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Historia 31474 — capítulo 6
Para no levantar sospechas de la profesora McGonagall, decidieron esperar cierto tiempo para decirle eso a Draco. Sería demasiado sospechoso ir a hablar con él justo después del ataque, y no era precisamente un secreto que detestaban a malfoy, y viceversa. Así, que decidieron esperar cosa de una semana, mientras harry y hermione, iban a investigar el lugar del ataque de Angelina. -Lo han limpiado todo. -dijo hermione decepcionada, cuando llegaron al lugar del ataque a la siguiente mañana. Sin embargo, parecía que los profesores se habían tomado la ligera molestia de limpiar todo el lugar, y harry supuso que para que no hicieran lo que estaban pensando hacer. Entonces, no tenían más remedio que hablar con Malfoy, y encontrar a Rosa, porque no se les había olvidado. Con los ánimos bajos, fueron bajando las plantes para dirigirse al gran comedor, donde seguramente, ya estarían todo el mundo desayunando, y no se equivocaron en absoluto. Se dirigieron hacia dos asientos vacíos que había al lado de Dean, Seamus y Neville, y se sentaron con ellos, aunque no hablaron apenas, no con ellos al menos. Fred y George se les había acercado desde la otra punta de la mesa, para comunicarles cómo iba la poción "Dessveladora", como se llamaba, asustando a harry, que casi se atragantaba con el zumo de melaza. Aprovechando que Seamus, Dean y Neville se fueron en cuanto terminaron de desayunar (lo que apenas les llevó cinco minutos) Fred y George ocuparon sus lugares y se sentaron a ambos lados de los chicos. Hermione, inmediatamente les preguntó: -¿Qué tal les va? -preguntó nerviosa. -Recuerden que apenas tenemos tiempo. -No nos metas bulla, hermione. -replicó George. -La poción nos está costando algo más de lo que creímos. Fred, al ver la cara de angustia en las caras de los novios, añadió rápidamente: -No se preocupen. -dijo fred. -Es simplemente que es muy complicada. Todavía nos faltan cosas por echarles, pero el problema está en un ingrediente. Es muy difícil de conseguir, y por más que buscamos en el despacho de snape, no lo encontramos. -dijo frunciendo el entrecejo. -Y ya no sabemos donde buscarlo. -¿Y de qué ingrediente se trata? -preguntó harry preguntándose qué ingrediente es tan difícil de encontrar. -Dientes de gigante. -respondieron al unísono. Hermione abrió la boca horrorizada. ¡Dientes de gigante! Fred y George tenían mucha razón, eso era casi imposible conseguirlo. ¿Dónde lo podrían conseguir? Se lo pedirían a hagrid, pero él es semigigante, y no valdría. ¿Dónde conseguir dientes de gigantes? -Pues me temo que ese ingrediente será un problema. -dijo hermione triste, coincidiendo con los gemelos. -No es tan fácil conseguir dientes de gigantes porque nadie se acerca a ellos. -Por eso nos está costando trabajo. -dijo george. -Pero no se apuren, tenemos un plan para conseguirlos. Si nos sale bien, tened por seguro que tendremos los dientes en tres días como máximo. -¿De qué se trata? -preguntó harry frunciendo el entrecejo. -No os lo podemos decir, nuestras fuentes prefiere quedarse en el anonimato. -dijo fred sonriendo. -¡Luego nos vemos! Como la campana había sonado, hermione y harry no pudieron seguir insistiéndole, así que se levantaron juntos para asistir a su clase de Hechizos, que como era Jueves, tenían a primera hora. El aula de hechizos se encontraba en la quinta planta, más o menos enfrente de la biblioteca, así que se empezaron a correr, ascendiendo planta por planta para no llegar tarde. Esperaron hablando y riéndose juntos en sus respectivas sillas, mientras los alumnos iban llegando, y al igual que ellos, se sentaban para esperar al profesor. Pero algo ocurrió que