Tituladas 17.2% · 34,223 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,457 de 95,612 páginas identificadas · 89,852/90,212 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 31962 · de

Historia 31962 — capítulo 7

-Pues no tendremos trajes de Merceseris hasta que lleguemos a la Segunda Clase- comentó Alger mientras bajaban las escaleras desde el tercer piso. -¡Diablos!- exclamó Kasch- yo tenía mis esperanzas de ponerme el traje. -¿Cuál es la diferencia entre eso y lo que llevamos puesto?- preguntó Ahren, que en definitiva no se imaginaba con el traje formal de Merceseris. -¡El porte, el porte!- exclamó Alger, como si le hubiesen ofendido. -Sinceramente, yo prefiero un traje de gala- comentó Adalia, que hasta entonces caminaba en silencio- es tan poco femenino el traje formal de una mujer. -Además, no creo que tengas comodidad en combate con eso puesto- soltó Ahren, mientras se sentaba en una de las mesas del comedor, y veía a los de Segunda y Primera Clase con sus trajes, imaginándose en una pelea con eso puesto, tratando de no ensuciarlo. -¡Debe de tener!- exclamó Alger- sino, ¿por qué les harían usarlo? -¡Cierto, cierto!- le siguió Kasch- la Academia piensa en todo lo posible para que sus cadetes rindan en combate. -Por eso es que también esta permitido el uso de ropa casual- replicó Ahren- ¿no haz notado que los que llevan el traje formal solo van a misiones en las que representan a la Academia, y los que van a matar monstruos van vestidos como quieren? Kasch bufó, Ahren tenía razón. -... Y este es el comedor- le indicaba Leibniz a los recién llegados, que lo seguían- las personas que se encuentran vestidas con el uniforme formal de un Merceseris de Mider, es motivo de que, o van a partir, o vienen de llegar de una misión netamente legal...- les explicó mientras seguía caminando, hasta que no se le pudo escuchar mas. -¿Ves?- preguntó Ahren, refiriéndose a lo que acaba de decir Leibniz- con ''netamente legal'' se refiere a lo que te he dicho. ¿Para qué los cadetes llevarían traje formal para limpiar zonas infestadas de monstruos? Si nadie los va a ver haciéndolo. -¡Da lo mismo, yo quiero usar mi traje formal!- chilló Alger.Ahren y los demás llevaban, ya, tres días en Midgard, y lo mejor que tenía la Academia, en definitiva, era el bosque que se encontraba detrás de esta, conocido como la Zona de Entrenamiento, pues en él habitaban todo tipo de criaturas, las cuales no podían huir de su territorio, debido a que cada parte del bosque estaba rodeado por una barrera invisible, que no les permitía abandonarlo. De vez en cuando, podías ver a los cadetes de clases mayores que entraban en grupos de a cinco personas, y luego de varias horas, salían con las ropas rajadas y una que otra herida. -El bosque esta dividido en categorías al igual que las clases- comentó Ahren, esa misma tarde, cuando estaban todos sentados en la grama de los terrenos, viendo como algunos entraban y otros salían de la Zona de Entrenamiento, o como algunos cadetes cruzaban el camino de tierra en los vehículos rumbo a alguna misión- en una sección del bosque están los monstruos mas débiles, mientras que en otra están los mas fuertes. -Ya quiero que empecemos con las actividades- se quejó Kasch, que en ese momento veía el punto por donde había entrado al bosque una cadete de Segunda Clase. -¿Quién no?- preguntó Alger sarcásticamente. -Pues yo- respondió Adalia con una sonrisa- tanto entrenamiento y ese viaje hasta acá me dejo muy agotada. -Mujeres- se quejó Alger. Adalia lo golpeó. -¿A dónde vas?- preguntó Kasch, al ver que Ahren se levantaba. -Pues a buscar a Fenrir- dijo Ahren. -¿Como lo vas a encontrar?- preguntó Adalia, extrañada- va a ser prácticamente imposible, puede estar en cualquier lugar. Las mascotas estaban libres por toda la Academia, disponibles en caso de que sus dueños las necesitaran, cosa que Ahren no entendía, pues si llegaba a necesitar a Fenrir en una emergencia, tendría que buscarlo por todo Midgard. -No necesitas buscarlo- dijo un chico de cabellera blanca, que justo pasaba por allí y había escuchado la conversación. -¡Malcolm!- exclamaron Alger y Adalia. -¡Ah, hola!