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Historia 30385 — capítulo 24

-¿A quien se le ocurre mandarme por los víveres a este hora de la noche?- se preguntaba enojada una muchacha mientras malabareaba con sus pies el suelo en el que pisaba para no caerse.

Venia caminando por la calle, en esa noche de invierno y podía ver parte del pueblo (que no tenía más de doscientas casas), las cuales estaban en hileras de diez casas por cuadra. Las casas blancas eran de dos pisos con techos rojos, que parecían haberlos sacado de un cuento infantil, además tenían hermosos jardines dignos de apreciar. En el centro del poblado, se podía ver la punta de una iglesia antigua con una gran campana de oro ya arcaico.

Pero regresando a la chica, ella venia vestida de acuerdo a la temporada: con pantalón de mezclilla, zapatos negros (los cuales se suponía que tenían algo especial para no resbalarse, cosa que no funcionaba en absoluto), un gran abrigo negro que le llegaba hasta las rodillas y una sombrilla negra que la cubría de la nieve que caía del cielo.

-y me pregunto de nuevo ¿Qué no hubiera sido mas fácil si mi madre me hubiera mandado antes de que empezara a nevar? ¡Pero no! ¡Me tiene que mandar al supermercado muggle sin varita! ¿Qué no sabe que la varita es indispensable para la vida? Pero al parecer, piensa que al estar en un pueblo muggle, lo mejor es quitarme la varita y hacerme la vida de cuadritos…

El viento que empezaba a soplar por entre los arboles de las casas, de pronto se hizo una ventisca fuerte. Tanto, que tomo desprevenida a la chica, la cual, fue despojada de su sombrilla

-¡Hey!- grito la chica a su sombrilla que volaba por los cielos- ¡regresa!

Corrió detrás de su sombrillas al menos dos cuadras, cuando el suelo que tentaba con tirarla, la tiro.

Cayó de sentón, haciendo que toda posibilidad de rescatar su sombrilla se fueran por un hoyo.

-¡Duele!- exclamo la chica resignándose y acostándose en el suelo- soy un desastre…

Desde el suelo miraba como desde el oscuro cielo que la rodeaba caía la nieve sobre su cara. También veía como el farol que estaba junto a ella, la iluminaban con una luz cegadora, que impedía ver el farol mismo.

Se quedo ahí acostada, esperando o que el dolor del sentón se pasara y pudiera pararse para ir por las compras o a que la solución de su problema con su sombrilla ahora extraviada, bajara del mismo cielo…

-¿es tuya?- pregunto de pronto, una voz de hombre a su lado

-¿eh?

-pregunte que si es tuya esta sombrilla- dijo de nueva la voz

La chica trato de verle la cara. Cosa imposible, ya que por la luz del farol que estaba cerca, le impedía verle la cara, solo podía ver la silueta de lo que debería de ser su cuerpo y su rostro

-eh…si, creo que si

-¿quieres que te ayude a levantarte o prefieres seguir acostada en la banqueta en medio de una nevada?

-eh… creo que si quiero ayuda

El chico (porque era un chico por el grosor de su voz) le tendió la mano, ella la tomo y con cuidado, se levanto.

Se arreglo el cabello desordenado, se sacudió la nieve del abrigo y miro al salvador de su sombrilla.

Se quedo un poco impresionada.

-¿entonces? ¿Es tuya o no, la sombrilla?

-eh…- dijo la chica viendo la sombrilla que traía en la mano el chico- si, es la mía

-toma- dijo él, dándole la sombrilla- la encontré colgada en un árbol no muy lejos de aquí

-ah… gracias… lo que pasa es que el viento me la quito

-¿Por qué estabas en el suelo?

-me caí- dijo avergonzada al ver al chico a los ojos

-deberías de tener mas cuidado

-si… es que estos inútiles zapatos no sirven

-¿y porque le hechas la culpa a los zapatos? Tal vez la que tuvo la culpa fuiste tú

-¿me estas diciendo tonta?

-¡No, claro que no!

-¿entonces?

-solo reitero que tienes que tener mas cuidado

-mmm

-bueno, si no se te ofrece algo mas, te dejo- el chico le sonrió, se dio la media vuelta y siguió con su camino

-¡espera!

-¿si?- pregunto el chico volviendo su cabeza para verla- ¿pasa algo?

-no… bueno…- ella no quería que se fuera tan rápido- solo… quisiera saber el nombre del salvador del día de hoy

-¿Por qué?