hizo que hermione diera un brinco. Un minuto antes de que el profesor entrara: lo hizo por la puerta rosa Lovegood, tan alegre como siempre. ¿Cómo se les había podido olvidar? ¿Cómo habían olvidado que podían haberla visto en la clase de Hechizos? ¡Era la única clase que compartían con Ravenclaw, y habían estado tan ocupados con la muerte de ron, y buscando pistas, que en ningún momento se habían dado cuenta de que rosa daba clase con ellos el jueves a primera hora, y ni siquiera la habían visto en las clases, por culpa del nerviosismo. Hermione se levantó de inmediato para ir a hablar con ella, pero no pudo, pues en el instante en que comenzaba a andar con aire seguro, el profesor Flitwick entraba por la puerta, haciéndola sentar rápidamente. Harry la miró sin entender, pues no había visto a rosa en ningún momento. -¡Vaya! -susurró harry emocionado cuando hermione se la señaló en silencio. -¡No me acordaba que dábamos clases con ella! -Ni yo... -susurró hermione triste, bajando a cabeza culpable. -Pero al fin podremos hablar con ella, mira que nos ha costado. -dijo mirándola por el rabillo del ojo. -Si, habrá que impedir que se vaya al final de la clase para quedar con ella en la hora del al.. -empezó harry. -¡Silencio ahí detrás! -exclamó el profesor, reprendiéndolos. La clase entera estalló en carcajadas. -Hoy vamos a practicar el hechizo "Transmutador". ¿En qué consiste? -preguntó a la clase con voz chillona. Hermione levantó la mano. -¿Si, señorita Granger? -Pues el hechizo Transmutador consiste en adormecer a alguien el tiempo suficiente para realizar alguna acción, pero apenas dura diez minutos. -respondió hermione. -Muy bien, diez puntos para Gryfindor. Os servirá muy bien para cuando vayáis a hacer algo que no queráis que nadie se entere -dijo observándolos con la mirada adusta. -Quiero que os pongáis por parejas y practiquéis el hechizo. La forma de realizar en similar al "Wingardium Leviosa", solo que el golpe es más seco. ¡Poneos a ello! Estuvieron toda la hora practicando el hechizo, y el aula se llenó de pronto con personas cayendo al suelo por todas partes, mientras los otros, aprovechaban para observar cómo les iba a los demás. A harry, en general se le dio bastante... mal, por decir la verdad, pero la que destacó y se levó veinte puntos para su casa fue, como siempre, hermione, que lo hizo bastante bien. Al finalizar la clase, harry y hermione recogieron rápidamente y fueron hacia rosa, que salía por la puerta. -¡Rosa! -la llamó hermione a voz en pecho. Sin embargo, cuando intentaban llegar hasta ella corriendo, súbitamente, había desaparecido entre los alumnos sin dejar ningún rastro. Harry y hermione se miraron, frunciendo el entrecejo. -¿Y ahora qué hacemos? -pregunto hermione a harry. -Espera. -dijo harry dándose la vuelta. Harry, buscó con la mirada a algún alumno de Ravenclof rezagado, y no tardó en encontrarlo. Un chico de pelo negro claro, recogía sus cosas con rapidez. Harry, fue corriendo hacia él, que se encontraba aún sentado en su mesa, y le preguntó: -Oye, -el chico le miró. -¿Qué tenéis los Ravenclof antes de la comida? A la última hora de la mañana, me refiero. -dijo intentando mantener la calma. -Pues... -dijo mirando su horario. -Transformaciones. -respondió el chico. -¿Por? -¡No! Por nada, cosas nuestras. -dijo arry sonriendo. -¡Gracias! Feliz, fue corriendo hacia hermione, que les había observado desde la puerta. Así que cuando harry les contó ese detalle, hermione asintió sonriendo, y dijo que irían a verla antes de la comida, pero que tendrían que darse muuuucha prisa, ya que seguramente, se iría de nuevo, o desaparecería otra vez. Así que con esos pensamientos, harry y hermione, llegaron a la clase que, por primera