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Historia 31474 — capítulo 7
El mes de Febrero, dio paso a Marzo en un santiamén. Lo que significaba muchas preocupaciones más para los amigos. Marzo quería decir entrenamientos de Quidditch, pues pronto empezaría el campeonato por la copa, y también quería decir horas de estudio, pues cada vez, estaban más cerca los exámenes finales de fin de curso. Por otra parte, Rosa, había empezado a salir con harry y hermione, ya que apenas tenía amigos. Y ellos no lo entendían, pues rosa era una chica muy simpática y alegre, que contagiaba fácilmente el optimismo a todo el mundo con una sonrisa. Aunque también estaban preocupados por el echo de que no recordara nada. ¿Por qué? Tendrían que descubrirlo cual, consistía en otra preocupación más a la lista. En aquel momento, los cuatro amigos, se encontraban en la enfermería, haciendo compañía a ginny (Alicia, gracias a dios, había sido dada de alta en una semana). Ginny cada vez tenía peor aspecto, lo cual les decía que tenían poco tiempo. Tenían que descubrir cómo sacarle el antídoto a Voldemort, aunque eso sería muy difícil. -¿Cómo os va en Howarts? -les preguntó ginny con voz cansada. -Depende como se mire. -dijo harry frustrado. -Los estudios más o menos bien. -Lo otro, fatal. -Y encima yo me pierdo las clases. -dijo ginny, triste. -Pero míralo por el lado positivo, no tendrás que estudiar, ginny. -dijo rosa sonriéndole. -Si, claro, prefiero estudiar a estar a punto de morir por un veneno que no se ni cómo se llama. -dijo ginny, irónica. Pasaron casi toda la tarde del Lunes, ya que la tenían libre, haciéndole compañía a ginny. Estaban bastante preocupados por ginny, sabían que si no se aligeraban en sus "investigaciones" podría llegar a morir... ¿Lo soportarían entonces los weasley? Serían dos muertes en menos de un año... Mientras pensaba todo esto, hermione sintió cómo una mano le agarraba la suya delicadamente. -No te preocupes, hermione. Yo no lo estoy. -le dijo ginny sonriendo. -Sé que lo conseguiréis, confío en vosotros. -Claro. -dijo forzando una sonrisa a su vez. -No... hay de qué preocuparse. Cuando la tarde había caído (serían las siete de la tarde), harry, hermione y rosa, se despidieron de ginny, y decidieron ir a sus salas comunes a adelantar un poco el trabajo, así que dejaron a rosa en la tercera planta, quedando verse al día siguiente, y harry y hermione fueron hacia la séptima planta. Tras decir la contraseña "Ranas amargas", entraron por el hueco del retrato, aunque estaba casi vacío. Solo tres personas lo habitaban, reunidas alrededor del fuego. Los otros estarían dando vueltas por los jardines, ya que no tenían nada en qué pensar. Así que sacaron pergaminos y tinta, y pusieron en el, en letras grandes: "Efectos de la poción aturdidora", y con ayuda de libros comenzaron a trabajar en aquella redacción, que tenía que tener 50 cm. Pero no duraron mucho, pues un ulular en la ventana los sobresaltó: -¡Hedwith! -dijo harry al verla. Harry corrió hacia la ventana y la lechuza, se posó sobre su hombro, picoteándole dulcemente sobre la oreja. Después le depositó un sobre la mano, y la lechuza, salió volando hacia la lechucería a descansar. AL ver quién la envió, se asombró un poco. La carta era de Sirius, el padrino de harry. Éste se dirigió hacia hermione, y tras abrirla, ambos la leyeron para sus adentros:
Querido harry:
Me he enterado de lo que le pasó a ron. El pobre se hizo mucho daño en aquel prado, ¿no? Hablaré con su sus padres para ver cómo está hoy a las 12, espero que no se retrasen. Espero verlos detrás de aquel charco, ya que es lo más fiable. Por aquí hay una comida horrible, espero que mejore. Besos de:
Hocicos.
