Tituladas 17.2% · 34,223 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,457 de 95,612 páginas identificadas · 89,852/90,212 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 32029 · de

Historia 32029 — capítulo 25

Vale me he pasao semanas años, días, anyway quería imaginarme el vestido perfecto para la ocasión pero no logre recreearlo, asi que ante mi falta de imaginación recurrí a el viejo truco Internet, para quienes mi pobre descripción no les diga nada por favor ir a la paganina de Rosa Clara novias, pinchar en la parte derecha exactamente donde dice colección 2008, el vestido es el que sale en la portada y si lo queréis desde distintos angulos buscarlo dentro 112 mael

Fragmento de Babbity Rabbity y su cepa carcajeante; los cuentos de Bedlee el bardo, JK Rowling.

Rio de Janeiro la ciudad

El sol entraba a raudales por el ventanal, acariciandola con sus potentes rayos mientras ella desayunaba en la mesa de la cocina; Kreacher terminaría por mariarla si no paraba de revolotear a su alrededor de una vez. Ginny estiro la mano hacía la cafetera que tenía a su derecha, tal vez un poco más de café logrará reanimarla y podría concentrarse en la lista de tareas que tenía para hoy; sin embargo escuchó el sonido del liquido cayendo en la tasa incluso antes de que ella la hubiese levantado, la pelirroja levantó la mirada con cara de reproche.

-Kreach- dijo Ginny, mientras el elfo depositaba la cafetera en su lugar y se retiraba

-Kracher sólo cumple ordenes- le recordó -el amo fue bastante claro con Kreacher, no dejes que...-

-Tu amo es un exagerado- le cortó Ginny, había escuchado la misma cancioncilla un millón de veces, sin ser para nada exagerada -además Kreacher, servirme café no es un GRAN ESFUERZO- agregó ironica -no creo que vaya romperme una uña por ello.

-Pero, el amo dejo instrucciones bastante claras respecto...-

-Kreach, las instrucciones de Harry se referian a hace un par de semanas, durante el tiempo que estuve en cama, el batallón de medimagos que tu amo ha hecho desfilar por aquí, dejaron bastante claro que estoy más sana que un roble; ahora podría terminar de desayunar tranquila, mientras Sopie y tú terminaís con vuestras tareas, ¡por favor!

-si amita- Kreacher vaciló junto a la mesa, así que ella se vió obligada añadir

-si necesito cualquier cosa, incluso una servilleta del cajón, te llamaré- el elfo domestico sonrió e hizo una esmerada reverencia antes de desaparecer, más el ruido de su desaparición se vió ahogado por la voz de alguien más.

-¿Ginny? ¿Ginny cariño? ¿Dónde estás?- bien al parecer lo de la paz y tanquilidad no era un buen plan para el día de hoy -¿Ginny?-

-En la cocina, mamá- contestó antes de que su madre volviese a gritar, hasta despertar a todo el vecindario, algo díficil, si tenía en cuenta que no había una casa a diez kilometros a la redonda; pero de seguro que ella sería capaz, escuchó los pasos apresurados de su madre, mientras se masajeaba las sienes, Molly entró en su campo de visión tan sólo un segundo después, iba quitándose la capa de viaje y el sombrero, por lo que el moño que en su momento, supuso Gin, fue un prolijo peinado quedó algo torcido y desordenado.

-allá vamos- murmuró para si la pelirroja, tras el mohin de su madre al ver su desayuno.

-¿sólo vas a comerte eso?- más que una pregunta era una afirmación, ella obviamente sabía la respuesta

-buenos días mamá ¿Que tal has dormido? Yo de maravilla de verdad- Molly pasó por alto sus comentarios dejando el abrigo y el sombrero sobre el desayunador, antes de comenzar a sacar cosas de su cartera

-Un tazon de fruta y un café; no es un buen desayuno, necesitas carbohidratos tesoro.

-mamá, según cualquier experto, esto es un deasayuno saludable y se ajusta perfectamente a una dieta equilibrada.

-una dieta equilibrada- bufó la mujer -has visto lo delgada y palida que te ves últimamente

-madre, aparte de venir a criticar mi apariencia y mi forma de alimentarme, ¿Viniste por algo en particular?- Molly deposito delante de ella una bandeja con bollos de arandanos y canela

-cometé un par- le ordenó -¿Dónde está Harry?- inquirió seguidamente

-le llamarón del ministerio muy temprano ¿Y bien?- su madre sonrió, asintiendo de nuevo, antes de volver a buscar en su bolso

-por ésto- respondió colocando sobre la mesa un sin fin de revistas y periodicos -sales en todas las publicaciones que conozco- comentó -El Gran Merlín, Corazón de Bruja, MQM, Cosmobrujas, Quidditch y más Quidditch, The Eyes of Whitches, el Profeta e incluzó, Xeno, te menciona en el Quisquilloso.

"La fiera Weasley" Arraza a su pasó por la entrega de premios de la FQI

Ginny "la fiera Weasley" Brillo como una estrella en la pasada entrega de premios de la federación de Quidditch

Ginevra Weasley, una vez más vuelve a deslumbrarnos con su arrolladora belleza en los premios de la FQI

GinevrA "LA FIERA" wEASLEY TRIUNFADORA DE LA NOCHE EN LA FIESTA DE LA FqI

Eran sólo unos cuantos de los múltiples titulares que se desparramaban sobre su mesa.

-Toma- dijo Molly -lee el Profeta, este artículo es con diferencia lo mejor que han escrito en años en ese periodico- aseguró la mujer, alcanzándole a su hija el ejemplar que había llegado esa misma mañna. La pelirroja comenzó a deslizar los ojos por el texto lentamente, con la desconfianza que la carterízaba respecto a cualquier artículo del Profeta

Como todas los años, la pasada noche se celebró en el salón principal del hotel magico cinco estrellas "Magic Plaza Resort" La entrega de los premios de la Federación de Quidditch de Inglaterra o FQI comó se la conoce en el mundillo del deporte.

Como era de esperarse, la plana mayor del mundo del Quidditch a nivel nacional e internacional se hizo presente, destacando personalidades como el ex-entrenador de Puddlemere United, Philbert Deverill; quien recibió el premio a toda una vida dedicada al deporte. También algunos nombres de rabiosa actualidad como es el caso de Oliver Wood, Gwenog Jones, Katie Bell y por supuesto la estrella y triunfadora de la noche Ginevra "la fiera" Weasley quien llegó acompañada por su prometido, Harry Potter...

----Flash Back-----

El oscuro callejón fue iluminado por un potente fogonazo de luz, dejando al descubierto a una pareja, cuyas elegantes ropas no eran aptas para el sitió en el cual se encontraban. Él vestido con una túnica de gala de color verde botella y la túnica de ella cubierta por una capa de viaje tan negra como la oscuridad y el estado de ambandono del sitió frente al cual se encontraba, más propio de un ambiente de pesadilla, que del cuento de hadas del que ellos parecían haber escapado, no podían reconciliarse bajo ninguna sircunstancia.

Harry la detuvo frente al desvencijado buzón y los botes de basura oxidados y maltrechos que se apilaban de mala manera en la estrecha calle, era bueno que a los muggles no solíese llamarle la atención lugares de este tipo. Los atentados al estatuto magico serían inumerables en noches como ésta -¿Estás bien?- cuestionó, escrutandola con la mirada, ella tomó un par de inspiraciones profundas antes de contestar, aunque era evidente por el temblor de sus manos, que estaba bastante nerviosa.

-temblando como una hoja- admitió Ginny, robándole una sonrrisa

-perfectaente normal- aseguró él -es una noche importante, es un galardón importante...

-no nos hagamos ilusiones, vale- eso sonó casi, casi como una suplica -hay jugadores mucho mejores y...- Harry interrumpió su diatriva con una profunda mirada

-podemos tomarnos un par de segundos si los necesitas, pero no dudes respecto a ésto, ésta, ésta es tu noche mi vida.- ella le obsequió con una sonrisa enorme e hizo un par más de inspiraciones antes de contestar.

-bien vamos aya- él arqueó una de sus cejas en una interrogación clara ¿Segura? A la que respondió con un asentimiento rápido mientras se retiraba la capa de viaje que llebava.

Si el resplandor de su aparición, fue un espectaculo digno de admiración, la luz que salía a borbotones de las miles de velas flotantes y que se reflejaba por todas las paredes y suelos de marmol de la antesala, podría definirse como el mejor abre boca para lo que sea que el salón de fiesta les deparace; la musica llegaba hasta el lugar amortiguada por las paredes y por el murmullo de la gente que ya se encontraba en el lugar, los pasos apresurados de alguien acercándose llamó su atención, haciendo que voltéasen a mirar. Un hombre joven de entre veinticuatro y veintiocho años se les acercaba a toda maquina, llevaba una túnica ceñida negra, ni un sólo pelo rubio fuera de su lugar, totalmente opuesto al desaliñado cabello de Harry; además llevaba unas pequeñas gafas sin montura resbalando por su nariz respingona y como complemento a su vestuario una pajarita de un rosa encendido. Pierce D´Luca, era el unico miembro masculino de las Holey Heads Harpies, jefe de prensa y representante del equipo, además de un hombre encantador sin complejo alguno respecto a mostrar su personalidad.

-Ginny, querida.- la saludo, alzando la voz debido a la distancia -sublime como siempre- señaló apretando el paso para adelantar el encuentro, la tomó de las manos para contemplar mejor el vestido -no tengo palabras belleza, para ti tampoco Harry- añadió repándo al moreno de abajo arriba mientras le estrechaba la mano, a lo que éste contestó con escueto -Gracias- mientras Ginny hacía un mohin.

-No te preocupes tesoro...- dijo D´Luca, franqueando a Ginevra desde el lado contrarió al que Harry se encontraba -esta noche no soy competencia he venido muy bien acompañado- ella se rió con ganas, antes de que él continuara -debo hacerte pasar ya, Gwenong llegará en unos diez minutos y no quiero que os robéis protagonismo una a otra.-

-está bien.- contestó ella

-bien tienes cinco minutos, fotos y respuestas rápidas, no es una entrevista asi que no te enrrolles, si hay preguntas respecto a tu lesión, di que se te ha dado el alta medica, pero que el equipo ha decidido matenerte al margen durante lo que queda de temporada ¿Entendido?- Ginny asintió -sabes manejar ésto, y es opcional si quieres contar algo de la boda.-

-ahí no entro Pierce.- respondió ella poniéndose seria de inmediato.

