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Historia 30385 — capítulo 38
-¿en donde duermen actualmente?- pregunto Emily Se encontraba sentada junto con los demás merodeadores y Miranda en el gran comedor, para supresa y enojo de los alumnos de Hogwarts. -no puedo decirte- dijo sonriente Miranda- nos lo prohibió McGonagall -a nosotros nos prohibió existir y ¡míranos! ¡Seguimos aquí!- exclamo Sirius que comía alegremente unos huevos revueltos -¿Qué dijo?- pregunto Miranda -que no importa que te lo haya prohibido McGonagall, con nosotros puedes decir, hacer o pensar lo que quieras- dijo Remus -ah…- dijo la chica no muy convencida. Los chicos estaban celosos. Las chicas igual. La noticia de que James Potter, el segundo chico mas guapo del colegio, conocía personalmente (e incluso se podía asegurar que mantenía una cercana amistad), con la hermosa Miranda O'tolle, integrante de la mejor banda mágica, ya se había esparcido como pólvora. Todas las chicas veían con cierto rencor a la rubia cuando pasaba por los pasillos (Una, por ser tan famosa y traer enloquecidos a los demás chicos del colegio. Y dos: por ser TAN amiga de James) Pero como es obvio, un secreto, es un secreto. Por lo tanto, el secreto de que Emily Breslin (una de las chicas menos agraciadas, pero que últimamente había demostrado que era excelente cantante), mantenía una relación de amistad (o eso creían) con Daniel O'tolle, lo conocían todo el colegio y sus alrededores. Los chicos no estaban celosos de Daniel por tener una amistad con Emily (solo había un chico que medio se mantenía al tanto de chismes). La verdad es que estaban molestos, ya que desde su arribo, las chicas no les prestaban la misma atención. Y si no me creen, pregúntenle a Sirius. -¿Y tu hermano?- pregunto Peter, para salvación de Sirius, que se hacia la misma pregunta -en el cuarto, supongo- dijo la chica- es muy dormilón -¿de casualidad le gusta el quidditch?- pregunto Sirius -¡le encanta! -que bien… hoy habrá un partido, y obviamente Gryffindor ganara -me encantaría verlo- dijo Miri -tienes que verlo- aseguro Peter -¿Por qué? -porque el buscador estrella del equipo esta a tu lado -¿eres buscador?- pregunto asombrada la chica -aja- contesto medio ida, Emily -¡Entonces no me perderé para nada tu actuación! -como digas…
-¿de donde dices que conoces a mi hermanita?- pregunto Scarlett -del hielo- contesto Daniel, y viendo la cara de desconcierto de la chica, agrego- en una pista de hielo muggle -¿y eso que es? -es como un lago pero congelado, en donde uno puede patinar- contesto Lily- ¿fuiste a uno, Em? -si…- dijo James Las tres chicas, caminaban alegremente por el pasillo con la compañía de Daniel, gesto que le agradaba mucho a Scarlett, y un tanto a Lily. -¿y ahí se dio el flecha…? Digo, ¿ahí se conocieron?- pregunto atareadamente Scarlett -si, por su culpa, me caí- dijo James -¿Cómo?- pregunto Lily -choco conmigo… de ahí me llevo hasta un café donde me curo la muñeca que me lastimo -lo siento- dijo sinceramente el rubio- ya te dije que no te vi -claro que me viste, solo que tenias la cabeza en otro lado- dijo James -oye, Emily- dijo Scarlett -¿si? -hoy juega James, ¿no?- pregunto -si -¿vas a ir a verlo? -si me acompañan, iré -¡Yo si voy!- dijo Scarlett- ¿quieres ir, Daniel? -claro -¿y tu, Lily? -¿me queda remedio?
