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Amor del Bueno¿Cómo nació entre Harry & Hermione? — capítulo 54

**I wanna stand with you on a mountain,**Yo quiero pararme contigo sobre una montaña, **I wanna bathe with you in the sea.**Quiero bañarme en el mar, **I wanna lay like this forever,**Quiero recostarme así para siempre,

Until the sky falls down over me...

Hasta que el cielo caiga sobre mí.

La primera semana viviendo juntos había resultado ser toda una aventura… las comidas eran divertidas, porque prepararlas se convertía en un juego; claro después limpiaban el desastre que dejaban en la cocina. Y los desacuerdos que Harry mencionó sería un tanto fastidioso lidiar con ellos, fácilmente los resolvían con besos, y cuando se tornaban más irritantes la solución terminaba siendo encontrada en la ducha…

La mañana del último día de julio Harry se despertaba alrededor de las diez; se talló los ojos y se puso las gafas que estaban a un lado, en la mesilla de noche. Se despabiló, miró a su alrededor, aún le costaba creer que todo lo vivido la última semana, era real… Volvió a dar un vistazo a la habitación, y al ver las pertenencias de Hermione instaladas tan naturalmente junto con las suyas, le comprobaba que no era un sueño; entonces sonrió como un niño pequeño… Era su cumpleaños, el número 18, y viendo en retrospectiva este sin lugar a dudas era el mejor de su vida. No era que después de enterarse que era un mago no hubiese tenido cumpleaños… diferentes, pero como todo en esta vida, tenía sus pro y sus contra… y a pesar de que le hubiese gustado tener una vida diferente, por ejemplo haber crecido con sus padres a su lado; no cambiaría nada porque comprendía que así tenía que ser para llegar a vivir lo que ahora estaba experimentado.

Se incorporó, aún con la sonrisa iluminándole la expresión; cuando entró en la cocina Hermione estaba preparando pan tostado y unos batidos de fruta.

-¿Por qué no me despertaste? - reclamó en broma, sorprendiéndola, había rodeado su cintura por la espalda y le susurró al oído.

-Estabas cansado - señaló, tomándolo por el cabello, y sin querer lo llenó de mermelada de fresa. Él se rió.

-Sí, el festejo se está prolongando… iniciando ayer con el cumpleaños de tu padre, pasando por el mío y rematando con la boda de Bill y Fleur… ¿qué seguirá? - alzó las cejas insinuante y pícaro.

-El desayuno - resolvió risueña, Harry soltó una carcajada divertido.

-Por cierto… este es el postre - aclaró.- ¿Qué me harás de almorzar? - preguntó viéndole curiosa, él pestañeó aturdido porque lo había tomado por sorpresa, ella contrajo más las cejas.

-Todos estos días has hecho crema de papas, y yo pastas y ensaladas ¿Hoy con qué me deleitarás? - insistió, Harry sonrió con vacilación.

Después de unos minutos colocaba frente a ella un plato con pan blanco, mayonesa y unos gajos de papa.

-¿Sándwich de papas?- hizo una mueca de que no se le antojaba. - ¡Harry dijiste que sabías cocinar! - protestó con una risita.

-Dije que sé preparar de comer, tú fuiste la que dijiste que ya sabía cocinar - esclareció. - Además, no comentes hasta que los pruebes - doblaba el pan y se lo ofrecía. La castaña compuso una carita desconfiada y le dio una pequeña mordida, entonces comenzó a saborearlo, cerraba los ojos apretándolos y lo pasaba. Harry supuso que no le había gustado.

-¡Lo lamento Hermione, no soy un buen cocinero! pero te prometo que aprenderé para que te alimentes bien mientras estás esperando a nuestro hijo, y siempre que me toque hacer la comida a mí - exclamó apurado. Ella soltó una risa divertida.

-¡Sí me gustó, tontito! Sabe raro, pero me gustó… - lo miró sonriendo, Harry le devolvió la sonrisa, y notaba que tenía mayonesa en la comisura de la boca, se acercaba como si fuera a besarla pero le limpiaba con sus labios, Hermione se rió más, entonces de improviso lo jaló de la camisa y lo besó.

-Tus besos saben a mayonesa - observó sonriendo, la castaña volvía a soltar una risueña risita.

Cuando Hermione le sirvió el postre el de gafas se sorprendió porque su tostada tenía <<¡Feliz cumpleaños, Harry!>> dibujado en la mermelada de fresa. El ojiverde le dedicó una radiante sonrisa, y ella le devolvió una mirada de complicidad;en cuanto le dio la primera mordida se asomó una notita de papel, extrañado la despegó y leyó: "Esta tarde te daré una sorpresa"

-¿Qué quiere decir esto? - preguntó intrigado.

-Exactamente eso, que esperes una sorpresa - obvió misteriosa.

-¿Y no me puedes dar un adelanto? - insistió, ella negó con firmeza. Harry entrecerró los ojos que tuvieron un brillito de traerse algo entre manos, se incorporaba para ir y besarla, con intenciones de persuadirla para que le revelase de que se trataba todo aquello. Entre un dulce y a la vez apasionado beso, ella lo apartó sonriendo traviesamente.

-Suficiente… se nos hará tarde y tenemos que irnos a la madriguera. El chico de gafas compuso una expresión de niño regañado, y ella se rió más traviesa.

Cuando estuvieron listos para partir a la casa de los Weasley, la castaña expuso algo que solamente consiguió acrecentar la curiosidad del ojiverde.

-Se trata de tu regalo de cumpleaños - dijo, acomodándole las gafas.

-¿En serio? - la miró sorprendido.

-Sí, pero no te lo daré hasta la tarde, después de que bailemos un vals - le sonrió, mordiéndose el labio inferior de forma ingenua. Harry negó sonriendo, entonces lo atrajo hacia ella y le dio un tierno roce en los labios sin llegar a ser un beso.

-Hermione realmente no es necesario, si mi mejor regalo eres tú y nuestro bebé - declaró, acariciándole el vientre.

-Harry… - exhaló conmovida, con las pupilas marrones cristalizadas, y él la besó, rodeando su cintura con sus brazos; sin ella esperarlo él los transportó a la madriguera. Continuaron besándose, pero un socarrón carraspeo los hizo separarse sobresaltados.

