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Historia 30752 — capítulo 1
Cuándo Remus Lupin no podía dormir, ya fuera por los ronquidos de James o porque había discutido con Anna, pensaba en cómo sería su vida si nunca se hubiera convertido en un Hombre Lobo…
Recordaba la noche de aquel 13 de Agosto cómo si fuera ayer, y eso que ya hacía ocho años… Recordaba el olor del bosque, a retama y a jazmín que venía de casa de sus vecinos. El olor del arroz con leche que preparaba su madre para tenerlo listo a la hora de desayunar… Lo recordaba todo.
Esa noche su madre le advirtió que no se alejara mucho, ya que cuándo la luna estaba tan llena no indicaba nada bueno. Pero, precisamente, la luna llena daba un aspecto tan mágico al bosque… todo bañado en plata, la hierba reflejando lo brillante que lucía la luna…esas noches le gustaba adentrarse en el bosque y contagiarse de esa belleza, contemplar todo.
Pero esa noche debió haber hecho caso a su madre. A veces las cosas más bellas y llamativas te conducen a la oscuridad más absolutas.
Apenas vio al lobo saltar sobre él. Casi sin darse cuenta cayó al suelo, y se quedo boca arriba, mirando fijamente a la luna llena…al principio no sintió nada, hasta que notó un pinchazo muy fuerte en la muñeca, sintió cada colmillo clavado en ella.
Entonces fue cuando gritó.
Afortunadamente, su padre leía en la mecedora del porche y le oyó. Echó a correr mientras preparaba su varita. Nunca olvidaría la imagen de su hijo siendo mordido por aquel enorme lobo gris. Consiguió aturdirlo y hacer que se fuera, consiguió que su hijo no muriera desangrado.
Pero más tarde le dijeron que le había mordido, no un lobo cualquiera…sino un Hombre Lobo, lo que le dejaría secuelas mucho más graves que una fea cicatriz en la muñeca.
Su padre hundió la cabeza en las rodillas y una lágrima recorrió su mejilla. ¿Por qué a él?.
Cuándo pudo ver a su hijo, una débil sonrisa recorrió el pálido rostro del muchacho, , y sintió cómo por dentro moría un poco más. Ya nada sería cómo antes, ahora la vida de su único hijo sería mucho más difícil que la de cualquier otro. Nunca sería normal…
Remus se preguntaba, mientras daba vueltas en la cama, cómo de diferente habría sido su vida si no fuera lo que era.
Quizá no hubiera descubierto cuanto le importaba a sus amigos, que hubieran dado la vida por protegerlo, por apoyarlo. Que se habían convertido en Animagos ilegales por él…Aunque sospechaba que James y Sirius también lo habían hecho para su propia diversión y por probarse a sí mismos….una sonrisa invadió su cara.
Peter, sin embargo, lo había hecho por miedo, más que por otra cosa. Pero eso tampoco le importaba mucho.
Pensó de nuevo en Anna, en sus labios carnosos, en sus ojos verdes, tan vivos…en su cabello largo, que se le ondulaba al caer por la espalda…en su cuerpo lleno de curvas, tan peligrosas…En cómo se sentía cuándo se rozaban. En cómo se sentiría si pudiera tocarla sin miedo, cómo se sentiría entonces…
Remus por fin se durmió. Y tuvo felices sueños…
Sirius recorría el camino hacia el Gran Comedor de forma sistemática, bostezando, frotándose la cara.
Aún así era consciente de la expectación que levantaba.Susurros, chicas dándose codazos, miradas provocativas.
Era, por así decirlo, el chico popular de la escuela.
Oyó a una chica decir "Que bueno está Sirius Black" y sonrió para sí mismo.
-"Oh, venga Sirius, la chica es una estúpida. Y tú lo sabes mejor que yo"
Sirius miró a la cara a esa persona que tan bien conocía. Vio con cuanta ironía le miraban esos ojos marrones, que brillaban tras las gafas de pasta. Vio la sonrisa torcida de la chica, su hermoso pelo negro recogido en un moño de cualquier manera.
