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Historia 30385 — capítulo 28
James Potter, que ahora se encontraba viendo a través de la ventana como Londres no podía descansar ni un momento, ni porque era primero de enero, se preguntaba como diablos había llegado ahí. Como había llegado a ese cuerpo, a esa casa y esa situación.
Ya iba para casi dos meses de que el y Emily Breslin hubieran cambiado de cuerpo. Y eso gracias a las locas maneras de vengarse o hacer que el aprendiera de una forma muy poco ortodoxa lo que se suponía, era ser mujer.
No tenían ni idea de lo que harían. Si pronto encontrarían la solución para la difícil situación en la que se encontraban. O de plano, tendrían que aprender a vivir por el resto de su vida como hombre y mujer, Emily James, respectivamente.
Sus pensamientos iban de ahí a aya.
Pensaba en Emily (en ella era la primera en quien pensaba al despertarse),en su familia, en sus amigos (en Remus y su mal de amores, en Peter y su mal de cabeza, y Sirius…)
"Sirius" pensó nuevamente por quinta vez en ese día.
Sirius Black, por alguna rara razón, que aun no sabían lo que había ocurrido, Canuto había nacido muy lejos de donde el, James, había nacido. Bueno, de hecho, no nació de la misma madre, cosa que le sorprendía mucho a Cornamenta, ya que aquel par de chicos, eran como hermanos.
Eran inteligentes a tal grado de no estudiar y sacar "Extraordinario" en cualquier materia. Eran agiles y bastante competentes en quidditch, (aunque el que mostraba mas interés por el apasionante deporte era James). Y lo que era peor, eran total e irremediablemente irresistibles para el ojo femenino.
En cuanto entraban a cualquier aula, salón, jardín o el lugar que fuese, al menos once de cada diez chicas lo veían con ojos de borrego a medio morir. (¿Y quien se podría resistir?)
Eran guapos, populares, inteligentes, graciosos, divertidos, platicaban hasta por los codos… en fin, eran perfectos.
Y tal perfección era la que los unía cada vez más.
Todo el colegio, junto con el profesorado (e incluso personas d Hogsmade, que no tenían nada que ver, pero ellos también cuentan), sabían que donde estaba James, a la fuerza, (si es que no era por ley), se encontraba Sirius.
Eran como uña y mugre. No se despegaban por nada (bueno, si se despegaban cuando tenían alguna cita con alguna chica, o porque iban al sanitario… ¿o ahí también iban juntos? XD).
Era tal su "pegado", que uno terminaba la frase de otro; uno sabia lo que pensaba el otro, incluso con tan solo una mirada, se decían un plan completo para medio matar a Quejicus o quien fuese;sabían coordinar perfectamente sus movimientos que hacían cuando hechizaban a alguien para simplementemolestarlo; sabían las cosas que al otro le gustaba, y claro, las cosas que no; sabían que halagos, que palabras y que delicados movimientos con las manos tenían que hacer para que las profesoras no los mandaran expulsados del colegio, por cada travesura que precisamente, juntos habían hecho (algo que les servia con la mayoría de las profesoras, salvo McGonagall que ya no caía en sus sucios engaños, por muy elegantes e irresistibles que fueran).
Ellos se definían como "hermanos, con diferente madre, ya que el tonto hipogrifo se equivoco con Sirius y lo dejo en la puerta equivocada".
Pero últimamente… gracias al gran cambio que había tenido James, ya no pasaba tiempo con sus amigos. Ahora se la vivía con Lily y Scarlett, que no era por mala onda, pero no era como se imaginaba que fuesen (no es que no fuesen buenas, sino que son extremadamente aburridas XD).
"Además… el maldito cuerpo de Emily" (según James en un ataque de furia que había tenido en la mañana durante la ducha, del cual iba a resultar con un gran moretón, ya que casise cae), "este cuerpo me hace sentir cosas que no…"
¿Qué cosas? ¿Lindas o malas?
Son lindas, ¿Qué? ¿El amor no es una linda cosa?
Pero como para que un chico las sienta por su mejor amigo, se vuelven malas.