-Siento interrumpir… pero mi madre ya se ha trastornado, y el que ustedes dos nada más no llegaban la puso peor - ironizó. - Y Hermione, ¿por qué vienes con ropa normal? - inquirió indignado.

-Ya, tranquilo… parece que eres tú el que se va a casar - se defendió, e intercambió una mirada elocuente con Harry, que se limitó a alzar las cejas.

-No quieres saber cómo voy a estar ese día… - repuso con tono sarcástico.

-No me preocupo, porque para eso falta mucho - acentuó burlona. El pelirrojo la fulminó con la mirada y sus orejas se volvieron escarlata, Hermione soltó una carcajada sin remordimientos, era la primera vez que lo hacía enojar sin que éste tuviese argumentos para contraatacar.

-Voy a buscar a Luna - avisó, aún con esa sonrisita presuntuosa dibujada en los labios; dándole un rápido apretón en la muñeca al de gafas. Ron seguía sacando humo por las orejas, y Harry rodó los ojos, resignado, y es que ya lo estaba porque jamás el pelirrojo y la ojimarrón se llevarían bien.

La castaña subió a cambiarse porque sinceramente con el calor que hacía no tuvo deseos de llegar con el vestido de gala, en la habitación de Ginny estaba también arreglándose Luna.

˜˜˜

A las tres en punto de la tarde. Harry, Ron, Fred y George se plantaron frente a la gran carpa blanca que la empresa contratada había instalado el día anterior. Los cuatro chicos tenían en la mano un plano de la disposición de los asientos, para ayudar a los invitados a encontrar su sitio. Hacía una hora que había llegado una cuadrilla de camareros, ataviados con túnicas blancas, y una orquesta cuyos miembros vestían chaquetas doradas.

Desde le entrada de la carpa se veían en su interior hileras e hileras de frágiles, asimismo doradas sillas, colocadas a ambos lados de una larga alfombra morada; y los postes que sostenían la carpa estaban adornados con flores blancas y doradas. Los gemelos habían atado un enorme ramo de globos también dorados sobre el punto donde Bill y Fleur se convertirían en marido y mujer.

-Cuando yo me case - dijo Fred, tirando del cuello su túnica - no armaré tanto lío. Podrán vestirse como lo deseen. Y le haré una maldición de inmovilidad total a nuestra madre hasta que haya terminado todo - asentó rotundo.

-Esta mañana se ha portado más decente - la defendió George, que se echaba aire con la mano.

-Lo bueno es que la siguiente boda más próxima es la de Harry y Hermione - señaló con un acentito burlón Fred, mirando al ojiverde, que lo había alcanzado a escuchar perfectamente, y frunció el entrecejo. Ron contuvo una carcajada pero alcanzó a escucharse su burla amortiguada, el de gafas lo miró horriblemente.

-O la tuya con Luna, Ronnie - agregó maliciosamente George, viendo a su gemelo. Su hermano menor los asesinó con la mirada.

-Aunque pienso que los dos están en la misma situación, ninguna de ellas les ha dado el sí - expuso su opinión nuevamente George, carcajeándose, y chocando los puños con su gemelo. Ron y Harryintercambiaron una mirada de sarcasmo, los dos estaban casi en la misma situación, porque era cierto, tanto Luna como Hermione no les daban una fecha tentativa para convertirse en sus esposas.

-Ni tanto Georgi, al menos Harry le lleva ventaja a nuestro hermanito… él ya vive con Hermione… Eso sin contar el bebé que van a tener - señaló Fred, riéndose más.

-Lo extraño aquí es que tú estés planteándote casarte - Ron atacó a Fred.

-Así es hermanito, si tan sólo Luna me aceptara a mí, ten por seguro que me casaba mañana - exclamó con solemnidad. Y el rostro de Ron adquirió un tono rojo furia, sus ojos azules destellaron un brillo maniático.

-¡Prepárense, ya vienen! - avisó George, interviniendo a tiempo, antes de que su hermano menor le saltara encima a su gemelo. Fred sin embargo seguía sonriendo provocador.

Unos personajes vestidos con llamativas ropas multicolores iban apareciendo en el fondo del patio, uno a uno, en cuestión de unos cortos minutos en la entrada serpenteaba una larga fila de invitados. Los cuatro chicos comenzaban a desesperarse, pero en eso llegaba George después de acompañar a un matrimonio.

-Estupendo, me ha parecido ver algunas primas veelas - les dijo alegremente.

-Necesitarán ayuda para entender nuestras costumbres inglesas - hizo la observación Fred, los gemelos intercambiaron una mirada confabuladora, entonces emprendieron una carrera hacia el interior de la carpa. Harry rodó los ojos negando, lo habían dejado solo, hacía rato que Ron había acompañado a su famosa tía Muriel.

-¡Tía Muriel es una verdadera pesadilla! - se quejó el pelirrojo, enjugándose la frente con la manga, cuando regresaba para seguir recibiendo a los invitados. - antes venía todos los años por Navidad, pero afortunadamente se ofendió porque Fred y George le pusieron una bomba fétida en la silla nada más sentarnos a cenar. Mi padre siempre dice que debe de haberlos desheredado. ¡ Como si a ellos les importara eso! Al ritmo que van, se harán más ricos que cualquier otro miembro de la familia… - continuaba quejándose, sin embargo su amigo de gafas no le prestaba la más mínima atención pues su mirada estaba enfocada en otro punto y parecía ido.

-Harry ¿Harry? ¿Hola? ¡¡Potter!! - llamó, al final al menos logró que dijese algo.

-¡Oh Dios mío, se ve aún más hermosa…! - balbuceó sin aliento, y Ron arrugó el entrecejo sin entender; entonces Hermione llegó hasta ellos. Traía un vestido de tirantes color palo de rosa cuyos holanes le llegaban a las rodillas, en seda y organza, adornado con flores de la misma tela como graciosas mariposas posadas sobre él. Sus zapatillas eran doradas y no muy altas. El suave maquillaje y los rulos sueltos la hacían ver aún más tierna; debía ser por esa aura que irradian las embarazadas.

-Le cortaste la respiración a Harry - comentó Ron con un tonito burlón. La castaña regresó a ver a su novio sonriéndole radiante y el ojiverde asintió aún hipnotizado.