Aquella era Alba, su mejor amiga. La conocía desde mucho tiempo antes de ir a Hogwarts, y creía que poca gente sabía tanto de él como ella… quizá James. Era una pesimista y una quisquillosa, pero nunca había conocido a nadie tan leal.
-Si, bueno, la chica besa bien, pero si intentas hablar con ella de cualquier cosa… digamos que está tan buena cómo creída es.
-Suele pasar. Luego hay casos peores, cómo el tuyo, que te lo crees sin estar bueno…
-Creo que el resto de mujeres de por aquí opina lo contrario, aunque no te culpo por ser lesbiana…
-Que no babee detrás tuya no quiere decir que sea lesbiana, indica más bien sentido común.
Sirius le sonrió. Al entrar en el comedor se les acercó una chica alta, delgada, rubia, con unos pechos de considerable tamaño. Sirius recordaba haber tenido algo también con esa chica, aunque creía que fue el año anterior. No estaba seguro.
-Hola Sirius, Cómo estas. Y no es una pregunta.
-Eh, gracias. Nos vemos por ahí, ¿Vale?
La chica mostró cierta decepción ya que él no pareció mostrar nada de interés por ella.
-Bonitos pendientes- dijo a Alba, intentando descargar su frustración. No cabía duda que su comentario encerraba ironía.
Alba se tocó los pendientes en un movimiento reflejo. Eran plateados, grandes y llamativos. Nadie llevaba nada así por allí, ni eran de su estilo, pero habían sido de su madre, y era de lo poco que conservaba de ella.
-Oh, van a juego con esas dos de ahí- le contestó señalándole a los pechos.
Sirius rompió a reir. La chica se alejó ofendida.
-Eres la caña, nena- dijo subiendo la mano para que se la chocara.
-No, ¿Sabes Sirius? Si no fueras por ahí liándote con cada chica que te parece que "está buena" y para luego pasar de ellas, mi vida sería mucho más fácil. Deja de ser un cabrón egoísta, por muy tontas que sean, tienen sentimientos.
Ahora fue ella la que se alejó ofendida. "Bonita mañana" pensó Sirius. Se sintió tan mal consigo mismo que se acercó a la chica de los pechos.
-Tranquila, nena. No es más que una amargada.
La chica le sonrió y el siguió coqueteando con ella. Alba decidió que era mejor pasar del desayuno.
No quería que nadie la viera llorar. Odiaba parecer débil.
Por la noche Alba esperaba sentada en la puerta del cuarto de Sirius. James abrió la puerta varias veces.
-¿Estas segura que no quieres pasar? No nos importa que lo esperes dentro. Estamos acostumbrados a tu presencia…y más importante, tú a la nuestra.
-No, gracias James. Necesito esperarlo aquí.
James encogió los hombros y le deseo buenas noches. La verdad, pensó Alba, era un gran chico. ¿En qué pensaba Lily Evans? Cierto que era un poco creído, pero ella lo conocía bien, y sabía que también era leal, divertido y que amaba con toda su alma a esa chica. Y eso era algo muy difícil de esperar por parte de nadie.
Sirius aún tardó una hora más en llegar, y cuándo vio en la puerta de su cuarto a Alba acurrucada leyendo un libro, tiritando de frío, sin saber porqué su corazón se rompió.
-Alba…
Ella levantó la cabeza y le miró fijamente.
-¿Sí?
-Yo…tú no…¿Quieres que vayamos a dormir?
Ella asintió y entraron. Él se puso el pijama mientras ella miraba por la ventana. Cuándo se metió en la cama levantó el edredón indicándole que entrara. Ella se puso al borde de la cama, mirando hacia otro lado.
-Buenas noches, Alba.
-Buenas noches, Sirius.
-Eh, tío ¡Despiértate!
Las sacudidas de Sirius hicieron que James se despertara finalmente.
-Joder, que ya voy. Mira que eres pesado…
James se frotó los ojos y buscó sus gafas. Cuándo se espabiló un poco, se levantó de la cama.
-¿Alba se ha ido ya?
-Si.
James se fue al cuarto de baño y se empezó a lavar la cara y los dientes.
-¿Estabais enfadados? Anoche estuvo esperándote un par de horas en la puerta. No quiso pasar.