"¿Qué es lo que estoy sintiendo?" pensó James por enésima vez, mientras bajaba a la sala de la mansión Breslin, había visto por la ventana, como se acercaba por la calle, Daniel, el chico que había conocido por un desafortunado choque en la pista de hielo.
"¿Qué siento por Sirius?" pensó nuevamente, al recordar que cada que recordaba sus travesuras con sus amigos antes de noviembre, y en especial, en donde el y Sirius habían sido los protagonistas, sentía algo asil como una opresión en el pecho yun revoltijo en el estomago.
Eso no era normal. Eso era anormal.
Estaba conciente de los sentimientos de Emily por Sirius (que según la chica eran absurdos, pero para el, eran los mas puros y lindos que había visto en su vida), pero jamás pensó que el fuera a sentir las mismas cosas. Tenia que estar concentrado en saber distinguir cuales eran las sensaciones que el cuerpo de chica le hacia sentir al estar el guapo Black, y cuales eran los verdaderos sentimientos que tenia hacia Canuto.
"Obviamente siento amistad por el" pensó al caminar hacia la puerta de entrada, ya que Daniel estaba tocando "pero también siento confianza… solidaridad… y amor."
"Hay que aclara algo, James" se dijo a si mismo en esa loca cabecita que tenia "Uno es el amor que siente inevitablemente el cuerpo de Emily… como el miedo por los truenos. Y otro muy distinto del cariño que yo le tengo a mi mejor amigo. ¡Ni por nada del mundo se te ocurra confundir esos diferentes tipos de amor!"
Para cuando abrió la puerta, la voz con la que se peleaba James en su cabeza, le estaba dando bastante lata, diciéndole que algún día, confundiría esos dos tipos de amor, si es que no regresaba a su cuerpo lo más antes posible, antes de que sucediera algo desastroso.
-¡hola,Emily!- exclamo Daniel al verla salir- ¡Feliz año nuevo!
-gracias, igualmente- dijo James abrazando al chico- ¿Qué tal la resaca?
-¡Yo no bebo!
-aja…
-no me creas… yo si soy sanito, sin ningún vicio
-¿no fumas?
-no
-¿no bebes?
-ya te dije que no…
-¿no comes chocolate?
-eso si, ¿pero que tiene que ver eso…?
-¡Entonces si tienes un vicio!- dijo James riéndose, era fácil reírse con Daniel, puesto que era tan alegre, risueño y simple (no es que fuese aburrido, sino que vivía con tanta simpleza la vida, que hace que recuerdes que la vida es para disfrutarla con o sin dinero o cosas materiales que no valían la pena). En fin, era fácil hablar con el e imposible no sentirse a gusto en su presencia.
-¿el chocolate es un vicio?- pregunto Daniel extrañado mientras caminaban por la calle
-si… es el peor vicio de todos, ya que como no esta prohibido como el tabaco o el alcohol, puedes comerlo a todas horas… y en las cantidades que tu quieras. ¡Es el dulce del diablo!- exclamo entre risas del chico
-¿y tu eres pecadora?- pregunto el rubio
-lamentablemente si- dijo James con nostalgia- ¡Adoro el chocolate! ¡Es tan delicioso… te digo que debería de ser prohibido! Aunque si lo prohibieran… no tendría… y ¿luego con que me pongo feliz?
-dices puras tonterías, ¿sabes?- dijo el chico- pero me alegro que te guste el chocolate
-¿Por qué?
-porque vamos a ir a comprar un poco
-¡¿en serio?!- pregunto James como niño chiquito de cinco años que le prometen una montaña de dulces para el solito- ¡¿vamos a comer chocolate?!
-veo que si te gusta… vamos
Caminaron no menos de cinco cuadras en zigzag. Primero a la izquierda, luego a la derecha, otra vez a la izquierda, ahora hacia adelante… pero después de tanta complicación con las calles, llegaron a una tienda, muy bien adornada (y bastante antojable), llamada "Wright's chocolate".
James entro con la expresión del niño chiquito al que le habían prometido dulces, y al fin veía su promesa hecha realidad.
En las mesitas de plata que había por toda la tienda, lo único que veía, era chocolate. Chocolate negro, amargo, europeo, blanco, mexicano (¡el original! XD), y varios tipos más.
-¿de cual quieres?- preguntoDaniel al ver la cara de deleite de la chica
-¡de todos!
