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Historia 32029 — capítulo 3
-¿De verdad le dijiste eso?- le preguntó Hermione a su cuñada cuando estuvieron solas en la habitación de Ginny.
-Sí- contestó la pelirroja tranquilamente.
-Guaaaau- Exclamó la castaña -yo no sería capaz de decirle algo así a tu hermano.
-Es diferente Hermi, Ronald no te ha negado la oportunidad de ayudarle, te ve como alguien lo suficientemente fuerte para valerse por sí misma- dijo Gin dándose la vuelta para quedar frente a su amiga.
-Pero hablamos de Harry, Ginny, tú le conoces, sabes como es, no podía arriesgarse- concluyó la castaña
-Le conozco Hermione, por eso quiero que piense si me quiere o no en su vida, aunque ya no exista Voldemort. Hay otros peligros y yo no soportaría que volviese alejarse.
Mientras tanto en el cuarto de los chicos.
-¿Que qué? ¿Estás de broma verdad?- le preguntó Ronald una vez que Harry le hubo relatado lo ocurrido en el lago.
-Sabes que no bromearía con algo así- respondió Harry con fastidio.
- ¿Y qué vas hacer?- le preguntó curioso.
-Correr un riesgo- contestó Harry con una sonrisita maliciosa, que le dio a entender a Ronald que tenía un plan.
Varios días después; los cuatro jóvenes se encontraban desayunando cuando una lechuza portando El Profeta matinal irrumpió en la cocina. Las noticias típicas, como las elecciones del nuevo ministro con Kingsley a la cabeza, algunos relatos sobre los magos y brujas caídos en batalla o las detenciones de Mortífagos llenaban la primera página, pero a Hermione le llamó la atención una foto suya junto a Ron y Harry.
-¡No puede ser!- exclamó la chica.
-¿Qué pasó?- le interrogaron los otros al unísono.
-"Amistades Traicioneras"- leyó Hermi.
"En la redacción de este medio informativo, nos preguntamos cómo se sentirá nuestro joven amigo Harry Potter con la relación de quien se hace llamar su mejor amigo, Ronald Weasley y la ex novia de Harry, una bruja descendiente de muggles llamada Hermione Granger.
"Recordemos que la relación entre la susodicha y 'el elegido' comenzó durante el Torneo de los Tres Magos hace unos años, mas la repentina aparición del bombón del Quidditch búlgaro Vicktor Krum, hizo que terminase del mismo modo fugaz en que comenzó.
"Al parecer la Señorita Granger necesita estar rodeada del prestigio que le da el salir con tan notables magos.
"Por lo visto algunas nacen con estrella y otras simplemente nos estrellamos."
Por Rita Skeeter.
-¿Quién se ha creído que es?- inquirió Hermione con la voz llena de rabia.
-No es para tanto- respondió Ronald tranquilo.
-Que no es para tanto, acabamos de salir de una guerra, hay cosas más importantes de las que informar que mi vida privada- arremetió Hermione.
-Pero….
-Pero nada Ron- le interrumpió la chica -quiere decir que soy una mera "sangre sucia" que necesita colgarse del brazo de un mago guapo, sangre pura y famoso para destacar.
-No deberías llevarlo todo al extremo Hermione- dijo Ginny mientras bajaba el libro de trasformaciones que leía.
-Disculpa- exclamó Hermione con sorna
-quiero decir- explicó Ginny -que es Skeeter además a veces es bueno tener algo más en lo que pensar que no sea el ministerio y la guerra que ya ha acabado, es una manera de desahogarnos- completó la chica antes de comerse una cucharada de sus gachas de avena.
-Ya, te aseguro que si Harry tuviese novia el titular sería dedicado a la bruja en cuestión- añadió Ron mirando a su hermana.
-Me temo mi querido hermanito, que Harry no es un niño pequeño y sabe muy bien lo que debe hacer para conseguirse una novia- le contestó Ginny volviendo a mirar su libro de transformaciones -Además no será muy difícil; todas las mujeres del mundo mágico quieren salir con él- concluyó la chica con un deje de fastidio en la voz, dejando a su hermano atónito y a Harry con una pequeña sonrisa en los labios.
Y era cierto, durantes las semanas que habían pasado en la madriguera, no habían parado de llegar cartas para Harry, la gran mayoría de brujas de todas las edades que estaban dispuestas a cumplir cualquiera de sus deseos.
La señora Weasley irrumpió en la cocina cuando los chicos estaban por levantarse.
-Oh… había olvidado que Hermione también esta suscrita al Profeta- dijo la mujer al ver el periódico abierto sobre la mesa.
- ¿Lo habías leído?- le preguntó su hijo incrédulo.
-Oh, sí, llegó mientras tu padre desayunaba, así que le pedí que se lo llevara al ministerio para evitaros un mal rato, esa odiosa de Skeeter no parece querer daros un respiro- comentó la Señora Weasley mientras con un toque de varita comenzaba a lavar los cacharros.