Sirius tardó un poco en contestar.
-Sí, bueno, ya sabes, lo de siempre.
James salió del cuarto de baño.
-Y…¿Dónde estabas?¿Es verdad el rumor que circula?-dijo con una sonrisa pícara en la cara.
-Si eran sobre Amy Green y yo, si, era cierto-dijo Sirius devolviéndole la sonrisa.
-Eres…increíble-Dijo James tirándole un cojín.
-No, James, el increíble eres tú, podrías estar con la chica que quisieras, y no, detrás de Lily todo el día…esa chica llega a ser irritante ¿Sabes? Se cree la chica más inteligente de la escuela…
-Y probablemente lo es- contestó James mientras terminaba de vestirse- Al menos más lista que todas con las que tu estás juntas. Ella es especial. Pero tú no lo entiendes porque no sabes lo que es estar enamorado.
James miro de reojo a Sirius, que no dijo nada.
-Anda, vamos a desayunar Black. Me muero de hambre.
Así que bajaron al comedor dónde se reunieron con Remus.
-Hey, Remus, pásame la mantequilla, estoy hambriento.
-Cómo cada mañana, James-dijo pasandole el plato con la mantequilla.
-¿Y bien Remus?-dijo Sirius- Anoche no pudimos hablar. ¿Qué pasó al final con Anna?
-Sí, no pudimos hablar anoche porque…¿Dónde estabas Sirius?-dijo Lupin evitando el tema con una sonrisita.
-Si, bueno, al menos yo estaba haciendo algo, no sé si me entiendes…
-Oh, callaros de una vez, ¿No teneis otro tema de conversación?
Los chicos se volvieron para ver a una Lily Evans entre avergonzada y molesta.
-Yo…Lo siento…¡Pero es el mismo tema todas las mañanas!
James comenzó a reírse, mientras Remus enrojecía un poco y Sirius la miraba con la ceja levantada.
-Bueno, esto…chicos, nos vemos en clase.
Lily se levantó recogiendo su mochila y se alejó de ellos. James se fijó cómo su precioso pelo pelirrojo reflejaba los rayos del sol y se levantó para ir tras ella.
-Ahora no vemos, chicos.
James abordó a Lily en el pasillo de camino a clase de pociones.
-¡Lily! ¿Podemos hablar un momento?
Lily se volvió y le sonrió. Eso le gustó. Últimamente ella se mostraba mucho más amable con él, no sabía porqué.
-Dime, Potter.
-Llamamé James, por favor. Sólo quería decirte que yo…que yo no soy cómo ellos. No estoy criticando lo que hacen, pero que yo…Tú…Sabes que sólo tengo ojos para una persona…
Le pareció que los ojos de ella brillaban más de lo normal.
-Potter…James. ¿Sabes qué? Lo sé. Y me he fijado también en más cosas.
-¿Más cosas?
-Sí…verás desde el incidente del lago - James se imaginó que se refería a Quejicus y el Levicorpus- no he visto que os volvais a meter con…Severus- parecía que le costaba decir este nombre- incluso que tu evitaste que Sirius…bueno. Ya sabes. Y te lo agradezco.
-Pensé que ya no te hablabas con él por…lo que te llamó- Lily notó cómo James se enrojecía y cerraba los puños con rabia.
-Así es-dijo Lily, entre triste y emocionada- Pero sé que es algo difícil para ti no enfrentarte a él, y sé que…que lo haces por mí-dicho esto le cogió la mano para quitarle la tensión. Pero al hacerlo sintió cómo si le diera un pequeño golpe de electricidad y se apartó. Ambos se miraron avergonzados.
-Por ti haría cualquier cosa…-dijo James casi susurrando, sin atreverse a mirarla.
Ella no supo que responder y en ese momento empezó a llegar el resto de la clase. James levantó la mirada y sacudió un poco la cabeza cómo para liberar la tensión. En ese momento Severus Snape pasó por al lado de ellos, mirando hacía el suelo con mirada perdida.
-Bueno, Lily…ya hablamos ¿Vale?
La chica asintió mientras él se alejaba. Oh, dios mio. ¿Se estaba enamorando de James Potter?