En la hora del partido, Emily se preparaba en el vestidor del equipo de Gryffindor para próximamente salir volando y hacer su mejor presentación. Anteriormente, disimuladamente, durante el desayuno, agrego unas tres gotas de Felix a su jugo de calabaza. Al tomarlo, se sintió con más esperanzas de ganar el partido, que de no caerse de la escoba. Aun cuando últimamente ya había mejorado mucho (y por obvias razones, su miedo a las alturas ya casi había desaparecido), pero como dicen, mas vale prevenir que lamentar. Los merodeadores, que eran los fans numero uno de James, cada que jugaba quidditch se sentaban en la primera fila de la grada, junto al comentarista, para tener la mejor vista. Esta ocasión, fue lo mismo, salvo la diferencia que Miranda iba incluida en el paquete. Las chicas, que en sí, no eran grandes fans del juego, se sentaban en las gradas más cercanas, para poder ver bien, y poder hablar a gusto, sin tener que ser calladas por los gritos de los verdaderos fans. Ese día, hicieron lo mismo, pero como en el grupito anterior, ahora Daniel iba en el paquete. Comenzó el juego. Al salir Emily volando de los vestidores sin ningún titubeo o miedo, causo un verdadero y muy sincero sentimiento de confortamiento en el alma de James. Jugo bien. Jugo más que bien. Jugo excelentemente. Al parecer, Emily había entendido al fin y a la perfección lo que era el sentimiento que solos los hombres conocen (y que contadas chicas conocen también), que es el deporte. ¿El deporte es un sentimiento? ¡Claro! ¡Cualquier hombre podría decirte que incluso era una religión! Emily Breslin, una mujer de diecisiete años, o mas bien, una chica casi entrada en los veinte, solo conocía el deporte de pasada, y no entendía el porque un "¡ya salió la nueva Barredora al mercado!", se podía volver una notica del año, o mejor dicho ¡del siglo! Pero ahora, metida en el cuerpo de un hombre que le apasionaba el deporte (para ser precisos, el quidditch), que lo disfrutaba como nadie en el mundo, y lo que es mejor, que era excelente en ello, aprendió a soportarlo. Primero a soportarlo. Luego a aceptarlo. Después a quererlo. Y por último a disfrutarlo sin culpa. Ahora entendía porque los hombres se desvivían cuando su equipo metía un tanto; comprendía la misma tristeza que sentían cuando su equipo perdía abrumadoramente; y todo gracias al cuerpo de su mejor amigo. Tal entendimiento, se percibía en el estadio. James lo sabía. Emily ya lo tenía, ¡amaba el deporte! -juega bien- acepto Daniel, que estaba asombrado por los rápidos y agiles movimientos que hacia Emily en los aires -mas que bien, excelente- aseguro James Daniel miro con detenimiento a James. Después paso la mirada a Emily (que en esos instantes evitaba que una bludgger matara a su cazador de cabecera). Volvió la mirada a James, precisamente a sus ojos, los cuales producían un lindo destello único e irrepetible que solo había cuando "él" estaba… Y lo entendió. Algo había entre ellos dos.
-¡jugaste excelentemente!- exclamo Miranda, que había bajado con los merodeadores hasta el pasto del estadio- ¡eres muy buen jugador! -gracias- dijo Emily, ante el inminente triunfo de Gryffindor -¡James!- grito el mismo James que venia corriendo desde las escaleras de las gradas -¿pasa algo?- pregunto Emily -si -¿Qué?- pregunto preocupado -¡Jugaste muy bien! -¡ah!- dijo calmada Emily- ¡pensé que era otra cosa más importante! -¿acaso no es importante tu triunfo?- pregunto James -no, a comparación de lo que yo pensaba -¿Qué pensabas? -nada bueno -paranoico- dijo James y le sonrío plenamente Miranda que había visto como se acerco James tan eufóricamente a Emily le habían dado en que pensar. Primero miro a Emily. Después miro a James. Y volvió a mirar a Emily, pero ahora a sus ojos, en los cuales pudo percibir un gran cariño que solo lo había visto que se producía cada que "ella" estaba… Y lo entendió. Algo había entre ellos dos.