-no me culpes por intentarlo- le pidió él sin perder la sonrisa -¿Posará Harry contigo?- era una pregunta bana, la respuesta era no desde un principio -bien chaval, tú puedes entrear por esa puerta- se dirigió D´Luca a Harry, señalando las puertas dobles que se encontraba a su derecha -mi chica puede con ésto, es una artista; pasarás por detras de los periodistas y saldrás justo en la puerta de entrada del salón- le explicó al moreno -¿Puedes esperarla allí o tampoco quieres entrar con ella?- Harry no contestó a la provocación, Pierce tenía un pesimo sentido del humor y el sarcasmo era su preferido -Debo volver a la entrada, Megan y Timberlake acaban de llegar; he puesto a tus padres en la mesa doce, está diagonal a la nuestra- agregó antes de marcharse.

Harry le quitó el abrigo de entre las manos -adelante, te espararé del otro lado- aseguró con una sonrisa.

-más te vale- masculló Gin alisando la falda del vestido rojo que llevaba, se paso las manos por el recogido asegurando que estuviese en su lugar y acomodo la pequeña cartera plateada en una de sus manos, antes de zambullirse en la aboragine de cámaras, periodistas y preguntas que la esperaban.

-¡Ginny, Ginny!

-¡mira aquí, por favor Ginny!

-Señortia Weasley.

La pelirroja, poso, sonrió, se ruborizó ante los piropos y con aquella naturalidad que le caracteríza impuso orden -OK, chicos de uno en uno, no voy a irme a ningun lado...- los periodistas rieron junto a ella, Gin le cedió la palabra a una chica rubia en la primera fila

-Magie Piers- se identificó ella -The Eyes of Whitches ¿Cómo te sientes esta noche? ¿Nerviosa? ¿Entusiasmada?

-Obviamente entusiasmada- aseguró la pelirroja con una sonrisa -aun así temblando como un flan, no quiero pecar de modesta, pero entre todas las cosas no me esperaba ésto, de verdad.-

-Crees que tu lesión y él estar fuera de el campo durante los últimos dos juegos puede aafectar al decenlase de esta noche- inquirió otro, Ginny lo medito durante un par de segundo antes de aventurarse a contestar

-Obviamente será asi- aseguró -esto es un trabajo para hacer día a día y mis compañeros llevan ventaja en ello; aun asi estoy compitiendo contra los mejores, gané Kate, Oliver o quien quiera ya es un logró que mi trabajo sea puesto a la altura de el de ellos.-

-Ginny, Michael Kleen de Quiditch, y más Quidditch- se indentificó un hombre calvo y regordete ubicado en primera fila-La final se jugará en un par de semanas, uno de los grandes clásicos de los últimos cinco años Arpias, frente a United... ¿Estarás en el campo con tus compañeras?

-estaré en el estadio, pero no en el terreno de juego.

-¿Algo relacionado con tu caída en el juego contra las Urracas de Montrose? y con respecto a eso ¿Que tal te encuentras?-

-Estoy bien gracias al cielo, los sanadores me han dado el alta, fue una simple fractura de femur y una comonsión cerebral leve- ironizó -pero eso es algo normal en este trabajo; sin embargo los directivos y mi entrenadora quieren, que me tome las cosas con calma, asi que por el momento estoy entrenando aparte del equipo y sólo un par de horas diarías.- uno de los organizadores le hizó señas recordándole el tiempo que tenía -¿Una última pregunta chicos? tú...- cedió la palabra, a una joven a su izquierda.

-Dessire Hale, Cosmobrujas- se identificó la morena -bonito vestido- elogió -¿un diseño muggle?-

-Gracias, y es un doble CH- contestó la pelirroja sin dar más detalles

-¿Has venido sola al evento? Quiero decir, sin contar a tus padres; sabemos que confirmaron su asistencia...-

-no, esta noche he venido más que bien acompañada.-repusó

-¿Está Harry aquí? ¿Posará contigo?- inquirió enseguida

-Si, si que está...- el revuelo entre los peridistas se hizó patenten asi como el susesivo disparo de las camaras en varías direcciones -por mi no hay nigún problema con lo de posar, siempre que él asi lo quiera.- añadió Ginevra señalando a Harry, quien estaba de pie junto a la puerta de entrada detras de todos los periodistas.

El revuelo se incrementó cuando las cámaras enfocarón al ojiverde, quien camino decididó hasta donde Ginny se encontraba -Pagarás por esto Ginevra-le susurró al oido mientras se acomodaba a su lado.

-tú sólo fija el precio- le retó ella acariciandole la barbilla, mientras los flashes se descargaban en torno a ellos.

-Harry- tres de los periodistas hablaron al mismo tiempo, más fue Dessire quien terminó la pregunta.

-Conociendo a los rivales como los conoces, ¿Crees que Ginny tiene alguna opción a la Quaffle de oro de este año?

-No tengo ninguna duda- la voz fue tan profunda y potente, no demasiado alta, pero lo suficiente para manter al atención de todos los presente -ella convierte en oro todo lo que toca y estoy seguro de que ese premio lleva escrito su nombre.- Pierce, entró en escena antes de que el bonbardeo continuara

-Chicos, chicos, Ginevra no se irá a ningúna parte, podéis seguir acosándola después- se volteo hacía Ginny y añadió en voz baja -Gwenong está aquí y debo hacerla pasar, ya sabes como es- la pelirroja asintió; comenzó alejarse junto a Harry, quien la abrazaba por la cintura.

-¿Estoy en un lio?- inquirió en voz baja

-en uno bien grande- aseguró él -eso ha sido manipulación al más puro estilo Weasley- ella soltó una risita

-y tú como todo un caballero has hecho justo lo que esperaba.-

-Si querías que entrara contigo, sólo tenías que pedirlo.-

-y como siempre habrías encontrado unas cuatrocientas excusas para no hacerlo.-

-ésta es tu noche mi vida; lo único que trataba de hacer era dejarte todo el protagonismo.- Ginny se detuvó y volteó para encararlo -entonces has de saber que estoy más que dispuesta compartir "el protagonismo" contigo - esta vez fue ella quien le beso, sólo un toque de labios dulce rápido y sencillo; antes de hacer su entrada al salón.

El sitió era digno de la portada de una revista de decoración; las paredes de cristal de suelo a techo permitían el deleite de los comenzales con el esmerado jardín salvaje y a la ves tan cuidado; las velas negras y de llama azulada flotaban por el techo iluminando el lugar las mesas circulares se extendían por la enorme habitación, con manteles de un elegante azul grisaceo, un centro de mesa compuesto por fresias, rosas y jazmines y para terminar la vajilla y cubiertos de plata que junto a las copas de cristal reflejaban y descomponían la luz de los candelabros, dando al ambiente de ensueño un aspecto a un más subrrealista.

Un elegante elfo domestico vestido de librea los recibió en la entrada con una profunda reverencia -Buenas noches señor, señorita

-buenas noches- contestaron ambos al mismo tiempo, mientras el elfo se enderezaba, al elfo le brillaron los ojos al reconocerlos, más sin embargo se compusó inmediatamente y al chasquido de sus dedos otro elfo se unió a ellos

-Acompaña a la señorita Weasley y el señor Potter a la mesa de las Holyheads, es la número ocho.-

-enseguida- respondió el elfo con voz chillona y haciendo una reverencia aun más pronunciada, algunos voltearon amirarles a su paso y otros se pusierona cuchichear mientros ellos cruzaban el salón y Ginny agradeció los años de practica en esto para alcanzar el nivel de inmunidad que tenía, repecto a los cuchicheos y a las miradas insolentes... A medio camino de su mesa les interceptó un hombre bajito, calvo y regordete, con una sonrisa afable aunque con la mirada de un cazador ante su presa. En cuanto se detuvieron el elfo hizó una reverencia y desapareció

-Ginny- llamó -mi estimadisima Ginevra permiteme rendirme a tus pies -hizó una graciosima reverencia, Ginny podía asegurar que de haber continuado habría perdido el equilibrió - tu belleza alumbra este oscuro lugar...-

-yo por el contrario opino que el salón es hermoso por si mismo- refutó Ginny sonriendo

-bueno no voy a discutir eso, pero ten por seguro que no es lo que piensan la mitad de los caballeros que se encuentran aquí- la pelirroja negó con la cabeza, volteándose hacia Harry

-señor McDaniells, permitame presentarle a mi prometido Harry...-

-Si, ya lo suponía yo; es un placer conocerle señor Potter, tiene usted una joya muy valiosa entre lass manos...- elogió mientras se apretaban las manos

-tengo certeza de ello- repondió el moreno con una sonrisa

-dime Ginny ¿has considerado mi propuesta?- quisó saber el hombre, mirando de nuevo a la pelirroja, Harry también se volteó hacia ella extrañado, Ginny denegó

-no hay mucho que conciderar...-

-es una oportunidad de oro Ginevra- señaló él -no lo olvides.-

-veras cariño- explicó Ginny posando la mano en el brazó del ojiverde -el señor McDaniells es preacticamente el dueño del United y me ha ofrecido un puesto en el equipo- Harry silbo

-gua eso es...-

-espera cielo, aun hay más; me doblaría el sueldo además-

-¿Y donde está el truco?- inquirió él moreno desconfiado

-no hay ningún truco- se defendió el hombre

-definitivamente si que lo hay- dijo Ginny -¿Has visto alguna vacante en el equipo titular?- cuestionó Ginny -no, no la hay; asi que yo estaría en el banquillo hasta que fuera necesarió cobrando como una titular...-

-a mi me parece un trato más que ventajoso- resaltó McDaniells

-el problema, es que me gusta mi trabajo, me gusta la sensación de ser util en el campo, el viento silbando en mis oidos y el griterio de la aficción, no hago estó por dinero, señor, no lo necesito; lo hago por el subidon de adrenalina y la sensación de gozo cuando ganó un partido, cuando sé que he hecho un buen trabajo- numeró -jugaría para el United sin dudarlo, por la mitad de mi sueldo actual, si pudieses grantizarme el puesto de titular ¿pero usted no puede hacer eso? ¿no es así...?- el hombre no pudo contestar porque alguien les interrumpió

-Ginny- llamó la mujer -te estabamos esperando. Anthony-

-Aletheia- saludó el hombre regordete -bueno señoras, caballero, debo volver a mi mesa- se excusó -piensaló Ginevra, la oferta seguirá en pie hasta que aceptes.- Aletheia entrecerró los parpados

-viejo buitre- murmuró de mal humor -Por favor Ginny te conseguiré un aumento si es lo que quieres, pero no aceptes su propuesta.-

-no me ofendas Alex, no me iría de las Harpies bajo ningún concepto- la morena la abrazó

-Ginny chica, estás hecha una diosa- señaló -ese vestido- Ginny giró para que la observara - que puedo decir ésta es la clase de elegancia natural que no puede improvisarse- comentó -y tú Harry, debería estar prohibido parecer una valla publicitaría ambulante- exclamó -vayamos a la mesa, ésto está por comenzar; os han sentado en medio de Kate y Hill; lo más retirado posible de Gwenong ¿no, os importa no?-

-para nada- contestó él - esa mujer me da repeluz- Aletheia se rió con ganas mientras los guiaba entre las mesas ya ocupadas. Cuando llegaron a la suya se formó de nuevo el revuelo de saludos, besos abrazos, Katie fue la más entusiasta de todas

-Ginny- la abrazó -¿Que tal estas? Bueno no habría que preguntarlo te ves fantastica Weasley -Hey Harry- saludó también al moreno con un abrazó -parecen milenios desde la última vez no es así

-si eso parece- aceptó él

-ven sientate a mi lado- pidió Katie -¿no te importa no Gin?- la pelirroja denegó mientras se sentaba en la otra silla vacia junto a Harry -tenemos que hablar de muchas cosas.

