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Historia 31962 — capítulo 5

Para mediados de la tercera y última semana de entrenamiento, Ahren y Kasch, junto con los otros aspirantes, habían a aprendido a extender su aura hasta su arma, en caso de que quisieran darle más fuerza. Ahren descubrió que se había equivocado al decirle a Kasch que con la espada sería mucho más sencillo no cansarse en batalla, mas bien, sería mucho más complicado, mientras que poseían la ventaja de usar su velocidad, tendrían que asegurarse de no agregar mucha cantidad de aura para no romperla, pero al mismo tiempo, tendrían que agregar lo suficiente como para que el arma del enemigo no la corte o rompa. Dimitri les había asegurado que algún día podrían poseer un arma personalizada, pero que eran difíciles de crear y muy caras para mandar a hacer, así que mientras tanto tendrían que conformarse con la que poseían. Cuando al fin llegó el día viernes, Ahren y Kasch habían aprendido lo suficiente como para defenderse y atacar, a pesar de las dificultades de manejar una espada, con el entrenamiento y los comentarios de Dimitri, descubrieron que aquellos Aspirantes que utilizan espada, son los que necesitan más habilidad, que tienen más potencial y que, de seguro, llegaran muy lejos como Merceseris, algo que en definitiva, no podría molestarles. -¡Muy bien, cadetes!- felicitó Dimitri- pueden ir todos a echarse un baño y descansar hasta la hora de la cena. En cuanto todos acaben de comer, les daré los detalles de la misión. -¡Al fin!- exclamó Kasch- al fin estamos a un paso de la Academia. -Si es que llegamos. -¡Ahren!- regaño Kasch mientras caminaban- podrías, por una vez en tu vida, dejarme ser feliz- dijo con una sonrisa. Ahren también sonrió. -Cuando comencemos el viaje nos separaremos durante un tiempo- dijo Ahren- durante ese tiempo te dejaré ser feliz- bromeó. Kasch se detuvo en seco quedándose atrás, y Ahren volteó preocupado. -A...Acabas de... ¿Bromear?- preguntó Kasch, quien miraba a Ahren como si no lo conociera- comprendo que de vez en cuando lanzabas comentarios que daban risa, pero nunca lo hiciste con intención. Ahren lo miró por un momento. -Definitivamente se nota que estás muy feliz- comentó Kasch mientras volvía a caminar- ¡Qué cosas! Tu bromeando... Ahren sonrió. -Oye, Kasch- le llamó un chico que estaba sentado en la mesa que se encontraba detrás de este. Kasch volteó- ¿Tu y Ahren planean encontrarse en algún punto? -No te entiendo- respondió Kasch. -Ya sabes, Cristian y Max- dijo señalando a los dos chicos que estaban sentados junto a él- y yo, por supuesto, tenemos planeado encontrarnos en algún lugar cerca del punto de partida- explicó, mientras que los que se encontraban en el comedor, habían volteado para escuchar la conversación. -Cristian, Dilan y yo- continuó el chico llamado Max- tenemos pensado viajar juntos hasta la Academia, para que de esa manera podamos facilitar el viaje, y al menos relajarnos un poco. -¡Vaya, es una gran idea!-exclamó Kasch- ¿Qué te parece, Ahren? -Sí que facilitaría el trabajo- respondió Ahren con calma- siempre y cuando sea un grupo de confianza. -¿Cómo así?- pregunto Cristian. -Si, por ejemplo, Kasch y yo viajáramos con Dann- comenzó Ahren- las peleas por la comida, el agua, o incluso por cualquier tipo de estupideces, podrían ocasionar muchos problemas. -¡Claro!- exclamó Dann, que se encontraba sentado en la mesa consiguiente a la de Dilan- además, si viajara con tal par de cobardes, en definitiva fracasaría la misión. -En fin- culminó Ahren, ignorando a Dann en su totalidad- semejante idiota seria un estorbo. -Cierto- dijo Kasch con una sonrisa. -Entonces, dices que si nos agrupamos en algún punto, ¿Debería ser un grupo dispuesto a trabajar en conjunto?