sus delicadas manos, como si fuera ella la que le iba a dar el beso- ni Scarlett, ni Christopher, ni Sirius (bueno, ¿y Sirius que tiene que ver en todo esto?), ni siquiera tú, tienen la culpa de los enredos del amor
-¿eh?- el Remus de siempre, estaba volviendo
-es cierto que estés dolido por lo de Scarlett… pero eso no significa que por desquitarte, te vas a acostar con la primera mujer que se te atraviese. Además, no necesitas demostrarle nada a nadie lo que eres o no capaz de hacer… si Scarlett no te escogió, no fue porque seas menos hombre que Chris, sino porque desgraciadamente, no te corresponde…
-¿tu crees?- pregunto Remus, un poco mas coherente
-claro… además, estoy totalmente segura, de que pronto encontraras a… Repentinamente, alguien había abierto impetuosamente la puerta de la sala. Era Sirius.
-¡Remus, te hemos buscado por…!- se calló de sopetón. Si sus ojos no lo engañaban, estaba viendo al inocente y tranquilo Remus J. Lupin encima de Emily Breslin… Los dos estaban en el suelo de una manera bastante sugestiva…. La falda de ella estaba un poco mas arriba de lo normal…
No se necesitaba ser un genio para adivinar que esta pasando entre ellos dos ¿o si?
-lo siento….- empezó a decir Sirius, con intención de irse y dejarlos solo
-eh…- Remus al fin había reaccionado, ¡Estaba encima de Emily! Se levanto lo más rápido que pudo, no sin antes tropezar con sus pies por culpa de los nervios. Miro el rostro de la chica (que ahora si se veía, gracias a la luz del pasillo que pasaba por la puerta abierta), y lleno de vergüenza, salió corriendo de la sala. Dejando sorprendido a Sirius y muchas mas a James.
-bueno…- empezó a decir otra vez Sirius
-ahhh…- suspiro James, agradecido de que Remus se fijara en la tontería que estaba a punto de cometer
-¡Oh! ¡Suspiraste! Eso significa que estuvo realmente bien lo que hizo Remus- dijo Sirius en tono burlón
-¿Qué?- dijo James avergonzado- ¡No paso nada!
-¿a no?
-¡No!
-¿entonces me puedes decir porque estaban los dos en el suelo, uno encima de otro de una forma seductora y tú con la falda arriba?
-pues…
-¡No sabes mentir, Breslin!
-¡Cállate!
-de acuerdo… - dijo Sirius aburrido- y dime, ¿Qué tal lo hace Remus?
-¡Ya te dije que no paso nada!- exclamo James sentándose en el suelo- ¡Ay! ¡No sé porque te estoy dando explicaciones!
-¡Vamos, Breslin! ¡Dime! Ten por seguro que esto quedara entre él, tú y yo…y, claro, James si es que se me atraviese en el camino… -¡ya te dije que te callaras! ¡Si no me quieres creer, no lo hagas, pero yo sé lo que paso, y eso es nada!
-¿nada de nada?
-¡Nada!
-mmm… ¿Cuándo yo los interrumpí apenas iban a empezar…?
-¡Que no!
-Oh, ¿entonces?
-no paso nada, Sirius Black- dijo James, sabia que al decirle su apellido lo calmaba un poco
-ah…- Sirius se calmo
James pensaba en lo que pudo haber pasado sino hubiera sabido controlar las emociones de su amigo. "¡Estuve así, de acostarme con Remus!" pensó un tanto horrorizado. No es que le desagradara Remus, ya que aceptándolo o no, era un chico muy guapo, pero la idea de acostarse con un hombre (aun siendo mujer), le repudiaba en absoluto.
Después de cinco minutos, Sirius, quien estaba recargado en la puerta, aburrido de estar solo mirando a la chica, dijo:
- uy hace frio, mejor me voy a dormir a mi caliente camita…
Se volteo, dándole la espalda a la chica, con intenciones de irse saliendo de la sala. Espero unos segundos. No oyó ruido alguno, así que supuso que la chica no se había movido aun.
-¡Breslin!- exclamo Sirius
-¿Qué?
Sirius solo la miraba.
-¿Qué me ves?- pregunto impulsivamente James
-nada, solo me preguntaba a que hora piensas dignarte a parar e irte a la sala común- le respondió enojado Sirius
-¿perdón?
-no pensaras que te voy a dejar sola en esta sala de música ¿o si?
