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Socias — capítulo 6
Una parada no le hace mal a nadie.
- Hola!!! - grité sin compasión.
Los hombres se acercaron más y pudimos descubrir que no se trataba de hombres sino jóvenes de unos 25 años. Cada una fijó la mirada en su chico, es cierto suena raro recién los veíamos y ya eran nuestros chicos.
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Gracias por detenerse - agradeció Sally embobada.
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Sí gracias. No quería terminar hecha un cadáver como en las películas - dijo Rose secamente.
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No tienen porque agradecernos, solemos ayudar a las personas que se quedan en la carretera pero nunca chicas lindas - el castaño de ojos verdes le sonrió a Rose.
La cara de Rose comenzó a ruborizarse, sus ojos se desviaron y miraban el horizonte intentando fingir no haber escuchado el cumplido. Sally debía estar razonando la suerte que habíamos tenido de que nos rescataran los tres "Príncipes azules" de los cuales leyó en sus libros. Y yo deseaba saber porque la mirada de aquel joven de cabello y ojos oscuros me intimidaba ah y que no me olvide que lo único que corría por mi mente era aquella canción de Natalie Cole que estábamos escuchando antes de que el auto se descompusiera
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¿Nos pueden dar un aventón hacia algún pueblo? - pregunté
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Claro, vengan. Disculpen no nos hemos presentado, soy William - y sus ojos verde volvieron a centrarse en Rose, guiñeándole un ojo.
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Em bueno mi nombre es Jack - cuando oí ese nombre comencé a repetirlo en mi cabeza, Alice de Jack, una y otra vez.
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Y yo soy Daniel, somos hermanos.
Los tres sonrieron, su sonrisa era tan similar que era imposible no darse cuenta lo hermanos que eran y lo lindos que son.
Nos subimos en su camioneta y nos llevaron al pueblo más cercano. Con el pasar de las horas la noche llegó con el frío.
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Gracias chicos otra vez, no sé que habríamos hecho sin ustedes. ¿Puedes mostrarme donde es el taller donde están arreglando mi auto? - pregunté cruzando los dedos a que Jack se ofreciera a hacerlo.
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Yo te acompaño - Jack respondió.
Me fui con Jack en busca del taller y dije a mis amigas con los hermanos de mi chico.
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Rose, ¿cierto? - preguntó tímidamente.
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Correcto. - chocaron miradas.
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¿Quieres ir a tomar algo al bar conmigo?
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¿Ya planeas emborracharme? - Rió disimuladamente - claro.
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¿Cuál es el nombre de este pueblucho? - preguntó despectivamente.
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Este pueblo al que tú llamas pueblucho es Storrs. Aquí nacimos nosotros. - le sonrió abriéndole la puerta del bar.
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Disculpa no quería ofenderte, es que no estoy acostumbrado es muy diferente a Boston.
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Háblame de ti, a qué te dedicas, tienes novio o qué.
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Vivo en Boston, mi nombre es Rosalie Wells, trabajo con mis amigas en una editorial de revistas y no he cortado con mi novio hace un mes. ¿Y tú?
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Bueno nací aquí y luego me mudé con mis dos hermanos a Connecticut, trabajo en un bar soy barman y soltero. - sin permitirle contestar nada ni frenarlo, la besó suavemente. Harry dos whiskys.
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Eh, oye ¿Qué acabas de hacer? - se sonrojó.
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¿Quieres que lo repita? - se acercó poniéndola incómoda.
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No, digo sí. - se avergonzó - Es que es raro besar a alguien que nunca más verás.
Mientras que Rose ya había encontrado el amor en la primer parada no prevista, Sally estaba dando una caminata junto a Daniel. Todo era como en el libro, por eso estaba lista para ponerlo en práctica.
-Este pueblo se llama Storrs ¿verdad? - preguntó rompiendo el hielo nerviosa y ya rompiendo el primer paso del libro que decía "Nunca rompas el hielo con una pregunta tonta".
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Sí, jajaja. No creí que te interesarán los pueblos - asombrado.
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No, no creas que soy una de esas locas que leen libros, solo para caerle bien a los hombres o para no sentirse sola. Tampoco me gustan los pueblos soy una chica de ciudad - se tranquilizó Sall.
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¿Puedo preguntarte que las trajo por esta carretera?
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Decidimos vivir la vida, al principio no me convencía pero no me arrepiento de haberlo hecho. - le sonrió y lo miró de reojo.
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Genial, chicas arriesgadas. ¿Tu novio te dejo ir así no más?
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No tengo novio. Aún - rió.
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Sinceramente no puedo creerlo, a caso ¿Están ciegos los habitantes de Boston? - sin dejarla responder - Realmente sí.
Sally no sabía que hacer ya que había dejado el libro por la mitad donde decía "En caso de que los pasos anteriores hayan servido, continúe leyendo". Alice y tu llamado ¿Ahora qué hago?, relájate, relájate Sally. Deja que todo fluya.
Mientras yo esquivaba cualquier tipo de acercamiento de Jack sin saber porqué me imaginaba todo lo que pasaba por su mente "Qué difícil, quién la entiende", así que me atreví a cortar el silencio.
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Ehhh, ¿Sabes que esta es la única vez que nos veremos? - estúpida pensé.
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Quizá, quién sabe. - hizo una mueca
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Así que pasémosla bien, como si no hubiera otra oportunidad bueno no la hay, pero...- dudé si seguir hablando.
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Jaja, eres muy cambiante, igual me resulta interesante. Cierra los ojos un minuto - tapándomelos, me llevo a un lugar.
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¿A dónde me llevas? Me aburro. Mientras háblame de algo - deseando algo espontáneo.
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Impaciente, indecisa ¿Qué otra sorpresa tendrás? - preguntó en un tono que poco a poco me iba cautivando.
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Tendrás que esforzarte para saberlo. - lo desafié.
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¿Me estás desafiando? - lo sentí tan cerca que podía rozarlo.
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Claro me tienes con los ojos vendados, tú tienes ventaja.
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Bueno, te sacaré el pañuelo. Tú me lo pediste.
Sin abrir si quiera los ojos me dio un beso, un beso que nunca antes me habían dado. Luego de un rato abrí los ojos y nos encontrábamos sobre una colina donde se podía apreciar todo el pueblo y las estrellas. Deseando que ese momento nunca terminara, nos quedamos en silencio un largo rato.
Sally luego de haberse puesto en acción decidió llevar a Daniel al bar. Al entrar lo único que pudieron hacer fue reírse, ya que se encontraron con Rose y con Will ebrios, cantando desaforadamente la peor canción de la historia sobre la mesa.
Al día siguiente teníamos que partir, nuestro auto ya estaba reparado. Nos despedimos, encendí la música y a la carretera nuevamente.