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Historia 30470 — capítulo 7
Caminaba por los pasillos con la cabeza bien alta y segura de mí misma. Le conté lo ocurrido a Courtney con Erich pues un profesor me había acompañado a la habitación. Mi compañera de cuarto no daba crédito a lo que sus oídos vampíricos escuchaban. Ella sospechaba que era una nacida, aunque no lo había dicho. Saqué dos vasos de sangre de la neverita y brindamos divertidas. Tras una esquina me encontré con Lucas, y parecía bastante nervioso. Mirando siempre alrededor. En cuanto me vio cambió su semblante y se vio más animado. Pero tras él, un minuto después apareció Erich con los ojos inyectados en sangre y me cogió del cuello.
- Como te has atrevido, maldita cría a hacerme ésto - Lucas se sorprendió ante la rapidez que Erich me había alcanzado, le soltó un puñetazo y éste me soltó.
- ¿Cómo te atreves a agredir a una compañera?
- Tú no te metas.
- Si la intentas hacer daño, por supuesto que me meto.
- Erich se olvidó de mí y empezó a pegar a Lucas, que aunque se defendió no pudo hacerle frente al vampiro. Pronto el pasillo se llenó de estudiantes y tras la pelea solamente Raquel, Vic, Bianca y yo nos quedemos al lado de Lucas, éste se levantó cuando Bianca se le acercó.
- Me vas a tener que explicar a que venía todo esto - me dijo.
- Me asustó la otra noche y se lo dije a la señora Bethany. Seguramente lo habrán castigado - Lucas me miró y me abrazó - siento que te haya asustado. Me las pagará.
- Por favor, Lucas. No te busques problemas, menos por mí. Verás como no vuelve a molestarme - Bianca me miraba confusa ¿Eran celos lo que veían mis ojos? a saber... Pronto nos separamos. Lucas se marchó con Vic y Raquel se llevó a Bianca. Me sentía como fuera de lugar. No llegaba a ser la amiga e nadie. Courtney tenía a Patrice y Raquel tenía a Bianca. Vic tenía a Lucas. Decidí dar un paseíto por los terrenos del castillo y allí me encontré a Balthazar.
- Hola Aurora - dijo sonriente.
- Ya me han contado, que calladito lo tenías - rió.
- No lo he ocultado, simplemente es que no lo he dicho abiertamente.
- Cierto.
- También me han contado al encerrona a Erich. Me alegro de que lo pusieras en su sitio.
- No era mi intención hacerle una encerrona. Pero se volvió bastante molesto.
- Lo sé. No eres a la única que molesta. Debiste saberle repugnántemente.
- Eso espero. Estuvimos hablando un rato más. Sobre libros y escritores. Sobre las posibles represalias que le habrían caído a Erich por atacar a alguien. Y sobre qué nos deparaba el resto del curso. Fue una charla amena, agradable. Hacía tiempo que no hablaba así con nadie. Desde que estaba con mis amigas. Heché de menos a mis padres. Y deseaba que las vacaciones de navidad llegasen pronto.