-¿no crees que te dolerá después el estomago si comes tantos?
-si, pero los chocolates lo valen
-de acuerdo- dijo el chico, y dirigiéndose al encargado, dijo- me da uno de cada uno
-¿tan solo uno?- pregunto decepcionada lachica
-son mas de veinte diferentes tipos de chocolate... al menos date el gusto de probarlos todos, si quiera una vez
-vale pues…
Después de cinco minutos en los que James vigilaba ansioso al encargado que metía en una bolsita de papel los chocolates, salieron de la tienda, Daniel con la bolsita en mano, siendo perseguido por una hambrienta chica, que saltaba alrededor suyo, como perrito (¡eso debería de hacerlo Sirius no el!)
-¿quieres esperarte?- pregunto Daniel divertido
-¿Por qué? ¡Yo ya quiero chocolate!
-espera… quiero llevarte a un lado
-¿a donde?
-tu solo sígueme
Daniel la llevo a un parque que estaba a la vuelta de la tienda de chocolates, que sin dudarlo, James visitaría muchas veces mas, a partir de que sabia de su existencia.
Se sentaron en una banca que estaba enfrente de los juegos infantiles. Había muy pocos niños, ya que los padres estaban aun con la resaca encima, o con los ojos muy bien pegados por la mega desvelada que solo se da en la noche del 31 de diciembre.
-toma tus benditos chocolates- dijo el chico, casi arrojándole la bolsita
-gracias- dijo James, sacando una tableta cuadrada de lo que suponía que era chocolate suizo- ¿quieres?
-no, gracias… son para ti
-¿todos?
-si
-¡gracias!- dijo nuevamente, comiendo el delicioso chocolate, lo disfrutaba plenamente, pero al ver la cara que ponía el chico, agrego- ¿en verdad no quieres? No era cierto que quería todos… no soy tan envidiosa, si quieres podemos compartir
-no, ya te dije que son para ti
-¿entonces?
-¿entonces que?
-¿Por qué tienes esa cara de tristeza?
-ah, es que…
-¿pasa algo?- pregunto James, dejando a un lado la bolsita- ¿dije algo que te incomodara?
-no, para nada. Solo que… bueno, es que… me tengo que ir
-¿a donde?
-al norte, tengo que viajar… después de ahí, mi hermana y algunos amigos míos tendremos que ir a Francia, Italia… a todo Europa
-¿Por qué?
-por cuestiones del trabajo… como ya sabes, mi trabajo es algo complicado…tengo que viajar constantemente, y mas ahora…
-¿Cuándo te vas?
-mañana
-ah, yo también me voy mañana
-¿a donde?
-a mi colegio… ¿recuerdas que te conté que era algo asi como un internado?
-ah, si
-pues mañana regreso…
-al menos eso me hace sentir mejor
-¿Cómo?
-si, pensé que te iba a dejar solita… pero me alegro que ya regreses a tu colegio…
-si… yo también
-¿esto es un adiós?- pregunto Daniel viéndola a los ojos. Esos malditos ojos azules que con solo verte te derretían al instante.
-eh…- dijo algo nervioso James, ahora que era mujer, ya no podía soportar tanto la mirada de los chicos encima suyo- pues no, solo es un "hasta luego"- y lo abrazo- espero que algún día de estos nos volvamos a ver ¿te parece?
-claro… quizá regrese a Londres dentro de un tiempo… cuando tu ya estés otra vez de vacaciones…
-quizá- dijo James no muy convencido. No esperaba que siguiera en el cuerpo de su amiga hasta las vacaciones de verano
-¿sabes? Eres muy linda
- si, claro- dijo con ironía James, evitando la mirada azul del chico
-¡en serio! ¡No eres igual a las demás chicas! ¡Eres única!
-te acepto lo de única, pero linda… no, creo que no…
-bueno, entonces, eres muy única ¿te gusta asi?