vez en su vida, esperaban con ansias, o por lo menos harry: Pociones, la única oportunidad de poder hablar con Malfoy. El profesor Snape, tras recoger los trabajos sobre la poción "Rejuvenecedora", y luego, empezó a explicar los efectos de una poción prohibida, y por lo tanto, que no iban a hacer. Se trataba de la poción "Agarraalmas" y explicó que estaba prohibida, pues tenían el mismo efecto que el beso del dementor. Aunque un poco menos potente, te succionaba el alma hasta dejarte medio tonto. Cuando terminó la hora de pociones, tuvieron su oportunidad. Resulta que ni Slytherin ni Grifindor tenía clase a esa hora (se que es una coincidencia, pero que se le va a hacer XD), así que hermione y harry, recogieron sus cosas, y siguieron a malfoy, esperando que se quedara solo en algún momento, pero nunca lo estaba. -¿Lo ves? Es una señal. ¡No debe ayudarnos! -dijo hermione desesperada cuando malfoy, se sentó en la orilla del lago junto a Pansy. -Hermione, ¡Mira, Pansy se va! Malfoy se queda solo, es la señal de que debe ayudarnos. -dijo riéndose, mientras Pansy, se iba de allí, dejándolo solos. Hermione se quejó, cruzándose de brazos, pero ambos comenzaron a andar hacia malfoy, que se empezaba a levantar. Cuando los vio ir hacia él, se quedó paralizado de la impresión. Les cuarteó con la mirada cuando pararon frente a él, e instintivamente sacó su varita. -No venimos a pelear, malfoy. -dijo harry frunciendo el entrecejo. -¿A qué venís entonces? -preguntó malfoy. -Bueno, si es cierto que sabes qué está pasando aquí, con lo de los ataques y todo eso... te proponemos que te unas a nosotros para detenerlo. -dijo harry, haciendo que malfoy le mirara boquiabierto, asombrado por una vez en su mísera vida. Malfoy bajó lentamente la varita, ligeramente desconcertado. Era increíble, potter y Granger pidiéndole a él ayuda, ayuda para detener los ataques y que solo acababan de comenzar. Era como si de pronto, Howarts se pusiera a enseñar artes oscuras. Paseó la mirada de Harry a hermione, como si quisiera ver en sus firmes y decididos rostros algo que le indicase que todo aquello no era más que una broma por parte de ellos. Pero al no ver ese indicio, lo único que pudo hacer, fue fingir su desconcierto con una burla: -¿A sí? ¿Y para qué si puede saberse? ¿Estáis demasiado mal encaminados como para tener que pedirme ayuda? Hermione, miró a harry, esperando que le diera permiso para hacer lo que harry estaba pensando, y al ver que le asentía levemente, le respondió: -Malfoy... -dijo hermione acercándose a él un poco más. Éste la miró retrocediendo. -¿por qué te asustas? Si no tienes nada que ocultar, ¿por qué estás tan nervioso? ¿O es que formas parte en los ataques? -¡Por supuesto que no! -exclamó Draco indignado. -No he hecho nada. -se defendió. -Entonces ¿De qué huyes? -preguntó hermione divertida. -Vamos, malfoy. Está claro que tu sabes algo más de todo esto de lo que me dijiste. Y si nos unimos, quizás podamos detenerlos. Solo tienes que decir una sílaba... -No. -dijo malfoy, y harry se asombró. Malfoy, había desviando la mirada, y harry y hermione le miraron boquiabierto. Había comenzado a derramar lágrimas silenciosas. Era la primera vez que harry, había visto llorar a Draco, y estaba plenamente convencido que no lo habría echo a no ser que tuviese una buena razón, ya que era muy orgulloso, todo el mundo lo sabía. Harry se fue acercando lentamente hacia él, indeciso, pensando si solo se trataba de una broma de aquel rubio, o si lloraba de verdad. Le puso una mano en el hombro, y Malfoy, como si despertara de un sueño, se seco las lágrimas y retrocedió, diciendo alterado. -¡Ya os he respondido que no! ¡DEJADME EN PAZ! -gritó malfoy. Salió corriendo, dejándolos