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Historia 30470 — capítulo 10
Subí corriendo las escaleras llorando. Sabía que Lucas se había quedado petrificado ante mi uhída, estaba claro que no se lo esperaba, ¿Pero cómo podía saber que era una nacida? ¿Se lo habría dicho Bianca? Necesitaba hablar con ella y necesitaba hacerlo ya.
Me metí como un vendaval en el cuarto de baño, quería gritar hasta quedarme sin voz y buscar a Bianca justo después. Pero no esperaba encontrarme a Bianca justamente delante de mis narices en ese preciso momento.
Se me quedó mirando y pareció a punto de preguntarme qué me estaba pasando cuando la cogí del brazo y la saqué a rastras del baño que se encontraba atestado.
- ¡Se puede saber qué haces! - me dijo Bianca.
- ¡Se puede saber qué estás haciendo tú! - le espeté. Se me quedó mirando sin saber, perpleja.
- ¡Qué estás diciendo!
- ¡Que qué estoy diciendo!
Se acercaron unos profesores y me la llevé a rastras hasta un rincón apartado y empecé a hablarle en susurros.
- Lo que te estoy diciendo es ¿Por qué sabe Lucas que tú eres una nacida?
- ¿Qué? - me miró con cara de espanto.
- Es más. ¿Por qué sabe que yo también lo soy?
- No te sigo.
- ¿Qué no me sigues? - levanté la voz - ¡Qué no me sigues! - dije más bajito - ¿Qué le has contado?
- Antes has de entender algo.
- ¿Qué es lo que tengo que entender?
- Le quiero.
- ¿Le quieres en plan me apetece un Big Mac o le quiero sentimentalmente?
- Sentimentalmente.
- Vale. Ahora, ¿Qué le has contado?- respiró hondo antes de contestarme.
- Todo.
- ¡Todo! ¿Qué es todo Bianca?
- Todo. Me sentí mal y le mandé un e-mail.
- ¿Qué le mandaste un correo?
- Sí. Me sentía mal...
- Bianca, ¡Le has contado a un mortal el secreto de nuestro mundo! - me separé de ella - ¿Cómo has podido? No te importamos los demás, es eso - Le pegué un puñetazo a la pared, dejando ahí mis nudillos - eres muy egoísta. Bianca, muy egoísta. Podrías haber esperado a que regresase de las vacaciones para decirselo y no dejar pruebas, era lo mínimo que podrías haber hecho.
- Es que... pasó algo antes de las vacaciones - me temí lo peor.
- ¿Q-qué pasó?
- Encontré a Erich acechando a Raquel.
- Así que era él.
- Sí. Subí al tejado y le amenacé. Se fue. Cuando bajé al suelo, me encontré con Lucas, al parecer, estaba vigilando la habitación de Raquel desde el suelo, por si entraba alguien no deseado. Me vio morderle a Erich para saber sus intenciones.
- Bianca... - me llevé una mano a la boca.
- Erich tiene verdaderos deseos de matar a Raquel.
- Lo sé. Los tenía conmigo. ¿No te enteraste?
- Sí, me lo contaron mis padres. Creía que no se atrevería a volverlo a intentar.
- Yo también, pero eso no te exime de lo que has hecho, Bianca.
- Lo sé. Pero...
- Pero ¿Qué?
- Por favor, no lo digas a nadie más.
- ¿Sabes lo que me estás pidiendo? Quieres que sea cómplice de tus actos irresponsables.
- Lo sé. Quiero arreglarlo. Dejame intentarlo al menos - estuve pensándomelo bastante.
- Está bien, Bianca. No se lo voy a decir a nadie. Tendrás que arreglarlo. Espero que nadie venga a clavarme una estaca mientras estoy tumbada al sol o leyendo en la biblioteca.
- Gracias Aura.