-si, gracias- dijo James sonrojándose
-me tengo que ir… aun tengo que guardar cosas, y mi hermana es extremadamente lenta para guardar sus miles pares de zapatos…
-si, espero verte algún día- dijo James, viendo como su amigo "muggle" se levantaba de la banca y se disponía a irse
-igual espero verte- dijo el, agachándose para darle un delicado beso en la mejilla, y sorprendiéndola con una rosa roja- ten, para que me recuerdes
-¿de donde la sacaste?- pregunto maravillado, ni por un segundo se le ocurrió que apareció como por arte de magia
-digamos que tengo mis trucos- dijo Daniel, metiendo al bolsillo con cuidado la varita, para que la chica no pudiese verla (cosa que no vio).
-gracias…
-nos vemos luego, Emily Breslin
-hasta luego, Daniel O'tolle
El chico se alejo, dejando algo perplejo a James con la rosa en mano, y un beso cálido que aun sentía en la mejilla.
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-¡Ya levántate, James!- exclamo Dorea Potter, la madre de James, zarandeándolo
-pero es muy temprano…- dijo Emily metiéndose entre sus cobijas
-¿se te hace temprano las once de la mañana?
-¡son las once de la madrugada! ¿Cómo me despiertas a esa hora tan cruel, madre?- pregunto con ironía la chica
-seré cruel contigo, James Potter, si no bajas enseguida a desayunar, a menos, claro que quieras dejar esperando a Miranda
-¿Miranda?- pregunto Emily asomando su cabeza despeinada de entre los mares de cobijas y almohadas
-si, acaba de llegar, esta con tu padre desayunando
-¿hace cuanto que llego?
-hace media hora
-¿y porque hasta esta hora me despertaste?- pregunto Emily enojada mientras se levantaba de la cama y buscaba algo decente que ponerse
-¿no que era muuuy temprano?
-¡es muy tarde!
-como digas, pero te quiero en mi cocina, ahorita mismo
-si, madre…
Emily tardo poco en encontrar los pantalones y la blusa que se había puesto el día anterior. Ella ya no necesitaba tanto tiempo en arreglarse. Solo era cuestión de ponerse ropa encima, medio acomodarse el cabello (cosa imposible, pero al menos se hacia el intento), lavarse la cara. ¡Y listo! ¡James Potter estaba listo!
Bajo a la cocina, en ella estaban comiendo tanto los padres como Miranda.
-¡Buenos días, padre!- dijo James- ¡Hola, Miranda!
-hola James- dijo feliz la chica-¡Feliz Año Nuevo!
-ah, es cierto, gracias e igualmente
-¿Qué tal te pasaste con tu familia, Miri?- pregunto Dorea ante la cara de desconcierto de Emily (bueno, de James), que no entendía desde cuando tanta familiaridad con la chica, si no recordaba mal, hace poco ni siquiera le importaba su nombre. ¿Desde cuando es "Miri"?
-muy bien, además no solo estuvimos mi familia y yo, vinieron amigos de mi hermano y míos… así que todo fue diversión, ¿y ustedes?
-muy bien, fuimos a visitar a la familia de Charlus… en la madrugada regresamos, por eso James esta con esa cara
-¿Cuál cara?- pregunto ofendida Emily (era algo así como la típica cara de un chico con desvelo y algo de resaca, ahora si, imagínensela)
-su cara esta bien- dijo risueña Miranda
-eso lo dices porque te gusta- dijo Dorea, la sinceridad doliente que solo las madres tienen
-¿eh…?- dijo la sonrojadísima chica
-¡déjala, madre!- dijo Emily- no le hagas caso…
-ah…- la chica se había sonrojado mas por la tierna sonrisa que James le había mostrado
-¿entonces te vas hoy?- pregunto Dorea, ignorando el color rojo de la cara de la chica
-¿eh…? ¡Ah! Si, hoy partimos…
-¿te vas?- pregunto triste Emily- ¿Por qué?
-por mi trabajo…
-ah… ¡Ya ni siquiera pudimos dar el tan anhelado tour!
-es cierto- dijo triste la chica- en vez de dar vueltas por el Valle, lo único que hacíamos era platicar y platicar… ¡Lastima! ¡Y yo que quería conocer el Valle!
-pero vas a regresar ¿no?
-si, pero supongo que sera hasta el verano…
-eso es bueno- dijo Charlus
-¿Por qué?