Harry miró incrédulo aquella carta. ¿Daño en aquel prado? Harry no había entendido nada de o que Sirius le había dicho, pero al ver la cara de hermione, comprendió que ella, sí que había entendido lo que Sirius quería decir. Al ver la cara de harry, hermione le explicó: -Habla en código. -explicó hermione. -Supongo que era por si alguien la leía. Es muy listo. -¿Y qué dice? -preguntó harry. -Se ha enterado de la muerte de ron, y quiere hablar con nosotros hoy a las doce, al lado del lago. -dijo hermione. -Supongo que hablaremos detrás del gran arbusto que hay allí. Además, por lo que pone, está muerto de hambre. -dijo sonriendo. -¿Qué haría yo sin ti? -preguntó harry sonriendo, en un suspiro. -¿Llevamos a rosa? -No, ella pensará que es un asesino. Prefiero que vayamos nosotros, y luego se lo contaremos cuando la veamos, mañana por la mañana. -respondió hermione. Como aún era temprano, decidieron pasar el resto de la tarde frente al fuego, hablando de diversas cosas. Se les había quitado las ganas de terminar la redacción, aunque fuese para el día siguiente. ¿Qué querría decirles Sirius? ¿Querría prevenirlos de no hacer ninguna tontería? Y lo más importante. ¿Estaría bien? Con todas aquellas preguntas rondándoles en la cabeza, harry se quedó dormido... -Harry despierta. -dijo alguien zarandeándolo. Harry abrió los ojos torpemente. Miró su reloj, pero aun eran las once y media. Entonces, para su asombro, vio que no era hermione quien lo había despertado, sino los gemelos, Fred y George. Harry se incorporó de un brinco: -¿Qué ocurre? -preguntó harry. -Tenemos una gran noticia. -les dijo Fred. -¿Han terminado la poción? -Susurró hermione. -No, todavía no. -respondió George. -Pero ya falta poco. Conseguimos los dientes de gigante. -dijo sonriendo. -¿Cómo? -preguntó hermione sorprendida. -Ya te dije que tenemos nuestras fuentes. -dijo fred mirándola. -Bueno, a lo que venimos. Si no hay más contratiempo, calculo que tendríamos la poción lista en aproximadamente tres meses y medio. -De acuerdo. Nos dejaríais con medio mes para encontrar un antídoto. -dijo harry mareado. -No os olvidéis de tenernos informados. -Tranquilos. -dijo George. -Nos vamos, ¡Adiós! Cuando se fueron escaleras arriba hacia sus dormitorios, harry miró su reloj: las doce menos cuarto. Apurándose, corrió escaleras arriba, y entró en su dormitorio a coger la capa de invisibilidad, sin hacer ruido para no despertar a sus compañeros. Era mejor no correr riesgos y que no les descubrieran, pensarían que iban a hacer algo malo. Bajó al salón, y cuando se aseguraron de estar lo suficientemente tapados como para que no les vieran, comenzaron a bajar las escaleras, lo más rápido que les permitía la capa. En el cuarto piso, tuvieron mucha suerte, pues se encontraron al señor Filch patrullando por el piso con un portavelas, escudriñando en la oscuridad. Como pudieron y sin hacer ruido, se dirigieron al vestíbulo, donde abrieron la puerta principal saliendo hacia los jardines. Hacía una noche perfecta, con el cielo plagado de estrellas. Ni una mota de aire estropeaba aquel hermoso paisaje, con el bosque al fondo, y junto a él un hermoso lago con superficie cristalina. La cabaña que reposaba sobre el césped sin luz alguna , le daba un ambiente familiar al paisaje, solo roto por los pájaros que de vez en cuando, salían volando por la copa del bosque. Lo más rápido posible, fueron bajando por el camino que había desde el castillo hacia el lago, y tras rodearlo, se escondieron tras el arbusto, para poder quitarse la capa invisible sin preocuparse por ser vistos. Respirando el aire de la noche, se sentaron a esperar, apoyados en un árbol que había a la salida del bosque, mirando al cielo, ensimismados en sus pensamientos. Entonces, algo pasó que hicieron que dieran un brinco. Escucharon un fuerte golpe dentro del bosque, y acto seguido, un ligero "¡Plint!" que les hizo