La cena fue tranquila entre conversaciones de distinta indole, algunas risas y algunas miradas desquiciantes como era el caso de Gwenong, aunque en el equipo nadie dejo que le afectará

-¿habéis escrito vuestros discursos?- quiso saber Aletheia, poco antes de que la entrega de premios propiamente dicha comenzará....

-no.- contestó Ginny y antes de que Alex pudiese reprocharle algo añadió -compito contra dos veteranos, debería sentirme honrrada ya por salir en la lista, no quise tomarme la molestia de escribir para nada.- Aletheia bufó y volteó a mirar a Pierce quien le tendió a Ginny una pieza de pergamino

-es un discurso estanadar, lo tipico, a mi familia, a migos, compañeros, ya sabes es preferible estar preparado para cuando subas allí...

-no voy a subir...- resaltó ella

-bueno tú sólo guardalo nunca se sabe...-

-¿Tú también quieres uno Kate?- la morena negó con una sonrisa

-este año vine preparada, va por mis padres, por mis compañeras y entrenadores y por dos de los mejores jugadores que han capitaneado los equipos en los que he jugado, ambos tienen mucha influencia en mi forma de jugar y de enfrentarme a los retos sobre la escoba y además tengo la suerte de que ambos esten hoy aquí; compito con uno en está categoría; Oli, tú tienes parte en esto y eres el mejor de todos; el otro está sentado en la mesa de las Holyheads.- señaló poniendo la mano sobre su pecho como si tuviera la voz tomada -Harry debiste ser profesional- toda la mesa estalló en carcajada

-conmovedor realmente, conmovedor- murmuró Aletheia -¿has escrito el discurso verdad?-

-que si- dijo Katie -y tranqui Potter, si Ginny no te menciona yo lo haré...-

El maestro de ceremonia atrajo su atención -Señoras y señores, por favor debéis saber que para mi es más que un honor estar aquí esta noche, espero que la cena haya sido de su agrado; alguien le tendió un pergamino - Debo hacer un anunció; si alguien ha ingerido caracoles, que sepan que se han habilitado los baños del lobby por si los de el salón no dieran abasto, creo que tenemos un caso de intoxicación alimentaria- todo el auditorio enmudecio y el hombre continuó despues de un par de segundos -que poco sentido del humor damas y caballeros trataba de romper el hielo, en fin, debo daros la bienvenida al...- se quedó en silencio un momento y después continuo -quien quiera que haya escrito esto esta deschabetado ha escrito un trabaleguas ilegible, para venir a decir que es la cena anual numero cien que hace la FQI para entregar los premios a los jugadores más destacados del campeonato este año....

Los premios se entregaron de uno en uno, desde los individuale como el jugador revelación del año que se lo llevó el nuevo buscador de las Urracas de Montrose, pasando a los colectivos y dejando para el final a los platos fuertes Jugador del año y el premio a toda una vida dedicada al deporte

*-*Categoría Jugador del año- la voz de la mujer salía de la nada, mientras que el presentador hacia las anotaciones correspondiente.

-este año ha sido sin duda una carrera difícil y los resultados son sorprendentes claro está; conozcamos a los nominados. La voz de la mujer volvió a resonar por todo el salón

-llegado desde el norte de escocia y jugando con los Halcones de Falmouth, es el golpeador estrella del momento, con un tiro que llega alcanzar los doscientos kilometros por hora, este joven se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para sus contrincantes se trata de Sean O´Neall, de diez y nueve años escuchemos su opinión

en la pared del fondo comenzó a pasarse el fragmento de un partido y después se encfocó al jugador "¿qué si creo que tengo alguna oportunidad?" señaló "no quisiera ser vanidoso pero si he llegado hasta aquí supongo que debo tenerla ¿no? Realmente me siento más que halagado es decir pasó de un momento a otro de ser el admirador de... y ahora estoy frente a frente, enfrentandome con ellos en el terreno de juego y alguien cree que mi trabajo es digno de compararse al de ellos, no se si me llevaré el premio o no; pero definitivamente ya es un triunfo para mi estar en la misma lista que "la fiera" Weasley, Wood "el infranqueable" o "rayo" Bell indiscutiblemente esto ya por si solo es un privilegio" la imagen del joven se disolvió y las luces del salón se enfocaron en la mesa de los Halcones, en la que Oneall hizo un pequeño movimiento de cabeza en agradecimiento a los aplausos

la voz de la mujer continuó -ella tiene veinticuatro años y está a punto de cumplir los veinticinco, cuando sube a la escoba es capaz de moverse a la velocidad de la luz, de allí el apodo con el que se la conoce, juega como cazadora para las Holyheads Harpies y es indicutiblemente un elemento esencial en la triada de ataque de su equipo, se trata como no de Katie Bell. La pantalla volvió a iluminarse esta vez mostrando una imgen de Katie sentada en una butaca en una especie de sala de estar.

"Pensé que la sensación de cosquilleo y de hormigueo en el estomago era una característica de la primera nominación, pero me sentí exáctamente igual que el año pasado; imaginate nominada por segundo año conscutivo" ella rió despejando la cabeza "es maravilloso que reconozcan tu trabajo, es maravilloso sentir... bueno es evidente que tienes que haber hecho algo bien para que se te nomine y aunque es más que seguró que Oli vuelva a llevarse el premio, me encanta, simplemente me encanta poder competir con él, es un jugador excepcional, Ginny también lo es y no lo digo sólo por que seamos compañeras de equipo y buenas amigas fuera del terreno de juego, lo digo porque es la verdad y el chico de los Halcones, Sean creo que se llama, es un jugador de cuidado; asi que gane quien gane, será estupendo competir contra ellos" esta vez la luz se detuvó en la mesa de las Harpies enfocando Katie quien alzó la mano en forma de saludo

De nuevo la voz eterea salida de la nada comenzó en cuanto se detuvieron los aplausos; a sus veintiocho años es imposible negar que es una estrella y que es un jugador excepcional, si gana este año sería el jugador que más veces consecutivas recibiría este honor sobrepasando el record que nos regaló Darren O´Hare a finales de los cincuenta, puesto que Oliver "el infranqueable" Wood habría ganado el premio a jugador del año por cuarto año consecutivo, es un hombre de pocas palabras, pero de grandes hechos.

La imagen de Oliver que se mostro en la pantalla fue caminando por el campo con la escoba al hombro y con el uniforme de la selección de Inglaterra "*¿que que se siente? Yo creó que no puedes acostumbrarte a ello, por muchas veces que ocurra; cuando te levantas todas las mañanas, te levantas esperando hacer un buen trabajo, te levantas porque sabes que debes ir y dar lo mejor de ti, no vas a cambiar el mundo, pero es lo que mejor sabes hacer y debes explotar tu talento, más que suerte es es fruto de un trabajo arduo y constante y lo quieras o no debes renunciar a muchas cosas para hacerlo bien o por lo menos mejor que la media; asi que obviamente cuando la gente dice que eres grande, o que ha sido un buen partido y tu equipo gana, es un premio enorme, porque quiere decir que tu esfuerzo a dado frutos, más que el galardón en si es esa sensación de haberlo hecho bien lo que te mantiene."*la mesa de United se iluminó y Oliver se levantó para agradecer la ovación.

En último lugar y no por eso menos importante- continuó la voz de mujer -se encuentra otra jugadora de las Holyheads Harpies, su elegancia sobre la escoba, sus pases y sus tiros certeros, junto a la sencilles y dulzura que destila su personalidad, la hace mucho más que una jugadora excelente, convirtiendo a sus veintitres años a Ginny "la fiera" Weasley, en la jugadora de los más jovenes, un idolo en potencia para grandes y chicos, además posee un juego superior que nos sorprende, puesto que ella saca con cada partido lo mejor de si y de su equipo.

La imagen de la pared reflejó la misma habitación en la cual había sido entrevistada Katie, sólo que Ginny estaba sentada en un sofá biplaza y tenía las rodillas pegadas al pecho y rodeadas con los brazos "Aun creo que estoy soñando y que voy a despertar tarde o temprano" repondió con una risita " ya sabes cuando le preguntas a un crio que quiere ser de mayor él o ella contestará Sanador, Auror; una estrella del quidditch y yo bueno, yo no iba a ser la excepción, asi que aun estoy pensando que algún momento despetaré del sueño; sabes, te quedas sin palabras, porque no sólo tienes el trabajo que quieres y estas satisfecha con los resultados, sino que para rematar los demás creen que te mereces un galardón por ello, sin saber que el estar subido en una escoba es más que suficiente para los que amos este deporte... asi que supongo que en eso se resume todo, el galardón es un plus excelente, de verdad; pero el poder salir al terreno de juego montada en mi escoba y dar un buen espectaculo para mi, ya es más que suficiente" Ginny se quedó sentada junto a Harry quien le sostenía la mano tembloroza cuando las luces la enfocaró a ella sonrió y asintió levemente como agradecimiento.

-bueno- esta vez fue el maestro de ceremonia -eso ha sido encantador por parte de los cuatro y como ellos mismos han dicho, gane quien gane son los mejores por haber llegado hasta aquí; pero lastimosamente sólo podemos premiar a uno, asi que un redoble de tambores por favor- el sonido reverberó, por todo el salón mientras el hombre abría el sobre que contenía el nombre del ganador -Bien- dijo con voz calmada -este año la Quaffle de oro al mejor jugador del año es para- se hizó absoluto silencio -La jugadora de las Holyheads Harpies... Ginevra "la fiera" Weasley- Ginny se pusó libida mientras Harry le apretaba la mano, se levantó de la mesa sin saber que decir y lo besó brevemente, entre los aplausos de la multitud, fue como un borron delante de sus ojos, sintió los abrazos de sus compañeas, mientras bordeaba la mesa, recordó que su madre y su padre también la abrazarón y de un momento a otro estaba en el escenarió recibiendo el premio

-felicidades- Ginny murmuró un breve gracias, mientras el hombre le hacía una seña y se apartaba para que dijera su discurso, cuando la pelirroja invoco el sonorus aun le temblaba la voz asi que tuvó que aclararsela.