-Pues la tía abuela de Ron opina diferente. Me la he encontrado en la casa hace rato y ha dicho: << ¡Cielos! ¿ésa es la hija de muggles?>> -su expresión se tornó irritada.

-Con razón tardó en venir para acá… ¿y por qué mejor no se quedó allá dentro? hubiese llegado mejor con mi madre - se lamentó. La ojimarrón lo miró con el ceño fruncido.

-Y añadió que tengo mala postura y los tobillos flacuchos- continuó, Harry negó molesto. Ni siquiera conocía a la tía de su amigo, sólo la vio llegar y llevarse a su sobrino a regañadientes; y ya le caía pésimo por haber criticado a su novia.

-No le hagas caso, si tienes los tobillos muy bonitos - la consoló el de gafas, y ella medio sonrió, conmovida.

-No lo tomes como algo personal, es grosera con todo el mundo - dijo Ron con tono alivianado. La castaña le lanzó una mirada con resentimiento.

-Sí, por ejemplo comentó que Luna es rara, que tiene pinta de…

-No me digas que se atrevió a insultarla, ¡Menuda arpía! - vociferó indignado, regresando a ver furioso hacia el interior de la carpa buscando con la mirada el punto donde había instalado a su tía abuela. Harry y Hermione intercambiaron una mirada exasperada, ahora sí como se trataba de su novia se ponía en ese plan.

-No pasa nada, Ronnie. He sobrevivido en el colegio con ese tipo de comentarios - lo tranquilizó la voz de Luna, acababa de llegar y había escuchado cuando la defendía pues supuso que antes Hermione les había contado cómo las trató la Tía Muriel.

-¿Ronald? - insistió, el pelirrojo se había quedado mudo viéndola. La ojiazul también traía un vestido en tono palo de rosa, pues era el color que había elegido Fleur para sus damas de honor; sólo que el de ella tenía la parte de arriba tejida a mano y la parte de abajo, un poco vaporosa, era de satín corrugado. Sus zapatillas plateadas de plataforma la hacían ver un poco más alta; contrastando el tenue maquillaje que la hacía lucir más pequeña, mientras que su rubio cabello ondeaba en alborotados bucles y estaba adornado con una tiara de girasoles menudos.

-¡Hey, Weasley! - lo zarandeó el pelinegro. Y Luna miró a Hermione, que contenía una burlona risa.

-Luni… - tartamudeó el pelirrojo.

-¡Lindura! - exclamó una voz más grave.

-¡Papá! - chilló la rubia al ver allí a su progenitor.

-Eso quería hacerte saber - saltó Ron, y miraba a su alrededor sobresaltado, Luna le sonrió. Xenophilius Lovegood llegaba hasta ellos y abrazaba a su hija.

-Buenas tardes - saludó de mano a Harry y a Hermione. Pero cuando estrechó la mano de Ron lo miró de pies a cabeza, y éste hizo un amago de sonrisa, un tanto intimidado. Sabía que a su suegro no le caía muy bien que digamos, pero tampoco a él le hacía mucha gracia verlo ahí, ya que esa noche después de que la fiesta terminara, Luna se iba a ir con su padre a pasar el resto del verano antes de regresar a Hogwarts, peor aún, en dos días más emprenderían un viaje de investigación para encontrar al snorkacks de cuernos arrugados.

-¡Qué bueno que llegaste! - exclamó la ojiazul, rompiendo la tensa atmósfera que se comenzaba a formar.

-Ahorita que llegué pude ver en ese precioso jardincillo unos gnomos corriendo ¡Qué maravillosa plaga! Muy pocos magos se dan cuenta de lo mucho que podemos aprender de esa sabias criaturas, cuyo nombre correcto, por cierto, es Gernumbli gardensi- dijo para comportarse más amable.

-Los nuestros saben unas palabrotas excelentes- comentó Ron-, pero creo que se las han enseñado Fred y George. Xenophilius lo miró alzando las cejas.

-Por cierto papá, uno de los gnomos me ha mordido un dedo esta mañana - intervino Luna, y Ron abrió los ojos como plato.

-¡Qué maravilla! ¡La saliva de gnomo es sumamente beneficiosa, hija mía! - exclamó el señorLovegood, tomando el dedo que la rubia le mostraba, y examinó los pinchazos que tenían la sangre ya seca. - Luna, querida, si hoy sintieras nacer en ti algún talento (quizá un irresistible impulso de cantar ópera o declamar en sirenio), ¡no lo reprimas! ¡Es posible que los Gernumblis te hayan obsequiado un don!

Entonces el pelirrojo no pudo evitar soltar una carcajada.

-Ron, quizás lo encuentras gracioso - comentó Luna con serenidad.- Pero mi padre lleva años estudiando la magia de los Gernumblis.

Xenophilius simplemente se limitó a ignorar la burla de su yerno. Harry y Hermione se vieron, por si las dudas ellos mejor no expusieron sus comentarios. Ron calló su risa y miró sonrojado a su novia. Se había prometido respetar las peculiares opiniones de Luna, es más comenzaba a creer en algunas; y esta vez no iba a ser la excepción.

-¿Oye Luna, quieres ponerte algo en esa mordedura? - le preguntó preocupado, conteniéndose las ganas de tomarla de la mano y besarle la zona mordida; y que definitivamente no podía hacerlo debido a la presencia de su suegro, que desde que había llegado observaba con recelo cualquier tipo de interacción entre el pelirrojo y Luna.

-No, no es nada, de verdad - lo tranquilizó, con aire soñador, y Ron sonrió; la rubia no se contuvo y le acarició la mejilla fue entonces que el pelirrojo se perdió y poniendo su propia mano sobre la de ella la tomó y la condujo hasta sus labios para besarle la palma de la mano.

-Lo acompaño a su lugar - se precipitó el ojiverde, Xenophilius Lovegood aceptó gruñendo, pero antes de seguirlo le echó una última mirada suspicaz a Ron.

-Ya le advertí a papá que la mayoría de la gente vestiría túnica de gala, pero él cree que a las bodas hay que ir vestido de los colores del sol. Ya saben, da buena suerte - expuso sonriendo la rubia, mientras veía alejarse a su progenitor. Hermione también miraba hacia donde se había alejado el señor Lovegood con Harry, sacando el aire que contuvo hacía unos segundos, mientras que el ojiazul se encogió de hombros; entonces la castaña rodó los ojos y omitió sus comentarios, en serio sus amigos eran únicos (nótese el sarcasmo).

