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Historia 31474 — capítulo 8

Harry se sentó en una mesa de la biblioteca del fondo, la única que estaba vacía. Sin perder ni un minuto, sacó un pergamino, y se puso a hacer la redacción que el profesor Moody les había mandado, y así adelantar algo. Sin embargo, cuando llevaba apenas cinco centímetros, cambió de idea. No le apetecía nada hacer los deberes. Tenía demasiadas cosas en la cabeza, que estaba a punto de estallarle. Así que en contra de lo que deseaba, volvió a guardar sus cosas en la mochila, y sin tener ni idea de adonde iría, salió de la biblioteca, y comenzó a bajar escalones. Entonces supo dónde iría: Iría a visitar a ginny. Últimamente casi nunca habían ido a visitarla, y la pobre lo estaba pasando fatal. Así que se dirigió a la tercera planta, hacia la enfermería. Tocó la puerta, y la señora Pomfrey le abrió. -¿Quería ver a ginny weasley? -preguntó ésta. -Si señora. -respondió confuso. -¿Puedo pasar? -Lo siento, pero la señora weasley ya no está en la enfermería. -respondió la señora pomfrey. -Se la llevaron por la mañana a San Mungo, allí la atenderán mucho mejor. Harry le dio las gracias y dio media vuelta. Ahora sí que lo tenían crudo. Si Ginny se había ido a San Mungo, les costaría mucho más ir a darle el antídoto (si lo conseguían), ya que estaría mucho más lejos. Abatido, harry se dejó caer sobre un banco del patio, y se dedicó a darle vueltas a la cabeza. Ahora debería trazar un plan. Si todo salía bien, y al final conseguían destruir a voldemort y encontrar el antídoto, deberían desplazarse hasta Londres para ir a San Mungo, y él ni siquiera sabía done se encontraba eso. ¿Cómo hacía entonces para salvar a ginny? Harry se miró el reloj. Eran las cinco. Aun tenía media hora para estar solo, y en verdad lo necesitaba. Estar con rosa y hermione incluía seguro volver a pensar en las agresiones y sus posibles atacantes, pero le dolía terriblemente la cabeza, hoy necesitaba no pensar en nada. Así que se quedó media hora más, pensando sobre aquel banco... sin darse cuenta de que unos ojos lo miraban desde un matorral (no es Dobby XD). Harry, cuando sintió que alguien lo miraba, se incorporó y miró a su alrededor. Esa tarde el patio estaba solo, ya que los demás alumnos estarían tan agobiados que estarían haciendo los deberes en su sala común. Pero harry estaba seguro de que allí había alguien más, podía sentirlo. Instintivamente, harry se dio la vuelta, a tiempo para tirarse al suelo y esquivar una maldición verde, que golpeó contra la pared. Harry se levantó al mismo tiempo que levantaba su varita, alerta. Y al fin vio de donde salía esa sensación de que lo observaban. Detrás de un matorral, salía un mortifago, con su capa negra, la mascara, y la varita en ristre, apuntando a harry, que había retrocedido un poco, asustado. -¡Desmaius! -gritó el mortifago. Harry abrió los ojos horrorizados. Pero logró hacer justo a tiempo un escudo ("¡Protego!") que impidió que el hechizo diera en el blando. Sin embargo, algo hizo que harry retrocediera presa del pánico. El mortifago levantó la varita, y gritó: -¡EXPELLIERMUS! La varita de harry, saltó de su mano sin que éste pudiese hacer nada. Entonces, el mortífago cogió la varita de harry, y volvió a atacar (con la varita del mortifago):

