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Historia 32029 — capítulo 2
Había pasado exactamente una semana desde la Gran Batalla, los periódicos y revistas de todo el mundo mágico tenían sus ojos puestos en Hogwarts; la gran mayoría de las familias había aceptado que las exequias en honor a los caídos se realizaran en ese lugar. Una manera bastante dolorosa de cerrar una era y comenzar otra; como un fénix renaciendo de sus cenizas. Todos se encontraban reunidos cerca del lago negro mirando hacia un precioso altar que parecía estar hecho de cristal.
Desde el mismísimo Ministro de Magia, Kingsley, hasta la criatura más desprotegida del mundo mágico, decidieron estar ahí para rendir homenaje a sus héroes. El representante del ministerio hablaba.
-Nos hemos reunido aquí, no para llorar la pérdida de vidas inocentes, sino para celebrar la vida que el sacrificio de estos hombres y mujeres nos ha regalado; esta guerra a devastado familias enteras y se ha llevado por delante el futuro brillante de muchos; mas sin embargo es nuestro deber más asiduo continuar con el legado que ellos nos han dejado, han muerto luchando por sus convicciones y está en nuestras manos que su muerte no haya sido en vano- todos los presentes le miraban expectante en un silencio que sólo era roto por el eco de sus palabras -estos hombre y mujeres fueron magos y brujas excepcionales; cuyos nombres permanecerán a lo largo de la historia como lo que son: héroes; salvadores del mundo que conocemos- El hombre de cabellos canosos y ojos oscuros como la noche dirigió su mirada hacia donde se encontraba el trío de oro e inclinó la cabeza hacia ellos.
Habían decidido por unanimidad que Hermione se dirigiría a las familias durante la ceremonia, por su seguridad y diplomacia al hablar en publico; mas en el último momento. La castaña se volteó hacia Harry y le dijo: -No es a mí a quien quieren escuchar- Harry le sonrió y para sorpresa de todos se levantó y se dirigió ante el altar. Una vez allí, recorrió con su mirada a cada una de las personas que allí se encontraban y con voz firme y decidida les habló.
-Todos los aquí presentes hemos perdido a alguien importante; unos más que otros seguramente, pero, en definitiva, gente a la que amábamos- hizo una breve pausa y continuó -no quiero hacerme la víctima, pero esta guerra empezó a cobrarme cuentas. Desde el día en que nací he estado destinado a ver morir a la gente que quiero; primero mis padres, mi padrino, Dumbledore, Remus, Tonks, Fred; personas maravillosas, os lo puedo asegurar; gente que no merecía el final que tuvo. Gente a la que respeto y admiro, y es precisamente por eso que he seguido adelante, continuando con lo que ellos me enseñaron, Colin, Susan y todos los demás que murieron siguen aquí; siguen cerca nuestro y es nuestro deber más ferviente hacerles ver que su sacrificio no ha sido en vano, siguiendo con nuestras vidas- el moreno hizo una pausa para respirar y continuó - no he dicho que sea fácil, pero nos tenemos unos a otros y todos formamos una gran familia.
En ese momento, las flechas disparadas por los centauros rompieron el silencio mientras surcaban el cielo, y a su vez, los cuerpos desaparecieron hasta el lugar que les correspondía.
Harry se acercó a sus amigos y Hermione le felicitó -Estuviste fantástico.
-Sí, por un momento pensé que Hermione te había poseído o algo así- bromeó Ronald. El silencio se apoderó de los tres por unos minutos en los que parecían estar reflexionado sobre algo.
-Nunca pensé que fuera tan difícil- comentó Ron rompiendo la tensión que se había creado entre ellos.
-Difícil ¿el qué?- le interrogó Hermione.
-llámame pesimista o agua fiesta; pero desde primer año, no hacía planes que fueran más allá de la semana siguiente, ya sabes, "Alerta Constante" y ahora estamos aquí, con toda una vida por delante, una vida nuestra al cien por ciento; ningún peligro a la vista, y no sé que hacer con ella- contestó el pelirrojo. Herm sonrió ante el comentario.
-Creí que querías ser auror- le dijo la castaña.
-Ya, pero creo que he tenido bastante con nuestros enfrentamientos con las artes oscuras para toda mi vida- Harry le miraba perplejo.
-Creo que tienes razón, el peligro se ha ido y lo que decida ahora, serán riesgos menores ¿no?- interrogó el moreno dirigiendo la mirada hacia Ginny que se alejaba con Luna en dirección al lago.
-Pues empieza a correrlos pronto camarada, eres el primero, mas no el único en su lista- le apresuró Ron mientras caminaba con Hermione en dirección contraria.
-… entonces papá ha prometido que iremos a Estambul para investigar los Snorlack de cuernos arrugados, será una pasada- comentó la rubia con una sonrisa a la que Ginny correspondió abiertamente.
-¿me escribirás?- le interrogó la pelirroja.
-Todos los días hasta que vuelva a casa- le contestó Luna -luego te visitaré a diario, si a tu madre no le importa, claro.
-Es una pena que no estés en mis cumpleaños- dijo la pelirroja cambiando el tema.