-lo lamento- se excusó -pero me he quedad sin palabras, llegue a pensar que la nominación había sido subrrealista, estó me parece sobrenatural....- el auditorio rió -no os lo vais a creer pero estaba tan segura de que no ganaría, es decir mirar los nombres de las personas con las que compentía; el caso es que no he preparado ningún discurso ni agradecimiento, asi que me perdonaréis por quedarme en la línea de lo tradicional.- más risas -antes que nada supongó que debo disculparme, Oliver, siento haber dañado tu record puedo hablar con la organización si quieres- todos rieron de nuevo, ella incluida -en fin en cuanto agradecimientos, creó que voy a empezar por el equipo, es injusto que se premie a uno solo, pues el jugador no puede hacer nada sin su equipo, es decir yo no podría anotar sin que el golpeador estuviera pendiente de alejar la bludgers de mi, no podría hacerlo sin que Katie o Hailey me hicieran el pase correcto o reciban mi pase como es debido, somos un equipo, todas somos importantes desde el encargado del mantenimiento hasta Aletheia nuestra entranadora, asi que definitivamente esto va por todas ellas- más aplausos -debo agradecerle también a mi familia, a mis hermanos por no haberme permitido jugar al quidditch con ellos; chicos me hicistéis un gran favor al dejarme al margen, a mis padres, por aceptar mi elección de vida; disfrutar los triunfos conmigos y llorar también las derrotas, así que papá y mamá gracias por vuestro apoyo- hizó una breve pausa, para aclar las ideas y continuo -He, si un par de cosas más, debo hacer mesión a mis tres Fans numero uno, Teddy, Karl, Vicky esto también es por vosotros chicos, ahora ser buenos y meteros en la cama; lamento ser cursí pero es lo unico que prometí hacer si subía aquí está noche y no puedo decepcionarles y por último y os dejo en paz lo prometo.- agrgó -Tengo que agradecer a la luz de mis ojos, cariño ten la certeza que no estaría aquí sin ti, gracias por ser lo que me matiene conectada a la realiadad cuando todo me sobrepasa, por estar en casa cuando vuelvo, por soportar todas las cenas solo y las citas canceladas, por tragarte mi mal humor cuando vuelvo a casa después de una derrota, por celebrar mis triunfos como si fueran tuyos, en definitva cielo gracias por ser mi todo y por quedarte conmigo... Te amo y lo sabes- esta vez el auditorio entero se quedo en silencio, no hubo risas de ningún tipo, de todos era sabido que el expresar sus sentimientos en voz alta y rodeados de prensa no es algo habitual en ellos - y para terminar gracias a vosotros de verdad.- el auditorio volvió a aplaudir, Gin les sonrió y salió por la parte trasera del escenarió para volver a su mesa.

----- Fin del Flash Back------

-fue una noche maravillosa ¿no?- quisó saber Molly, mientras Gin terminaba su desayuno

-la verdad es que aun estoy esperando despertarme y descubrir que ha sido un simple sueño- respondió ella -los chicos han enviado flores y Teddy, Karl y Torie han hecho postales para mi, Hanna quiere preparar una cena para celebrarlo todos juntos, dije que podría encargarme de ello, pero dice que como soy la invitada de honor sólo tengo permitido dejarme consentir.

-¿Para cuando va a ser?-

-aun no está decidido sabes, debe coincidir con los descansos de Harry y Neville y tiene que ser un fin de semana, para que Hermione y Ron puedan tenerlo libre, además quiero esperar a que Luna regrese de brazil... Pero bueno debo centrarme en el ahora, debo ir a lo de Cho, para medirme el vestido ¿Quieres acompañarme?

-Vi a Xeno ayer- comentó Molly como quien no quiere la cosa mientras recogía los cuencos del desayuno de su hija y se los alcanzaba a ésta; Ginny se quedó extrañada ante el abrupto cambio de teman

-Si ¿Cómo está?- quiso saber la pelirroja activando el encantamiento para fregar los cacharros.

-él dice que bien- contestó Molly -pero se siente solo, la echa de menos horrores, es más cuando llegue, Dean se marchaba; Xeno me contó después que habían pasado juntos toda la tarde. El cuenco que Ginny sostenía se hizo añicos tras caer al suelo, Molly se agachó e hizo un encantamiento reparador extrañada. -¿Qué te ocurre...?

-No puedo creer que ese..

-cuida tus modales Ginevra...- reprendió la matriarca

-oh mamá, por amor a Dios, por culpa de ese idiota una de mis mejores amigas tiene el corazón destrozado...- señaló -un par de juramentos es lo minimo que se merece después del daño que le ha hecho.

-pero independientemente de lo que pasará entre ellos, Dean considerá a Xeno como parte de su familia y se a portado magnificamente con él en los últimos meses, además el chico está destrozado también y se siente fatal.- razonó la mujer

-obvio, lo que intenta es callar su consciencia, porque Luna no se habría ido de la forma en que se fue si no lo fuese encontrado en plena faena con otra, en su casa, en su cama...- recordó Ginny

-¿Cómo está ella?- inquirió Molly sentándose de nuevo, Ginny se volteó y se apoyó contra la encimera de la cocina antes de contestar.

-dice que bien, que el sitió es maravilloso y que está encantada con su trabajo, en eso gira cualquier conversación, cualquier carta, trabajo, trabajo y más trabajo; pero no está bien mamá, la conozco y se que está destrozada pero es demasiado testaruda y demasiado orgullosa para pedir ayuda; se ha cerrado en banda y no quiere ni mencionarló. Según sus propias palabras todo es agua pasada, pero la conozco lo suficiente para saber que en estos momentos tiene un tajo en medio del pecho y si yo estuviera en su lugar lo único que querría es estar rodeada de la gente que me quiere y no en medio de la nada, en estos momentos me siento tan pesima amiga, ¿sabes lo que quiero decir? Tengo una leve noción de lo que significa un desengaño y la entiendo, pero aun asi mi vida es perfecta, es exactamente lo que quiero y no puedo dejar de sentirme culpable por ser feliz y estar viviendo mi cuento de hadas, mientras el destino parece haberse ensañado con ella.

-para allí Ginny- señaló Molly -tú no tienes la culpa de lo que está ocurriendo y tanto Harry como tú habéis tenido que pasar por muchas cosas para llegar a donde estáis ahora.

-y Luna ha sufrido tanto o inclusó más que yo, mamá y es tan condenadamente injusto que la persona que amas te haga algo así; quien puede jurar amor eterno y hacerte el corazón añicos de esa manera ¿De que manera puedes recuperarte de algo así? ¿Cómo va a poder ella volver a confiar en alguien? ¿Cómo demonios puedo yo ser su mejor amiga y no saber que decir, ni que hacer? Quiero consolarla, quiero que sepa que cuenta conmigo y quiero abrazarla si lo que quiere es llorar y decirle que la entiendo, quiero arrancarle el corazón a Dean por estupido y por hacerla sufriri asi y sin embargo la misma Luna nos lo ha prohibido. Y me siento tan jodidamente impotente en estos momentos, que de no ser por Harry mandaría todo a la porra y me iría a Brazil hasta que ella estuviera bien de nuevo, me quedaría allí, asi como ella se quedo conmigo cuando era yo la que tenía el corazón roto- confesó la pelirroja de carrerilla

-Cariño- Molly se acercó a ella la abrazó por los hombros para consolarla -estoy más que segura de que Luna sabe que estáis aquí para ella y en cuanto os necesite será ella quien os busque; pero cada uno tiene sus formas de reponerse al dolor y a cada uno le lleva un tiempo distinto superar una decepción; lo único que Luna necesita ahora es tiempo, tiempo y cariño y ese cariño lo podéis demostrar de mil formas distintas no importa que ella haya impuesto la distancia, puede que a ti te funcione sólo con encerrarte en tu cuarto durante un par de horas o marcharte el fin de semana, ella necesita un continente y unos cuantos meses más pero creeme, es lo suficientemente fuerte y va estar bien después de purgar todo el dolor que siente ahorita.

-Dios te oiga mamá, porque ella se merce ser feliz, con alguien que la quiera, que la quiera de verdad, se merece sentirse amada y valorada.


El repiqueteo de la lluvia en su ventana empezaba a ser agobiante; el sonido que antes le parecía hermoso y relajante, se convirtió en insoportable tras tres días de lluvias consecutivas y ahora, una semana después estaba a punto de volverla loca y para acrecentar su malestar llevaba horas releyendo el mismo parrafo y días enteros revisando el mismo informe y por más que lo intentaba, por más que quería despejar la mente y volver a ser normal, si es que normal era una palabra aplicable a su forma de ser, no podía; no podía porque la maldita imagen rovoloteaba una y otra y otra vez en su cabeza, torturándola; haciendo que tuviera pesadillas un día si y al siguiente también.

Luna apartó de golpe los pergaminos, los libros, las plumas y pusó la cabeza entre sus rodillas para tratar de controlar su respiración; estaba hiperventilando de nuevo y si le daba rienda suelta a su ataque de ansiedad, la situación la sobrepasaría y terminaría llorando otra vez; era estupido y rídiculo seguir llorando por lo mismo, después de tantos meses.

-Maldición Luna Lovegood- chilló enfadada consigo misma -nunca has sido un blandengue, ni una llorica, para, por amor al cielo para de una maldita vez...- suplicó mientras las lagrimas volvían adnegarle los ojos; mientras la brecha que le cruzaba el pecho volvía abrirse con más fuerza que la primera vez; se dejo llevar, era estupido luchar, ahora estaba sola y podía ser todo lo vulnerable que quisiera, no había nadie para juzgarla, nadie para decirle que él no merecía sus lagrimas; podía fingir que todo iba de maravillas siempre que estuviera rodeada de gente, podía sonreir y mantener una conversación; pero no tenía las fuerzas suficientes para mentirse a si misma, mucho menos cuando estaba sola y se enfrentaba con su realidad; los recuerdos no se pueden controlar.

------ Flash Back------

-¡Hey! Luna cariño, espera un momento- la detuvo su padre antes de que cruzara la verja de la casa para desaprecerse, la rubia volteó, haciendo que los rayos de la puesta de sol le robaran destellos dorados a su pelo.