- preguntó Max. -Es lo más obvio, ¿no?- respondió Ahren- así que antes de que elijas con quien te encontraras, te recomendaría que analices tus opciones, no querrás a alguien como Dann en tu equipo- agregó con una sonrisa. Las personas que estaban escuchando la conversación rieron ante el comentario. -Me estas preocupando, Ahren- comentó Kasch- ya llevas dos bromas en una tarde, este no eres tú- dijo sonriendo. '' En lo primero que tienes que pensar- comenzó dirigiéndose ahora a Dilan-, es en como completar la misión- dijo Kasch- una vez que tengas eso claro, comienza a buscar compañeros de viaje'' Las puertas del salón se abrieron, y por ellas entraron Dimitri y sus '' secuaces''. -¡De pie!- ordenó Angélica- ¡Saluden! -Descansen- ordenó Dimitri mientras daba un paso al frente- pueden sentarse. ''Les dejaremos en Rangar, en las cercanías del río Minfrin. Desde ese punto, sea solos o en grupos, movilizaran hasta la Academia, sin embargo, tendremos cadetes de Segunda Clase en cada pueblo, en cada aldea y en cada ciudad, pues no podrán pisar ninguna, y en caso de que lo hagan... no se preocupen siquiera en seguir su viaje'' Ahren y Kasch se miraron tristemente, el río Minfrin pasaba muy cerca de Gare, con solo seguir a las aguas del río y luego desviarse solo un poco hacia el norte, podrían haber hecho una visita rápida a la Sra. Anna. -En cuanto al equipaje- continuó Dimitri- este será llevado directamente a la Academia, y en caso de que no consigan llegar, se los enviaremos a sus casas, tanto como si luego llegan ustedes a ellas o no. Kasch tragó saliva. -El mismo vehículo que los trajo hasta aquí, partirá mañana por al amanecer, de manera que lleguen al punto de partida el día once de febrero, a partir de ese momento tienen exactamente quince días para llegar a la Academia, mientras antes lleguen mucho mejor, pues podrán comenzar su estadía en ella con un merecido descanso- explicó Dimitri- en sus habitaciones encontraran una mochila, llevaran en ella lo que consideren necesario. '' Por ahora, diríjanse a sus habitaciones, prepárense para el viaje, y descansen- terminó Dimitri, mientras se daba la vuelta y salía del comedor- no esperen que los despierte- añadió justo antes de terminar de salir'' -Podríamos llegar en una semana si nos lo proponemos- comentó Dilan a sus compañeros Max y Cristian. -¿Tú crees?- preguntó Kasch. -¡Pues claro!- exclamó Dilan- si viajamos a toda nuestra velocidad, y descansamos solo para comer y dormir, podríamos llegar tranquilamente en una semana, incluyendo incluso cualquier enfrentamiento con algún monstruo. -Pero, no podremos correr durante todo el día- replicó Kasch, sin entender. -¡Ya entiendo a lo que te refieres!- exclamó Ahren- Kasch, ¿recuerdas la semana pasada cuando pasamos a visitar a Fenrir y a Cerberos? -¡Como olvidarlo!- exclamó Kasch- ¡si son de nuestro tamaño!Ahren lo miró, esperando a que Kasch cayera en cuenta por sus propios medios. -Cabalgarlos...- murmuró. -¡Exactamente!- asintió Max, con una gran sonrisa- mientras que nosotros hemos sido entrenados para correr a velocidades increíbles, ¡ellos también! -Contando ya con que los animales aprender a controlar el aura por instinto...- comenzó Cristian. -Mas el hecho de que hayan sido entrenados para dominarla en su totalidad...- continuó Dilan. -Podríamos viajar sobre ellos durante ciertos períodos en el camino a la Academia- terminó Max. -¿Cuánto tiempo estuvieron practicando para que pudieran decir las cosas de esa manera?