sacar sus varitas y darse la vuelta rápidamente, se les iluminó la cara, y bajaron la varita, con una sonrisa en los labios. Un hombre con aspecto de cansado, con la ropa raída y algo sucia, les miraba apoyado contra un árbol. Tenía la piel morena, con el pelo muy rizado, y unos ojos marrones oscuros que hacían juego con sus botas, color marrón oscuro, aunque rotas por la parte de atrás. Les sonreía como si llevasen más de un año sin verse. -¡Sirius! -exclamó harry lanzándose hacia él, abrazándolo. -Que bueno que no te pillaran los dementores. -dijo harry apartándose un poco para verle. -Te noto más delgado. -Es normal, solo como la basura que los aldeanos de Hosmade dejan. -dijo sin darle importancia. -¡¿Basura?! -exclamó harry horrorizado. -¡No puedes alimentarte solo con eso! Sirius sonrió, pero no respondió. Le lanzó una mirada al castillo que se erguía ante él, y sonrió de nuevo. Harry y hermione, entristecidos, supusieron que pensaba en los buenos momentos que había pasado en él, junto con Lupin, Peter y James. Debía de resultarle duro ser un prófugo. Sirius, desvió la mirada del castillo, y se sentó en el frío césped, e inmediatamente, harry y hermione le imitaron. -Me enteré de la muerte de ron. -dijo Sirius. Harry y hermione bajaron la cabeza, apenados. -¿Cómo se os ocurrió ir solos al bosque, sabiendo que ginny había sido atacada en él? -Queríamos encontrar al culpable. -susurró harry. -No queríamos que ginny muriera. -al ver su cara, añadió: -Ginny está envenenada, y el antídoto solo lo conoce Voldemort. ¿No me dirás que si en tu época de estudiante hubiesen echo lo mismo a alguno de tus amigos, no hubieses echo lo mismo...? -dijo en voz baja. -¡No os lo estoy reprochando! -aclaró moviendo las manos en señal de que parara de hablar. Harry y hermione le miraron. -Escuchad, tengo unas cuantas cosas de qué preveniros. Como ya sabéis, Voldemort ha vuelto. Pues bien. No os dejéis engañar por los ataques, chicos. Voldemort solo quiere confundiros. -¿Confundirnos? -preguntó hermione extrañada. -Piénsalo. -dijo Sirius. -Si quisieras atrapar a alguien que está súper protegido por fuerzas mágicas grandísimas y a la vez por dambledore, ¿Atacarías a gente para que fuera hacia ti? ¡Sería una locura! -Entonces, ¿Crees que ataca a la gente tan solo para despistarnos? -dijo harry indignado. -¿Para desviarnos de él? -Estoy seguro. -dijo Sirius. -Voldemort no es tan tonto. -dijo Sirius. -Otra cuestión. Aunque me extraña que no os hayáis dado cuenta de eso. Nos hemos percatado, de que Dambledore y McGonagall, han sido... han sido... -al parecer le costaba decirlo. -han sido.... se-secuestrado. -tartamudeó. Sirius se percató de que cada uno, reaccionó de forma muy distinta. Harry, se llevó una mano a la boca, horrorizado. Malditos mortífagos, ¿lo habrían echo por la noche, mientras todos dormían? Sin embargo, hermione soltó una gran carcajada. Sirius y Harry le miraron, así que ella, se apresuró a explicar: -Es que es imposible. -dijo hermione. -Está en el castillo, además, ¿Para qué? -Serás incrédula... -dijo Sirius. -¿No pensasteis en que Dambledore, jamás os habría dejado haceros responsables de la muerte de ron ante la familia weasley? -dijo Sirius negando con la cabeza. -¿Cómo...? -empezó harry asombrado. -Harry. -dijo hermione con los ojos abiertos. -¿Eso es cierto? Dambledore te dijo que nos hiciésemos responsables? -Es... cierto. -dijo harry cayendo por primera vez en aquel detalle. -Además... por primera vez, me llamó potter en vez de Harry, y él nunca lo hace. ¿Cómo no me di cuenta antes? -Estabas dolido. -dijo Sirius. -No te culpo, a mí me lo contó Lupin hace dos días, por eso me puse en contacto con vosotros. Así que, ya supongo que lo entendéis todo. -Supongo que ellos... son mortífagos disfrazados, los que están en Howarts. Por eso ningún profesor dudó de ellos, porque era dambledore y McGonagall. Podrían