-¿Que ocurre papá?- quiso saber consultando su reloj, aun podría pillar a Dean antes de que se marchará; pero debía salir ya

-Tienes correo- contestó Xeno, entregándole un grueso fajo de cartas y con un brillo de exitación en la mirada

-gracias papá- contestó la chica abriendo la bandolera que llevaba para guardarlas -tengó que irme, te veré mañana.-

-Vamos cariño, revisalas de una vez no te llevará más de un minuto- pidió el hombre abriendo aun más los enormes ojos azules - complace a este viejo cascarrabias, por favor...- Luna denegó antes de comenzar a revisar las cartas; publicidad, una invitación a una conferencia sobre microbiología; más publicidad, un par de cartas de grupos de zoología a los que estaba apuntada, su suscripción mensual a la revista Nuevos descubrimientos magicos, que este mes contaba con un artículo suyo y al final una carta cuyo presinto estaba reventado.

-Sabes que podría denunciarte por abrir mi correo...- señaló la muchacha con el ceño fruncido, pero Xeno ni siquiera se imuto

-no pude resistir la tentación.- aclaró -felicidades cariño estoy tan orgulloso de ti. Luna abrió la carta algo confusa, en un primer momento no reconoció la esmerada caligrafía femenina, ninguna de sus amigas escribía asi, ni siquiera Hermione y era la más repipi de todas; pero la firma del final despejó parte de sus dudas

Sinceramente

Ceres Scarmander

Co-directora de la fundación Newt Scarmander

Luna comenzó a leer desde el principio estaciada.

Estimada señorita Lovegood;

Desde la fundación Newt Scarmander, nos congratulamos en anunciarle que ha sido elegida, como la beneficiaria de la beca Newt Scarmander, para el el estudio, el desarrollo y el fomento de nuevas especies magicas, que nos ayuden a entender y comprender mejor el maravilloso mundo al que tenemos acceso todos nosotros.

Debe saber que tras un riguroso estudio de su propuesta y los beneficios de esta a largo plazo, la fundación ha decidido otorgarle los recursos que usted necesita para sacar a delante su proyecto y que para nosotros es más que un placer integrarla en nuestra gran familia.

Le pido encarecidamente que a la mayor brevedad posible se ponga en contacto con nosotros, para antender y definir los por menores de la que espero sea una larga y frutifera relación, no siendo nada más por el momento.

Me despido

Luna se llevó las manos a la boca sin poder creerlo aun y comenzó a saltar como una niña pequeña -oh papá, esto es... esto es-

-maravilloso- completó Xenophilius por ella -fantastico

  • papá, papaito creo que estoy soñando- repusó la ojiazul mientras abrazaba a su padre

-para nada mi niña, has luchado mucho por ello, has trabajado día y noche y te lo mereces, te felicito mi vida- agregó Xeno acariciándole la cara con ambas manos; Luna se agachó para que su padre pudiese besarle la frente - vamos entra en casa, tenemos que celebrarlo, voy a preparar tu plato favorito, es más, podemos inivtar a tus amigos y...- Luna se mordió el labio y fruncio el ceño cortando rápidamente el entusiasmo del hombre -¿Qué? ¿Qué ocurre?

-verás- se detuvó un momento la rubia -me encataría quedarme y festejarlo, de verdad papá- se excusó -pero debo volver a casa; es san Valentín hoy y Dean debe salir de viaje esta noche va irse por el resto de la semana y como no hemos podido celebrarlo pensaba, ya sabes, dedicarle el resto de la tarde, hasta que se marchará. Pero te prometo que vendré a cenar mañana, es más les avisaré a todos lo juro- se apresuró a añadir ante la cara de decepción del hombre.

-supongó que debo recordar que tienes una vida aparte de mi y mis locuras-

-ninguna locura señor Lovegood- le reprendió Luna en son de guaza -para creer en algo hace falta fe más que otra cosa...-

-anda criatura, vete a tu casa- la afanó -yo estaré aquí mañana por la mañana- recordó ante la indecición de la chica

-tú manten el té caliente, yo traere los pasteles- prometió la rubia, dándole un sonoro beso en la mejilla antes de saltar la valla y desaparecer en medio de una estraña floritura. Xenophilius se quedó allí de pie observando el punto exacto en el que había desaparecido su niñita.

-pero ya no es sólo mi niñita, verdad- musitó al aire antes de encarminarse de nuevo hacia la casa.

La rubia se apareció en un callejón lateral del mini-market que quedaba a unas cuantas calles de su departamento y lo bordeó para entrar en la tienda.

El adolescente que la atendía se la quedó mirando por un momento antes de que Luna le sonriera y se acercara -hola monada- la saludo el joven y Luna sonrió recostándose en el mostrador

-hola guapo-

-puedo ayudarte- quisó saber el muchacho envalentonado por la sonrisa de Luna

-me preguntaba si podría encontrar algo de marisco, ya sabes dicen que es afrodiciaco, un buen Champagne también estaría bien.- el joven la miró contraríado y cambiando la entonación contestó

-lo lamento, pero la pescadería está cerrada y no puedo vender alcohol a esta hora...- Luna hizó un mohín con la boca -además aunque quisiera es el día de los enamorados y nuestras existencias han quedado bastante diezmadas.

-Oh, pero es san Valentín, estoy segurísima de que algo puede ocurrirsete, no es asi gupeton- señaló Luna haciendo una caida de parpadod; el chico miró hacía un lado y a otro para asegurarse de que seguían solos y contestó

-bu...bu...bueno, podría mirar en el almacen, pero... pero... pero no pu...pu...puedo prometerte nada- contestó el joven

-esperaré aquí- acordó Luna mientras el chico desaparecía por la puerta a sus espaldas, no pudo evitar pensar que Dean se partiría en dos cuando se lo contará, ese chico era su vecino de enfrente y ambos venían juntos al supermercado con frecuencia, asi que para Mattew era más que evidente que Dean y ella estaban juntos, más sin embargo el pobre chaval no dejaba de sonrojarse y de tartamudear cuando Luna se dirigía a él directamente; además nunca era capaz de negarle nada y la sacaba de un montón de apuros cuando se le olvidaba hacer la compra antes de la hora de cerrar o incluso cuando termniaba con el frigorifico vació como hoy, como Ginny repetía constantemente es cuestión de organización, pero definitivamente ese no era su fuerte.

-sólo he podido encontrar palitos de pescado, chocolate para fundue y cava- Luna se carcajeó atrayendo la atención de los pocos clientes, "bueno" pensó para si misma "es preferible una cena cutre a nada"

-vale me lo llevó Matt, eres mi ángel...- el muchacho se sonrojó hasta más no poder Luna le tendió dos billetes de veinte libras y agregó -quedate con el cambio- antes de salir por donde había entrado hacía un par de minutos

La aparición no era una buena opción pero caminar le pareció aun peor teniendo en cuenta el poco tiempo que le quedaba, se transportó directamente hasta el salón de su casa, no era nada extravagante, más bien algo pequeño un apartamento de dos dormitorios un salón comedor, un baño y una cocina, toda la decoración azul o roja ¿Porqué sería? Se apresuró sin hacer ruido a la cocina puso la varitas de pezcado sobre la encimera sacó los demás ingredientes para preparar una ensalada y encanto los utencilios para que se encargaran de su preparación, enfrió el cava con un encatamiento refigerante y troceo un poco de fruta para acopañar el chocolate fundido y puso la mesa en el más absoluto silencio, sin embargo se le hizo raro que Dean no se percatará de su presencia tal vez se había quedado dormido o estaba realmente concentrado en lo que sea que estuviese haciendo.

Luna tomó dos copas del estante y el cava en una mano, se descalzó y caminó primero hacia el estudio, su novio solía encerrarse allí para escribir o dibujar según estuviera, pero estaba vació asi que retifico y giró la perilla de su recamara -Cariño estoy en ca...- la botella de cava se hizo añicos al estrecharse contra el suelo enmoquetado.

-Luna- la voz de Dean le llegó en estereo y a la vez tan lejana que se soprendió si quiera de lograr entender lo que decía -mierda Luna, puedo, puedo explicarlo- balbuceó el moreno levantándose de la cama, al mismo tiempo que su acompañante se cubria el cuerpo con las sabanas, Luna apartó el brazó por instinto cuando Dean se acercó

-No me toques- chilló y fue un sonido agudo y totalmente desagradable -no se te ocurra ponerme una mano encima- Dean se detuvo mientras Luna volteaba mirar a la mujer con los ojos desenfocados -y tú fuera de mi casa- en cuestión de un segundo estuvo junto a la cama tirando de las sabanas -deja de tocar mis cosas, desaparece de mi vista; largo de mi casa antes de que yo misma te saque, maldita puta...- añadió arrojándole los zapatos y el bolso para obligarla a salir de la habitación, la chica se desapareció por la puerta antes de que Luna despertase a todo el vecindario -y tú puedes unirtele si quieres- sentenció pasando a su lado

-Luna- intentó él de nuevo caminando tras ella

-si sabes lo que te conviene Thomas, dejame en paz- contestó la rubia con voz asqueada - dejame en paz...- la voz comenzó a quebrarcele así que se encerró en la habitación; se quedó de pie con la espalda contra la puerta sin saber bien lo que hacer, cuando el aire comezó a faltarle se deslizó hasta el suelo y comenzó a llorar como una niña pequeña, entonces la rabia y el odio volvieron otra vez, borrando a su paso toda la debilidad, tenía que irse, tenía que salir de allí, tuvo constacía plena que apesar del tiempo que llevaba allí, él había seguido llamando y hablándole desde el otro lado de la puerta; pero ella no podía aunque quisiera, que no era el caso, ella no le habría escuchado; no podía enterderle, comenzó a recoger sus cosas sin orden ni concierto a amontonarlas en sus brazos hasta que no pudo más y comenzarón a caer al suelo, en algun momento los sollozos y los espasmos la abandonaron, dejando pasa a un dolor agudo que le impedía sentir sus extremidades o pensar en cualquier otra cosa, la imagen de esa mujer sobre Dean, de él besándola y acariciandola de ambos en su cama, entre sus sabanas se repetía una y otra y otra vez, pasadas la horas sus acciones comenzaron a parecerle inutiles, no estaba consciente de lo que estaba haciendo tenía que irse, tenía que huir, tenía que... Dios no tenía ninguna idea de lo que hacía sólo abrío la puerta de repente, Dean estaba sentado con la espalda recostada contra la pared de enfrente sólo vistiendo unos boxer, pero Luna le pasó por delante sin pararse a mirarlo, ni a escucharlo, corrió hasta la puerta con él tras sus talones y se desapareción nada más abrirla, como si de un momento a otro hubiese recordado como hacer magia.