- saludó el chico al verlos. -¿A que te refieres con que no necesito buscarlos?- preguntó Ahren, extrañado. -Pues que con solo pensar en él, vendrá- explicó Malcolm, que llevaba un sweater negro, acompañado de un pantalón corto, tenía el cabello blanco, tal cual habían dicho Alger y Adalia, los ojos azules, la piel extremadamente pálida y era de la misma estatura que Ahren- las mascotas y sus dueños crean un lazo. -¿Cómo sabes eso?- preguntó Alger. -Me dieron mi mascota el día de mi nacimiento- respondió el chico tranquilamente- y madre era una Merceseris, me lo explicó todo. -¿Era?- preguntó Adalia, confundida. -Murió el año pasado- contestó Malcolm. -Lo siento. -No es tu culpa- la tranquilizó- en fin, intenta solo pensar en él, Ahren. -De acuerdo- dijo Ahren, haciendo lo que Malcolm le decía- un momento, ¿como sabes mi nombre?- le preguntó volteando hacia él. -Solo lo sé- dijo mientras se volteaba, y seguía su camino hacia la Academia. -Es un bicho raro- murmuró Kasch mientras veía a Malcolm marcharse, sin embargo, unos minutos después, Fenrir había llegado junto a Ahren. -Raro o no- comenzó- era verdad. -¡Siento mariposas en el estómago!- exclamó Kasch al día siguiente mientras almorzaban- ya mañana comienzan las actividades. -¿Quieres parar ya?- preguntó Ahren, fastidiado- llevas desde el desayuno con eso. -¡Eh, Ahren, Kasch!- exclamó un joven que se acercaba trotando a la mesa en la que ellos se encontraban. -¡Dilan!- se sorprendió Kasch- ¿Cuándo llegaste? -Llegue con el primer grupo de antes de ayer- indicó el joven con una sonrisa- ¿Y ustedes? -Llegamos hace cinco días- respondió Kasch mientras se levantaba a estrecharle la mano- ellos son Alger y Adalia, por cierto- dijo señalando a los hermanos. -Un placer- saludó Dilan a los referidos, luego, volvió a voltearse hacia Kasch- ¿No se han enterado de que paso? -¿Qué paso?- preguntó Alger extrañado. -Ya sabes, lo de los Seneanos en la Isla de Gaiot- contestó. -¿Cómo?- soltó Kasch, aun sin entender. -Como ya sabrán, desde que Sened se alió con las brujas, los Seneanos son considerados enemigos. Se dice que el Fuerte Fronterizo de Gaiot la tuvo complicada- explicó Dilan. -Pero los detuvieron, ¿no es así?- preguntó Adalia, preocupada. -¡Claro que si!- exclamó Dilan, indignado- sin embargo... -Sin embargo, ¿qué?- preguntó Ahren, que ya se imaginaba lo que venía. -Las muertes... - murmuró Dilan, decaído- las muertes fueron inmensas, los preparativos del viaje de los aspirantes a Cadetes había dejado debilitado el Fuerte, pues con eso de no poder pisar ningún pueblo o ciudad, se necesitaban soldados en cada uno de ellos. -Pero aunque se hubiese debilitado, siendo solo una batalla no tendrían que haber muertos tantos- replicó Kasch. -En eso tienes razón, Kasch, pero si es tal cual como dice Dilan, no podrían haber sido solo Seneanos, ¿verdad?- comentó Alger. -Dragones- suspiró Dilan- y dos brujas. -¡¿Brujas?!- exclamó Adalia. -Por esa razón es que habían podido enviar dragones al combate- murmuró Kasch. -¿Cómo así?- preguntó Dilan, que aunque poseía la información de la batalla, no entendía la idea de Kasch. -Las brujas pueden controlar a los monstruos salvajes a su antojo, y en lo que se refiere a los que poseen raciocinio, no es muy difícil convencerlos- explicó Ahren. -¿Y que hay de los Gladius?- preguntó Dilan, que ya había captado la información. Ahren lo miró. -¿Qué tienen los Gladius que ver con esto?- preguntó Alger. -Son monstruos, ¿no?- soltó Dilan. -No lo son- cortó Kasch bruscamente. -Son mitad humanos, mitad monstruos- replicó Dilan- podrían controlarlos. -Si pudiesen, desde hace mucho tiempo que estaríamos conquistados por los Seneanos- contestó Ahren molesto. -En fin- terminó Dilan- lo único que quería era darles esa información. -¿Por qué?- preguntó Kasch. -Porque lo que se sabe- comenzó Dilan- el ataque estaba dirigido a su Escuela Básica, fue gracias al hecho de que los de esa Escuela hubiesen empezado ese viaje mucho antes que nosotros, los de la Escuela del Sur, que se salvaron. -¿Y que sabemos con eso?- preguntó Adalia. -Que, con mucha suerte,- respondió Dilan- nosotros, los de Midgard, no seremos los próximos.