  • AVADA KEDAVRA! Harry vio, horrorizado, cómo un hechizo verde iba dirigido hacia él, que no tenía oportunidad de esquivar, pues su varita estaba en poder de aquel mortifago. El hechizo, estaba a centímetros de su corazón... *** Cuando harry pensó que ese seria el fin de su vida, algo curioso. Alguien, salido de la nada, le había agarrado del brazo, y tiro de el para que el hechizo no le diera, tirandolo a suelo y golpeándose en la cabeza haciéndose un daño terrible. Harry levanto la mirada, a tiempo para ver que su salvador, se encaraba con aquel mortifago, pero el mortifago, se retiro corriendo, por entre los arbustos en el que lo había visto aparecer. Cuando Harry se levanto del suelo, se quedo estupefacto al ver que quien le había salvado, del cual no había podido ver el rostro, ya no estaba. Se había ido apresuradamente. Harry, se quedo completamente extrañado y confuso. ¿Quien lo había salvado? Lo había visto por un momento, pero no había podido verle la cara, pero... tan solo con lo que había visto, creía que lo conocía... Aquel chico, quien quiera que fuese, lo había visto en otra parte. Mirando el reloj, salio corriendo hacia el vestíbulo, en el cual sus amigas ya lo esperaban sentadas sobre los escalones que llegaban a los pisos superiores. Harry se acerco hacia ellas, jadeando. Entonces, acordándose de algo, les dijo: -¡Oh no! -exclamo angustiado. -¡Le dije a las cinco! ¡Me equivoque de hora! ¡VAMOS! -exclamo corriendo, saliendo por la puerta de roble hacia el jardín. Descendieron corriendo el camino de tierra que conducía hacia la cabaña, y cuando vieron el lago a lo lejos, comenzaron a correr con mas intensidad. Llegaron hasta el jadeando, y muertos de cansancio. Al llegaron vieron que malfoy, se encontraba en la orilla, leyendo un libro. Se acercaron a el, y se sentaron a su lado, asustándolos. -Perdona el retraso, es que me equivoque de hora. -se disculpo harry. Decididamente, harry se sentía muy extraño al hablar con Malfoy. Desde que empezó en Howarts, siempre se habían odiado, se habían declarado la guerra abierta... y ahora no tenían el mas remedio que colaborar el uno con el otro para salir de esa los dos bien parado. Aquello le resultaba a harry escalofriante. -Bueno, yendo al grano. -dijo rosa. -¿Que sabes de los ataques? -¿Y quien eres tu? -preguntó Malfoy mirandola. -Malfoy, te presento a rosa Lovegood. -dijo hermione. -Ella me llevo hacia el lugar donde atacaron a ginny aunque... -dijo mirandola de reojo. -no se acuerda de nada. -¿Por qué no? -pregunto Draco con curiosidad. -Aun no lo sabemos. -respondio harry. -Pero Malfoy, apresurate, tengo entrenamiento a las seis. -Dijo mirando su reloj. Eran las seis menos cuarto. -Bueno, veamos. Por ejemplo, se que aparte de Dumbledore y McGonagall, hay otro infiltrado mortifago en el castillo, aunque no se quien. Lo que si puedo asegurar es que es un alumno. Tambien se que atacan a partir de un margen de un mes, con lo cual, dentro de poco volverán a atacar. Y que los falsos McGonagall y Dumbledore, se ausentan del castillo cada semana. Creo que van a dar informes sobre como va el plan. Que supongo conocereis, ¿no? -pregunto malfoy inseguro, mirándolos a los tres. -Bueno... tenemos una idea general... pero no lo sabemos del todo. -admitio harry, mirando a hermione. -Creemos que Voldemort intenta despistarnos con los ataques. -dijo hermione recordando las palabras de Sirius. -Que intenta desviarnos de lo que en realidad esta buscando, pero que no sabemos que es. -Si... y no. -dijo Malfoy asombrado por su capacidad de auto-razonamiento. -Si, es cierto que con los ataques quiere despistaros, pero no busca nada en especial. Su objetivo mas alto, es teneros en sus filas. Ante esto, harry, hermione y rosa se miraron horrorizados. ¿Que voldemort queria que