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Historia 31749 — capítulo 8
-¿Listos? -preguntó Remus - Cuando cuente tres, uno… - Lily tomó bocanadas de aire - dos… - las miradas de los duelistas eran como cuchillas de hielo - ¡Tres!
James fue más rápido, sin pronunciar palabra y con un simple movimiento de su muñeca envió a Sirius varios metros más atrás, al caerse se dio un golpe en la nariz con la fría madera del suelo, y comenzó a sangrar.
-Con que esas tenemos… - dijo Sirius escupiendo la sangre que llegaba hasta sus labios. James sonrió burlonamente.
Cornamenta se transformó en el ciervo que era, e inclinando la cabeza mostrando su fantástica cornamenta, motivo de su apodo, se preparo para embestir, al que ahora era un gran perro negro que gruñía y enseñaba su dentadura. Ciervo y perro se encontraron a mitad de la sala, cada uno peleaba con la fiereza del animal que poseían, pero ninguno estaba herido… a pesar de lo que una lucha entre feroces animales podría llegar a ser, ninguno tenía el más mínimo rasguño.
En un momento en el que se separaron varios metros, James volvió a su estado humano, Sirius le imitó manteniendo las distancias, pero una sonrisa más bien maléfica apareció en el rostro de Sirius.
-¡Tarantallegra! -gritó Sirius.
-¡Expelliaaarrr…! - el hechizo de James quedó acallado debido a que sus pies comenzaron a danzar por toda la biblioteca. - Sirius, ¡para! ¡Ay! -El resto estallaron en carcajadas. - ¡No os riáis, malditos!
-Pe… - comenzó Remus llorando debido a la risa - Petrificus Totalus. - Sirius le miró sorprendido justo en el momento en el cayó al suelo petrificado.
Mientras Remus y las chicas continuaban riendo como si la vida les fuera en ello, Remus dejó descansar a las piernas de James y devolvió a Sirius a la normalidad.
James se acercó a Sirius y le ayudó a levantar, los dos amigos se miraron cómplices, y una sonrisa, que a más de uno asustaría, apareció en sus respectivos rostros, y sin decir palabra, se dirigieron hacia Lunático que estaba arrodillado en el suelo de la risa, y mientras Canuto hizo aparecer unas cuerdas que ataron al licántropo de pies y manos, Cornamenta comenzó a hacerle cosquillas. Las chicas se les unieron.
-Aaaa… ya… pa… parar parar… - logró decir Remus debido a la risa.
-Quitarle los zapatos, tiene muchas cosquillas en los pies. -comentó su esposa con una sonrisa pícara. James y Sirius se miraron divertidos, mientras obedecían a Tonks, cada vez le caían mejor esa chica.
Cuando pararon, todos estaban muy cansados pero el que más lo estaba era Remus, le dolía las mandíbulas de reír y a cada movimiento hacía un gesto de dolor y una carcajada se le escapaba.
-¡Mira que sois unos críos! - exclamó Remus.
-Pero tú bien que nos has seguido - James, le guiñó un ojo, sonriente.
-Nunca he reconocido cuando habláis en serio y cuando no. Me he asustado. Vais para actores. - dijo Lily.
-¡Oh! Mi pequeñina se ha asustado… - James se acercó a su esposa, tirada en el suelo, y la agarró por la cintura, acercandose peligrosamente ha ella. Una sonrisa pícara apareció en el rostro de James.
-¡No comencéis babosos! - pidió Sirius mirando nostálgicamente a los dos tortolos que habían comenzado a besarse apasionadamente.
-No solo nosotros somos los babosos, querido Canuto. - indicó James cuando separó sus labios de los de Lily, y señaló a Remus y a Tonks, que se hacían mimos al otro lado de Sirius.
-¡Oh no! ¡No me digáis que me he convertido en vuestro carabina! - exclamó Sirius poniendo los ojos en blanco.
-¡Sí! -dijeron los cuatro al unísono.
-Ya era hora de que te tocara a ti. - declaró Remus mientras le daba unos golpecitos en el hombro.
El resto comenzó a reír pero sin muchas ganas, comenzaban a estar cansados.
-Ahora en serio, chicos, no hagáis más esto, ¿de acuerdo? - pidió Lily.
-Por favor, Lily, ya sabes que era nuestro juego preferido en el colegio. - Sirius hizo pucheros - Los acojonábamos a todos, y más de una vez ganamos un dinerillo. - explicó Sirius restregándose las manos con malicia. James estalló en carcajadas recordando viejos tiempo.