atacar cuando quisieran. -dijo harry. -¡Ahora lo entiendo todo! ¡Por eso nos culpaban a nosotros, solo querían echarnos y aprovechar para matarnos! ¡¿Cómo no me di cuenta antes?! -repitió enfadado consigo mismo. -No. -replicó hermione. Ambos le miraron. -Os recuerdo que Dambledore es canoso, y McGonagall castaña. Es imposible, encontramos un pelo del culpable, y era moreno. No pudo haber sido ninguno de los dos. Harry, tenemos que esperar a que Fred y George tengan la poción. -¿Poción? -preguntó entonces Sirius. -¿Qué poción? -Eh... una insignificante, no tienes de qué preocuparte. -contestó hermione rápidamente. Harry miró a hermione y le asintió en silencio. No podían permitir que nadie se enterara de la poción Dessveladora, en parte porque se pondrían meter ellos mismos en un lío, e en otra, porque aparte de a ellos, meterían en un lío a fred y George. No, mejor que nadie se enterara de aquella poción. -Bueno, es mejor que me vaya. -dijo Sirius de pronto levantándose. -No debo estar mucho tiempo aquí, y ya son las una, si os pillan fuera os castigarán. Tomado de sorpresa, Sirius sintió de pronto el fuerte abrazo de Harry. Sirius también lo extrañaba, pero no podía arriesgarse que nada le pasara, y mucho menos que le castigaran. Así que se separó de él para decirle: -Escúchame. Volveré. Quiero mantenerme informado de las noticias y dároslas yo también. Vendré casi a menudo, siempre en código, ¿vale? -dijo Sirius sonriendo. -Ten cuidado, Sirius. -le dijo hermione avanzando. -Con los dementores. Harry y hermione, cuando vieron a Sirius desaparecer detras de los árboles como un enorme perro negro, volvieron a meterse dentro de la capa de invisibilidad, para volver al castillo. El cielo había cambiado en poco tiempo, y ni se habían dado cuenta. Antes el cielo, cubierto de estrellas, mostraba un maravilloso paisaje romántico, pero visto hacia el castillo, mostraba un paisaje terrorifico, pues el cielo, se había nublado notablemente. Abrieron con cuidado la puerta principal, y se introdujeron hacia las escaleras. El castillo estaba demasiado silencioso, lo que no ayudaba en absoluto, pues tenían que hacer el menos ruido posible. Los profesores que aquella noche le tocaban hacer guardia, eran Snape, que se encontraba en la tercera planta, Filch, que se encontraba en la quinta, y McGonagall, que se encontraba en la septima. Lo supieron, obviamente, gracias al mapa del merodeador que fred y george le regalaron el curso anterior, era una suerte, a decir verdad. Pero entonces, harry paro en medio del corredor de la cuarta, ya que habia visto en el mapa algo que no podía estar alli. Hermione siguio adelante sin darse cuenta y salio del mapa, pero se oculto de nuevo en el rapidamente. -¿Que haces, por que paras? -le susurro hermione. -Hermione, coge la capa y regresa a la torre de Grifindor. Yo te vere alli mas tarde. -dijo harry. Al ver su cara, añadio: -Vamos, hermione, tengo que hacer algo importante. -Pues llevate el mapa, y ten cuidado de que Snape o Filch no te pillen. -dijo hermione asustada. Harry salio con cuidado por la capa con el mapa abierto y la varita encendida, y se despidio de hermione, suponiendo que seguía alli. Volvio a mirar el mapa. No, no se había mivido, aún estaba alli. ¿Por que se habría levantado tan tarde? Aquello no tenia sentido. Asi que sin mas preambulos, comenzó a bajar las escaleras de una en una, por los lados del corredor, para no ser visto, hasta la primera baja. Alli, mirando al mapa, se dirigio lentamente por el corredor oeste hasta que salio por el patio, donde una vez, harry, ron y hermione, habian estados apiñados contra un arbol con un fuego azul de hermione dentro de un bote (primer curso). Busco con la mirada entre el patio, aunque con dificultad, pues apenas se veía, y al fin encontro lo que buscaba. En uno de los bancos, se encontraba alguien, una sombra sentada en el suelo, apoyandose