ellos fueran mortifagos? ¡Era imposible! ¡¿Por que les atacaban entonces?! Aquello se estaba empezando a desmadrar. -Eso es imposible. -dijo Rosa. -Sino, ¿por que iban a atacarlos? -Porque quiere que vais a buscarlo. -respondio Malfoy. -Ataco a ginny envenenándola porque queria que fuerais en busca de venganza, y encima a buscar el veneno. Mato a ron porque era vuestro mejor amigo, y el sabe que eso es vuestra mayor debilidad. Voldemort no es tonto, sabe lo que se hace. -Pero ron solamente me protegio. -dijo hermione con dolor. -Queria que no fuera yo la que muriera. -Lo hizo a proposito. -dijo Malfoy. -El sabia que ron no dudaria en salvarte, ya que te amaba... -empezó Malfoy. -No dudaria en matarse por salvarte a ti. Hermione solto unas cuantas lagrimas. Lagrimas por algo que ya habia llorado antes. Ron... ¿por qué el? Y ahora lo sabia. Habia sido una tonta por no saberlo antes... -¿Sabes algo mas? -preguntó harry. -¿Su guarida? -pregunto esperanzado. -No, nunca la llegue a ver. Fue el quien vino a mi casa. -dijo Malfoy horrorizado. -Fue entonces cuando... ya sabeis. -asintieron. -Yo me tengo que ir ya. -dijo Harry mirando su reloj. -El entrenamiento va a comenzar. Harry salio corriendo hacia los estadios. El camino se le hizo muy largo, tanto que lego cinco minutos tarde. Cuando entro en os vestíbulos, los jugadores de su equipo ya estaban vistiéndose. Al verlo, Wood se abalanzo sobre el. -¡Llegas tarde! -le dijo Wood. -¡Vistete rapido! Harry fue hacia su vestidor, y saco de el la tunica color escarlata. Acto seguido, salio al campo con los demas, pero con todo el follon, se habia dado cuenta de que se habia dejado la saeta de fuego en la torre. Asi que sin mas remedio, alzo la varita, y tras decir "¡accio saeta de fuego!", llego volando hacia harry, que la tomo feliz. Hacia tanto tiempo que no volaba... Wood les ordeno montar en las escobas y salir al campo, y asi lo hicieron, mientras el soltaba la Quaffe, una Bladwer, y la snitch. Y comenzo el entrenamiento. Mientras las cazadores se turnaban para hacer del enemigo, se pasaban la Quaffe por entre sus cabezas y le intentaban marcarle gol al guardian, en este caso, a Wood. Harry, desde un poco mas arriba, trataba de divisar la diminuta Snitch, que habia desaparecido de golpe. Al fin, la diviso al lado de una de las gradas, y echo el cuerpo hacia delante, haciendo que la escoba fuese a mayor velocidad. Estaba a tan solo dos palmos de la snitch, alargo la mano... pero entonces alguien en una escoba se interpuso en su camino. Harry tuvo que zafarse a la escoba para no caerse, y los demas, cuando se dieron cuenta, fueron volando hacia el por si las moscas. El que le habia detenido, era... -Profesor Snape... -dijo Wood extranado. -¿Qué...? -Deben regresar ahora mismo hacia la sala común. Sin protestar. Es muy posible que el campeonato de Quidditch se suspenda este año. "¿Suspender el campeonato? -pensó Harry. -Entonces tendriamos mas tiempo libre, ¡genial!" Harry no pudo menos que sonreir por ese pensamiento, y el profesor snape se le quedo mirando (obviamente snape iba montado en una de las escobas del colegio). Al darse cuenta de ese gesto, harry borro su sonrisa de la cara, y miro a snape fingiendo inocencia. Pero habia algo en el rostro de snape que no le gusto, y que le hizo pensar que algo grave habia ocurrido. -Potter, mas vale que no se ria. -dijo el profesor snape observandolo con la mirada. -Creo recordar que siempre que hay un ataque cuandp esta cerca. -¿Y eso que tiene que ver? -pregunto harry intentando ser cortes. -Han