-Aún me acuerdo cuando echabais a suerte quien iba a ganar la pelea del mes, y luego me hacíais apostar por el ganador. - comentó Remus nostálgico.
Debido a que todos estaban muy entretenidos con la charla, ninguno oyó que había alguien detrás de la puerta. Ninguno oyó que alguien había conseguido deshacer el encantamiento que mantenía cerrada la puerta, y ahora el picaporte se giraba con lentitud.
Jessica se acercó con cautela a la puerta, los gritos que antes escuchó se convirtieron en un murmullo. Cada paso que daba escuchaba el murmullo con más intensidad. Apoyó la oreja sobre la puerta cuando la alcanzó, tal vez averiguara las intenciones de los farsantes. Oyó risas, y un nombre "Lily", Jessica frunció el ceño, ese nombre le sonaba, pero no recordaba donde lo había oído antes. Decidió actuar. Apoyó la mano suavemente sobre el picaporte, comprobó que la habían cerrado con magia. *"Alohomora"*susurró. Se cercioró de que los impostores seguían entretenidos en la charla. Miró por la mirilla, y vio un par de piernas estiradas en el suelo, pero no pudo verle la cara a ninguno. Calculó sus posiciones por las voces y por lo que vio, estaban sentados en el suelo. Sería el momento perfecto. Giró el picaporte suavemente y con la otra agarraba fuertemente su varita.
PATAPLUM. Jessica abrió de golpe la puerta de la biblioteca.
-¡Desmaius! -gritó ella.
Todo lo siguiente sucedió muy rápidamente. El hombre de en medio, quedo inconsciente, los cuatro que quedaban gritaron *"Sirius"*al mismo tiempo que se ponían en pie y la apuntaban, menos una de las mujeres, una pelirroja, quien agarró al aturdido para que no se diera un fuerte golpe al caer. Pero Jessica se había quedado bloqueada, justo en el momento en el que el hombre al que aturdió la miró, su corazón le dio un vuelco, sus ojos tan negros como la oscuridad infinita los había visto antes en otra parte. James apuntó a Sirius y pronunció *"Enervate".*Jessica se quedó allí parada observando a Sirius perpleja, de pronto se dio cuenta de que le sonaba de algo aquel hombre, lo había visto en algún sitio.
-¿Qué… qué ha ocu…? -preguntó Sirius levantándose lentamente, y algo observando extrañado a sus compañeros y a la mujer que antes había visto en la celebración. Aquella chica tenía algo… algo que no había visto en mucho tiempo en ninguna mujer, algo que hacía mucho que no sentía, gracias a Azkaban y sus años de fugitivo.
-¿Cuál es tu nombre? -le preguntó Lily a Jessica poniéndose en pie.
Era la primera vez, que Jessica se había quedado bloqueada de esta manera, pero su mente volvió a funcionar tan rápidamente como se bloqueo:
-Jessica Stevenson -respondió, su intuición le decía que podía confiar en ellos, y su intuición nunca le había fallado. Fue entonces cuando se percató, que una de las mujeres, la que se mantenía en pie con la varita en alto, era idénticamente igual a ella.
-¿Quién eres? -preguntó Jessica a su clon.
En unos segundos aquella mujer, pasó de ser Jessica a ser una joven algo mas baja y mas joven, y con el cabello rosa. Jessica abrió los ojos sorprendida.
-¡Metamorfaga! Tenía que haberlo intuido. Dime tu nombre - la amenazó.
-Nymphadora Lupin. -dijo con orgullo la metamorfaga.
Jessica se echo a reír.
-¿Me ves cara de ingenua? -le preguntó Jessica con descaro. - Esa que tu dices ser, murió hace catorce años, así que bonita no te creo.- Tonks rió sarcásticamente.
-¿Se puede saber tú como estás tan segura? -ahora quien rió fue Jessica.
-¿Se puede saber tú de dónde has venido? - Tonks frunció el ceño.
-¿A qué te refieres?
-Esa que tu dices ser, murió en la batalla final, junto a su marido. - Tonks miró a su marido preocupada. Jessica frunció el ceño al notar esa comunicación entre la pareja -¿Acaso no habéis leído nunca las listas de los fallecidos en esa batalla? ¿Acaso no habéis visto el monumento? -señaló hacia la ventana, donde se encontraba el obelisco.
-No…-susurraron los cinco al unísono mirándose los unos a los otros con semblantes preocupados.
-¿Se… se puede saber de donde venís? - preguntó Jessica cada vez más alarmada, todo eso era muy extraño.
Los merodeadores se miraron consultándose los unos a los otros.