- preguntó Kasch con una gran sonrisa. En cuanto Ahren había terminado de empacar unas cuantas prendas de vestir, su cepillo de dientes, desodorante y ropa interior limpia, colocó el bolso a pie de la cama, se quito su ''Collar'' en el cual tenía guindada la pequeña llave de la habitación, y puso la llave en la mesita de noche, mientras que la trenza la volvió a colocar en el zapato del que la había sacado. Se dispuso a guardar lo que no llevaría consigo, en la maleta que yacía vacía debajo de la cama, y una vez terminada la labor, la dejó junto a la mochila, cogió la espada que le habían dado en la escuela, la colocó sobre la mochila, y se dispuso a dormir. Ahren se despertó alrededor de las cuatro y media de la mañana, se duchó tranquilamente, saco su cepillo y desodorante de la mochila, y luego de usarlas las volvió a guardar, para luego vestirse, coger su mochila y espada, y bajar a desayunar un poco, antes de partir. -Buenos días, Ahren- le saludó Kasch en cuanto se encontraron en el comedor, en donde la mitad de los aspirantes ya estaba comiendo. -Deberíamos de comer algo rápido, ya son las cinco, amanecerá en media hora- recomendó Ahren. -¡Eh, chicos!- les saludó James, el conductor que los había llevado a la Academia- ¿Sólo ustedes dos?- preguntó en cuanto estos se acercaron solo con Fenrir y Cerberos. -Al parecer seremos los únicos de Gare en ir a la Academia- respondió Kasch con una sonrisa- bueno Cerberos, amigo mío- comenzó volteándose hacia su gran lobo- sigue a la camioneta, nos veremos en el rio- le acarició un poco, y luego se montó en el asiento delantero del vehículo. -Ya sabes que hacer, Fenrir- indicó Ahren- ya nos veremos de nuevo en la primera parada- dijo mientras le frotaba un poco el pelaje. -¡Muy bien, es hora de partir!- indicó James, mientras pisaba el acelerador.En la milicia como tal entraban en acción los cargos, tanto en la Academia de Midgard como en las demás. El Rector y encargado de la Academia, llevaba el título de General en Jefe, el sub-director era conocido como el General de División y por último el General de Brigada, el tercer hombre al mando, elegido por el rector, en nuestro caso, era el profesor de Lucha y Combate, Sebastián Leibniz. Durante la primera parada, Ahren y Kasch descansaron en el mismo hotel en el que se habían hospedado seis meses atrás,  cuando se dirigían a la Escuela Básica. -Ya la extraño- comentó Kasch con una sonrisa- pero no deseo volver. Ahren rió. Los Coroneles, Comandantes y Mayores, eran los instructores más importantes de la Academia, quienes eran los supervisores y al mismo tiempo los encargados de hacer cumplir las normas.Finalmente, el Capitán, el Teniente y el Sub-Teniente de cada equipo eran nombrados por misión, así que no eran cargos fijos. En Midgard no se asciende de clase por año, pues el sistema se basa en las aptitudes de combate que presenta cada cadete, el funcionamiento de la Academia se divide en tres categorías, la Tercera Clase, la división de los novatos, la división de Ahren y Kasch, junto con los egresados de las Escuelas Básicas, la de Segunda Clase, en esta categoría, los cadetes comienzan a realizar misiones de bajo nivel, desde limpiar zonas infestadas de monstruos, de un nivel relativamente bajo, por supuesto, hasta escoltar a personas, aunque no de alta categoría, pero que pagan por los servicios de la Academia, y, finalmente, la Primera Clase, en la cual se encuentran los cadetes con las características necesarias para el trabajo en misiones ''reales'', aquellos con un nivel en combate lo suficientemente alto para ser un Merceseris de Mider, pero que aun no poseen la madures suficiente para serlo.  