atacado otra vez. -dijo snape seriamente. -Y esta vez a un profesor. El rostro en los jugadores de Quidditch se tenso. ¿Habian atacado a un profesor? ¿Por que un mortifago atacaria a un profesor? ¿Que ganaba con ello? ¿Y... a quien habrian atacado? -Pro-profesor. ¿Que profesor resulto agredido? -pregunto harry desconcertado. -El profesor Moody. -respondio Snape. Harry abrio la boca horrorizado. ¿Al profesor Moody? ¡Aquello era imposible! ¡El profesor Moody habia sido uno de los mejores aurores!, ¿Cómo era posible que hubiesen podido vencerlo? ¿Qué mortifago podria ser mas fuerte que el profesor Moody? Los jugadores bajaron de las escobas, y tras volver a cambiarse, regreso rápidamente hacia el castillo, sin entretenerse por el castillo. Alguien habia atacado al profesor Moody, y harry en aquella ocasión, estaba totalmente perdido. Una cosa era atacar a alumnos, y otra bien distinta a un profesor ex -auror. Tenia que hablar con hermione, rosa y draco para aclarar las ideas. Quizas ellos tuviesen mejor ordenadas las ideas. Entro en el vestibulo, y empezo a subir las escaleras, pero algo lo detuvo. Desde una de las puertas del vestibulo, alguien le chisto. Extrañado, bajo los escalones que habia subido, y busco detrás de todas las puertas. Entonces, al abrir la del material de limpieza de Filch, encontro al origen del chisteo: hermione, rosa y malfoy, se habian escondido alli tras enterarse del ataque para hablar con el. -¡Chicos! Menudo susto que me habeis dado. -dijo harry cerrando la puerta tras el. El armario era muy pequeño, y cabian a duras penas. Estaban muy apretujados entre ellos. -¿por que atacaron a Moody? -pregunto harry en voz alta. -No lo se, pero eso me preocupa. -dijo Malfoy sinceramente. -Se que los mortifagos no se atreverian contra un profesor, y mucho menos siendo el profesor Moody. -Entonces, ¿podria ser que Moody les pillara mientras hacian algo? -pregunto hermione. -Eso lo explicaria, tendrian que taparle la boca, ¿no? -Si, es posible. -dijo harry. Entonces, recordo algo que se le habia pasado contarle a sus amigos. -Bueno, posible no, es seguro. Chicos, antes de que fuera con vosotros, me atacaron. Fue un mortifago en el patio. -¡¿Por que no lo dijiste?! -exclamo rosa alterada. -Con todo el ajetreo se me paso. -dijo harry sinceramente. -Escuchadme. Cuando estaba a punto de matarme, alguien me salvo (no pude ver quien era), pero el mortifago salio huyendo en direccion contraria, hacia las escaleras. Es muy posible que se encontrara con Moody y... ¡Poom! No tuvo mas remedio que atacarle. -dijo lleno de adrenalina. -En ese caso, ¡el profesor Moody pudo ver de quien se trataba! -exclamo Malfoy entendiendo. -¡Claro! ¡Podemos preguntarle! -Un momento, no tan rapido. -dijo rosa. -Es muy posible que Moody se encuentre en la enfermeria, pero la señora pomfrey no nos dejara verlo. -Nos colaremos en ella. -dijo hermione mirando a harry. -Podemos usar la capa. -¿Capa? -preguntó Malfoy. -Si, una capa invisible. -respondio harry sin darle importancia. -Muy bien. Entonces iremos a la enfermeria de noche. Quedamos en la planta sexta, en la estatua que esta enfrente del cuadro ese de las manzanas. A las once, tened cuidado de que no os vean, ¿vale? -les dijo harry. Con cuidado, salieron los cuatro del armario, procurando no ser vistos. Se despidieron de Malfoy en las mazmorras, y subieron los escalones. Cinco minutos después, se separaron de rosa en la quinta planta, y minutos después, entraron harry y hermione es su sala común. Harry se volvió hacia hermione, sonriendo. -¿No