Ese "algo", obviamente, lo conocían a la perfección Sirius, Remus, Peter, Lily y Scarlett, por lo que no se les hizo raro semejante demostración de "cariño" -¿oye, Lily?- pregunto Daniel, seriamente, una vez que habían bajado hasta el estadio. -mande- dijo ella que evitaba ver a aquel par para no caer en la tentación de preguntarle el "porque" a Severus. -¿Emily tiene algo con… James? -¿Por qué la pregunta? -porque eso- dijo e inclino la cabeza ante los chicos que aun seguían riéndose apartados de los demás- me lo da a entender -claro que… no- dijo determinadamente -entonces es cierto -¿Qué cosa? -que hay algo entre ellos -ya te dije que no- dijo testarudamente la pelirroja- ademas, a ella le gusta Sirius -¿Sirius? -el chico que dejo colgado ayer tu hermana -ah ya… pero aun así, creo que es obvio lo que sucede entre ellos dos -¡ya te dije que no! -que si, y ¿sabes como lo sé? -¿Cómo? -porque eres una mentirosa -¿perdón?- pregunto ofendida Lily -tú misma me lo acabas de confesar, aun cuando lo quieras esconder, linda mentirosa: ¡una mujer enamorada no puede mentir ni un segundo! -¿eh? -las mujeres que aman, siempre dicen la verdad, aunque no quieran... es algo inconsiente que no pueden controlar- y se fue, junto con los otros dos integrantes de la banda que habían ido al partido, dejando anonadada a la pelirroja
-¿Sirius?- pregunto la rubia -¿Qué paso, Miri?- pregunto el chico, que igual evitaba ver a James y a Emily, pues odiaba que ellos siguieran en su plan de "novios, no novios" (según él le molestaba el hecho de que James no se dignara a confesarle que salía con Emily, ¡ni que fuera un delito, por Merlín!, pero como son muy inteligentes, ustedes saben cual es la ¿realidad?) -¿James es novio de Emily?- pregunto sin mas ni menos -eh… no -pero tienen algo- mas que pregunta fue una afirmación -pues… no -tienen algo- dijo ella y se volteo a mirar la cara de Sirius- ¿no lo ves? -¡claro que no! -no creía que fueras tan ciego, Sirius- dijo ella -¿eh? -es tu mejor amigo, deberías de saber sus sentimientos o al menos deberías medio intuirlos, ¿no crees? -conozco a la perfección a James, y sé cuando esta enamorado -¿y lo esta? -no -si lo esta, ciego -¡no soy ciego! Y ¿sabes? ¡Yo se que le gusta mucho Lily Evans y no Emily Breslin! -¿Lily?- pregunto extrañada -la pelirroja -ah ya… pero aun así eres un ciego -¿Por qué dices eso? -porque no ves lo mas obvio -¿Qué cosa? ¿Qué James y Breslin tienen algo? -eso, y algo que es verdaderamente impresionante como es posible que no lo hayas visto aun- dijo seriamente la rubia. Y se fue, junto con su hermano e integrantes de la banda, dejando anonadado a Sirius. ¿Qué era eso que no veía? Gracias a un ciego y una mentirosa, ambos hermanos conocieron a sus respectivos rivales. Y gracias a un rubio y una rubia, Lily y Sirius, recordaron que aquel par, ya les debía una explicación, a cualquier precio.
-¿Quién es ahora tu enemigo, Severus?- pregunto tranquilamente Diana, que estaba en las gradas, mirando como los chicos de Gryffindor festejaban su victoria -¿Qué cosa?- pregunto distraídamente Severus, que tenia los ojos puestos en una melena roja -¿Qué ahora quien es tu enemigo? ¿James o Daniel? -eso aun no lo sé… ¿y tú? -¿yo que?- pregunto. Ella tenía los ojos puestos en una hermosa cabellera oscura. -¿Quién es tu rival? ¿Emily o Miranda? -no sé… pero tienes que aceptar que James y Emily tienen que terminar juntos, para que tu pelirroja y mi chico tengan los caminos libres -¿tu chico?- pregunto arrogantemente Quejicus -aun no lo es, claro- dijo ella sonriente- pero cuando yo le pongo el ojo a alguien, no se lo quito hasta conseguirlo -me doy cuenta -¿Daniel y Miranda serán un estorbo? -con que no se meta con Lily -y que no se meta con Sirius…
(N/A: gracias por seguir leyendo!!!)