A lo lejos pudieron observar como algunas camionetas iban llegando al río Minfrin, mientras que algunos grupos de personas comenzaban su viaje. -Gracias nuevamente, Sr. James- agradeció Ahren mientras se despedía del conductor. -Mucha suerte, muchachos. -Muy bien, hermano- comenzó Kasch- es hora de partir- dijo este en cuanto Fenrir y Cerberos se unieron a los dos hermanos. -Esperemos llegar antes de tu cumpleaños, Kasch- dijo Ahren con una sonrisa- no creo que quieras pasarlo en un bosque cazando comadrejas. -Ya me harté, ¿Quién eres y en donde esta mi hermano? Ahren y Kasch montaron en Fenrir y en Cerberos respectivamente, y comenzaron a correr.  Durante su entrenamiento en la Escuela, habían potenciado exageradamente sus niveles de aura, pues antes de ingresar a la Escuela, corrían a unos ciento ochenta kilómetros por hora, actualmente podían incluso llegar a los doscientos diez, y como en toda ley, la mayoría de los animales, en especial mamíferos y aves, son más rápidos al correr que los seres humanos, así que si Ahren y Kasch alcanzaban los doscientos diez kilómetros por hora, Fenrir y Cerberos llegarían fácilmente a los doscientos cuarenta. -¡Seguiremos corriendo junto al río!- indicó Ahren- nos detendremos solo una hora para cazar, una más para comer y media hora para descansar, en las noches cazaremos lo suficiente para comer en ese momento, y en la madrugada del día siguiente, luego seguimos con nuestro camino. -¡Espero que valga la pena! -Si hacemos lo que estoy diciendo, llegaremos a la altura del Pueblo de Gare al atardecer, cruzaremos el río y viajaremos un poco mas hasta el anochecer, para entonces estaremos cerca del Bosque Edén. -¡De acuerdo! Ahren notó claramente como Kasch miraba nostálgico hacia Gare en el momento en el que saltaban el río para atravesarlo. Desde ese punto, Ahren y Kasch corrieron por su cuenta, permitiendo así que Fenrir y Cerberos se relajaran un poco. -Con las provisiones que compramos cuando estábamos con James tendremos hasta mañana al anochecer- indicó Kasch mientras prendía la fogata, para poder acostarse a dormir. -Para entonces ya estaremos en el Bosque Edén- contestó Ahren mientras se apoyaba en Fenrir para dormir- buenas noches. -Buenas noches. A la mañana siguiente Ahren y Kasch reanudaron su viaje, conscientes de que para el momento en el que ingresaran al bosque, tendrían que encontrarse con algún monstruo. El Bosque Edén era uno de los bosques más grandes del continente, su territorio abarcaba una parte de Rangar y otra de Faregar, siendo así incluso más grande que la Gran Ciudad del Este. El bosque era la ciudad de los monstruos, pues en el habitaban clanes y familias de aquellos monstruos bendecidos con la capacidad de raciocinio, mientras que, por supuesto, también habitaban monstruos salvajes. Justo cuando comenzaba a atardecer, Ahren y Kasch estaban entrando al bosque, cazaron unos cuantos animales, no muy grandes,  y se adentraron en él. -Debemos evitar las aldeas de Spina y Kai-  indicó Ahren mientras caminaban- no es porque sean peligrosas, sino porque no tenemos permitido entrar a ningún pueblo. -¿También tenemos que evitar las aldeas de monstruos? -Tanto como hay humanos en la Academia, también hay humanos mitad monstruos. -Lo sé, lo sé- soltó Kasch- solo lo pregunte por curiosidad, me hubiese gustado que hubiesen olvidado las aldeas de monstruos, así podríamos descansar en una de ellas. -¿No te asusta la idea de estar rodeado de monstruos? -Llevo once años viviendo con...