te recuerda esto al segundo año? -dijo riéndose. -Si -contestó devolviéndole la sonrisa. Pasaron las dos horas que les faltaban, hablando en la chimenea sobre la forma en que entrarían en la enfermería. Seguramente estaría protegida. Pero hermione le dijo que ella misma se encargaría de esa parte. Sabia como hacer para descubrir que hechizos se les había puesto a las puertas. Solo tenían que entrar sin hacer ruido para no despertar a la señora Pomfrey, hablar durante un rato con Moody, y salir de allí sigilosamente, nadie tenia por que enterarse de lo que habían echo esa noche... A las once menos cuarto, harry subió a su habitación para coger de su baúl la capa invisible heredada de su padre, y bajo de nuevo para encontrarse con hermione, que lo esperaba junto al fuego. Sin llamar demasiado la atención, se introdujeron dentro de la capa rápidamente, y salieron por el hueco del retrato silenciosamente. -¡¿Quién anda ahí?! -pregunto la dama rosa. Sin responderle, fueron deslizándose por los corredores desérticos del castillo, procurando no ser vistos, comenzaron a bajar lentamente los escalones que conducían al piso sexto. Sorteando al profesor Binns, que hacia guardia en la sexta planta, llegaron sin mayor dificultad al lugar acordado, donde pudieron ver que malfoy ya estaba allí. Se quitaron la capa delante de el, dándole un susto de muerte. -¡Ah! -exclamo al verlos aparecer de la nada. -¡No grites! -susurro hermione alarmada. -Binns esta por aquí... ¿Aun no ha llegado rosa? -¡Ahí viene! -dijo Harry señalando en medio del corredor oscuro. Una sombra se acercaba hacia allí, pegada a la pared para no ser vista. Se acerco hacia ellos, y les sonrió feliz por haber logrado legar sin contratiempos. Harry iba a poner la capa sobre todos, pero se dio cuenta de que era demasiado pequeña. No los cubría a todos. -¿Qué hacemos ahora? -pregunto hermione asustada. -Lo mismo pero sin capa. Tendremos que arriesgarnos. Necesitamos hablar con el. -dijo harry guardándose la capa en el bolsillo. -Quiero que tengáis mucho cuidado. -dijo mirándolos serio. -Merodear por los corredores después de una agresión a un profesor, puede ser peligroso. Si nos descubren, estaremos perdidos, nos expulsarán, y no podremos hacer nada. Sobre todo, tenemos que tener cuidado con Filch y Peeves. *** Así que se internaron en la oscuridad una vez más, y pusieron rumbo a la tercera planta, donde se encontraba la enfermería... pero las cosas no iban a resultarle tan fáciles. Comenzaron a bajar las escaleras hacia el quinto piso, pero en medio de la escalera, Rosa, introdujo un pie en uno de los escalones falsos, soltando un grito de dolor. Hermione le tapó la boca alarmada. Cuando intentaban sacarla de allí, tapándole la boca para que no gritara, oyeron algo que les hizo dar un salto: Filch corría hacia el lugar procedente del grito. Asustados, jalaron con más fuerza de rosa, hasta que consiguieron sacarla en el preciso instante en que Filch llegaba a la puerta. Sin hacer ruido, bajaron los escalones que le faltaban y se ocultaron tras ellos. Filch, bajó los escalones escudriñando en la oscuridad, pero afortunadamente pasó de largo. Sin perder un minuto, pues estaban seguros que había ido a buscar algún profesor, siguieron recorriendo el pasillo en completo silencio. Pero no habían alcanzado las escaleras, cuando algo hizo que se horrorizaran aún más: Peeves apareció sobre sus cabezas, dando volteretas al parecer contentos. Se paró, mirándolos muy contento, con cara de malicia. Harry, hermione, Rosa y Malfoy se miraron