allí más confusos que antes. Harry miró a hermione, que le devolvió la misma mirada de desconcierto, y sin previo aviso, harry salió corriendo, aparentemente en busca de Malfoy, así que hermione, sin pensarlo, salió corriendo detrás de harry. Pero no lo encontraron. Debía de haber entrado en su sala común, porque no dieron con él. Así que admitieron la derrota, y comenzaron a andar hacia la sala común, arrastrando los pies, para preparar de camino la próxima clase, que sería dentro de diez minutos. Estuvieron un rato hablando, sentados junto al fuego, esperando a que las clases empezaran, y preguntándose el uno al otro, a qué se debía la reacción de malfoy. No lo sabían, pero si querían que malfoy les ayudara, deberían averiguar de qué se trataba. A harry, le empezaba a doler la cabeza, por tener tantas cosas en mente. Eran demasiadas cosas por investigar, y eso, tarde o temprano, sabía que traería consecuencias, pero no se lo dijo a hermione, porque estaba muy decidida a seguir investigando. Hermione se levantó, y tras comunicarle a harry que iría al cuarto de baño, salió de la sala común y se dirigió a la tercera planta, al lavabo de Myrthel la Llorona para estar tranquila. Aunque ignorando las constantes llantinas de la fantasma, por supuesto. Hermione se miró al espejo, y una chica morena de pelo rizado le devolvió la mirada, una mirada cansada, con ojeras, de haber sufrido tanto en un solo curso. Pero dio un brinco cuando vio a alguien tras ella, y rápidamente se dio la vuelta. No era ningún alumno. Era alto, y tapado por una capa que hermione conocía tan bien. Era un mortífago, y aparentemente, no parecía ser el mismo con el que se había topado en el bosque, la noche de la muerte de ron, y por lo tanto, no era el asesino de él. Hermione escuchó bajo la capa que le cubría una risa malévola, que la hizo retroceder, golpeándose con el grifo. Hermione dejó escapar un grito de dolor, horror y sorpresa, preguntándose cómo demonios abría podido entrar en Howarts sin ser detectado. ¿Cómo era posible que ningún profesor o alumno se hubiese percatado de su presencia? ¿Qué hacía en Howarts, preparaba otro ataque? ¿O quería fulminar la tarea de acabar con harry y hermione, para darle paso al ascenso de Voldemort en el poder? Con todas aquellas preguntas rondándole por la cabeza, se llevó la mano al bolsillo de la túnica... pero con horror, comprobó que no la tenía. Se le había olvidado en la sala común, y ahora estaba indefensa, con nadie que pudiese ayudarla frente a aquel mortífago. -Es hora de acabar con todo esto de una vez por todas. -dijo una voz aguda tras la capa, por lo que comprobó que era una mujer. La mortifaga levantó la varita, haciéndola levitar del suelo hasta una considerable altura. Escuchando sus risas malvadas, la mujer la hizo golpearse con la pared fuertemente, haciéndole un daño terrible. Hizo producir esa acción no una, sino cinco veces más, hasta que hermione se hizo una considerable brecha en la cabeza, haciéndola casi perder el conocimiento, aunque no del todo. La mortifaga la dejó caer al suelo sin compasión, y volvió a levantar la varita. Parecía que todo eso le divertía. Como no, siendo, a su pesar, una de las más fieles mortífagas de voldemort, según creía ella. Con una voz aguda que arrastraba las palabras, le dijo a hermione riéndose: -Tus últimas palabras, niñata... -¡Que la dejes en paz si no quieres morir! -gritó una voz a espaldas de la mortifaga. Hermione, levantando la cabeza del suelo, no pudo contener un grito de asombro al ver que alguien, estaba con la varita en ristre, apuntando a la mortifaga directamente al corazón, y tremendamente seria, aunque no pudo alcanzar a distinguir de quién se trataba. Con un último suspiro, la cabeza de hermione, cayó sobre el suelo, inconsciente,
