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Historia 30385 — capítulo 6
CAPITULO 6
El frio no mejoraba para nada la agobiante situación de los alumnos del colegio: los exámenes estaban cerca y al menos diez de cada cinco alumnos, tenían un ataque de nervios.
Estos ataques eran más recurrentes en los alumnos de quinto y séptimo grado. Próximamente, los unos estarían con los TIMOS y los otros con los EXTASIS; en todas las casas se podían ver alumnos estudiando como locos a altas horas de la noche. La casa de Gryffindor no era la excepción. Sin embargo siete alumnos de séptimo no tenían los síntomas a priori de los exámenes: fuertes dolores de cabeza, ataques de nervios (como ya lo hemos mencionado), cutis como de cadena de montañas (tanto en mujeres como en hombres), ansiedad por todo y una vida social/amorosa en términos de "pausa" (con tanto estudiar, ¿Quién puede salir a tomar una cerveza de mantequilla?)
Los siete chicos que están exentos de estos síntomas, son los merodeadores, quienes eran conocidos (o mejor dicho reconocidos) como los únicos alumnos que sin estudiar y tener unos muy buenos fines de semana fuera del colegio en periodo de exámenes, sacaban buenas calificaciones (por no decir excelentes). Además de las chicas, que tenían la misma fama, sobre todo la pelirroja, de quien vamos a hablar… si recuerdan que iba a entablar amistad (de nueva cuenta) con el archirrival de James, Severus Snape ¿verdad?
Después del insólito "hola" de Lily con que empezó la estrategia, la mente de Severus comenzó a trabajar rápidamente, tomando en cuenta todos y cada uno de los probables motivos para que la chica se dignara a dirigirle la palabra; sus ideas iban desde que Lily al fin se había dado cuenta de que James era un completo inútil y que no valía ni siquiera una decima de lo que valía él y que por fin reconocería de quien estaba enamorada… aunque también contemplaba la idea de que solo le hablaba para hacerse enemigos mutuos de James y poderse vengar del muchacho. Desgraciadamente (o quizás no tanto) jamás se le vino a la mente de lo sucedido el verano pasado en Italia, en donde él había sido testigo del inicio del secreto de James y Emily.
Lily no sabia bien como iba a iniciar la estrategia, ya había dado el primer paso, el de acercársele, pero hasta ahí había dado su genio interno de la investigación. Para suerte de todos, Scarlett estaba presente cuando mas se le necesitaba.
-hoy quedaste con Severus ¿no?- dijo Scarlett al sentarse junto a su amiga en el sillón preferido de la pelirroja, el que estaba enfrente de la chimenea.
-si…
-¿y? dime que ya pensaste como vas a sacarle la información a Quejicus- dijo suplicante
-¡No le digas Quejicus!- exclamo molesta la pelirroja- y la verdad es que no se me ocurre nada…
-¿Cómo? ¿Nada de nada?- Scarlett evito emitir un bufido de molestia- ¿Para que te sirve el cerebro Lily?
-para pensar en cosas que si valgan la pena…
-¿y saber la desgracia de tu amiga, no vale la pena?
-si… pero no de esa manera…
-¿Entonces cual?
-no sé… te digo que no se me ocurre nada…
-Lilian Elizabeth Evans- dijo un poco mas seria Scarlett, acaparando toda la atención de la pelirroja, no era común que la llamaran por su nombre completo- todo lo haces por tu amiga, recuerda que es por un bien que le haremos a ella y a nosotras mismas. Además sino recuerdo mal, tu tienes mas curiosidad que yo al saber que se traen o se traían entre manos esos dos…
-esta bien… esta bien, ya se me ocurrida algo, Scarlett Iselle Reitman- dijo la pelirroja saliendo un poco mas animada al ver la cara de enojo de su amiga, odiaba a más no poder su segundo nombre: Iselle.
Mientras iba caminando escaleras abajo, la pelirroja se discutía internamente lo que sucedería. No tenia ni idea de cómo iba a sacarle la información a Severus…
"Severus no es un chico fácil… es tan… tan… ¿raro? ¿Cómo le voy a sacar la sopa? ¡Es una locura! ¡No sé como me fui a meter en este lio!"
La chica no podía evitar dar uno que otro suspiro. Scarlett tenía razón: todo esto era para hacerle un bien a su amiga, para al fin saber a lo que se atienden y poder estar listas para todo… claro, sin mencionar la ganancia personal que obtendría Lily.