-Señora Weasley, ¿le ha dicho el Señor. Weasley cuando podré marcharme?- preguntó la castaña esperanzada.
-Oh, con respecto a eso, Arthur habló con Kingsley ayer, dijo que sólo serían un par de días más y todo estará listo para que vallas a buscar a tus padres a comienzos de la semana que viene y que lamenta mucho el retraso- le contestó la mujer.
-Retraso que no se hubiese producido, si tú hubieras accedido a que fuesen varios Aurores a por ellos- le reprendió Ronald.
-Ya tuvimos esta discusión, Ron- exclamó la chica.
-Es que no entiendo por qué eres tan cabezota- replicó él.
-Son mis padres, Ronald, nadie les conoce mejor que yo y nadie sabe mejor que yo hasta qué punto modifiqué sus recuerdos, quiero ser yo quien repare su memoria y ser yo quien les pida perdón por alejarles un año entero de su vida y de la mía- repitió Hermione por décima vez en dos días.
-Pero es que yo no podré acompañarte, le prometí a George ayudarle con la reapertura de Sortilegios Weasley- contestó Ron siguiendo con el guión ya establecido.
-No pasa nada, estaré bien- contestó la castaña.
-No quiero que vayas sola- le respondió el pelirrojo. Cuando habían llegado a esta parte de la conversación, por lo general alguien les interrumpía o cambiaba el tema, pero esta vez para suerte o desgracia de Hermione nadie parecía querer intervenir.
-No tendría por qué ir sola, Harry podría acompañarme- dijo Hermione con tono suplicante; provocando que el moreno se atragantara con su zumo y que Ginny le mirase fijamente.
En la cabeza de Harry se libraba una batalla campal;
-Hermi es tu mejor amiga, la consideras como una hermana y ha arriesgado su vida por ti, se lo debes- le decía una voz en su cabeza.
-Pero si te vas ahora, olvídate del plan reconquista; recuerda lo que dijo Ron ella no esperará eternamente- le contestaba una voz desde su corazón.
-Pero, no puedes dejar que Hermione se vaya sola; podría ser peligroso- remetió la primera voz.
-¿Y acaso dejar a Ginny sola no es peligroso?- preguntó la segunda.
-Harry- le llamó Hermione sacándolo de su ensimismamiento.
-Eh… bueno… yo… es que- tartamudeó el chico.
-Oh, no. Le pediré a George que retrase la apertura por un par de semanas- dijo Ronald interrumpiendo las divagaciones de Harry -no pienso dejar que te vallas sola, al fin y al cabo tu novio soy yo- Hermione sonrió ante el comentario de Ronald -podríamos ir los tres, otra aventura más- dijo Hermione mirando al chico de los ojos verdes en espera de una respuesta. Ginny que empezaba a sentirse dejada de lado se dispuso a levantarse cuando la voz de Harry la sorprendió.
-Tú también puedes venir- dijo Harry -si quieres claro- añadió en un susurro. La cara de la Señora Weasley, Ron y Hermione mostraban una total perplejidad, la de la pelirroja portaba una sonrisa. Frente a la de Harry, que no tenía expresión ninguna a espera de una respuesta.
-Oh no- exclamó Molly, -lo siento pero tú no irás- dijo mirando a su hija.
-Pero mamá- refunfuño Ginebra.
-No Ginny; no te alejarás de esta casa hasta que todo vuelva a la normalidad por completo- le contestó su madre.
-Esto es injusto, cuando Ronald se marchó con Harry, era el doble de peligroso y no había seguridad alguna de que volviese a casa y aun así le dejaste marchar- respondió la muchacha.
-Eso es distinto, tu hermano era mayor de edad- contestó la mujer.
-No pongas su edad como excusa, mi cumpleaños está a la vuelta de la esquina- remetió Ginny.
-Pero…
-Pero nada- interrumpió la pelirroja a su madre. -Éste ha sido un año duro para todos; pero ninguno se preguntó cómo me sentía yo cuando debía despedirme de vosotros sin saber si regresaríais. Era horrible mamá, es horrible que todos me sigáis viendo como cuando tenía seis años y me tratéis igual -hizo una pausa y antes de que su madre reaccionase añadió -además no es como si fuésemos solos; estoy segura que en cuanto los Granger recuperen su memoria, me obligaran a irme a la cama temprano, a comerme todo el brócoli, hacer mis deberes y estudiar para mis exámenes de convalidación- concluyó la chica con una nota de suplica en su voz.
-Ginny, aún no puedes hacer magia fuera de la escuela y tampoco tienes tu licencia de aparición-remetió su madre.
-Podríamos esperar hasta sus cumpleaños -ayudó la morena a su amiga.
-Estoy seguro que papá podría conseguirte un permiso especial- dijo George entrando en la cocina. Ginny miró a su madre de modo suplicante.
-Está bien, si tu padre accede yo no me opondré- respondió la mujer ante los ojitos de cordero de su hija pequeña.