-Señora Stevenson, lo que estamos a punto de contarte es muy difícil de creer, pero es la verdad -comenzó Remus con su voz tranquila y apacible. Jessica frunció el ceño, y le instó para que continuara con un leve gesto de cabeza. - Nosotros…-y Remus los señaló a los cinco - venimos del pasado. -Jessica abrió los ojos, iban listos si creían que era tan inocente como para tragarse aquello - Ella es mi esposa -señaló a Tonks - Nymphadora Lupin, yo soy Remus Lupin. Él -señaló a Canuto - es Sirius Black, y ellos - señaló a los padres de Harry - son los Potter.
Jessica no pudo más reírse a carcajadas.
-¿De verdad me creéis tan ingenua? - los demás pusieron los ojos en blanco, se habían visto venir aquella reacción, necesitaban a alguien que los conociera.
-Seguro que has visto alguna foto de ellos - señaló a James y a Lily -o la de Sirius en el periódico - continuó Remus, intentando que los reconociera.
Jessica los observó detenidamente, ese hombre tenía razón, había visto fotos de los padres de Harry en el despacho de éste, y podía asegurar que los que ella estaba viendo en ese momento se parecían muchísimo. Y aquel hombre, que le decían que era Sirius Black, reconoció algo en él desde el primer momento eso no podía negárselo a sí misma.
Mientras aún su cabeza daba vueltas intentando encontrar algo de verdad en aquella historia que le habían contado, antes de que le diera tiempo a hablar, apareció McGonagall buscándola.
En cuanto McGonagall entró se quedó conmocionada, con la boca abierta en la última sílaba que había pronunciado. Jessica se dio cuenta de su reacción, por lo que dedujo, que tal vez fuera cierta la historia. Pero antes de que realmente la reconociera como cierta, la profesora McGonagall se colocó una mano en el pecho, parecía que le iba a dar un ataque, y retrocedió hasta que pudo apoyarse en la pared.
-¿Profesora? ¿Está bien Minerva? - le preguntó Lily con cautela, poco a poco avanzó hasta donde estaba.
Lily la agarró antes de que cayera ya que parecía que sus piernas no la sostenían. Los demás, Jessica incluida, se acercaron preocupados por el estado de la profesora. Jessica comenzó a pedir que le dejaran espacio, pero la profesora se había quedado observando a Lily estupefacta, y comenzó a acariciar la mejilla de la pelirroja muy delicadamente.
-¿Lily? ¿Eres tú? - Lily asintió y Minerva se tapó la boca cuando las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
McGonagall se abalanzó sobre Lily llorando, la abrazó y la beso en la frente. Luego se quedó observando al resto, uno por uno. Vio a James, quien le sonrió y le hizo un guiño, a Sirius sonriendo, y a su lado, los Lupin la observaban a ella con cariño.
-¿Cómo…? -fue la única palabra que pudo articular Minerva.
-Venimos del pasado, de tres momentos diferentes del pasado. -explicó Remus suavemente. McGonagall frunció el ceño.
-¿Cómo que del pasado? ¡Os habéis atrevido a jugar con el tiempo! - por fin reaccionó.
-¿¡Qué!? -saltó Jessica - ¿Usted se va a creer esto? - tomó aire al ver la expresión de McGonagall - ¿De verdad son… quienes dicen ser? -Minerva asintió.
-¿Cómo llegasteis aquí? -preguntó McGonagall
-Fue con… - Lily hizo el intento de mostrarle el objeto que los llevo hasta ese momento en el tiempo pero unas voces que venían de fuera de la biblioteca la retuvo.
-Escondeos. - susurró McGonagall -Jessica entretén a quien sea. -Jessica salió del aula inmediatamente.
Al los cinco minutos Jessica volvió a entrar, comunicándole a McGonagall que Harry la andaba buscando. McGonagall fue al vestíbulo donde Harry la esperaba, no sin antes, pedirle a Jessica que se encargara de que nadie descubriera a los viajantes en el tiempo.
-Profesora McGonagall, no hemos encontrado nada. -le informó Harry a la directora cuando ella le alcanzó.
-Nosotras tampoco - le mintió McGonagall
-Nosotros tenemos que irnos, mañana volveremos y nos aseguraremos de nuevo. Sería conveniente que no durmiera aquí esta noche, profesora. ¿Tiene donde quedarse?
-No se preocupe señor Potter. Saluden a los señores Weasley de mi parte por favor.
Y con esto abandonaron la búsqueda hasta el día siguiente. Cuando todos se marcharon la profesora subió a informar a Jessica, y les pidió a todos que la acompañaran a su despacho para que pudieran explicarle detenidamente lo ocurrido.