-por curiosidad

-¿no sabes que la curiosidad mato al gato?

-¿Cuál gato?- pregunto extrañada

-ninguno…- dijo él, ocultando su risa- me llamo James

-Miranda- le dijo ella, estrechándole la mano

-y antes de que terminaras en el suelo ¿Qué hacías?- pregunto Emily tomándole confianza a la chica

-me dirigía al supermercado- dijo Miranda señalando hacia el norte de la calle

-pero el supermercado esta del otro lado- dijo Emily señalando el sur

-¿en serio?

-si… ¿no eres de aquí?

-no… solo estoy de paso

-bueno… Salí a dar la vuelta, así que no me esperan hasta dentro de unas horas… si quieres yo te…

-¡Me encantaría!- exclamo Miranda sin dejarlo acabar la frase (toda emocionada la chica)

Caminaron por la calle, no sin antes cubrirse con la sombrilla de Emily. Platicaron de varias cosas… ellas si tomaron las típicas y "bobas preguntas" que se hacen cuando se conoce a alguien

-así que estudias… ¿en donde?- pregunto la chica

-en un colegio que esta lejos… por las montañas- dijo Emily, tenia que esconder el nombre de Hogwarts ante los muggle

-mmm… yo ni siquiera voy al colegio

-¿Por qué?

-trabajo

-¿trabajas?

-si… por lo tanto no tengo tiempo de estudiar… aunque eso si, sé lo básico

-¿en que trabajas?

-en el arte…

-¿eh?- pregunto Emily extrañada- ¿pues cuantos años tienes?

-16 años… pero pronto cumpliré los 17… ¿y tú?

-tengo 17

-ah… ¿tienes novia?

-¿perdón?- pregunto sorprendida Emily

-que si tienes novia… supongo que si, al ser un chico tan guapo y tan caballeroso, cualquier chica te querría para novio

-¿crees que soy guapo?

-si, y mucho

-ah… no, yo no soy guapo- dijo avergonzada Emily

-¡Claro que si!

-no… solo no estoy tan mal como los demás

-si tu quieres decirlo de esa manera, de acuerdo… pero si, al menos para mi si estas guapo

-no, pues gracias… creo

-y dime… ¿tienes o no tienes novia?

-no tengo… y no quiero tener por el momento

-¿Por qué?- pregunto Miranda medio desilusionada

-porque ahorita estoy en problemas… y la verdad no seria sensato de mi parte andar con una chica en el estado en el que estoy

-¿Cómo?

-pues… digamos que no soy yo mismo desde hace un tiempo…

-no te entiendo

-es difícil de explicar… mejor olvídalo

-bueno… alguien te ha de gustar ¿no?

-pues…quizás, quizás no- dijo Emily recordando a cierto perrito- ¿y tú?

-¿yo? ¡Con el trabajo, los viajes y los dimes y diretes, no tengo tiempo ni para mi misma!

-¿tan complicada es tu vida?

-no tienes ni idea… ¿ese es el supermercado?- pregunto la chica, señalando un establecimiento que se encontraba a la siguiente cuada

-si… ¿ves como te dije que era del otro lado? Si hubieras seguido caminando, al único lugar donde hubieras llegado habría sido el límite del Valle

-¿tan perdida estaba?

-lo suficiente como para desaparecerte en el bosque… ¿Qué? ¿No eres de aquí?

-no, soy de EU. Pero por cuestiones de trabajo estoy en Londres, junto con mi hermano… que por cierto, en estos momentos debe de seguir vagabundeando por la capital, en lugar de estar aquí en el Valle, con su familia….

-¿tienes hermanos?

-si… es mayor que yo… lo quiero mucho, pero si bien a veces es un dolor de cabeza

-yo no tengo hermanos

-¡Suertudo!

Entraron al establecimiento. No era tan grande como los que había en las ciudades importantes, pero si era de tamaño considerable como para mantener con vida a toda esa gente del Valle de Godric.

-aquí si hace calor- dijo Emily quitándose la bufanda que le había cosido la madre de James hace unos días

-si… veo que si pensaron y encendieron la calefacción

La chica tomo un carrito, metió dentro de él, las sombrillas de ambos, además de meter su abrigo que se había quitado al entrar al supermercado.

Emily volteo a verla por culpa del carrito (el carrito choco con ella, dándole un buen golpe en su parte trasera)y no pudo evitar dejar escapar un leve: "Wow" al verla al fin.