en el banco. Lentamente, se acerco a aquella sombra, y cuando estuvo bastante cerca, se sento a su lado, haciendo que se sobresaltara aquel chico. -¿Qué haces aquí tan tarde, Malfoy? -le preguntó Harry. -Nada. -respondió Malfoy volviendo a mirar al frente. -¿Y tú qué haces levantado tan tarde, listo? -Yo... eh... quería caminar un rato, no tenía sueño. -dijo harry rápidamente. Harry se dio cuenta entonces de que había estado llorando, por lo que se asombró una vez más. -Malfoy, ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? Tú no eres así. Malfoy suspiró, y sin mas preambulos, se levanto, haciendo que harry se levantara también, mirándolo fijamente. -Tú no lo entenderías. -replicó malfoy de mala manera. -A ti todo te sale bien, no tienes de qué preocuparte. -¿Qué todo me sale bien? -dijo harry sin dar crédito a lo que oía. -¿Te recuerdo que ron murió? ¿Qué Voldemort intenta matarme? ¿Qué está atacando a gente para que vaya a por él? ¿Eso es salirme todo bien? -Tú no tienes padres... ¡A tu padre no lo ha secuestrado Voldemort para matar al famoso Harry Potter! -exclamó Malfoy furiosamente. Harry se quedó boquiabierto, asimilando lo que acababa de oír. ¿Lucius Malfoy secuestrado? Pero... ¿No se suponía que Lucius era mortífago? ¿Ahora no lo era o nunca lo había sido? ¿Y habían ordenado a malfoy matarlo a él? A harry le empezaba a doler terriblemente la cabeza, era muchas cosas en un solo día. Harry salió de su ensimismamiento y volvió a mirar a Malfoy, que le había dado la espalda. -¿Es eso cierto? -le dijo Harry, volviéndolo para mirarle a los ojos por los hombros. -¿Voldemort secuestró a tu padre para... para obligarte a matarme? -Si. -contestó malfoy furioso. -¡Todo es por tu culpa! ¡Si no te mato, él morirá! -Así que por eso no nos ayudabas, y por eso sabía lo que estaba pasando. -dijo harry comprendiendo al fin algo de tantos enigmas. -¿Sabes, malfoy? Te propongo un trato. Nos ayudas con los ataques, y te ayudamos con tu padre. -dijo sonriéndole. -No necesito tu ayuda. -replicó malfoy cruzándose de brazos. -A mí me parece que sí. -dijo Harry. -Si nos ayudas, también podremos protegerte de él. Vamos, malfoy, ayúdanos. Salva, a tu padre. -dijo serio. Malfoy le miró como nunca lo había echo. Al principio le miró con un poco de desconcierto, y luego, le sonrió. Harry, interpretó este gesto como una buena señal, y antes de darse cuenta, malfoy lo había abrazado. Cuando le soltó, malfoy le dijo: -No eres como yo creía. -dijo sinceramente. -Te creía algo más engreído, Po... Harry. -rectificó. -Tal vez te juzgué mal al principio. -Entonces, ¿trato echo? -le preguntó harry sonriéndole. -¿Nos ayudarás? ¿Por favor? -añadió rápidamente. -Y sin favores, si con eso consigo liberar a mi padre. No es mal hombre. Solo un poco arisco. -dijo Malfoy. -Vale, entonces, mañana nos veremos para aclarar todos los puntos, ¿vale? Por cierto, debes tener mucho cuidado. Seguramente, al ayudarnos, intentarán atraparte para buscar venganza. Ten mucho cuidado, y no te fíes ni de tu sombra. -Tranquilo. -dijo Malfoy. -Mañana quedamos en el lago a las ocho de la tarde. ¡Adiós! -¡Espera! -exclamó Harry. -Ten cuidado, Snape está en la tercera planta, Filch, en la quinta, y McGonagall, la septima. -Vale, gracias. -dijo Malfoy. Harry se quedó mirando el lugar en el que Malfoy había desaparecido, con todas las cosas que le habían dicho, dándole vueltas en la cabeza. En primer lugar, Dumbledore y McGonagall secuestrados, pero no los agresores. En segundo lugar, los ataques solo eran para despistar, y en tercer lugar Lucius secuestrado para que malfoy le ataque. Tenía la impresión de que iba a estar varias horas sin dormir, pensando en todo aquello. Así que con cuidado, regresó a la torre de grifindor, sorteando a los profesores, y se echó en la cama pensando en cómo se tomaría hermione el saber que malfoy, les iba a ayudar, y por Lucius.