"Si logro que Severus me diga el tan anhelado secreto, podre ayudar a Emily, y mi bendita curiosidad estará salvada" pensó la chica "no tengo ni idea de cómo comenzar… quizás lo mas seguro es empezar como cuando éramos amigos y no nos veíamos desde las vacaciones… aunque para ser sincera, hasta en las vacaciones nos veíamos. Hmm… podría preguntarle como ha estado, que ha hecho… que no ha hecho… ¿pero si me pregunta por que le hablo otra vez? Pues a ver que se me ocurre… podría decirle que como ya nos vamos del colegio, quiero limar asperezas y no tener ningún resentimiento con nadie… y claro, todo mundo sabe que estamos peleados desde hace dos años… si, eso le diré, que solo quiero dejar bien las cosas, y que él no se vaya con una mala impresión de mi… espera un momento, ¿Qué me pasa...? ¡Ahh! ¡Por todos los cielos! ¿Por qué me estoy poniendo nerviosa?
La chica estaba a punto de llegar al lugar indicado por los dos para su "cita", aunque el término más adecuado para ella era el de "interrogatorio". Habían quedado de verse en la entrada del colegio; al ser sábado tenían un muy buen pretexto para estar solos y no ser molestados por nadie: una visita al pueblo mágico.
Cuando apenas daba la vuelta al pasillo que conducía a la puerta, lo pudo visualizar. Ahí estaba parado y vestido como siempre. Con su misma mirada, con su mismo aire de "mírame y no me toques".
"¡Vaya! Veo que no ha cambiado en absoluto, sigue siendo el mismo de siempre" su monologo en la cabeza la distraía para que los nervios no la traicionaran "si bien… si ha cambiado algo, si no me equivoco, creció al menos 15 centímetros, de peso… de peso sigue igual de delgado… eso si, su piel sigue teniendo la misma palidez"
El chico por su parte, no estaba ni mejor ni peor que su compañera. Sentía nervios por el próximo reencuentro. Recordaba que hace un mes Lily, solamente se le había acercado para saludarlo y decirle que quería hablar con él de quien sabe que cosa. Él después de haber reaccionado por tan repentino acercamiento, había respondido un débil "de acuerdo". Cuando la pelirroja se marchaba, se había dado cuenta de que no le había dicho cuando ni donde se iban a quedar de ver. Por lo tanto, al menos dos semanas estuvo detrás de ella, intentando poder acercársele y preguntarle aquellos datos.
No fue una tarea fácil. Lily estaba todo el día con sus amigas (que por cierto lo odian), y cuando no estaba con las "mosquito" (como les decía Severus a Emily y Scarlett por estar todo el día pegadas a Lily como lo hacen los mosquitos al ver una lámpara), los tontos de los merodeadores estaban rondándola, sobre todo James…
"Pero James… aunque quiera, ya no puede acercársele a Lily… además ella no puede ser tan arpía como para hacerle esa estupidez a su amiga" pensó Severus cuando intentaba acercársele a la chica en cuestión.
Fue finalmente, después de tres semanas, cuando harto de esperar a ver si Lily recordaba que le debía una platica, se le acerco una mañana en el gran comedor, a la hora del desayuno. Recordaba muy bien cuales fueron sus palabras, incluso las palabras y miradas de los demás presentes:
-Buenos días, Lily- dijo él colocándose detrás de chica. Las mosquito habían volteado primero que la pelirroja y lo miraban con odio mezclado con asco, sobre todo Emily quien no estaba enterada de que Lily le había dirigido la palabra nuevamente. Scarlett recordando su plan, codeo a su amiga, y con un susurro, le dijo al oído "es Severus… ¡el plan, pelirroja, el plan!
-Buenos días, Severus- dijo Lily al voltear- ¿te puedo ayudar en algo?
-eh… si, bueno… no sé si recuerdes que hace unos días, para ser precisos hace tres semanas quedaste de verte conmigo para platicar de… para platicar… Solo que no me dijiste cuando ni donde nos veríamos- dijo Severus nervioso. La chica lo veía con misterio, como si no supiera de lo que hablaba él.
"¿Y si todo fue un sueño?" pensó Severus, sonrojándose al tener todas las miradas de los Gryffindor encima de él "que tal si yo lo imagine… y ahora mismo estoy haciendo el peor ridículo de mi vida…"
-Ahh…- dijo la pelirroja, también sonrojándose, odiaba que todos le prestaran atención- es cierto… no te dije cuando, lo siento, estaba un poco distraída- pensando a la vez "¡pero que tonta soy! ¿Cómo se me pudo olvidar eso?"