Cuando hermione despertó, al principio no abrió los ojos. Le dolía todo el cuerpo, y podía escuchar gotear el agua contra el suelo. Podía notar cómo la sangre de la cabeza le bajaba lentamente por el rostro, hasta acabar contra el suelo con un suave golpe. Ya no se oía nada, solo a la fantasma, volando, aparentemente muy asustada. Lentamente, hermione se decidió a abrir los ojos. Pero los volvió a cerrar cuando una luz intensa le cegó. Preguntándose qué sería, los abrió, y pudo comprobar que era una varira con el hechizo "lumus", que iluminaba el lugar, porque se había quedado tremendamente oscuro. Rosa, se encontraba arrodillada a su lado, muy preocupada, y mirándola contenta al ver que despertaba al fin. -¿Rosa? ¿Cómo... Qué...? -dijo levantándose con un gemido de dolor. -Ten cuidado, te has dado un buen golpe en la cabeza. -dijo rosa preocupada. -¿Estás bien? Hermione asintió levemente y miró a su alrededor. Asombrada, comprobó que los servicios estaban completamente destrozados. Los lavabos que daban paso a la cámara secreta estaban destruidos, como si un potente hechizo hubiera sido golpeado contra ellos. De los grifos, salían agua a borbotones, ya que las tuberías estaban rotas, y al mirar arriba, pudo descubrir el origen de la oscuridad: las bombillas que iluminaban el lugar, habían explotado. Y por si fuera poco, los bates, echaban sus residuos hacia arriba, con tremenda fuerza. Sintiendo una increíble fatiga por este echo, retiró de ellos la mirada, para comprobar que los espejos estaban totalmente rotos. Volvió a mirar a Rosa, que simplemente pudo encogerse de hombros. Parecía que una cruel batalla había tenido lugar en los lavabos, y lo afirmó al ver que Rosa tenía el brazo ensangrentado bajo la túnica. -¿Qué ha pasado? -pudo preguntar hermione al fin. -Bueno... -dijo rosa. -Escuché mucho ruido en los lavabos y entré a inspeccionar, y encontré a esa mujer chocándote contra las paredes, y tu parecías tan mal... así que decidí ayudarte, e hice que la mortifaga retrocediera, y saliera volando por la ventana. Parecía tremendamente enfadada por algo. -Supongo que por no haber acabado conmigo. -susurró hermione. Rosa la miró extrañada. -Nada, cosas mías. Aprovechando que estas aquí... ¿Por qué desapareciste del bosque aquella noche cuando me ayudabas? Me sorprendí mucho, y me asusté. -¿Cómo? -preguntó extrañada. -¿La noche en el bosque? Nunca he pisado el bosque. Aquello cogió a hermione tremendamente desprevenida, haciendo que abriera la boca, asombrada. -¿Qué? Pero si estabas allí, y me dijiste que ginny era tu mejor amiga, y me ayudaste... -dijo hermione sin comprender. -No sé, creo que te confundiste de persona. -dijo rosa desconcertada. ¿Tan fuerte había sido el golpe en la cabeza? -Creo que deberías ir a la señora pomfrey, para... -No. -contestó levantándose con dificultad. -Primero tenemos que ir a hablar con Harry. Tenemos muchas cosas de qué hablar. Rosa, ¿te importa ir corriendo hacia transformaciones y buscar a harry? -le preguntó al ver que el timbre sonaba. -Dile que es muy urge... -empezó, pero no pudo continuar, porque le entró mucho mareo, y se tuvo que llevar las manos a la cabeza. -¿Seguro que estás bien? -preguntó la Ravenclof exasperada. -Si quieres voy a buscar a... -Harry. -interrumpió hermione mirándola, aun con las manos en la cabeza. -Tienes que buscar a harry, estará en transformaciones, dile que es urgente. ¡Ve! -repitió. -¿Pero y si mientras estoy vuelve? -preguntó rosa preocupada. -¡No te preocupes por mi, ve! -le exclamó. Rosa, salió corriendo dejándola allí, bastante preocupada. Hermione, cogió un espejo roto del suelo, y se observó en él. Estaba chorreando de sangre, aunque hubo otra cosa que le preocupó más. Al mirarse, durante un segundo, creyó haber visto un rostro que no era el suyo. Aunque no lo había visto persona, sabía de quien se trataba: Voldemort. Aunque aquello era imposible, seria por el golpe.