Ninguno se fijó en el invitado que acababa de llegar, un joven moreno de gran nariz curvada y pobladas cejas negras, hasta que entregó su invitación a Ron y éste lo miró sorprendido.

-Herrmione, estás preciosa - exclamó al ver a la castaña.

-¡Víktor! - saltó ella, ruborizándose un poco.

-No sabía que… Vaya, me alegro de verte. ¿Cómo estás? - titubeó, y Luna contrajo las cejas desconcertada.

El pelirrojo continuaba analizando la invitación de Krum como si no creyera que fuese verdadera.

-¿Y a ti quién te invitó? - preguntó escéptico.

-Me ha invitado Fleur - respondió el búlgaro, pero sin prestarle mucha atención. Y el ojiazul lo miró desconfiado ¿qué diría Harry de que el búlgaro estaba halagando a su novia?

-Pasa y acomódate donde quieras - espetó socarrón, y le devolvía la invitación a Krum, pero éste ni siquiera parecía percatarse de la descortesía. Hermione estaba muy sonrojada, y comenzaba a incomodarse por esa insistente mirada con que la veía Víktor.

-Ron… Luna y yo vamos a buscar a Harry - avisó apurada la castaña, arrastrando a su extrañada amiga hacia el interior de la carpa.

-Sí, ve a buscar a tu novio - se rió, mientras las dos chicas se alejaban casi corriendo.

-Harry… Potter y ella… - vaciló, creyendo que tal vez se trataba de otro Harry. - ¿andan? - preguntó entre incrédulo y a la vez estupefacto, arqueando las cejas.

-¿No sabías? Ya hasta viven juntos - participó burlón.

-Ah…- el búlgaro perdió su mirada por donde se había ido la castaña. Entonces aún sin creérsela, y un tanto molesto, entró a la carpa.

˜˜˜

La aparición de Krum en la fiesta causó gran revuelo, sobre todo entre las primas veelas; al fin y al cabo, era un famoso jugador de Quidditch. Mientras la gente todavía estiraba el cuello para verlo mejor; y todos los invitados ya estaban instalados… Ron, Harry (que no se había dado cuenta, aún, de la asistencia del búlgaro) y los gemelos, avanzaron apresuradamente por el pasillo.

**Oh can you see it baby?**Oh, ¿puedes verlo, nena? **You don't have to close your eyes 'cause it's standing right before you.**No tienes que cerrar tus ojos,porque está justo enfrente de ti. All that you need will surely come...

Todo lo que necesitas seguramente llegará.

**I'll be your dream I'll be your wish I'll be your fantasy.**Yo seré tu sueño, tu deseo, tu fantasía.

**I'll be your hope, I'll be your love, be everything that you need.**Seré tu esperanza, tu amor, seré todo lo que necesites.

**I'll love you more with every breath truly madly deeply do...**Te amo más con cada respiro, sinceramente, alocadamente, con profundidad.

-Tenemos que sentarnos ya - le aconsejó Fred a Harry- o nos va a atropellar la novia.

Ron y el ojiverde ocuparon los asientos de la segunda fila, detrás de los gemelos.

En la carpa muy caldeada reinaba una atmósfera de expectación, y de vez en cuando una risotada nerviosa rompía el murmullo general. Los Weasley aparecieron por el pasillo, desfilando sonrientes y saludando con la mano a sus parientes; Molly llevaba una túnica color amatista y Arthur una túnica de gala color café tabaco. Unos instantes después, Bill y Charlie se pusieron en pie en el altar, ambos vestían túnicas de gala color oscuro con sendas rosas blancas en el ojal. Entonces sonó una música que al parecer salía de los globos dorados, y todos callaron.

Los magos y brujas emitieron un gran suspiro colectivo cuando Monsieur Delacour y su hija enfilaron el pasillo; ella caminaba como si se deslizara y él iba brincando, muy sonriente. Fleur llevaba un sencillo vestido blanco que irradiaba un resplandor plateado. Normalmente, su hermosura eclipsaba a cuantos la rodeaban, pero ese día, en cambio, su belleza contagiaba. Caminando detrás de la novia y su padre desfilaron Hermione, Luna, Ginny y Gabrielle, ataviadas con sendos vestidos color palo de rosa, parecían incluso más hermosas de lo habitual. Tanto Harry como Ron suspiraron embelesados al ver a sus respectivas novias sonriéndoles cómplices; pero más Colin, que no había visto a la pelirroja en todo el día, y se quedó medio aturdido mientras la observaba, empeoró cuando ella le dedicó una coqueta sonrisa.

Cuando Fleur llegó junto a Bill éste le sonrió encandilado,Monsieur Delacour sonriendo, dio un beso en la mano a su primogénita para luego entregársela al mayor de los chicos Weasley.

-Hoy nos hemos reunido para celebrar la unión de dos almas nobles… - comenzó un mago bajito de túnica azul grisáceo, que estaba subido en un podio.

Después de su solemne perorata comenzó a preguntar los votos.

-Sí, mi diadema le da realce a la escena - observó tía Muriel con un susurro que se oyó perfectamente. Ron regresó a ver a su amigo rodando los ojos.

-William Arthur, ¿aceptas a Fleur Isabelle…?

En la primera fila, la señora Weasley y madame Delacour sollozaban en silencio y se enjugaban las lágrimas con pañuelos de encaje. Unos trompetazos provenientes del fondo de la carpa hicieron comprender a todos que Hagrid había utilizado también uno de sus pañuelos tamaño mantel.

Entonces, desde el otro extremo del pasillo, Hermione se giró y, sonriendo, miró a Harry; ella también tenía lágrimas en los ojos.

-… Así pues, los declaro, unidos de por vida.

El chico de ojos esmeralda pestañeó viendo el brillo en esas hermosas pupilas marrón, se había quedado sin aliento, y sólo pudo atinar a responderle con una resplandeciente sonrisa.