consternados, cuando Peeves les dijo: -¿Paseando por el castillo buscando más víctimas? ¡¡¡Ah, agresores agresores, os llenaran de flores, cuando os manden a Azkaban, por volver a atacar!!! ¡¡¡¡JAJAJAJAJA!!!! -Peeves... Por favor... -susurró harry. -No nos delates, esto es muy importante... -Debo avisar a Filch, sino, no cumpliría con mi deber, alumnitos... -dijo frotándose las manos con astucia. -Mira. -dijo hermione. -Entiendo que quieras delatarnos, pero si lo haces, más alumnos caerán. Solo queremos ver al barón sanguinario, porque nos ha mandado llamar porque tenemos información útil para él sobre el caso. -dijo rápidamente. Peeves quedó flotando sobre sus talones, y al oír aquello, casi se cae en mitad de la voltereta. Los miró entre dudando y asustado, pero al fin se hizo a un lado sin hacer más comentarios. -Por cierto, Peeves. -dijo hermione volviéndose. -El barón sanguinario dijo que nadie debía enterarse. -Eh... No, no claro que no se lo diré a nadie. -dijo nervioso. -No molestaré. Y así, se deshizo de Peeves, con las felicitaciones silenciosas de los amigos. Continuaron bajando más escalones, hasta que llegaron a la tercera planta al fin. Pero antes de llegar a la enfermería, alguien salió de ella, y se escondieron. Incluso en la oscuridad, aquel pelo grasiento, con el hombre piel paliducha y nariz ganchuda, era inconfundible. Snape salio de la enfermería, y se escabulló por entre un pasadizo secreto de la derecha. Se echaron una mirada. Si Snape acababa de salir, quería decir que no estaba vacía la enfermería, y que la señora Pomfrey estaría despierta. -No tenemos más remedio que usar la capa, pero no podemos ir todos. -dijo harry a los demás. -Hermione tiene que ir, es la que sabe deshacerse de los hechizos. ¿Pero quién irá con ella? -Iré yo. -respondió rosa. -Vosotros os quedáis vigilando por si alguien viene, y nos avisáis. -¿Cómo? -preguntó Malfoy. -Mientras pensáis: "Alguien viene", os ponéis la varita en la sien, mientras decís: ¡PSICONSUS! -les dijo hermione. Harry les dejó la capa de invisibilidad y se introdujeron entre ella, desapareciendo delante de harry y Malfoy, que se ocultaron nuevamente para que no les pillaran. Rosa y hermione, pararon frente a la puerta de la enfermería, y hermione sacó su varita. Rosa la observó con mucha intriga, ¿Qué haría para saber su estaba hechizada? Ante su sorpresa, levantó la varita, y tocó con ella la puerta de la enfermería, y la varita salió despedida hacia atrás. Sonriendo maliciosamente, hermione salió de debajo de la capa, la recogió entre las quejas de rosa, y se escondió nuevamente entre la capa. Antes de que rosa pudiese hablar si quiera, hermione alzó la varita, y susurró: -¡Desimpedimenta! De repente, la puerta de la enfermería vibró peligrosamente, brillando durante un breve instante. Entonces, hermione volvió a adelantar la mano lentamente, y la acercó al picaporte... que cedió sin ninguna dificultad. Se introdujeron por la puerta hasta las camas. No se habían equivocado. La señora Pomfrey se encontraba en la habitación contigua a esa, escribiendo algo en su escritorio, sobre un pergamino. Seguramente Snape había dio a hablar con ella sobre los ataques. Buscaron con la mirada entre las camas, en las cuales, solamente una estaba ocupada, con un hombre de altura aceptable, de pelo negro muy desordenado, con un ojo vacío, ya que el ojo mágico, descansaba plácidamente sobre la superficie de un vaso de agua que había en la mesa de al lado, y sobre la cual, descansaba también la pata de palo. El hombre dormía