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Historia 31558 — capítulo 1
EL DÍA QUE RECIBÍ LA CARTA DE HOGWARTS
¡Hola!, me llamo Rose Weasley y ahora que me e presentado, me gustaría describirme. Tengo once años, soy delgada, 1.50 de altura, pelo entre castaño y pelirrojo, esta mezcla es a causa de mis padres, mi pelo es entre rizado y liso, pero dominable y por último tengo los ojos azules.
Mi personalidad es parecida a mis padres, me gusta estudiar, pero, no me paso, como lo hacía mi madre, también lo que me gusta hacer es divertirme con mis primos, hacer bromas…
Bueno, ahora voy a nombrar a todos los miembros de mi familia. Mis padres son Ron Weasley y Hermione Weasley, mi hermano se llama Hugo Weasley. Mis tíos son: Harry Potter junto a su esposa Ginny Potter, Percy Weasley junto a su esposa Audrey Weasley, George Weasley junto a Angelina Weasley , Charlie Weasley y Bill Weasley junto a Fleur Weasley.
Y por último mis primos: James Potter, Albus Potter, Lily Potter, Victoire Weasley, Dominique Weasley, Louis Weasley, Molly Weasley, Lucy Weasley, Fred Weasley y Roxanne Weasley.
Ya se que estaréis pensando, que familia tan numerosa, pero el problema vino cuando mis abuelos, Arthur y Molly tuvieron siete hijos. Pero esto de tener tantos primos va muy bien, te lo pasas bien y nunca te aburres, hubiera tenido un tío más, pero murió se llamaba Fred y era gemelo de mi tío George, por eso mi primo se llama Fred.
Con el primo que mejor me llevo es con Albus, porque tenemos la misma edad y jugamos más.
Estoy deseando que por fin me llegue la carta de Hogwarts, donde aprenderé a hacer magia durante siete años.
Bueno voy a bajar a desayunar que tengo mucha hambre.
Mientras bajo por las escaleras hasta la cocina escucho a mucha gente gritar, parecen muy contentas.
-¡Rose a llegado la carta de Hogwarts!-gritó mi madre y mi padre mientras me cogían en brazos y me abrazaban.
Entonces vi que mi madre tenía en la mano una carta, con el sello de una serpiente, un tejon, un águila y un león.
No pensé lo que hacía, pero cogí la carta y al ver lo que tenía escrito empecé a saltar, a correr y a gritar.
-¡Mama no lo puedo creer!-exclamé muy emocionada-¿cuando iremos a por los útiles?
-Mañana, porque dentro de una semana ya tienes que partir, con el tren-dijo Papá.
Después de esa explicación fui a desayunar, no sin antes darle a mi hermano un abrazo, de lo emocionada que estaba.
Ese día pasó sin contratiempos, mientras que a mi se me pasó muy lento y ahora estoy aquí en la cama sin poder dormir de la emoción.