Al día siguiente, Miércoles 15 de Marzo, harry bajó a desayunar como todas las mañanas, aunque no esperó a hermione. A parte de porque estaba hambriento, además prefería decirle lo de Malfoy a primera hora de clases, ya que tenían historia de la magia. Sin embargo, cuando hermione se dirigió hacia harry, tras saludar a Rosa, y prometerle que se verían en el recreo, algo hizo que a Harry se le olvidara lo de Malfoy. La profesora supuesta McGonagall y el resto de los profesores, jefes de sus casas, estaban repartiendo algo a sus respectivas casas, y cuando harry lo vio, se le cayó el alma a los pies: era el horario de los exámenes, que serían en el mes de Mayo, es decir, que tenían un mes y medio para estudiar si no querían repetir. Al parecer eso, a hermione no le preocupaba, pero a harry si. ¿Cómo esperaba hermione que con todas las cosas que habían ocurrido, pudiese acordarse de todo lo que había dado en el curso? ¡Había estado ocupado en otras cosas más importantes! Era imposible que se acordara de la materia que caía en los exámenes, a decir verdad, no se acordaba ni que tuviesen exámenes., y mucho menos lo que habian dado. Hermione, contempló su rostro, y sonrió ante su preocupación. Entonces, le dijo al oído, en voz de susurro: -No te preocupes. Tendrás tiempo para estudiar, hazme caso. -le dijo sonriendo. -¿Por qué? Solo tenemos un mes y medio para aprender todo lo que no hemos estudiado en dos trimestres. -dijo horrorizado, poniéndose las manos sobre la cabeza. Y para complicar las cosas, Wood, se le acercó cuando terminó de desayunar y se dirigía al tercer piso para dar historia de la magia. Parecía realmente contento por algo, y eso, le hizo intuir qué le tenía que decir. Hermione, le había dicho que lo esperaba en el aula, y que le diría al profesor que llegaría cinco minutos tardes. -Harry. -dijo Wood. -Este curso apenas hemos entrenado. -"¿Apenas? -pensó harry. -¡No hemos entrenado!" -Así que tendremos que entrenar duro, pues el campeonato de Quidditch, empieza dentro de un mes, y tenemos que ganar a Ravenclof para pasar a primer lugar junto con Slytherin. Así que entrenaremos tres días por semana, Lunes, Miércoles y Jueves, de 6 a 8. Te espero en el campo hoy, no te retrases. -dijo esto, Wood salió corriendo para avisar al resto del equipo. Al parecer las cosas se ponían más crudas por momentos. Tenían que descubrir al agresor de ginny, salvar al padre de Malfoy, intentar vencer a Voldemort, los exámenes, y por si fuera poco, ahora entrenamiento tres veces por semana. Aquello era una pesadilla. Así que arrastrando los pies, y presa del pánico, harry se dirigió hacia el aula de historia en la magia, en la cual, estuvo toda a hora triste con la cabeza dejada caer sobre su mano y mirando al paisaje. Decididamente, el último trimestre iba a ser el más duro de Harry en Howarts, eso lo tenía ya asumido. Cómo deseaba que al menos se pospusieran los partidos, así tendría tiempo libre para estudiar y seguir investigando. O podría arriesgarse a no estudiar y solo investigar y entrenar. Alo mejor aprobaba si estudiaba la última semana. Aunque iría un poco apretado, y como le cogiera esa semana llena de partidos... sería un verdadero caos. ¿Qué podía hacer? Tenía que ordenar sus priorida... -¿Harry, estás bien? -le preguntó hermione en la hora del recreo. Harry ni siquiera se había dado cuenta de que la hora hubiese pasado tan deprisa. Si hace unos momentos estaba en historia de la magia, ¿tanto tiempo había estado pensando? Así no aprobaría ni muerto, debería presta atención en clase al menos. -Si, estoy bien. -dijo