-No te preocupes, aunque no esté, te enviaré un regalo fantástico, tenlo por seguro, a mí me apena tener que irme, Dean va a ir a París con unos primos este verano y yo se lo habría propuesto a papá, pero París le recuerda a mi madre- dijo Luna con voz queda.
- ¿Dean Thomas?- le interrogó la pelirroja.
-Oh sí, ha dicho que soy una chica bastante guapa y divertida- contestó Luna riendo -¿Puedes creerlo?- le preguntó apoyándose en un árbol para mirar a Ginny de frente. La pelirroja asintió.
-¿Pero qué pasa con Neville?- preguntó Ginevra levantando una de sus cejas.
-Bueno, él ha dicho que se lo pasa en grande conmigo; pero al parecer sólo soy una amiga más- Ginny se rió de la situación.
- ¿Y tú qué vas hacer?- le preguntó Luna cambiado su entonación y su mirada.
-¿Con respecto a qué?- preguntó la pelirroja haciéndose la desentendida.
-Oh Ginny, no te hagas; somos amigas ¿no?- inquirió Luna nerviosa.
-Yo, no puedo hacer nada- contestó Ginny en un susurro.
- ¿Me estás diciendo que si Harry viniese ahora mismo y te pidiese volver con él o simplemente hablar contigo no lo harías?- preguntó la ojiazul percatándose de que Harry se dirigía hacía ellas.
-Oh, claro que hablaría con él, pero las cosas entre nosotros están algo raras últimamente- le contestó la chica mirando hacia el lago.
-Bueno entonces me voy- fue la contestación de Luna.
-¿qué?- le interrogó Ginny descolocada ante la situación.
-No querrás que haga un mal tercio- contestó la rubia señalando a su espalda. Ginny miró detrás de ella inmediatamente y se encontró frente a frente con los ojos verdes esmeralda de él.
-Gracias- susurró Harry cuando Luna pasaba por su lado.
-No hay de que -le contestó la muchacha mientras corría hacia el castillo.
-¿Podemos hablar?- le preguntó una vez estuvieron solos.
-Habla- le contestó Ginny.
-Éste ha sido sin duda el año más horrible de mi vida- Ginny le miró incrédula, ¿acaso iba a contarle cosas que ella también había vivido, sin siquiera saber lo que ella había sentido mientras él estaba lejos sin una nota o una carta?
- ¿Acaso piensas que el mío fue una fiesta?- espetó la chica.
-Oh no, por supuesto que no- contestó él. -Me refiero a que el único momento de felicidad plena que tuve, fue el día de mi cumpleaños cuando me besaste; era lo primero que recordaba al levantarme y lo último en lo que pensaba antes de meterme a la cama, suena estúpido pero es la verdad- el muchacho hizo una pausa para mirarla a los ojos - era lo único que tenía en la mente cuando Voldemort intentó matarme en el Bosque Prohibido; pensaba en que no volvería a besarte de nuevo, en que iba a morir y cambiaba todos los buenos recuerdos que tenía solo por repetir ese momento una vez- Ginny le miraba a los ojos y dejó escapar una pequeña sonrisa de sus labios.
-Yo también te echado de menos- confirmó la pelirroja, Harry se acercó a ella con el propósito de acortar la distancia entre ellos y besarla, pero la chica se separó, provocando que Harry la mirase confundido.
-… ¿Qué pasa?- inquirió el muchacho.
-Te quiero Harry, pero yo no necesito otro hermano mayor para que me cuide, tengo seis, bueno, cinco que logran sacarme de mis casillas; lo que yo quiero, lo que necesito de verdad, es alguien que comparta conmigo lo bueno y lo malo, que confíe en que soy lo suficientemente buena e inteligente como para cuidar de mí misma, entiendo tus preocupaciones respecto a Voldemort y todo lo que debías hacer; pero eso no significa que las compartiese. Yo estaba dispuesta a afrontar todos los peligros que conlleva ser la novia de Harry Potter, pero tú decidiste por los dos y lo pase realmente mal. No quiero volver a sentirme así- el ojiverde la miró compungido, nunca pensó en que ella pudiese tener esta reacción - ¿Entonces no quieres que volvamos a intentarlo?- le preguntó con su corazón atorado en la garganta, Ginny negó con la cabeza.
-No he dicho eso Harry, quiero que me reconquistes, quiero que la próxima vez que pase cualquier cosa, confíes en mí y no me dejes de lado; quiero que me des el lugar que me corresponde junto a ti; cuando puedas asegurarme eso, entonces hablamos- concluyó la chica caminando en dirección hacía el castillo.
- ¿Y cómo se supone que he de reconquistarte?- le interrogó el moreno a sus espaldas. Ginny volteó a mirarlo y se le acercó hasta que sus caras estuvieron a solo un par de centímetros de distancia.
-Puedes hacer lo mismo que la vez anterior, eso te funcionó- terminó la chica separándose de él y retomando su camino, dejando a Harry con la mirada perdida.
- ¡Harry!- le chilló cuando estaba a una distancia considerable, el chico la miró y ella le guiñó un ojo y le lanzó un beso antes de reunirse con sus padres.