Llovía a cantaros en la ciudad, llovía tanto que sus lagrimas se camuflaron con una pasmosa facilidad, la gente la miraba extrañada, tal vez por sus ropas extravagantes o porque parecía que semejante tormenta no le afectaba, creyo que alguien se le acercó a preguntarle si estaba bien, más no podía estar cien por cien segura de ello; asi que siguió vageando sin rumbo alguno durante horas hasta que algo, una voz en su interior le recordó que debía volver a casa "tú nunca has sido de las que huyen" "vamos vuelve a casa cariño" -¿Casa?- murmuró ella ya no tenía casa, más sin emabargo recordó uno de los pocos lugares en los que siempre sin importar lo que pasará ella se sentía protegida, miró hacía un lado y otro, la calle estaba convenientemente decierta cerró los ojos intentando reunir la poca fuerza que le quedaba y se desapareció de nuevo hasta el umbral de la casa de su padre.

Xeno leía junto a la chimenea cuando escuchó el ruido de la verja al abrirse; se extrañó, no esperaba a nadie a estas horas de la noche y se extrañó aun más cuando Luna entró en la casa empapada de pies a cabeza

-Luna- la llamó su voz sonó como una mezcla de aflición y terror -¿Cariño que te ha pasado?- inquirió acercándosele con una manta de lana para cubrirla -¿Que es lo que ocurre? ¿Que tienes tesoro? Luna por favor hablame

-quiero dormir papá- musitó -quiero dormir y despertarme de esta pesadilla- añadió antes de que los sollosos volvieran adueñarse de ella; Xenophilius la ayudó a llegar hasta el sofá de tres plazas en el cual había estado leyendo y la acomodó allí con la cabeza apoyada en el regazo de él como cuando era una niña pequeña

-shhhh, shhhh- susurró -va estar bien cariño, sea lo que sea papá va a cuidar de ti...-

------Fin del flash back-------

y así había sido, había estado allí cuando despertó al día siguiente y al siguiente y al siguiente; además había llamado a sus amigos y se había encargado de ir a buscar sus cosas al departamento y no le hizó falta preguntar para saber a quien no debía acudir y había respetado sus silencios, sin prisas, sin preguntas y sin dudas y ella en cambio había salido corriendo a la primera oportunidad de cambio, sin avisar, sin despedirce sólo dejando una nota y jurándole a su padre que estaría bien y él no había discutido de nuevo había respetado su decisión en el mismo silencio de siempre.

-Lovegood ¿Estás bien?- ella se levantó tratando de limpiarse la cara y de ocultar su estado ante su "invitado"

-no te han enseñado a respetar los espacios privados de las personas...-

-he estado llamando un buen rato- contestó el hombre -comenzaba preocuparme

-¿y por casualidad no se te ha ocurrido que querría estar a solas?- cuestionó Luna acida, encarándole aunque seguramente estaría hecha una pena

-¿Quieres hablar de ello?- contestó él con otra pregunta, Luna no pudo evitar la sonrisa sarcastica

-he aprendido por las malas a no confiar en los de tu genero- señaló -y aun así Scarmander, si necesitará hablar puedo pagarme un psicoanalista, gracias ¿Querías algo más?- el hombre soltó un bufido sin siquiera detenerse a esconder su mal humor, asi que ella le miró directamente a los ojos enfrentando el azul de los suyos contra los dorados de él, casi como el caramelo liquido.

-en mi despacho en diez minuto, trae tus informes necesito conocer el por menor de tus avances.- y sin más la dejo a solas en la pequeña estancia. Luna se obligó a revolotear por la cabaña reuniendo todos los pergaminos y anotaciones que tenía sobre su trabajo, estaba por salir de la casa cuando se vió reflejada en el espejo de la entrada y se aterrorizó de su propia imagen; tenía los ojos hinchados y enrojecidos, se veía palida y mucho más delgada de lo que solía ser; además el pelo estaba desgreñado y enredado, una imagen tan propia de sus primeros años en Hogwarst -estás hecha una pena Lunatica- murmuró antes de soltar una risita histerica, si sus amigos la viesene en estas condiciones... podría decir exáctamente lo que pensarían o harían.

Ginny, por ejemplo se le echaría encima diciendo "a veces comenzar con el exterior es el mejor paso para sanar Luna; si tú te sientes bien dentro de tu propia piel, los demás se sentiran a gustos contigo" Herms resaltaría que "Un aspecto profesional dice en ocasiones mucho más que tu trabajo" Neville huría sin saber que decir y Ron o Harry harían algo parecido y Dean, Dean... Se maldijó a si misma por atreverse si quiera a pensar en él y se metió en el lavabo para lavarse la cara, tomó el peine e intentó darle a su cabello un aspecto por lo menos saludable, al final desistió de los nudos y lo ató en una coleta y volviendo a mirarse en el espejo hizó encantamiento fregoteo para mejorar el estado en que se encontrab su túnica de tranbajo; no es que le importará lo que los demás pudieran decir, pero necesitaba volver a sentirse humana y de paso recuperar algo del orden de su vida.

Salió de la cabaña casí diez minutos más tarde y se dirigió hacía el refugió principal en el que estaban las oficinas y las dependencias comunes de los investigadores, caminó bajo la lluvia sin importarle terminar empapada, aunque el suelo estaba enlodado y resbaloso, en el fondo era una de esas cosas que la hacían sentirse viva; ni siquiera se tomó la molestía de llamar a la puerta cuando llegó a la oficina con el rotulo R. Scarmander, la estaba esperando ¿no? Se maldijo casi al instante por no seguir las normas básicas de cortesía. El hombre estaba sentado al borde del escritorio sosteniendo una taza humeante de cáfe en la mano derecha, frente a él apoltronada en uno de los sillones se encontraba Itciar, una chica morena, menuda y no demasiado alta, que llevaba el pelo corto con los rebeldes mechones arremolinándose en todas las direcciones posibles y con en su cara redodan parecida a la de un bebe destacaban los enormes ojos negros de mirada desquiciada, ella era la única de los investigadores con la que realmente había entablado alguna especie de amistada, Cia, porque prefería que la llamaran así; era una especie de fusión explosiva de Ginny, Luna y Hermione, no en lo fisico; sino hablando de la personalidad, la chica era una obsesa del deporte, de la moda y a la vez ingenua y demasiado dulce para su propió bien, capaz de creer en cosas imposibles pero siempre con la necesidad de saber y de encotrar respuestas a las preguntas que no las tenía, sería por eso que podía entablar una conversación decente con ella. Ambos voltearon a mirar hacía la puerta y su risa se congeló en cuanto la vieron.

-Lo lamento- se excusó Luna -puedo volver después si estáis ocupados

-Hey Luna- saludó Cia, mientras cambiaba de la posición flor de loto en la que estaba sentada a una más ortodoxa

-no importa Lovegood, te esperabamos- contestó R. rodeando el escritorio para sentarse en su butaca - ¿Has traido lo que te pedí?- Luna asintió y lo colocó sobre el escritorio, él la miró durante una fracción de segundo y luego se los tendió a su acopañante -no son para mi- comentó -Son para que Itciar pueda ponerse al día respecto a lo que debe hacer, mientras estes fuera.-

-¿Fuera?- inquirió Luna extrañada

-te marchas el próximo fin de semana Luna ¿Lo has olvidado?- Luna paseo la mirada por la habitación, deténiendose frente al calendario que colgaba de una de las paredes Junio, estaban a diez de junio. Cia soltó una risita

-anda que tenéis un morro- comentó la joven -marcharos durante todo el verano, mientras yo me quedo aquí, en medio de la nada y trabajando como una burra...-

-Cia, si crees que va a ser mucho yo...-

-no digas tonterías Lu- la cortó la joven -me quejo porque no sería yo si no lo hiciera, vete tranquila tus niños estarán bien conmigo.- la rubia asintió

-necesitas algo más- preguntó volteando a mirar hacía él

-para nada Lovegood, puedes retirarte-

-bien hasta luego...- se despidió ella encaminándose hacia la puerta, no dió más de dos pasos cuando Cia la detuvó

-espera Luna, salgo contigo ¿a no ser que me necesites?- él negó de nuevo -bien, te veo al rato, haré fetuccini para cenar, pasate en la noche y trae el vino- Scarmander sonrrió

-allí estaré pequeña- Itciar hizó un mohín antes de levántarse y alcanzar a Luna en la entrada.

Caminarón en silencio hasta la salida, pero la morena le cortó el paso antes de que Luna tuviese tiempo a escabullirse -ven, vamos por aquí- le pidió señálando la acera techada, antes de que la rubia tuviese tiempo a negarse razonó -vas a emparte- rectificó a tiempo -bueno más de lo que ya estás- señaló -el temporarl no remetirá hasta dentro de unos dos días, es deprimente la época de lluvias- dijo ¿Luna, te encuentras bien?- la pregunta comenzaba a ser irritante así que prefirió encogerse de hombros en lugar de contestar -veras, Ralff me dijó que te había encontrado...

-si bueno, pues Scarmander es un cotilla- la frenó la rubia -no tendría porque ir contando por ahí las intimidades de los demás eso está mal.-

-Veras Lu, si hay algo que R odia sobre cualquier otra cosa, es ver sufrir a la gente que le importa y en ocasiones hablar te ayuda, ya sabes a sentirte mejor, él sólo penso que como tú y yo parecemos llevarnos bien, tal vez tú quisieras...

-mira Itciar, no te ofendas, pero como se lo dije a él si necesitará hablar con alguien, tengo el dinero suficiente como para pagarme un psicoanalista...

-pero, hay cosas que no se pueden contar a un extraño- refutó la joven, Luna la miró fijamente y las palabras "no es como si a ti te conociera desde hace mucho" quedaron flotando en el aire -en fin, yo sólo quería que supieras que si lo que necesitas es hablar con alguien estoy por aquí, se escuchar...- la ojiazul asintió y siguieron bordeando las pequeñas construcciones, refugiadas por el techo de la lluvia torrencial, Luna interrumpió el silencio después de un rato.

-oye lo siento...-

-no te disculpes Lu, entiendo que no me tengas tanta confianza como para contarme tus cosas y...-

-no me referia a esto- interrumpió Lovegood -sino a hace un rato, parece que os corte el royo- la morena se detuvó y miró a Luna con el ceño fruncido

-¿Cortarnos el royo? -inquirió - a R y a mi...- no pudó evitar la carcajada que la invadió -oh por dios-

-¿Que es tan gracioso?- quisó saber la rubia consternada

-R y yo- Itciar no podía parar de reirse -¿Qué te hace pensar que R y yo...?- ni si quiera fue capaz de terminar la frase antes de soltarse a reir de nuevo.