plácidamente, dejado caer sobre su costado derecho, roncando débilmente. Era el profesor Moody. El resto de los alumnos atacados, habían sido dados de alta, ya que solamente habían recibido un buen golpe, que la señora Pomfrey les curó en menos de un minuto. Ninguno se había quedado más de un día, y eso, según el punto de vista de hermione, era algo favorable. Así que con cuidado de no hacer ruido, se acercaron a la cama de Moody, ya que sabían que era demasiado agresivo cuando se sentía en peligro. Para que pudiese verlos bajo la capa, hermione sacó del agua el ojo mágico, un poco asqueada, y se lo introdujo sobre el ojo vacío, que hizo un ruido de succionador. Lentamente, empezó a zarandearle con suavidad. Como habían previsto, el profesor Moody dio un exagerado salto, pero gracias a la acción de hermione de ponerle el ojo, no las atacó al verlas sentadas, escondidas aún bajo la capa. Hermione, le susurró: -Profesor Moody, se que está mal. -dijo rápidamente. -Pero nos gustaría saber si vio al agresor. -Si, si lo vi. -susurró este a su vez. -Pero no era él. -ante ese comentario, ambas chicas se miraron. -La que me atacó, fue una mortifaga demasiado bien ocultada bajo un rostro que no le pertenecía. -¿Se refiere a la mortifaga que se hace pasar por McGonagall? -le preguntó Rosa. -En efecto. -respondió Moody asombrado. -¿Cómo...? -Un amigo... -respondió Hermione. -Muchas gracias, profesor Moody, pero debemos irnos. Nos están... esperando. -dijo sonriendo culpable. Tras despedirse de él, volvieron a salir sigilosamente por la puerta de la enfermería, al mismo tiempo, que el profesor Moody se volvía a quedar plácidamente dormido. Se acercaron lentamente a la estatua, y se quitaron la capa. Harry y Draco no pudieron evitar dar un brinco asustados. -Sabemos quién es el agresor. -dijo hermione seria. -Es la mortifaga que se hace pasar por McGonagall. -¿En serio? -preguntó harry asombrado. -Al final no íbamos demasiado mal encaminados. -Pero no se... -dijo rosa. Los demás la miraron. -Es que algo me dice que no es ella... Si en realidad Moody supiera que McGonagall es mortifaga, y Dumbledore también, ¿no les habría acusado? No es su estilo. -dijo poco convencida. Harry meditó sobre esa idea. Si algún profesor supiere quién era el agresor, ¿No era lo más lógico que lo denunciase? Ahora que lo pensaba, era cierto, y más tratándose de un prestigioso cazador de magos tenebrosos como él. ¿No sería quizás que él... que Moody...? ¿Qué el profesor Moody también fuese un mortífago disfrazado? En menudo embrollo estaban metidos. Si era cierto, ya serían tres... podría ser perfectamente el mortífago del que malfoy hablaba... -Malfoy... -dijo Harry. -Moody… ¿Y si fuera el motífago que no sabías quién era? Yo opino lo mismo que rosa, lo hubiese denunciado desde el principio. -Puede ser. -dijo Malfoy. -Pero si es así, estamos como al principio. Sin saber quién es el agresor, pues Moody no puede haber acusado al verdadera siendo mortífago. -dijo hermione irritada. Abatidos por su fracaso, regresaron todos a sus salas comunes, con mucha más facilidad que antes, pues no se encontraron ni con Peeves, ni con Filch. En cinco minutos, estuvieron allí, y se despidieron en frente del fuego. Pero harry no podía dormir. Sabía que algo se le escapaba de las manos. Que algo, no sabía qué era, le decía que se había olvidado de algo importante, pero no sabia que era. Con esos pensamientos rondándole por la cabeza, se quedó dormido, en un sueño intranquilo

Bueno espero que les  halla gustado... comenten pliss ... un besoo