-para ese entonces, James saldrá del colegio y podrán verse de nuevo
-es cierto- dijo Emily tomando su jugo de naranja- pero… solo espero que nos veamos un día de estos
-si… ¡Miren la hora! ¡Mi hermano ya ha de haber llegado de Londres y se pondrá histérico si no ve mis maletas listas!
-¿ya te vas?- pregunto mas triste Emily
-si, lo siento… gracias por el desayuno señora Potter- dijo melancólica Miranda- cocina usted maravillosamente
-no es para tanto, Miri- dijo apenada Dorea- y tu dime, Dorea, nada de Sra. Potter, que me haces sentir vieja
-de acuerdo… Dorea- dijo Miranda entre risas- hasta luego Sr. Potter- y le tendió la mano
-hasta luego, Miranda, que tengas suerte en tu trabajo y que pronto acabe la búsqueda
-eso espero… esta búsqueda me ha causado dolor de cabeza- dijo seria- espero que pronto la encontremos
-¿a quien?- pregunto James desconcertado
-a la culpable de que este viajando por todo el mundo… ¿no te conté?
-no…
-Mm... Que raro, se me habra pasado- disculpándose con una sonrisa inocente que derritió por momentos a Emily -entonces… adiós y gracias por todo- Miranda salio de la cocina,
Emily solo la vio salir, ahí iba, su amiga "muggle", que por raras circunstancias del destino, había conocido por culpa de un delicado soplo de viento… nada comparado con el gran soplo que su madre le daba en el oído, aunque ahora que lo veo, parecía mas a un grito.
-¿Qué estas esperando?- pregunto (o casi grito) la madre de James
-¿de que?
-¡ve aya afuera, ahora mismo y despídete decentemente de ella!- exclamo enojada
-¿perdona?
-¿no decías que tenia el encanto Potter?- le pregunto Dorea a Charlus- por lo visto, esta averiado…
-lo que tu madre quiere decir, es que Miranda esperaba de ti, una despedida mas… digámoslo así, mas emotiva
-¡ah!- dijo Emily al comprender- tienes razón
Emily salio corriendo detrás de Miranda. Cuando salio a la calle, la vio a dos cuadras al este. Tuvo que correr para poder alcanzarla.
-¡Miranda!- exclamaba Emily corriendo como loca
-¿James?- dijo la rubia entre sorprendida y enternecida- ¿pasa algo?
-eh… yo…- dijo Emilyentre respiro y respiro, estaba sofocado a pesar de solo haber corrido dos cuadras- yo… ¿te tienes que ir?
-si… es por mi trabajo, pero si fuera por mi, no iría, ya me harto todo el mundo…
-¿pero?
-pero tengo que cumplir con mi deber
-de acuerdo, entonces te deseo toda la suerte del mundo, y espero verte pronto- dijo Emily abrazando a la chica
-¿verme otra vez?- pregunto desconcertada entre los brazos del chico
-claro, ¿o que? ¿crees que esto es un adios? ¡No! ¡esto es un hasta luego!
-ah, claro. entonces, hasta luego, James- dijo separandose y bajando la vista, no queria que la vieran con los ojos llorosos
-¿pasa algo?
-no, bueno, me tengo que ir…
-¿sabes? Las lagrimas no le hacen daño a las chicas lindas como tu, pero aun asi, no llores
-ah- dijo ella, sonriendo con la primera lagrima en la mejilla- gracias… bueno… hasta pronto
-hasta pronto- James vio como la chica se iba caminando por la calle.
Mientras regresaba a la casa de los Potter, Emily pensaba que a partir de que era hombre, tenia una grave debilidad. No podia ver a las mujeres llorar.
Eso lo habia descubierto gracias a su "madre", ya que ella, un dia que no quiso utilizar la varita, se dispuso a cortar la cebolla para la comida en forma muggle, lo que causo que llorara.
James hizo todo un drama para que le dijese el motivo por el cual lloraba. Solo se cayo, cuando su madre le dijo que no fuera tan dramatico, y que solo habia sido el olor de la cebolla, lo que hizo que llorara.
En pocas palabras… si veia a una mujer llorar, no podia dejarla asi. Tenia que reconfortarla como fuese.
¿Qué chica llorara próximamente y será reconfortada por James (bueno, con Emily)?