-¿Entonces?- pregunto ansioso
-pues… que te parece el sábado de la semana que viene, podemos ir a Hogsmade y tomar un café… o solo a pasear- dijo Lily
-vale… pues hasta el sábado- dijo Severus caminando fuera del comedor rápidamente por la pena que sentía. Sin embargo la pena no superaba para nada a la felicidad que le alegraba el orgullo, al ver la cara que ponía James al saber que tenía una cita con Lily.
Volviendo al presente, los dos chicos ya estaban frente a frente. Ella con los nervios medio controlados, y él con los nervios nada controlados.
"¿Qué hago? ¿Lo saludo con la mano, o con un beso en la mejilla?" pensó la pelirroja "con la mano se vería muy descortés… mejor un pequeño beso en la mejilla"
Lily le tendió la mano. Ante este movimiento Severus, poco a poco levanto su mano para tomarle el saludo, no sin antes pensar "¡me va a quemar con su mano!". Y obviamente no lo quemo. Sintió su suave y pequeña mano debajo de su áspera mano de hombre "no recordaba lo suave que es su piel", en ese instante, la chica lo jalo hacia ella, para plantarle un dulce beso en la mejilla. Sintió que estaba a punto de encenderle el rostro por ese gesto, que su mejilla ardería por tan cálido beso que había recibido.
-¿Cómo estas?- pregunto Lily
-¿eh…?- dijo distraído Severus, aun pensaba en la seductora sensación que le había echo sentir un simple beso-… ¡Ah! Estoy bien, gracias… ¿Y tu?
-de maravilla- dijo sin titubear, "¡nervios, no me traicionen!", suplicaba internamente- pues… ¿nos vamos?
-si… vamos…
Con las cabezas agachadas y las miradas en el suelo, caminaron hacia su destino, siendo observados por todo mundo. Entre ellos se encontraba Emily. La pelirroja al levantar la mirada, la pudo visualizar y recordar que tenía un recado para ella.
-Espérame aquí un momento- le dijo a Severus. Caminaba justo hacia su amiga, que al parecer no la había visto, y al ver que se alejaba, prefirió gritarle: ¡Emily!
La chica volteo algo sorprendida, se le acerco a Lily para ver que se le ofrecía, y tal vez, agarrarla de su acompañante para ese pequeño paseo que iba a dar (Scarlett no podía ir, tenia tarea pendiente que darle a profesora McGonagall, y prefirió quedarse y perderse ese paseo a sufrir la mano dura de la profesora)
-¿vas a Hogsmade?- pregunto Emily- si quieres podemos ir juntas… Scarlett no pudo venir por la tarea…
-lo siento, voy a ir con Severus a… -no termino la frase por la mirada que le echaba su amiga
-¿con Severus?- pregunto aun mas sorprendida- bueno… si tú dices… y bueno, ¿Qué paso?
-nada… ¡Ah no, si! Scarlett me dijo que si te veía, te dijera que te llego un paquete de… ¿De donde? Hmm… creo que de Brasil
-¡mi tía!
-¿Qué?
-nada… ¿y donde esta mi paquete?
-encima de tu cama
-ah, bueno, gracias… y suerte con Quejicus- dijo Emily corriendo hacia el interior del castillo, dejando sola a Lily.
Y de igual manera, nosotros dejamos a Lily y Severus. Ya después sabrán que paso con su cita/interrogatorio. Y mejor sigamos a Emily y su glorioso paquete.
Cuando la chica entro a su cuarto, vio, como se lo había dicho Lily, su paquete encima de su cama. Era un paquete pequeño envuelto en un papel café. En una de los lados del mismo, tenia la etiqueta donde estaba escrito su nombre y la dirección. El remitente pertenecía de alguna dirección de Brasil.
Con la curiosidad encima, abrió rápidamente el paquete. Dentro de él se encontraba una carta bastante larga y un tarro con una especie de flor tropical dentro.
Desenvolvió la carta y leyó:
Querida Emily:
Es cierto, tu madre le ha comunicado a toda la familia acerca de tu contrato con James Potter. Aunque lo que no entiendo es como están de acuerdo en esta locura Charlus y Dorea… se supone que están en contra de eso… no entiendo como pueden dar a su propio hijo…
Pero bueno, esta carta es para otra cosa ¿no?
Así que James es un tonto que no entiende a las mujeres. De acuerdo. Eso no es novedad, mi niña, es reconocido a nivel mundial que los hombres son unos tontos, que no saben de que hablan… incluso los muggle, han hecho estudios acerca de cómo piensan los hombres y las mujeres… y la única verdad es que los hombres son unos tontos.
No te preocupes… es obvio que aun no ha madurado… pero con esto, veras como si madura, por que madura.
