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Historia 31962 — capítulo 4

-¡¿Qué clase de locura es esta?!- exclamó Kasch en cuanto Dimitri y sus ''secuaces'' salieron del salón- ¡¿Cómo demonios vamos a aprender a usar un arma en tres semanas?! Los aspirantes restantes que se encontraban en el salón afirmaban fervientemente, mientras que Kasch no se preocupaba ni un poco en bajar la voz. -Kasch, relájate, la decisión ya esta tomada, lo único que puedes hacer es intentar lograrlo... o desistir de la escuela- recomendó Ahren. -¿Cómo puedes recomendarle a tu hermano que deje la escuela?- preguntó Kasch sarcásticamente, con un ligero toque de gracia. -Solo te ofrezco las opciones más obvias- repuso Ahren, sin entender la broma. -Por cierto, ya que quedamos aproximadamente sesenta personas en la escuela, ¿por qué aun nos dividen en secciones de la ''A'' a la ''E''?- preguntó Kasch mientras se sentaba nuevamente junto a su hermano. -De hecho lo más probable es que de ahora en adelante trabajemos como un solo grupo de estudio, y como vamos a realizar únicamente Artes Marciales de aquí a las próximas dos semanas, no creo que necesitemos trabajar en un salón. Efectivamente, así sería. A la mañana siguiente, luego del ''paseo matutino'', Alexander Cole se dispuso a dar las clases en el terreno delantero de la Academia. -Una semana para asignarles un arma a cada uno y dos para entrenar hasta el cansancio- comenzó Alexander, de una vez, sin rodeos- durante la primera semana experimentaran con distintas herramientas de batalla, justo en el primer día de la segunda semana, les asignaremos un arma especifica a cada uno, dependiendo, por supuesto, de los resultados de los primeros entrenamientos. ''Como podrán ver, junto a mi están todos los instructores de su escuela básica, ellos se encargaran de ver sus cualidades de combate con cada arma, al final, serán ellos, junto a Dimitri, los que tomaran la decisión. En la Academia recibirán cursos avanzados para el manejo de estas, aquí, solo aprenderán lo básico para sobrevivir en su viaje'' Ahren y Kasch se miraron, siempre habían entrenado juntos, esta vez no sería distinto, a pesar de la fría personalidad de Ahren y el llamativo comportamiento de Kasch, se entendían a la perfección, después de todo, eran hermanos. -Comenzaremos llamándoles uno a uno- explicó Alexander- entrenaran desde ahora hasta la hora del almuerzo con un arma, y luego desde el almuerzo hasta la cena, dividirán el tiempo para usar dos armas, una a la vez, así será en el transcurso de estos siete días. -''Alex Abad''- llamó Angélica. Al escuchar su nombre, uno de los chicos se dirigió hacia ella- comenzaremos con el báculo- dijo la chica, señalando la nieve junto a los instructores, en donde se podía apreciar alrededor de unos sesenta ejemplares de cada tipo de arma de cuerpo a cuerpo, y unos veinte ejemplares de armas de fuego. Durante la mañana del lunes, Ahren y Kasch entrenaron con el báculo hasta la hora del almuerzo, desde esa hora hasta las seis de la tarde utilizaron el kubotan, un pequeño cilindro de unos veinte centímetros de largo. Durante toda la semana usaron todo tipo de armas, Kasch no estaba seguro de si se había aprendido el nombre de cada una de ellas, pues eran demasiadas -¡Cada vez estamos más cerca del gran día!- exclamó Kasch, durante el desayuno del sábado, después del entrenamiento matutino. -¡Y lo mejor es que hoy libramos!- exclamó otro chico, cercano a Ahren y Kasch. -Yo prefiero seguir entrenando un poco mas por mi cuenta- murmuro un chico, también cercano a los puestos de los hermanos. -¿Cómo puedes decir que aun quieres entrenar?- preguntó Kasch, extrañado. -Vamos a estar viajando, individualmente, durante un mes, probablemente sin el derecho de pisar una ciudad o pueblo, los bosques estarán llenos de monstruos y animales salvajes- respondió una chica- y, ¿Aún quieres saber por que piensa en entrenar un poco más?Kasch la miro por un momento, tenía razón. -Podríamos morir- murmuró el chico que tenia pensado entrenar ese día. -¡No digas eso!- exclamó Kasch, ya molesto- ¡por algo hemos estado entrenando durante cinco meses en esta Escuela! -¡¿Haz matado ya a algún monstruo?!- gritó el joven, llamado Dann. -No...- respondió Kasch, decidido- pero eso no significa que me vaya a dejar morir. -Durante estos cinco meses, nos hemos experimentado en plantas, meditación, matemáticas, rastreo y en artes marciales- comenzó Dann- nos hemos entrenado juntos, practicando unos contra otros, pero nunca hemos peleado en serio, con la sed y ganas de matar- explicó- y eso es algo en lo que los monstruos están especializados. Ahren se crispó y miró al chico con mala cara. -¡No todos los monstruos son así!- exclamó Kasch- hay monstruos que viven entre humanos, y por supuesto hay aldeas en los bosques de monstruos. -¡Da igual lo civilizados que sean!