-bueno, a ti que mas te da si voy o no a la sala común ¿eh? Si no mal recuerdo, puedo estar aquí el tiempo que me plazca
-tienes toda la razón, pero si no mal recuerdo, puedes ser encontrada y castigada por McGonagall, y supongo que no quieres eso ¿verdad? Así que mejor, párate y vámonos.
James tenía que aceptar que Sirius decía la verdad. Así que se paro, y salió de la sala de música con Sirius a un lado.
Durante el camino, no se dijeron absolutamente nada. (¡Que aburridos!)
La lluvia de afuera, ya no era lluvia. Era una tormenta. El viento soplaba fuertemente haciendo que los cristales temblaran y que amenazaran con caerse.
Se escucho a lo lejos un pequeño trueno.
James brinco levemente mientras caminaba por el pasillo.
-¿Qué tienes?- pregunto Sirius -nada…- respondió James abrazándose a si misma, para darse calor
-¿tienes frio?- pregunto Sirius
-algo…
-toma- dijo Sirius quitándose la capa y dándosela a la chica
-g-gracias
Otro trueno se escucho un poco mas cerca. La tormenta se acercaba al castillo. James brinco nuevamente. Un raro temblor recorrió su cuerpo. Sus manos perdían fuerza
-¿te pasa algo?- pregunto Sirius nuevamente, venia observando el comportamiento de la chica
-pues no sé…. Siento, algo raro
-¿algo raro? ¿Cómo que?
-no sé… es algo como…- otro trueno cayo mucho mas cerca. James dejo escapar un pequeño grito, además del brinco de susto.
-Breslin… ¿no será que tú le tienes miedo a los truenos?
-pues… no sé…
-¿Cómo no vas a saber? ¿Qué no conoces tu cuerpo o que?
-pues… ¿sabes? Mejor ya vámonos- dijo James asegurándose de que podía llegar a la sala común sin problema alguno, solo era cuestión de concentrarse y no dejar que los truenos lo controlaran.
Otro trueno.
El cuerpo de Emily no respondía, por más que quería James, ni las manos, ni los pies le hacían caso.
"¡pero si yo no le tengo miedo a….!"
Un relámpago más, había caído a la altura del Bosque Prohibido, así que se escucho sonoramente más fuerte. James temblaba de pies a cabeza. Ya no tenia poder alguno sobre el cuerpo de Emily. Sus piernas perdían fuerza, y se fue cayendo…
"¡De acuerdo, si les tengo miedo!"
-veamos…- dijo Sirius, que no tenia ni las mas remota idea de que hacer- mejor ya vámonos… ¡y deja de llorar!
"¿estoy llorando?" se pregunto a si mismo, el pobre de James aterrorizado.
A cada trueno, el cuerpo de Emily se estremecía, pero gracias a Sirius, no caía totalmente hacia el suelo.
Quince minutos, llegaron a la sala común; y al entrar (con bastantes tropiezos), James se dejo caer estrepitosamente al suelo.
-¿Cómo te sientes?- pregunto Sirius
-mal…
-mmm… creo que es mejor que te lleve a tu dormitorio
Sirius tomo de la cintura a la chica por el lado derecho, gran parte del peso lo llevaba él. Ella estaba aterrada a tal grado que su cuerpo no reaccionaba. Estaba totalmente paralizada.
Como en toda tormenta, existe un trueno tan ensordecedor que te duelen los oídos, ése que piensas que nunca terminara y que por lo general, siempre viene acompañado de un gran relámpago que ilumina todo.
Pues ese trueno/relámpago sucedió en ese momento.
James ya no pudo más.
Era tal su miedo, que no sabia lo que estaba haciendo. No pensaba. Lo único que sabía es que tenía que hacer algo para que el miedo no la matara. Su cuerpo (sin la debida conciencia de James), se giro hacia el donde esta el cuerpo de Sirius…
Y lo abrazo.
Lo abrazo rodeando con sus pequeños brazos el torso del chico, poniendo su cabeza debajo del mentón de Sirius, recargando su cabeza en el pecho de su mejor amigo. Lo abrazo de tal manera, tan brusca e inesperadamente, que el chico no sabia que hacer. Solo sentía entre sus brazos a una chica temblando de miedo, y queriendo o no, le dio ternura ver su cara aterrorizada llena de lagrimas.
Se veía tan bien… así de indefensa… que no dudo ni un segundo en regresarle el abrazo. Podría decirles, que se quedaron abrazos por lo menos 20 minutos, hasta que Lily y Scarlett los cacharon y deshicieron ese primer abrazo de los chicos… el primero, mas no el ultimo.