-bueno, he visto a la mitad del campamento revoloteando a su alrededor, pero Scarmander parece tener sólo ojos para ti, además pasaís juntos horas y horas, yo... yo creía que.-

-Oh- exclamó ella deteniendo los espasmos de la risa -R es mi cuñado Luna, bueno en realidad Ex-cuñado- explicó -era el marido de mi hermana mayor, me conoce desde que tenía siete años, soy como una hermanita chica.- Luna no contestó asi que Itciar continuó con su relató -verás con todo el royo aquel del que no debe ser nombrado- murmuró -mi familia quedó debastada, mi padre murió cuando yo apenas tenía dos años, él, mi padre quiero decir nació en España, viajo a Inglaterra para estudiar medimagia se enamoró de mi madre y se casaron, asi que él era sanador trabajaba en San mungo, no se muy bien lo que pasó a ellas no les gustaba hablar mucho de eso, se que hubo una batalla, atacaron el hospital y a papá lo secuetraron, no volvió nunca más; así que mamá, Abi y yo nos quedamos solas, bueno no solas realmente, mamá trabajaba en la sensión administrativa de la fundación Newt Scarmander, y el abuelo de Ralff, tenía un corazón enorme y ayudo a mamá a pasar por todo aquello, ya sabes salir adelante con una niña chica y una preadolecente con un sueldo de administrativa, no fue fácil, pero lo consiguió en parte, verás Abi me llevaba diez años, asi que estaba en su segundo año en Hogwarst cuando todo pasó, allí conoció a Ralff, él era el más sercano al señor Newt y fué el mismo Newt quien le pidió que se acercará a la chica Arranz, para no hacerte el cuento muy largo, lo que comenzó como una simple amistad, terminó convirtiéndose en un amorió de adolescente y ellos dos obstinados como no los habrá en la vida, lucharon contra viento y marea para sacar lo suyo adelante, imaginate la señora Scarmander, la madre de Ralff, casi muere de un infarto cuando le dijo que iba a casarse nada más salir de Hogwarst, la situación no fue muy buena, todos tildaron a mi hermana de aprovechada, trepadora y no se cuantas cosas más, todos menos Newt, quien fue un apoyo incondicional para ambos- Itciar paró un momento para organizar la ideas y continuó -la situación no fue fácil al principió, no tenían dinero, imaginate Ralff acostumbrado a tenerlo todo y mi hermana que mal que bien nunca le habria faltado de nada; pero ellos lucharon por lo que querían y cuando Newt murió un par de años después, nombró a R, como el dueño del cincuenta por ciento de todo el trabajo de su vida, bienes, camaras en gringots y no se en cuantos bancos más, la vida comenzó a sonreirles, nos mudamos todos a una nueva casa, Abigail siempre dejó claro que no podía abandonarnos a mamá y a mi asi que Ralff lo aceptó, mi hermana estudió medimagia, la vida les sonreía y ellos realmente fueron muy felices ¿Sabes?- la pregunta fue retórica, asi que Luna continuó atendiendo - Hasta que hace siete años o asi, Abi, decidió que no le era suficiente, quería más, quería un bebe, Ralff se negó, fue la unica vez que los escuche pelearse y la unica vez que vi a R, negarle algo, ella se encapricho y él terminó por ceder, apesar que su sentido común le decía que era una locura, que la guerra que se avecinaba no era el mejor momento, aun asi Abigail se embarazó y apartir de ese momento las cosas comenzarón a ir de mal en peor, ella enfermó, una enfermedad rarisima de la que no teníamos conocimiento, pero que el embarazó aceleró, los medimagos, sanadores y una cantidad de medicos muggles, le dijeron que el embarazó no era compatible con el tratamiento, pero ella no quiso si quiera contemplar esa opción, ese bebe era su trocito de Esperanzatal y como suena en castellano, ella nos tranquilizaba a todos a diario, aunque todos podíamos ver como se iba consumiendo cada día que pasaba, el parto tuvo que adelantarse, Abi no podría soportar llegar a termino, asi que mi sobrina Esperanza, nació casi dos meses antes de la fecha, era preciosa, diminuta y para Abi fue como si volviesen a insuflarle vida, ella tenía a su niñita, tenía R y no les iba a dejar, no tan fácilmente asi que luchó, luchó para aferrarse a la vida e iba a recuperarse, al menos eso dijeron los medicos y fue allí cuando ocurrió R sabía que el mundo muggle no era seguro, pero tampoco lo era el magico, no cuando lo que Abi más necesitaba era paz y tranquilidad para reponerse, fue justo en el verano en que murio el profesor Dumbledore, nos mudamos a una especie de granja, a Abigail siempre le gustó el campo; por otra parte, la fundación y todos sus trabajadores fueron amenazados, asi que se "suponía" que estabamos protegidos por el ministerio, mamá y yo tuvimos que irnos a la ciudad y llevamos a Esperanza con nosotras porque Abigail aun estaba convaleciente y se encontraba agotada, Ralff había salido, nunca la dejabamos sola, siempre uno de nosotros se quedaba con ella por si necesitaba ayuda, estaba tan debil que incluso un simple hechizo como el aguamenti le costaba horrores- Itciar había comenzado a llorar -cuando volvimos a casa, fue horrible, la marca tenebrosa flotaba sobre la casa, uno de los aurores que se suponía cuidaba de la granja estaba tirado a la entrada había impactos de varios hechizos y un boquete enorme en la puerta trasera del salón y Abigail yacia en medio del lugar con los ojos marrones abiertos e inesprecivos, es la imagen más horrible que he tenido en mi vida y la tengo grabada a fuego...- el silencio cayó entre ambas, algo realmente incomodo para ser sinceros, Luna no supó que decir o como actuar, pero Itciar la sacó del atolladero antes de que pudiese reacionar -asi que definitivamente, R y yo, no estamos juntos, estamos muy unidos, si eso es cierto, pero por la tragedia, ambos perdimos a una persona a la que amabamos con locura, de formas distintas claro; pero era alguien a quien amabamos... además R no es capaz de ver a las chicas, una estupides si me lo preguntas; porque sé que Abigail mataría porque él fuera feliz, pero para Ralff, las mujeres son un manchon borroso delante suyo...- Itciar enmudeció como si acabará de hablar de más -lamento cargarte con mis cosas- se excusó -se suponía que hablabamos de ti...-

-no, no importa- negó Luna -en ocasiones es bueno descargarte con alguien.- citó la rubia logrando que la morena sonriese con ese tipo de sonrisa que pones cuando intentas convencerte de que todo irá bien

-bueno debo volver al trabajo- recordó la morena -si me necesitas sólo...-

-lo sé, estarás por ahí- la chica castaña asintió -Cia, lo lamento, lo de tu hermana...-

-yo también- musitó - tú te habrías llevado de maravillas con ella, era una persona magnifica, una sanadora estupenda y habría sido una madre excelente si fuese tenido la oportunidad...- enmudeció de nuevo -te veo luego Lovegood- añadió continuando su camino por la acera techada y dejando a Luna ante la puerta de su cabaña. Recordando que había pasado por cosas mucho más díficiles en la vida como para dejarse hundir ahora por algo como aquelló; esta era su vida y era ella quien tenía el control, asi que era el momento de volver a coger las riendas y comenzar el proceso de sanación, aunque fuera de cara al mundo, no podía seguir escondiéndose.

-Itciar- llamó asi que la chica se detuvó y volteó hacia ella extrañada -¿Tienes algo que hacer mañana?- inquirió, la morena denegó -me gustaría salir ¿Sabes? Tal vez bajar a la ciudad, hacer unas cuantas compras, hablar con alguien...-

-me encantaría acompañarte- afirmó la joven -te veo mañana-

-si, hasta mañana-

En Londres mientras tanto la vida sigue...

-bien es aquí- dijo la pelirroja deténiendose frente a un escaparate de ropa juvenil, Molly frunció el ceño descontenta ante lo que veía, ropa ceñida demasiado corta, demasiado escotada... en definitiva ropa demasiado reveladora y nada que se pareciese a un vestido de novia o por lo menos a una túnica de fiesta digamos ortodoxa -Sé lo que estás pensando mamá y si te traje hoy aquí es para que te quedes tranquila, Cho sabe lo que hace- Molly seguía sin estar segura de aquello, ¿Qué tenía de malo la tradicional tienda de madame Malkins? Ella misma había comprado allí su vestido de novia y aun hoy le parecía bonito; sin emabargo su hija la había arrastrado al centro del Londres muggle, a una tienda en el que la ropa estaba espuesta colgando del techo y los zapatos pegados contra una pared, era un sitió de locos. Ginny llamó a la puerta a pesar del que cartel en la entrada ponía CERRADO en letras mayusculas y multicolores

-Un momento- la voz de mujer les llegó algo lejana aunque pronto comenzarón a escucharse los pasos apresurados acercándose a la puerta, cuando se abrió se reveló a una mujer joven, no podía ser mucho mayor que su hija y tampoco era mucho más alta que ésta; tenía el pelo negro largo casi hasta la cintura y les sonreía a ambas haciendo que sus ojos ya de por sí razgados se viesen incluso más chicos -Ginny, adelante te esperaba- se apartó para dejarles paso, apesar de la ropa que exponía en la vitrina, Molly tuvo que aceptar que vestía mucho más modesta y clasicamente, con unos pantalones de mezclilla holgados y una blanca y sencilla camisa de algodón almidonada metida por la cinturilla de sus vaqueros. -¿Usted debe ser la señora Weasley?- saludó Cho -es un placer conocerla-

-el placer es mió querida, he oido hablar mucho de ti...- comentó la mujer estechandole la mano

-espero que hayan sido cosas buenas- contestó la oriental cerrando la puerta después de que ambas estuvieron dentro

-definitivamente cosas muy buenas respecto a ti y a tu trabajo-

-mamá está al borde de la histería por no haber visto el vestido hasta ahora, no está muy segura respecto a lo de salirme de lo tradicional. Ya sabes ella quiere que todo este bajo su control- Cho se rió

-bueno, es nuestro trabajo- se defendió Molly -todas las madres somos asi-

-no se preocupe señora Weasley, he hecho todo exactamente cuanto Ginny me pidió

-pues es eso exactamente lo que a mi me preocupa- Ginevra bufó ofendida, poniendo los ojos en blanco, antes de empezar a subir las escaleras

-pues no debería, según Cosmobrujas su hija se encuentra entre las diez brujas mejor vestidas del año; por cierto Ginny jugadora del año heeee, felicidades.-

-gracias- respondió la pelirroja encongiéndose de hombros -todo el mundo alabo mi vestido...-

-Un doble CH- se rió Chang -no tenías porqué, pero aun así gracias. Sin embargo he de decirte que según la analista de moda de Cosmobrujas, llevabas un modelo de Carolina Herrera, una diseñadora de alta costura muggle, lo que obviamente refleja que tu gusto por la cultura muggle va mucho más aya de las palabras- Ginny desencajó la mandibula -deberías leerlo- señaló la oriental tendiéndole la revista -han hecho un trabajo de investigación sobre tu guarda ropa, los cinco mejores y los cinco peores atuendos que has llevado, las tiendas que frecuentas, las marcas que utilizas, tu evolución a lo largo de estos años en los que te has convertido en una figura publica, especulan sobre el nombre de la persona que te vestirá para tu boda y como colofón final y dato curioso, han dicho que tienes.... espera- Chang le arrebató la revista y comenzó a pasar las hojas a una velocidad alarmanten hasta que lo encontró lo que buscaba -si aquí está; Cuatrocientos noventa y cinco pares de zapatos de fiesta-Ginny se rió con ganas esta vez -es bastante interesante que le den más importancia a lo que llevas o dejas de llevar que al hecho de que acabas de ganar la Quaffle de oro.-

-si bueno, en de finitiva ese es exáctamente el tipo de periodismo basura al que está acostrumbrada nuestra sociedad.- señaló Ginny

-Esperad- pidió la morena energíca antes de que Ginevra abríese la puerta del despacho -he trabajado día y noche en este vestido, permiteme hacer los honores- suplicó ella parándose frente a la puerta, Cho respiro hondamente y las miró con una enorme sonrisa antes de girar el picaporte y abrir la puerta.