El mago bajito alzó la varita por encima de las cabezas de los novios y, acto seguido, una lluvia de estrellas plateadas descendió sobre ellos trazando un espiral alrededor de sus entrelazadas figuras. Fred y George empezaron a aplaudir y, entonces los globos dorados explotaron, dejando escapar aves del paraíso y diminutas campanillas doradas que, volando y flotando, añadieron sus cantos y repiques respectivos al barullo. A continuación el mago dijo:

-¡Damas y caballeros, pónganse de pie por favor!

Todos obedecieron, aunque tía Muriel rezongó sin miramientos. Entonces el hombrecillo agitó su varita mágica: los asientos de los invitados desaparecieron al mismo tiempo que se desvanecían las paredes de la carpa. De pronto se hallaron bajo un toldo sostenido por postes dorados, gozando de una espléndida vista del patio de árboles frutales y los campos bañados por el sol. Luego, un charco de oro fundido se extendió desde el centro de la carpa y formó una brillante pista de baile, suspendidas en el aire se agruparon alrededor unas mesitas con manteles blancos y las sillas volvieron a aparecer acomodándose alrededor de las mesas, y en conjunto descendieron ligeramente hasta el suelo, mientras los músicos de las chaquetas doradas se aproximaban a la tarima.

-¡Qué increíble!- dijo Ron, admirado.

Los camareros se dejaron ver por todas partes; algunos llevaban bandejas de plata con jugo de calabaza, cerveza de mantequilla y whisky de fuego; y otros, tambaleantes montañas de tartas y bocadillos.

-¡Tenemos que ir a felicitarlos! - exclamó Hermione, ella y Luna se habían ido a reunir con los chicos; Ginny sólo fue y jaló a Colin y desaparecieron entre la multitud de invitados que se arremolinaba entorno a Bill y Fleur para darles sus felicitaciones.

-Ya habrá tiempo para eso - replicó Ron, y tomó tres vasos de cerveza de mantequilla de la bandeja de un camarero que pasaba cerca; le dio uno a Luna y otro a Harry.

-Gracias, qué amable eres, Ronald - ironizó la castaña.

-Tú no debes tomar esto, le hace daño a mi ahijado - se defendió haciéndole un recordatorio represivo. Y el de gafas tuvo que otorgarle la razón a su pelirrojo amigo. Mientras la castaña lo fulminó con la mirada.

-Pudiste haber tomado un jugo de calabaza para mí - objetó, Harry intercambió una mirada cansina con Luna; entonces la rubia alcanzó a tomar un vaso de jugo de otro camarero que se había acercado y se lo ofreció a su amiga para calmar los ánimos.

-En serio Harry, te deseo suerte amigo - le dijo al de gafas con un exagerado tono compasivo que dejaba notar su clara burla. Los ojos marrones sacaron chispas peligrosas.

-Vamos a buscar una mesa - intervino Luna, jalando a su novio. Y Harry asintió, tomando rápidamente a Hermione por el brazo.

-¡No, ahí no! ¡Lo más lejos de tía Muriel! - vociferó el pelirrojo. Entonces él guió a su novia y a sus amigos por la vacía pista de baile, cuando llegaron al otro extremo casi todas las mesas estaban ocupadas.

-Aquí - indicó, y le facilitó el lugar a Luna sentándose junto a ella. Harry le ofreció caballerosamente una silla a Hermione, y después él se sentó.

La orquesta había atacado un vals. Los novios fueron los primeros en dirigirse a la pista de baile, secundados por un fuerte aplauso. Al cabo de un rato, el señor Weasley guió hasta ahí a madame Delacour, y los siguieron la señora Weasley y el padre de Fleur.

Todos estaban entretenidos viendo a los que bailaban, entonces Hermione aprovechó para vengarse de su amigo pelirrojo por lo de hacía rato, y le lanzó un puntapié por debajo de la mesa, pero no le dio a Ron sino a Harry, quien, lagrimeando de dolor, la regresó a ver, y ella lo tomó por el rostro acariciándolo y pidiéndole disculpas muy angustiada.

-¡Me gusta esa canción! - comentó Luna meciéndose, y segundos más tarde se levantó y fue a la pista de baile, donde empezó a girar en el sitio con los ojos cerrados y agitando los brazos al compás de la música.

-¿Verdad que mi chica es genial?- comentó Ron sonriendo orgulloso. - Siempre tan lanzada - suspiró con admiración. Sus amigos asintieron distraídos, y él ni siquiera se había dado cuenta del incidente. De pronto se vieron sorprendidos por un chico de túnica color vino, yconel entrecejo fruncido, el muchacho preguntó:

-¿Quién es ese hombre que va de amarillo chillón? - los tres chicos miraron a quién se refería.

-Xenophilius Lovegood, es el padre de mi novia- contestó Ron con tono cortante, indicando que nos estaban dispuestos a burlarse del personaje, pese a la clara incitación de Krum. El búlgaro pareció retractarse algo avergonzado.

-Hola, Víktor - terció el ojiverde, ya se le había pasado un poco el dolor en el tobillo. Sinceramente no podía pensar que le guardara rencor, pero sí reconocía que no le agradaba nada su presencia.

-Se me olvidó comentarte que mi nueva cuñada lo había invitado - le exclamó en voz baja el pelirrojo, entre auto-recriminándose por el descuido, y a la vez viendo socarrón a su amiga castaña. Hermione lucía nerviosa, e intercalaba su mirada de Harry a Víktor y viceversa. Así que no se fijó en la expresión burlona que tenía Ron.

-Esa chica rubia es guapa - observó interesado el búlgaro, para relajar la situación. Y Harry contrajo las cejas desconcertado, todos vieron que era Luna a la que señalaba.

-Sí, y es mi novia - subrayó el pelirrojo, repentinamente se le había borrado la sonrisa de los labios; sus ojos azules asesinaron a Krum mientras que su rostro se había vuelto un poema de furia.

-Me voy a bailar con Luna, mi novia - enfatizó mirando retadoramente al joven búlgaro, entonces se paró de un salto y caminó a zancadas hasta la rubia; cuando llegó la tomó por la cintura y la pegó a él alejándola de la vista de Víktor. Harry y Hermione se miraron un tanto sobrecogidos.

