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Historia 31648 — capítulo 3
La pelea
James y Sirius habían inventado un plan para poder tener de vuelta el Mapa del Merodeador.
-¿y planean que yo haga una poción multijugos?- preguntó sin poder terminar de creerlo
-la idea es brillante, Evans, no lo puedes negar- decía James -además Slughorn te adora, no te costara mucho pedirle unos ingredientes.
-no lo voy a hacer- respondió decididamente.
-¿Por qué no?, mira si lo ponemos de otra manera, puedes ver cómo se comporta Quejicus entre los de su especie- agregó Sirius
-dejen de hacer eso, ¿quieren?
-de acuerdo, si lo pones de otra manera, podrás ver como es Snape cuando tu no estas alrededor, es muy simple en realidad, sólo tendríamos que pegarle muy fuerte, luego noquearlo…- dijo con un sonrisa, pero después de ver la cara de Lily agregó rápidamente -es broma, los vamos a dormir, a él y a Bellatrix, de ésa manera tu puedes ser ella.
-lo voy a pensar- dijo parándose -lo haría solo porque les devo un favor y tal vez puede que quiera ver como es entre ellos, pero no es por ustedes.
-sabemos el efecto que tenemos sobre las mujeres, Evans, te lo aseguro- agregó riéndose Sirius saliendo por el retrato de la Dama gorda junto con James.
Lily se quedó analizando la situación que tenía delante, cómo iba a hacer para que Slughorn le pueda dar los ingredientes sin que sospeche que iba a hacer la poción multijugos, salió a los jardines pensando calmadamente, estaba caminando junto al lago cuando vio un barullo junto al árbol donde se solía sentar James y su grupo.
-vete a lavar esa boca- espetó James -Frotego- e inmediatamente comenzaron a salir rosadas pompas de jabón de la boca de Snape, la espuma le cubría los labios, le provocaba arcadas y hacía que se atragantara
-¡Déjenlo en paz!- gritó fuertemente mientras se abría paso entre la gente que reía hipócritamente. No lo podía creer, pensaba que había cambiado, al menos una mínima parte, eso había querido creer; pero le estaban haciendo daño a Severus y sólo por lo del mapa del merodeador.
-¿Qué pasa Evans?- preguntó James
-déjenlo en paz- repitió Lily, miraba sin disimular su antipatía hacia su forma de actuar, no había sido descortés cuando le preguntó si no le simpatizaba, las personas normalmente reaccionaban mejor si alguien más lo trataba de ayudar, pero sabía como era exactamente James Potter y al parecer, le encantaba ser un antipatico mediocre, igual que el resto o peor -¿Qué les ha hecho?
-tu bien sabes, además... sólo existe- todos los que estaban alrededor de ellos se reían excepto Remus y Lily.
-te crees muy gracioso- afirmó -pero no eres mas que un sinvergüenza arrogante y bravucón, Potter, ya déjalo- debía de aceptar que cuando se molestaba podía expresar todas sus ideas sin preocuparse de lo que los demás pensaran, a comparación de muchas chicas que se sentían intimidadas por una cara bonita, como lo eran James y Sirius.
-Lo dejaré si sales conmigo- replicó rápidamente James, si creía que saldría con él después de aquello, estaba totalmente equivocado.
-no saldría contigo, ni aunque tuviera que elegir entre tu y el calamar gigante- le aseguró
-Mala suerte, Cornamenta- exclamó Sirius con viveza y se volvió hacia Severus -¡ey!- demasiado tarde, Snape apuntaba con su varita a James, se produjo un destello de luz, el cual tajó la cara de James y la túnica se le manchó de sangre. James giró rápidamente sobre sí mismo y hubo otro destello, Snape quedó colgado por los pies en el aire, la túnica le tapó la cabeza y dejó al descubierto unas delgadas y pálidas piernas y unos calzoncillos grisáceos.
Muchos de los curiosos vitorearon a James; Sirius y Colagusano rieron a carcajadas
-¡Bájenlo!
-como quieras- convino James y Severus calló como un montón de ropa arrugada, se desenredó la túnica y se puso rápidamente en pie con la varita, pero Sirius exclamó "Petrificus totalus"
-DEJENLO EN PAZ- gritó Lily, que ahora también había sacado la varita.
-por favor Lily, no me obligues a echarte un maleficio
-pues retírale la maldición- gritó, James exhaló hondo y lo hizo
-ya está- dijo, mientras Severus se ponía trabajosamente de pie- has tenido suerte que Evans estuviera aquí, Quejicus…
-¡No necesito la ayuda de una asquerosa sangre sucia como ella!- gritó con asco hacia ella.
Lily parpadeo dos veces, sus peores temores se habían vuelto realidad: "él es uno de ellos", pensó tratando de no mostrarlo con la mirada y fríamente dijo -Bien, la próxima vez no me meteré donde no me llaman. Y por cierto- añadió antes de darse la vuelta e irse - yo que tú me lavaría los calzoncillos, Quejicus
-Pídele disculpas- gritó James, apuntándolo amenazadoramente con la varita
-no quiero que lo obligues a pedirme disculpas- le replicó a James -tu eres tan detestable como él.