- comenzó Kasch, pero fue interrumpido por un fuerte ladrido de Cerberos. -Nos atacan- murmuró Ahren, a un nivel en el que Kasch lo pudiese escuchar.Ahren y Kasch sacaron sus espadas, mientras que Fenrir y Cerberos se posicionaban cada uno al lado de su respectivo dueño. Las ramas de los árboles comenzaron a temblar, las hojas caían suavemente a un suelo de grama húmeda, debido a que el invierno estaba acabando. -Son alrededor de seis monstruos- susurró Kasch, el cual había cerrado los ojos. Ahren no podía negarlo, Kasch era el mejor para sentir el aura. El primer monstruo saltó de la copa de uno de los árboles más altos, era una especie de perro verde y de piel escamosa, las patas traseras eran gruesas, y mostraban disponibilidad para que se mantuvieran en pie, mientras que las delanteras, anchas y poderosas, se extendían hasta unas garras en extremo afiladas, los colmillos del animal eran enormes, y la baba que le salía de la boca caía al suelo a chorros. -Es un Canaris- soltó Ahren, mientras veía como el monstruo se acercaba paso a paso- su punto débil es el paladar. -Tendremos que esperar a que nos intente morder entonces- dijo con una sonrisa- Cerberos, prepárate. El lobo gruño. El Canaris saltó hacia Kasch mientras extendía sus garras. -¡Yo me encargo de este, ve tu a por el líder!- exclamó Ahren mientras se interponía entre Kasch y el monstruo- eres mejor rastreando. -¡Muy bien!- soltó Kasch, mientras saltaba hacía atrás para montarse en Cerberos- ¡Vamos! Ahren bloqueó el zarpazo del monstruo con la espada, y mientras este recuperaba el equilibro Ahren trato de cortar su piel con un fuerte sablazo. -¡Su piel es extremadamente gruesa, Kasch!- indicó Ahren- ¡tendrás que inyectar mucha aura si quieres cortarle! Kasch saltó desde Cerberos, hacia uno de los arboles del norte, y realizó un mandoble de forma diagonal con una gran cantidad de aura en la espada. El árbol se derrumbo. Un fuerte rugido se escuchó,  mientras que un estruendo indicaba que el árbol ya había tocado el suelo. Kasch bloqueó un mordisco con la espada, pero no tuvo tiempo de atacar al paladar del monstruo, pues esta ya se había alejado. El líder de la manada ya había aparecido. -Una presa sencilla- murmuró el monstruo. -Así que eres un asesino- soltó Kasch- a pesar de la capacidad que tienes de razonar, sigues siendo un monstruo. -Y a pesar de ser humano, tienes la fuerza de un monstruo, ¿en que nos diferenciamos? -¡Yo lo uso para el bien!- exclamó Kasch mientras saltaba hacia su enemigo. -¡Diablos!- lanzó Ahren, quien trataba de mantener la pelea contra cuatro monstruos a la vez, siendo consciente de que juntos eran incluso más débiles que el líder de la manada, y que si no acababa con ellos, Kasch estaría en problemas. Ahren desvió el ataque de uno de los Canaris, y ese instante lo aprovecho para clavar la espada en el paladar del que se encontraba detrás de él el cual se había dirigido a él con intención de morderlo. Mientras que Kasch peleaba con el líder, Cerberos atacaba al monstruo que ayudaba a este, y Fenrir ayudaba a Ahren. Ahren recibió un zarpazo en el brazo derecho, pero el monstruo que había ocasionado la herida, fue asesinado brutalmente por Fenrir, el cual lo había mordido en el cráneo con toda su aura inyectada en los colmillos. Ahren mató a uno más, y Fenrir se había encargado del que restaba sin problemas. El único que quedaba era el líder, pues Cerberos también había hecho su labor. -¡Agáchate, Kasch!- exclamó Ahren, quien ya estaba en dirección del líder, preparado para dar un sablazo, Kasch se había apartado, y aprovechando que el monstruo se había entretenido, deteniendo el ataque de Ahren, saltó en su dirección y le cortó la cola. El monstruo rugió con una fuerza increíble, ocasionando que Kasch y Ahren se desequilibraran un poco. -¡Mueran!- gritó el monstruo mientras se dirigía a Ahren y Kasch a toda velocidad.