-¿Qué gracia tiene ser un jugador internacional de Quidditch? - dijo vaciando su vaso. - si todas las chicas guapas tienen novio - concluyó con tono amargo, entonces dirigió su mirada hacia la castaña.

-Por cierto Herrmione…- terció sobresaltándola un poco. - no me habías dicho que tú y Harry Potter eran novios…

El ojiverde entornó su mirada, sabía que no debía haber bajado la guardia.

-Y según él, viven juntos - añadió, señalando hacia donde estaba Ron.

-No le… ¿habías dicho? - deletreó con sarcasmo, regresándola a ver de forma interrogante, y luego vio al búlgaro con una expresión de << ¿Y por qué tendría que haberte contado?>>

-Víktor, hace años que dejamos de escribirnos - aclaró la castaña.

-Cierto - hizo una mueca cáustica. - Pero eso no hace que deje de estar sorprendido… Aún recuerdo que según para ti sólo eran amigos, me lo dijiste tan seguro que te creí - ironizó viendo acusadoramente al chico de gafas, y éste lo miró desafiante. - Y de ti… sinceramente ya me lo esperaba. Cada carta que me enviabas la mitad hablaba de Harry Potter - recordó con acidez, y ella lo vio consternada. Pero el ojiverde no pudo evitar esbozar una sonrisita de satisfacción. - Sí verdad, así se empieza - dijo a continuación, y Krum lo regresó a ver con resentimiento.

-¿Bueno, qué tal si brindamos por este agradable reencuentro? - propuso con un tono irónico, tomando unos vasos de whisky de fuego que les acababa de ofrecer un camarero que se había acercado, tendiéndole uno a la castaña.

-¡Ella no puede tomar eso, le hace daño a nuestro bebé! - saltó Harry, arrebatándoselo a Víktor, el búlgaro lo quedó viendo atónito, como si pensara que acababa de escuchar mal.

-¿Bebé? ¿Estás embarazada? - respingó con un tono entre incrédulo y colérico, Hermione sonrió con vacilación y sus mejillas habían adquirido un fuerte rubor.

-Sí, lo está - remarcó Harry, mirando provocador a Krum, y éste alzó las cejas con sarcasmo.

-¡Felicidades! - dijo dolido.- Con mayor razón hay que hacer un brindis - terció hipócritamente, chocando su vaso con el que tenía el ojiverde; a través del cristal de sus gafas refulgió un brillo peligroso mientras que su rostro se puso muy rojo. Y el búlgaro parecía que iba a aceptar el desafío.

-¡Harry, me prometiste un vals! - recordó Hermione, interviniendo a tiempo. El de gafas volteó a ver a Víktor que hizo una mueca de tú ganas, acto seguido se levantó y se alejó de ellos. El ojiverde le siguió con la mirada hasta que desapareció entre el mar de gente. En seguida tomó la mano de la de rulos. - Vamos a bailar - dijo tratando de recuperar su voz normal y de esbozar una sonrisa. Pero la chica lo detuvo y él la miró desconcertado.

-Estabas cayendo en su juego - soltó un poco aprensiva, él le mantuvo la mirada unos segundos luego la bajó.

-Hermione de verdad lo siento…-se disculpó avergonzado, tenía la mirada clavada en sus manos unidas y acariciaba sus dedos. - Sabes que solamente Malfoy me enfermaba de esta manera, pero es que Krum…

-Vi cómo se estaba comportando Krum - señaló la ojimarrón. - pero también te agradezco porque te mantuviste - Harry alzó la mirada sorprendido. -Aunque si no intervengo… - le sonrió.

-Lo soporté para no arruinarles la fiesta a Bill y a Fleur, pero más para no arruinártela a ti - declaró. Hermione sonrió radiante y él le devolvió la sonrisa, todavía sonrojado.

-Mi baile - apuró la castaña jalándolo hacia la pista, y éste se rió.

**I wanna stand with you on a mountain,**Quiero pararme contigo sobre una montaña,

**I wanna bathe with you in the sea.**Quiero bañarme en el mar, **I wanna lay like this forever,**Quiero recostarme así para siempre, **Until the sky falls down over me...**Hasta que el cielo caiga sobre mí.do' yeah do' yeah

Acababa de comenzar una romántica canción… él rodeó su cintura entre sus brazos y se recargó en su hombro, la castaña mantuvo una sonrisita risueña. Cuando estaba por terminar la canción Hermione se detuvo y se quitaba un anillo de la mano derecha, el ojiverde estaba seguro que ella no lo traía puesto hace un par de minutos que la tomó de las manos, desconcertado la miró; la castaña sonreía traviesa mientras jugaba con el circular objeto de plata y que tenía grabados con las mismas formas de los relieves del mango de su varita.

-¡Qué padre anillo! en serio - comentó todavía confuso, Hermione soltó una risita divertida y él pestañeó más confundido.

-Es para ti…- dijo, y los ojos esmeralda se abrieron ampliamente.

-¿Harry James Potter quieres casarte conmigo exactamente dentro de un año? - preguntó antes de que él pudiera decir algo, mientras tomó su mano y deslizó el anillo en su dedo anular izquierdo.

-Espera, ¿qué…?- titubeó respirando apresuradamente, tratando de entender la situación. - Es decir sí, sí acepto…- exclamó.- ¿dentro de un año? -añadió aún aturdido, y ella con una sonrisa entonces lo besó, y él ya no pudo continuar pensando.

Cuando se separaron las pupilas marrones lucían brillantes, causa de las lágrimas de felicidad, y estaba seguro que sus ojos debían expresar la misma felicidad. Nuevamente la banda ya tocaba otra canción, esta vez más movida, y los invitados los veían como si antes hubiesen estado inmersos en un mundo alterno.

Minutos más tarde…

-De verdad, nadie los vio - les aseguraba el pelirrojo, con una expresión burlona.

-Ya Ronnie, déjalos - reprendió Luna, aunque ella también trataba de ocultar una sonrisita sospechosa.

Harry y Hermione los miraban un poco disgustados, pero la fiesta transcurrió sin ningún contratiempo.

Ginny y Colin se reunieron con ellos, las tres parejas estuvieron bailando un rato; luego la pelirroja y el castaño habían desaparecido después de que ella se ganara el ramo de la novia.