harry. Harry y hermione se sentaron junto a un árbol, y cinco minutos después, vieron correr hacia ellos a rosa Lovegood. Asfixiada, se sentó al lado de ellos, con el corazón de corbata. -¿Ya te han dicho lo del Quidditch? -le preguntó harry triste. -Si. -contestó rosa. -Y me molesta, la verdad. No por mí, sino por vosotros. Comprendo cómo debéis estar. No os dará tiempo de nada. -Al menos el Quidditch dura poco. -suspiró hermione mirando al vacío. -No sabes nada de Quidditch, hermione. -dijo rosa mirándola fijamente. -Un partido puede durar mucho tiempo si no se atrapa la snitch. Ay. -suspiró. -Decididamente, el Quidditch no es lo tuyo. Harry sonrió para sus adentros. Rosa había echo un comentario que ron solía hacer siempre que hablaban de eso "No sabes nada de Quidditch, hermione". Rosa volvió a hablar. -¿Habéis conseguido averiguar algo más? -No. -contestó harry. -Aunque... bueno, si. -dijo recordando la conversación con Sirius. -Debes tener cuidado con Dumbledore y McGonagall. No son ellos, son mortífagos. Los verdaderos han sido secuestrados. -¿Cómo sabéis eso? -preguntó rosa horrorizada. -Bueno... tenemos nuestras fuentes. -dijo hermione imitando a fred. -Pero podemos confiar en él. Y si Dumbledore y McGonagall han sido secuestrados, eso explica que haya ataques sin que nadie se de cuenta, confían en ellos. -Vaya. -dijo rosa. En ese momento, sonó el timbre que daba por finalizado el recreo. -Aich, otra vez a estudiar. -dijo rosa en un suspiro. Harry y hermione recibieron ese comentario con grandes carcajadas. Definitivamente, pensó harry, rosa era igual que ron. Así que se levantaron, y fueron los tres juntos hacia el vestíbulo, donde rosa fue hacia la planta cuarta para transformaciones (después de decirle que tuviese cuidado con la profesora McGonagall), y harry y hermione bajaron a las mazmorras, para dar su insoportable clase de pociones dobles. Mientras esperaban que Snape llegara a las mazmorras, Malfoy se adelantó hacia harry y hermione. La chica lo miró recelosa, ya que harry no le había contado nada aún. -Oye, harry, si quieres quedar tendrá que ser antes de las ocho, ya que tengo entrenamiento de 8 a 10. -le dijo malfoy sonriéndole. -Bueno, pues entonces quedamos a las cinco al lado del lago, ¿vale? -le preguntó harry a su vez. -Claro. -contestó Malfoy. Ese comentario, hizo que la multitud ahogara un grito. Pansy lo miró horrorizada. ¿Malfoy, su malfoy, amigo de harry potter? ¡Debía impedirlo! ¡Eso sería una catástrofe para la imagen de su querido Malfoy! Hermione, por otra parte, miro a malfoy con tremenda sorpresa en el rostro. -¡Malfoy! -exclamó Pansy llegando a su lado. -¿Qué haces hablando con Potter? -Que te quede claro, Pansy. -dijo malfoy mirándola. -Que os quede claro a todos. -añadió mirando a todo el mundo, y parándose en hermione. -Harry y yo, somos amigos. Hermione se le quedó mirando, con cara de malos amigos. Miró a harry, para que confirmara lo que malfoy acababa de decir, para asegurarse de que no había oído mal, y sus peores temores le hicieron ver la cruda realidad, cuando harry la miro, y le asintió en silencio. Hermione bajó la vista, inexpresiva. En ese momento, Snape, hizo gala de presencia, parando ante ese murmullo. Nunca había visto a sus alumnos en aquella compostura. Unos, susurrando de Malfoy, su alumno querido, otros, mirando a harry con tremenda extrañeza, y malfoy y harry, sonriéndose. Definitivamente, algo pasaba con sus alumnos. Abrió la puerta, y seguidos por los alumnos, que estaban en absoluto silencio, y se sentaron en sus habituales lugares. Sin decir