La chica traía puesto un suéter cuello de tortuga color caoba… bueno, ¿Cómo era ella, que hasta Emily se sorprendía?

Tenía la estatura normal para una chica de su edad, que equivale a los 1.60 m

Fácilmente podría pasar como modelo internacional, ya que tenía tanto cuerpo como cara. El cuerpo además de ser de esa estatura, esta muy bien proporcionado: unas largas y formadas piernas, cintura de avispa, hombros delicados y unos pechos firmes y jóvenes. La cara tal vez era lo que mas ayudaba. Era de forma ovalada con rasgos finos, piel blanca muy bien cuidada. La nariz era normal, ni chica ni grande, los labios eran rojos, pequeños y bastante antojables. Sus ojos color miel que expresaban ternura, inocencia y seducción natural,se ocultaban debajo de un flecho desaliñado que la hacia lucir inocente, pero a la vez bastante atrevida.Sus cabellos rubios los recogía en una coleta, dejando varios mechones sueltos, lo que la hacia lucir desarreglada, pero sumamente coqueta. El alma de una muñeca de porcelana metida en el cuerpo de una sexy adolescente.

-¡perdón!- exclamo Miranda por haber golpeado a Emily con el carrito

-ah… no te preocupes- dijo Emily tratando de regresar a la normalidad

-todavía no tengo control en estas cosas- dijo Miranda, satisfecha por la reacción que había causado en Emily

-¿Qué tienes que llevar?

-pan, leche, yogurt…- iba diciendo Miranda al ver su lista kilométrica que le había dado su madre

-creo que mejor empezamos ya… si no, nunca acabaremos- dijo Emily al ver tamaño lista

Se tardaron al menos una o dos horas en acabar de poner todas las cosas de la lista en el carrito. Miranda de vez en cuando se montaba en él y se ponía a hacer carreritas con Emily (ella agarraba cualquier carrito que se le atravesaba en el camino para hacerle competencia a la chica). Varias veces los regañaron.

-¿Por qué son así de enfadosos?- pregunto Miranda

-no lo sé… déjalos, están amargados- dijo Emily al ser regañada por quinta vez

Salieron con al menos una decena de bolsas llenas de comida, objetos para limpieza o algún capricho de Miranda (como una revista muggle, por ejemplo)

-¿Dónde queda tu casa?- pregunto Emily

-por allá…- dijo Miranda señalando el este con la cabeza (estaba llena de bolsas, entiéndanla)

Se hicieron como quince minutos en llegar a la casa de Miranda, donde un chico de cabello igualmente rubio tapado por un gorro le ayudo a meter las bolsas

-que raro…- dijo Miranda

-¿Qué cosa?

-mi hermano esta contento…- dijo Miranda señalando al chico que entraba y salía de la casa

-¿y eso es malo?- pregunto Emily sin poderle ver bien la cara al hermano

-no… solo que es extraño…

-ah

-bueno, gracias por rescatar mi sombrilla, hacer que no me perdiera en el camino, escoger las cosas de la lista infinita de mi madre, y por ayudarme a cargar con las bolsas

-de nada… fue un placer

-eh… James- dijo ella en voz baja

-¿si?

-me preguntaba que si no tenias nada que hacer mañana, quizás podríamos ir a dar un paseo… o al menos me podrías dar un mini tour por el Valle

-pues… si, creo que no tengo nada, así que claro, con gusto te enseño el Valle

-¿en serio?

-si… ¿a que hora…?

-a las once estaría perfecto.- dijo rápidamente Miranda

-de acuerdo… pues aquí estaré a las once

-si… eh… bueno… pues me voy- dijo Miranda sin decidirse en irse o no

-si claro… nos vemos mañana

-si… buenas noches

-buenas noches

Miranda entro a su casa. En la mesa se encontraba sentado su hermano con la mirada perdida. Ella, al igual que él, se sentó y dejo que su mirada se fuera a parar donde quisiera.

-¿se puede saber que se traen los dos?- pregunto una mujer, que por el cabello rubio, debería de ser su madre- pareciera que estuvieran enamorados…

A Emily le pareció que era una chica alegre, de la que podría sacar una muy buena amistad (¡Una amiga muggle! Sería interesante…).

Por su parte, a Miranda, le pareció un chico divertido, alegre, sincero y sobre todo autentico, algo que pocos chicos son…

¿Ven la diferencia y el daño que causara todo esto en un futuro?