Harry había acompañado a Hermione a la casa porque dijo que se sentía abochornada por tanta gente y quería desafanarse un poco de todo ese rebumbio… cuando salían para regresar a la fiesta se encontraron con Luna.

-¿Han visto a Ron? - preguntó inquieta la rubia, y la castaña, desconcertada, negó.

-Hace rato lo vi subir a su habitación - informó el ojiverde. La ojiazul suspiró con tristeza, se imaginaba que esto se debía a que ella le había comunicado a su novio que se marcharía con su padre terminado el banquete, y sucedía que estaban por servirlo.

-Descuida, ahorita te lo traigo - le dijo la ojimarrón, dándole una tranquilizadora palmadita en el hombro.

-Herm, no vayan a pelear... - saltó ansioso Harry al ver las intenciones de su novia. Hermione movió la mano en señal despreocupada. Harry y Luna intercambiaron una mirada y negaron.

La castaña entró en la habitación de Ron. El ojiazul no se percataba pues estaba ensimismado mirando una foto donde aparecían él y Luna, él la tenía sentada sobre las piernas y ambos sonreían a la cámara. (Era una de las fotos que le acababa de entregar Colin, era de la noche del baile de graduación)

-Ron… te perdiste… todo el mundo pregunta por ti - mintió.

-No tienen por qué, no es mi boda… - respondió áspero, sin regresar a verla.

-¿No piensas bajar? ya debieron haber servido el banquete - comentó con un modo como quien le dice a un niño que ya puede abrir sus regalos incluso antes de terminar su fiesta de cumpleaños.

-No me interesa - gruñó, seguía sin verla.

-¿Por qué? - terció sorprendida.

-No tengo hambre - espetó molesto.

-¿Estás enfermo?- se iba acercando con cautela.

-No necesariamente tengo que estar enfermo para no querer comer -saltó sarcástico.

-Pues yo creía que sólo así - dijo, y sin querer tuvo un sonidito irónico.

-Chistosa - se rió ácidamente, fue entonces que la vio unos segundos, aunque fulminadoramente; luego volvió a clavar su mirada en la fotografía, y suspiró decaído.

-Ya sé lo que te pasa…. es porque Luna ya se va… y porque tú ya no volverás a Hogwarts... porque ya no estarás todo el tiempo con ella - concluyó, sentándose en la cama que hasta hace una semana ocupaba el ojiverde.

-Claro… como tú ya vives con Harry, no me comprendes - ironizó acusadoramente.

-Por supuesto que te puedo comprender. Si me apartara de Harry también estaría mal...- el pelirrojo la miró con acritud. - Pero si es por algo de suma importancia, como su educación, dejaría de ser egoísta - sentenció con suficiencia.

-Mira Hermione, a mí no me vengas con todo tu rollo aturdidor de convencimiento, yo no soy Harry - rezongó irritado.

-Obvio no, eres peor. Él al menos escucha razones y las entiende, pero tú - terció exasperada.

-Las entiende porque lo obligas. Pero el hecho de que domines a Harry no significa que me controlarás a mí - atajó enojado.

-No se trata de eso, se trata de que entiendas que Luna tiene que volver a terminar el colegio - trató de mantener la paciencia.

-Eso no lo discuto, tampoco me creas tan egoísta - dijo apretando los dientes, y la miró ofendido.

-Ah va, estás así porque se va con su padre… por favor Ronald y dices que no eres un egoísta… ella no sólo es tu novia, también es hija - rodó los ojos, y esta vez el pelirrojo ya no la volteó a ver pero su rostro había adquirido un concentrado tono escarlata. Le había dado en el punto, era verdad que estaba resignado a que durante un largo año escolar no la vería a menudo, pero al menos le quedaba de consuelo estar con ella hasta que la acompañase a tomar el tren; entonces había aparecido su querido suegro con esa absurda idea de llevársela todo un mes de excursión a buscar el bendito snorkacks de cuernos arrugados.

-Es inútil, exasperante, cansado y tan frustrante tratar de hacerte razonar... Mejor me voy - la castaña se puso de pie con aire irritado.

-Sí, mejor. Y fueron muchas palabras para llegar a tu simple conclusión - exclamó el ojiazul, poniendo una expresión irónica.

-Si lo que quieres es no dejarla de ver por mucho tiempo, pues entonces consíguete un empleo en Hogwarts - soltó a tono de broma sarcástica.

-Eso es lo más ridi...- le lanzó una fea mirada dispuesto a enojarse por su comentario burlón, pero se detuvo, entonces la miró como si le acabase de dar la mejor idea del mundo. - ¡Genial! que te he oído decir… En toda la vida -aseguró, se dirigía rápidamente hacia la puerta y cuando pasó a lado de ella le plantó un beso en la mejilla.

-No, Ron yo… - titubeó al darse cuenta lo que el chico estaba planeando. Pero el pelirrojo salía corriendo y bajaba las gradas.

-¡Diantres! un día de estos debería quedarme callada - se reprendió, saliendo detrás de él.

Ron había bajado aprisa y cuando llegó a la sala se encontró a Harry y a Luna sentados y con expresiones preocupadas, pero él no le dio importancia. Tomó a la rubia de las manos y la estrechaba entre sus brazos.

-Luna me voy a conseguir un empleo en Hogwarts para no tener que dejar de verte - dijo con tono resuelto, parecía que el sol le había vuelto a brillar.

-¿Qué? - saltó con los ojos azules abiertos como plato. - ¿de dónde sacaste esa locura?

-Fue la maravillosa idea de Hermione - respondió sin dejar de sonreír, continuaba abrazándola entusiasmado, la rubia aún no había quitado esa mirada sorprendida; y le lanzó una mirada interrogante a la castaña que acababa de llegar a la sala, ésta se limitó a poner una sonrisita vacilante y regresó a ver a Harry con una expresión deayúdame.

-Propongo algo mejor…- intervino y sus amigos lo regresaron a ver.- ¿Ron, qué tal si nos vamos de vacaciones todos? - dijo lo primero que le vino en mente.

-¿Vacaciones? ¿juntos? ¿los cuatro? - se lo planteó el pelirrojo. - ¡Suena estupendo!

-¡Oigan, por qué nadie me toma en cuenta! - saltó indignada, Ginny, que venía entrando justo en ese momento con Colin tomado de la mano. - Mejor los seis - apuntó.