palabra, Snape hizo una floritura, y en la pizarra, aparecieron los ingredientes y la forma de hacer la poción de la sabiduría. -Tenéis hora y media para hacerla, por parejas. -dijo Snape. La primera poción que hacían por parejas, pensó Harry. Obviamente, se puso con hermione, y mientras harry se encargaba de preparar los ingredientes, hermione se ocupaba de preparar a fuego lento la trama de ingredientes, como ponía en la pizarra. Se llevaron casi una hora pelando y cortando todos los ingredientes, que no eran pocos, y luego, un cuarto de hora para dejarlos cocer a fuego lento. Cuando terminaron de hacer sus pociones, Snape se fue pasando por las parejas y empezó a criticar las pociones que estaban mal echas, como de costumbre. Así que empezó por Neville, que hacía pareja con Dean. -Esta poción está demasiado aguada. Un cero para ambos. -y con un movimiento, la hizo desaparecer del caldero. Automáticamente, se volvió hacia la de harry y hermione, y bajó su nariz ganchuda hacia la poción. Pero como no encontró fallos, se fue hacia otra. Harry y hermione se sonrieron triunfantes. Después de pociones, se dirigieron hacia su última hora de clase, defensa contra las artes oscuras. El profesor Moody, esa vez no levó ningún animalejo extraño, simplemente les dejó la hora para batirse en una especie de duelo, y así poder poner en práctica todos los hechizos que habían aprendido hasta ahora. Harry, no tardó en estar derribado en el suelo, cuando hermione le derribó con un Desmaius. Después del conjuro "Ennerbate", harry se levantó, y contraatacó con un buen Diffindo, que hermione pudo esquivar fácilmente. Así que probó con un buen hechizo Petrificus totalus, que, por desgracia, volvió a esquivar hasta darle a Seamus en la espalda. Toda la clase estalló en carcajadas. Hermione volvió a atacar, pero esta vez con el hechizo Expelliermus, que harry no pudo esquivar, y así, harry perdió espectacularmente con hermione. La clase (se batían por parejas, y delante de la clase) estalló en silbidos y aplausos. Harry cogió su varita, y tras darle la mano a hermione, le dijo: -Era obvio que me ibas a ganar. Pero quiero la revancha. -dijo sonriendo. Moody, tras deciles que tendría ocasión en la próxima clase, puso de deberes una redacción sobre qué hechizos utilizarían en un duelo, así como sus posibles contraataques a los mismos, para la próxima semana, y para colmo de 30 centímetros.
En el almuerzo, harry no tuvo más remedio que contarles a hermione y rosa (que había dio a su mesa cuando terminó de comer) la charla que tuvo con Malfoy la otra noche, así como lo que él mismo le respondió. Hermione, tras meditar, le dijo: -Al menos ahora sabemos que Lucius no es mortífago. -bromeó riéndose. -Pero bueno, eso ahora da igual ¿Y malfoy te dijo que su padre fue secuestrado? Esto me huele a chamusquina. Pero no tendremos más remedio que confiar en él. Así que te acompañaré a hablar con él. -Vale. -aceptó harry. -¿De qué hablaréis? ¿Yo puedo ir también? -preguntó rosa. -Pues le preguntaré sobre los ataques, para acumular más información. Y si, claro que puedes venir. Pero yo me voy a aprovechar que no tenemos clases en la tarde para ir a la biblioteca y terminar los deberes que nos han mandado hoy. -sentenció harry. -Así que nos vemos a las cuatro y media en el vestíbulo, no os retraséis. Dicho esto, harry se levantó, y tras coger su mochila de debajo de la mesa, salió corriendo hacia la biblioteca, seguido por la vista de rosa y hermione, que se quedaron hablando un tiempo más en la sala común.}
Espero que les alla gustado. comenten pliss un beso