Rosa, iba corriendo bajando los pisos, en busca de Harry, y es que estaba muy preocupada por hermione, la había visto tan mal... Así que paró delante de la clase de transformaciones, y aporreó la puerta asustada, pues conocía demasiado bien el temperamento de la profesora McGonagall cuando le interrumpían una clase. Rosa, abrió la puerta lentamente, y la profesora McGonagall la miró desde su escritorio, interrogante. Rosa se apresuró a decir: -Dis-disculpe, pro-profesora -tartamudeó nerviosa. -Tengo que llevarme a Harry Potter. Harry la miró desde su asiento entre extrañado por la búsqueda, y contento, pues al fin podría hablar con ella. La profesora la miró con ojos acusadores y entonces, hizo otra pregunta que la comprometió bastante: -¿Para qué? -preguntó. -"¿Y ahora qué?" -pensó rosa asustada. -Pues... -dijo otra vez. -es que... es el único que puede ayudarme en un asunto de urgencia, y... necesito que venga. -¿Asunto de urgencia? ¿Cuál? -preguntó la profesora. -Pues que le prometí que le ayudaría con el entrenamiento de Quidditch, profesora. -dijo harry de inmediato, al verle la cara. -la profesora la miró. Harry sabía, pues la había visto jugar varias veces, que rosa Lovegood jugaba para el equipo de su casa, como buscadora, y aunque no lo hacía del todo mal, era un poco patosilla. Rosa miró a harry, y le sonrió, en agradecimiento por sacarle del apuro. -Está bien. -dijo la profesora. -Puedes irte. Harry recogió sus cosas lo más rápido que pudo, y en su intento de rapidez, volcó un tintero, haciendo que la clase estallara en carcajadas. "¡Fregotego!" exclamó apuntando al vertido, y luego, salió corriendo con la mochila a cuestas. Sin decirle ni media palabra, rosa empezó a andar, y harry lo siguió con dificultad, pues al parecer tenía bastante prisa. -Oye, tengo que hablar contigo. -dijo harry parándola. -Créeme que no es el mejor momento. -dijo rosa preocupada. Al ver su cara, añadió: -Un mortífago atacó a hermione en el baño. Al oír esto, harry, palideció de golpe, y entonces, ambos empezaron a correr (rosa guiando a harry) hacia los lavabos de Myrthel la llorona. Se pararon durante un instante en la puerta de los lavabos para recuperar el aliento, y entonces, entraron rápidamente en los lavabos. Encontraron a hermione tirada en el suelo, aún con sangre. Parecía que se había vuelto a desmayar. Harry corrió a su lado, desmayándose por el agua, y le levantó la cabeza, aún ensangrentada. Hermione abrió los ojos ante esa acción, y sonrió a harry, al verle. Entonces, hermione se abrazó a él fuertemente, y harry, le dijo, bastante preocupado: -¿Estás bien? -Si. -contestó intentando levantarse. Harry la ayudó. -Solamente es que me había vuelto a marear. Fue rosa la que me salvó. Si no llega a ser por ella, ahora yo no estaría viva. -dijo mirándola. Rosa, se encogió de hombros, e hizo un ademán con la mano, para decirles que no tenía importancia. Entonces, harry la miró a los ojos, y le dijo sonriendo: -Muchas gracias por salvarla. -dijo sinceramente. -Te debo una. -Hay... una noticia de más urgencia, harry. -dijo hermione, mirando a rosa. -Al parecer, niega haber estado en el bosque. O mucho me equivoco, o no recuerda absolutamente nada. -Pero... eso es imposible. -dijo harry mirándola. -¿Estás segura de que era rosa? -Totalmente. -dijo hermione. -Lo que me hace pensar dos cosas: O es sufre de amnesia, o le han borrado la memoria por alguna razón
Bueno aca les dejo otro cap... pliss comenten un beso