Aquí en Brasil, he visto cosas sorprendentes, cosas que no hubiera imaginado. Entre todas esas magnificas cosas, hay una que te ayudara con tu problema.
Me lo confió una mujer de aquí. No sé… es rara, pero de confianza. Aunque me da la impresión de que tiene más años de los que aparenta, pues es joven, a lo mucho tendrá veinte años; ¿Sabes? te la describiré rápidamente, ella es hermosa, no… más que hermosa, es sumamente atractiva, hasta duele verla por lo agraciada que es; no obstante no entiendo como viviendo en donde hay mucho sol, es de piel pálida. Incluso una vez, sin querer la llegue a tocar la mano… ¡Que mano! ¡Estaba totalmente helada! Creo que el hielo no es tan frio como su cuerpo… pero lo más raro que he visto en ella, es que unos días le veo los ojos color ámbar, y unos días están totalmente negros. Y bueno, también podría decirte, que siento que ella puede leer los pensamientos ¿Podrá? No lo sé, pero lo que si sé, es que ella sabe mas cosas de las que le decimos… como si pudiera oír al que murmulla algo, y aun cuando el murmullo pueda ser bastante débil…
Tal vez todo lo que te dije es cierto, o tal vez estoy loca, no lo sé… pero dejando atrás todo este dramatismo mío, te dejo este curioso conjuro.
Necesitas:
-Polvo del cuerno de un unicornio -Agua de un manantial virgen -Un manojo de que contenga: fárfara, amapola, malva, poleo, la hierba de luisa, la genciana, la angélica, la corona del rey, la sabina, la azafrán, y el lúpulo (ya sé lo que estas pensando, ¡son demasiadas cosas!, pero todas las consigues en Hogsmade, o con el profesor Horace) -Algo del afectado (léase, James). De preferencia cabello -Los pétalos de una ruffled tulip -un listón rojo -una manzana roja
El listón rojo lo tienes que traer puesto todos los días en el tobillo derecho, esto es por protección.
Tienes que realizar esta pócima en noche de eclipse (sino mal recuerdo a principios de noviembre ocurrirá un eclipse de luna en Londres). Todo lo cueces a fuego lento (excepto la manzana) mientras dices:
"Cuerpo por cuerpo, alma por alma, convierte a este ser en su opuesto".
La pócima la tienes que dejar todos los días a reposar ante el sol a la hora del crepúsculo hasta que sea noche de luna nueva; cuando sea esa noche, la manzana la tienes que remojar en la pócima y dársela a comer al día siguiente a James.
Ya veras como al día siguiente de que se la des, a la hora del amanecer cambia… no te preocupes, este conjuro solo dura una semana, pero por si las dudas, si tienes alguna complicación, no dudes en escribirme.
Espero que con esto te ayude a ti y a James a conocerse mejor.
Te quiere Tu tía Bianca
P.D. la rufflid tulip es una flor medio extraña… por lo que te mando dos ejemplares, espero que lleguen medio vivas, las pobrecitas flores…
¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨ El día del eclipse, Emily, con todos los ingredientes que consiguió como pudo, (unos los compro en Hogsmade, otros los mando a pedir al Callejon Diagon y los que de plano no encontraba, los pidió con el profesor Horace, a cambio de unos peculiares dulces de piña), realizo el conjuro siguiendo las instrucciones paso por paso. Al saber que causaría sospechas si realizaba el conjuro en el castillo, decidió hacerlo en el interior del bosque; sin embargo, al estar totalmente oscuro, tuvo que utilizar algunas velas, algo que cambiaria por completo el conjuro. Además de agregar el agua, las hierbas y los cabellos de James (que los había conseguido al entrar en los vestidores de quidditch de los hombres, aprovechando que James se bañaba, pudo agarrarlos de su túnica sin ser vista), no noto que sin querer, al tratar de apagar el fuego de su cabello (se había acercado mucho a las velas), parte de su cabello había caído a la pócima.
Por seguridad, también había decidido que seria mejor remojar dos manzanas en cambio de una (si no fallaba una, estaba la de repuesto).
Al día siguiente de la luna nueva, fue sumamente sencillo darle a comer la manzana a James. Emily había acertado en ofrecérsela cuando regresaba de un entrenamiento, era la hora en la que tenia mas hambre el chico.
Disfrutando su victoria (la de haberle dado la manzana a James sin problema alguno y la de haberle ganado a la invicta Scarlett en ajedrez, derribando con su reina blanca a su rey negro) no se dio cuenta de que estaba comiendo tranquilamente una manzana que Lily ya no apetecía, que muy inocentemente, la había encontrado en el buro de Emily…