-¿Qué?- preguntó asombrado y un poco insultado - ¡yo jamás te llamaría… eso que tu sabes!"
-siempre estás desordenándote el pelo porque crees que queda bien que parezca que acabas de bajarte de la escoba y vas presumiendo por ahí con ésa estúpida Snitch, te pavoneas y echas maleficios a la gente, me sorprende que tu escoba pueda levantarte del suelo, con lo que debe pesar tu enorme cabeza, ¡me das asco!- gritó enfurecida, estaba tan molesta, tan triste, pensaba que Severus era su amigo, pero resultó ser un Slytherin más y mientras ella lo defendía, él pensaba que era una "asquerosa sangre sucia" y por otro lado James, pensaba que había cambiado para bien, tan sólo un poco; pero seguía siendo ese creído, atorrante, ególatra de sí mismo; estaba tan molesta con los dos, tan molesta con ella misma por siempre pensar que las personas se merecían oportunidades y que en ellos había más de lo que todos podían llegar a ver. Le era tan difícil caminar, llego al baño de chicas y se puso a llorar como no lo había echo en mucho tiempo, pasó toda la tarde ahí y en la noche regresó a la sala común una vez mas tranquila.
Estaba Remus ahí, pero ninguno de sus amigos.
-Hola Lily- dijo levantando su mirada del libro - ¿ya estas mejor?
-no- respondió evasivamente
-¿quieres hablar de eso?
-no
-¿quieres hablar de algo?
-sí, es una pregunta que te tengo
-adelante
-¿Cómo puedes ser amigo de personas como James Potter y Sirius Black?, no lo entiendo, son un par de ególatras, se aman a si mismos y piensan que todos los aman, pero no es así, no siguen las reglas de nada, hacen lo que quieren, y se creen los mejores de todos; son imposibles, no los soporto, sobre todo James que se la da de gran jugador de Quidditch- dijo Lily molesta, desahogándose.
-James y Sirius no son malas personas, son juguetones, revoltosos y sí, también a los dos les gusta que los miren, pero son mucho más que eso, se interesan por ti, te ayudan cuando más lo necesitas, son leales, valientes, compañeros, se preocupan por tu bienestar, tu misma los conociste, acuérdate de cómo eran cuando Snape no estaba cerca, ellos se preocuparon por ti cuando no hiciste la redacción y hasta te llevaron al bosque prohibido para ayudarte.
-¿Cómo pueden ser tan diferentes con algunas personas?
-ellos son así, detestan a Snape por lo que les hace, por lo que quiere ser cuando salga de la escula: "un aspirate a Mortífago", tu sabes y ahora están así por lo que nos robaron el Mapa del Merodeador, nos costó realmente hacerlo, no tienes idea- dijo con una especial tranquilidad.
-Severus ha cambiado, él no es el mismo, el me contó todo acerca de Hogwarts, él era muy buena persona, pero cuando entró a Slytherin, comenzó a avergonzarse de mi y a no querer ser mi amigo y ahora…- dijo mirando al suelo, el nudo en la garganta había vuelto -James me dijo que la gente como ellos cambiaban y me hizo ver todo lo que hacía- agregó llenándosele los ojos de lagrimas -él, me llamo sangre sucia…
-James no es un santo tampoco, pero tiene razón, es abusivo, mentiroso, ¿nunca te diste cuenta de la obsesión que tiene por la magia oscura?- pregunto levantando una ceja, notó que tenía una cicatriz marcada sobre ella, pero no dijo palabra alguna -y no puedo creer que te haya insultado así, él era tu mejor amigo, todo Gryffindor sabía eso, los que no los sabían eran los Slytherin y como no somos amigos de ellos no se enteraron- Lily iba a decir algo más cuando entraron James, Sirius y Peter; Ella sin pensarlo se paró y se fue al cuarto de las chicas, sin dejar que la miraran.
-no vas a poder estar molesta con nosotros toda la vida- dijo James en vos alta.
-si puede, esta bastante molesta con ustedes, sobre todo contigo James piensa que eres un ególatra- James se sacudió el pelo
-¿y sólo habló mal de mí?
-no claro que no, pero lo que le hiciste a Snape no estuvo bien, ella era su amiga y lo sabías, esta muy triste porque la llamo… bueno ustedes saben.
-me parece una llorona- dijo Peter y James lo miró muy amenazadoramente.
-no hables mal de ella- respondió -no entiendo como puede querer tanto a ese Quejicus.
-es como que te digan que yo he cambiado y que me he vuelto un hombre lobo amenazador que cada luna llena muerde a los niños ¿tu lo creerías?
-jamás
-es lo mismo, o casi, ella no te creyó hasta que lo vio, es como que le haya caído un balde de agua fría y ahora está desconsoladamente triste.
-intentaré hablar con ella
-no te escuchará; no, hasta que se le pase- dijo Remus y volvió a su libro.