-¡¿Qué?! Tú estás pequeña, además de que el plan sería que iríamos en parejas - enfatizó Ron.

-Y Colin y yo que somos, ¿hermanos? - acentuó sarcástica la pelirroja.

-Novios, no son pareja - remarcó el ojiazul, su hermana lo miró fulminante.

-Entonces si es así, sólo Harry y Hermione pueden ir¿o acaso tú y Luna…? - comenzó intencional con una maliciosa sonrisita.

-Bien, si quieres ir con él - cortó disgustado, aunque sus mejillas se habían sonrojado mucho. - Pero tendrás que pedirle permiso a mi madre - añadió socarrón, y la mirada de Ginny brilló peligrosa.

-¡Ay, ya basta! - intervino Luna, zarandeando del brazo a su novio. - Ronnie podemos ir los seis - lo vio significativamente, aunque en sus mejillas también había aparecido un sospechoso rubor.

-Sinceramente quiero saber lo que va a decirle mi madre… si es que la deja - se burló. La pelirroja lo veía cada vez más peligrosa.

-Dirá que ella se queda a dormir con nosotras… O mejor dicho, con Luna - observó la castaña, dibujándosele una sonrisita socarrona.

-Quiero ver que Ron se quede a dormir en la misma habitación con Colin, eso me va a dar mucha risa - dijo Ginny, disminuyendo un poco su coraje al ver la expresión que había compuesto su hermano. El castaño se limitó a sonreír vacilante, a él tampoco le hacía gracia.

-Está decidido, nos vamos de viaje los seis - apuró Harry, sintiendo la presión que ejercía Hermione en su muñeca.

-Ya qué, nos vamos al viaje los seis - gruñó Ron, y Ginny sonrió triunfal.

-Irse de viaje… ¿quiénes seis? - preguntó la señora Weasley, tomándolos por sorpresa, y es que ella venía entrando a buscarlos porque resultaba que dos de sus hijos, el ojiverde a quien consideraba como uno, y sus respectivas parejas, habían desaparecido de la fiesta.

-¿Tú y tus hermanos? - volvió a preguntar, y los seis chicos la miraban un poco sobresaltados.

-Sí, y que crees… ¡nos llevamos a Percy! - satirizó el ojiazul.

-¡Ronald! - lo reprendió Luna, con una mirada seria de eso no se le dice a una mamá. Molly Weasley miró a su hijo de una forma que el castigo se lo tendría reservado para después.

-No mamá, lo que pasa es que Harry propuso un viaje en el cual iríamos él, Hermione, Ron, Luna, Colin y yo - le explicó la pelirroja.

-¡¿Ustedes seis?! ¡¿solos?!, ¡¿sin supervisión adulta?! - bombardeó, y los chicos asintieron con sonrisas de niños buenos.

-¡No, de ninguna manera! - rotundizó.

-No me importa si no dejas que Ginny vaya, ¿pero yo? - protestó el pelirrojo, y se ganó un pisotón de parte de su hermana.

-Por favor madre ¿desconfías de nosotros? ¿de nuestra madurez? - seguía alegando, mientras se había quitado del alcance de su hermana, poniéndose a salvo detrás de su rubia novia.

-Aunque bueno, hablo por Luna y por mí… ellos… dejémoslo así - finalizó señalando con la mirada a Harry y a Hermione; la castaña resopló y el de gafas la detuvo por si tenía intenciones de golpear a su amigo; pero a él también le había molestado el comentario entonces lo vio aniquiladoramente y el pelirrojo se hizo el inocente. Molly Weasley pasó su mirada por todos, y vio cómo su hija tenía una expresión esperanzada, al igual que las otras dos chicas.

-Está bien…irás - cedió, y Ron sonrió.- Pero cuidarás de Ginny, te hago completamente responsable de ella - determinó.

-Seguro te quedas a dormir con Ron, Colin - le dijo a su novio, viendo a su hermano con una sonrisita maliciosa y burlona. Ron puso una cara, como si hubiese recibido de improviso un balde de agua helada.

-De acuerdo… - aceptó, apretando los dientes. Ginny y Hermione se habían comenzado a reír, y el ojiazul clavó su mirada en ellas; en sus labios apareció una maliciosa sonrisa.

-Además míralo de esta forma, sí llevamos un responsable…-apuntó, y todos lo vieron con cierta confusión. - Hermione es la mayor de todos, además tiene que conocer bien el significado de responsable, pronto será madre - concluyó socarrón.

-¡¡¡Ronald!!! - gritaron cinco voces al mismo tiempo, y aunque pegó un brinco no se inmutó.

-¿Oigan y a dónde iremos? - soltó la pregunta.

-Eso no es problema - Luna sonreía y sus pupilas azul claro tenían un brillo travieso, las miradas de sus amigos, que hace unos segundos veían asesinamente a Ron ahora la miraban a ella, intrigados.

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Song: truly, madly, deeplay

Banda: Savage Garden

(PD:Es la canción que bailan Harry&Hermione cuando ella le da una fecha para la boda)

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N/A: Por fin aquí les dejo la 2da parte del capítulo anterior, Wow estoy muy emocionada en primera porque hoy se cumplen años de que este songfic nació en mis ideas XD, en segunda porque el capítulo que sigue será uno de los que más he esperado, si no es el que más deseaba escribir. Tercera, hoy se cumplen cinco meses de que conocí a Tom Felton, el Amor de mi existencia (coff, coff no le digan a cierto chico castaño y de ojos marrones XD) y cuarta comienza la cuenta regresiva para mi cumpleaños, exactamente un mes ^^'

¿Del tiempo que me tardé en actualizar…? ya mejor ni hablamos, ese señor que maneja el reloj de arena se pasa ¬¬

Harry_Hermionefics,EmmaRadcliffe,Hermione Crazy,x_tabay74,Andromeda Potter,tatikcullen,ANILE,Itza Potter Granger

Mil gracias por sus comentarios.

Espero les guste, y no lo encuentren demasiado cursi XD

Nos leemos, espero pronto. Por favor comenten, en serio sus comens me hacen tanto bien.

Anyeli Potter Granger

PD: Para este capítulo utilicé diálogos de DH- cap8-La Boda-JKR.

18/04/11