- exclamó el joven- monstruos son monstruos.Ahren golpeo la mesa, la cual se resquebrajó un poco. -¡He conocido monstruos que piensan mas en los demás que en si mismos...- exclamó Ahren, todo el comedor había volteado hacia él, nunca nadie lo había visto reaccionar de esa manera- a los cuales respetaría miles de veces mas que a ti!- terminó mientras se levantaba y daba la vuelta. -¡Maldito!- grito el joven molesto, el cual se lanzó hacia Ahren, el cual estaba de espalda. Un fuerte golpe se escucho en el suelo, Kasch se encontraba con el puño extendido entre Ahren y Dann, el cual estaba tirado en el suelo a unos tres metros de distancia. -No te atrevas...- murmuró Kasch molesto- a molestar a mi hermano en estas circunstancias.Ahren había volteado, y esta vez era Kasch el que detenía a Ahren, cuya mirada ya no parecía decir nada, vacía... -Recuerda lo que dijo mamá, Ahren- le advirtió Kasch a Ahren- vete a tu cuarto, hermano.Ahren se apartó de Kasch, y se volvió a sentar. -Me quedo- respondió Ahren- si cada vez que esto pase me voy a esconder, nunca podré superarlo- explicó recordando cada una de sus pesadillas.Kasch se sentó junto a su hermano, mientras que las miradas de los sesenta cadetes que quedaban en la Escuela eran dirigidas solo a ellos dos, y al chico que se encontraba en el suelo. -Da gracias a dios que tengas a un hermano que te defienda, cobarde- dijo el chico que estaba en el suelo, mientras se levantaba. -Tú da gracias a dios porque haya sido yo...- comenzó Kasch, pero Ahren le hizo un gesto para que se callara. -No le des explicaciones...- murmuró- ni a él ni a nadie. -Pero... -Ya, olvídalo... -¡Todos, de pie!- exclamó Angélica a la mañana del lunes, cuando todos estaban desayunando luego del entrenamiento matutino- en la biblioteca encontraran una lista, en la cual se especificará que arma utilizaran de ahora en adelante. ''Quiero que coman,  vayan a la biblioteca, vean la lista ordenadamente, y salgan para comenzar con el entrenamiento, ¿Entendido?'' -¡Si, señora!- afirmaron los cadetes, mientras se sentaban nuevamente.Ahren y Kasch, que ya había terminado de comer, se quedaron de pie, y en cuanto Angélica se dio la vuelta, se dirigieron directamente a la biblioteca. -Ahren- comenzó Kasch, mientras caminaban a la biblioteca- hay algo que me preocupa. -Dime... -Hay algo que no me has dicho, algo que te incomoda, y que por supuesto he notado, y sin embargo, cada vez que te pregunto, evitas darme una respuesta- explicó- ¿No ves que soy tu hermano y que puedes confiar en mí? -Claro que lo veo, solo que hay cosas que es mejor no decir, Kasch- explicó Ahren- claro que sé que puedo confiar en ti, pero confía tú en mí, tengo mis razones- le tranquilizó- y en algún momento te lo diré, por ahora prefiero no incomodarte. -Pero... -Se acabó el tema, Kasch- dijo- por favor. -De acuerdo- dijo mientras abría la puerta de la biblioteca- veamos que tendremos que usar.Ahren se acercó a la lista, y mientras se ayudaba con el dedo índice, buscó su nombre. -Espada- indicó Ahren- ambos. -¿La espada?- preguntó Kasch extrañado- me imagine algo más... '' sofisticado'' -¿A qué te refieres?- preguntó Ahren. -Ya sabes, una pistola, o una escopeta, como Dimitri. -¿Prefieres una pistola sobre una espada?- preguntó Ahren- si lo piensas, con una espada participas mucho más en la batalla, además con ella usas tu propia velocidad, en cambio las balas son muy lentas para un monstruo o un soldado- explicó- para darles más velocidad tendrías que darles aura, y con cada disparo te cansarías mas, en cambio la espada solo necesita aura si quieres mejorar su filo, y para muy pocas cosas necesitas hacer eso. -Diablos, tienes toda la razón, ¡Qué bien que nos ha tocado la espada!Ahren y Kasch salieron de la biblioteca y se fijaron en que la gente había comenzado a dirigirse a ella. Al salir de la edificación notaron que, por supuesto, habían sido los primeros en llegar.Cuando ya todos los cadetes estuvieron en el terreno delantero de la Escuela, Dimitri comenzó a hablar: -El arma que les hemos asignado es solo una recomendación- indicó- por supuesto, es la opinión de profesionales, quienes consideran que es lo mejor para cada uno de ustedes. Sin embargo, ustedes son los que poseen la última palabra, pues si se sienten más cómodos con alguna otra arma, no podemos obligarlos a usar la que hemos elegido para ustedes, afectando así su desempeño en el combate. '' Ahora, recogerán sus respectivas armas, tomando en cuenta lo que les he dicho, y aquellos que quieran hacer un cambio, notificarlo con nosotros, los encargados de la Escuela'' Ahren y Kasch recogieron sus respectivas armas y volvieron a la fila en la que se encontraban, luego de quince minutos, los sesenta aspirantes que se encontraban en la Escuela, estaban listos para comenzar el verdadero entrenamiento.