En medio de la habitación de tonos azules y blancos estaba el maniquie con su vestido (1), era blanco, blaquisimo pero sin llegar a parecer el pelaje de unicornió y la tela parecía tan suave tan eterea, se veía casi liquida; el vestido palabra de honor de talle alto fruncido en el pecho y con volantes de cortes asimétricos en la falda; los cuales caían hasta el suelo en diferentes alturas, dándole testura y volumen.

Ginny se acercó para contemplarló mejor -Oh, Merlín, Cho, es precioso- elogió acariciando la falda -¿Organza?- cuestiono ante el tacto de tejido

-Voile de seda- respondió Chang, encediendó las luces para que ellas pudiesen apreciarlo en todo su esplendor -Bien señora Weasley, ¿usted que opina?¿he pasado la prueba de fuego?- ambas se voltéaron hacía Molly cuando ésta no contestó, la mujer tenía los ojos adnegados en lagrimas y se tapaba la boca con las manos

-mamá, por favor- pidió Ginny conmovida

-Cariño es precioso...- la voz se le quebró -lo siento, no puedo evitarlo... es... es imaginarte con él puesto y...- se le escapó un sollozo -perdón es que...-

-deberías medirtelo Ginny- dijo Cho necesito ver si hay que hacerle algún ajuste...- la pelirroja asintió- necesitas ayuda o prefieres algo de intimidad-

-la intimidad estaría bien- cedió Ginevra

-estaremos fuera entonces...- concedió Cho -Señora Weasley ¿quiere acompañarme? Puedo ofrecerle alguna cosa, que descortes de mi parte Ginny, quieres agua, té, café, un refrescó tal vez-

-agua para mi, gracias, mamá-

-un té querida-

-avisame cuando estes lista- pidió la morena, saliendo de la habitación junto a Molly, para asi dejar a Ginny a solas.

-lamento la escena- dijo la señora Weasley encuanto salierón de la habitación -es... me parece estarla viendo aun con sus vestidos de princesa y las coletas y ahora...- el nivel de las aguas volvía subir a si que Molly se calló

-no tiene que disculparse señora Weasley, es perfectamente normal sentirse asi, los hijos no lo apreciamos hasta que estamos del otro lado...-

-eso es cierto- afirmó Molly mientras recibía el té que Chang le entregaba -gracias...-

-no hay de qué y bien aun no me ha dicho ¿He pasado la prueba?

-Oh, querida sin lugar a dudas, mi niña parecerá una princesa ese día

-por favor, no le diga eso o me mandará a repetirlo...- Molly se rió

-Cho...- les interrumpió Ginny -estoy lista...- la oriental miró a Molly para insuflarle animos

-bien aquí vamos- dijo mientras cogia dos botellines de agua de la mesa de café y volvía junto a Molly a la habitación; la pelirroja estaba de pie en mitad de la estancia, levantando con las manos la falda del vestido que arrastraba por el suelo, el pelo se lo había recogido en una especie de moño pero aun así, algunos mechones se despergigaban por su cara y otros por el cuello

-Preciosa- elogió Molly intentando contener las lagrimas de nuevo -¿Pero no está un poco largo?- inquirió voltéando hacía Cho

-Eh no, eso se resuelve justo así- Chang fue hasta una de las estantería y cogió una caja de alli -le pedí a un colega que hicera éstos, espero que no te importe- dijo mientras sacaba las sandalias de la caja, blancas indiscutiblemente, eran bastante sencilla de atarse al tobillo con un fino lazo, pero lo que las hacía especiale era el aplique en el empeine dos eslabones en color plata entrelazados el de arriba más pequeño que el de abajo y en la línea que marca el comienzó de los dedos se encuentran con otra fina tira de cuero blanco y el tacón, oh por amor a Dios el fino tacón plateado a juego con los apliques, le daba la altura necesaria para que el vestido le cubriese los pies sin llegar a arrastrarse

-las amo- exclamó Ginny cuando Cho se las entregó -puedes conseguirmelas en todos los colores- pidió mientras se las ponía sentada en una de las butacas - la morena se rió al mismo tiempo en el que la pelirroja volvía ponerse en pie y se paraba frente al espejo de cuerpo entero -lo amo, Cho, amo este vestido...-

-Yo creo que le falta algo- dijo la oriental para a sí mientras la miraba

-algo como ¿Qué?- inquirió Gin posándo frente al espejo

-algo aquí- señaló ella poniendo sus manos, en la cintura bajo el pecho del vestido -ya sabes para marcar la división entre el bustier y la falda- Cho pasó la mirada alrededor entre los materiales que solía guardar allí, hasta que encontó un trozó rectangular de organza en un fino tono verde azulado la cogió y lo retorció entre las manos antes de volver hasta donde estaba la pelirroja -ven, levanta los brazos- pidió ella, para poder pasar la tela por debajo del busto y la ató con un lazó en la espalda dejandó las puntas libres para que colgarán, la suerte estaba de su parte la cinta caía junto a los volantes de la falda hasta el final del vestido -¿no querías algo de color?- cuestionó Chang alejándose para mirar el conjunto de nuevo

-me gusta- aceptó Molly; Gin volteó para ver la parte de atrás

-queda bien, además es del mismo tono que el vestido de Luna y Hermione ¿no?- contestó satisfecha

-entonces es un hecho, se queda- los alfileres comenzarón a revolotear fijando la organza en su lugar -tendré que hacer un par de ajustes, pero lo tendrás a tiempo, lo juro, si tú no puedes darte el viaje puedo enviartelo por correo.-

-no, será mejor no arriesgarnos; Luna y Hermione aun tinene que venir a por sus trajes, vendré con ellas-

-vale, estará listo- Chang desanudó la organza y bajo la cremallera, asi que Gin tuvo que sostener el vestido con las manos

-Chang- llamó -gracias, es justo como lo había soñado...

-No te pongas sentimental Weasley, sólo profesional ¿lo recuerdas?- Ginny asintió con una sonrisa

-me preguntaba si tenías algún plan para el día veintiocho...- Chang frunció el ceño

-no, creo que no...- contestó estrañada -¿Por qué la pregunta?

-mamá podrías- no tuvó que terminar la frase Molly ya rebuscaba entre su bolso hasta que sacó una fina caja de cristal con rebordes plateados y el sello de las familias Weasley y Potter entrelazados en la tapa, la matriarca de la familia se la tendió a Chang, la oriental miró hacía Ginny...

-se que es un poco tarde, pero me gustaría que estuviras allí, bueno que estuvieráis, si quieres traer a tu marido no habrá problema con ello- Cho sonrió y destapó la cajita. era algo delicado, al abrirlo, se expandió por la habitación el olor de narcisos, no me olvides, rosas, más propio de un jardín que de un sitió tan cerrado, como salidos de la nada la melodía de una canción romántica, adornada con los versos de un poeta acompañaban a la fragancia:

"Dos rojas lenguas de fuego

Que a un mismo tronco enlazan

Se aproximan y al besarse

Forman una sola llama

Dos notas que del laúd

A un tiempo la mano arranca,

Y en el espacio se encuentran

Y armoniosas se abrazan

Dos olas que vienen juntas

Al morir sobre una playa

Y que al romper se coronan

Con un penacho de plata.

Dos jirones de vapor

Que del lago se levantan,

Y al reunirse en el cielo

Forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan

Dos besos que aun tiempo estallan,

Dos ecos que se confunden,

Esas son nuestras dos almas"

Y porque queremos seguir siendo uno, es que hemos decidido casarnos el próximo 28, de junio, rodeados del calor de nuestros familiares y amigos; para hacer ese día aun más especial contamos con vuestra asistencia.

Harry y Ginny

-estaré allí- concedió Chan de inmediato -gracias.- Ginny asintió con una sonrisa y fue a cambiarse....

-Eso fue un gesto muy bonito- felicitó Molly al rató cuando bajaban por el Soho -y bastante maduro de tu parte

-Lo sé- confesó la pelirroja -no tengó porque sentirme amenazada, Harry hizo su elección hace mucho, yo hice la mía y ella obviamente hizo la suya, además Cho se ha portado de maravilla todos estos meses... y con respecto al vestido ¿Sigues pensando que no he hecho bien en salirme de lo convencional?-

-sigo creyendo que te verías preciosa con un velo- Ginny no tuvó tiempo a refutar el argumento puesto que su madre continuó inmediatamente -pero aun así tengo la certeza de que eres la novia más bonita que he visto en mi vida...- la pelirroja le regaló una sonrrisa -vamonos a casa- ordenó la matriarca -se hace tarde y aun no he hecho la cena para tu padre ¿te vienes a cenar?

-está bien- aceptó de inmediato -Harry no llegará temprano hoy


-(2) Levantaréis una estatua de Babbity y la pondréis encima de mi, en memoria de vuestra pobre lavandera y para que siempre recordéis vuestra estupidez- leyó George imitando la voz chillona y tembloroza de una vieja, provocando la risa de Karl.

-el rey accedió sin vacilar-continuó el pelirrojo recuperando su tono normal de voz-asi que prometió encontrar al escultor más importante del reino para que erigiera una estatua de oro macizo. Acontinuación, el avergonzado rey y todos los cortesanos volvieron al palacio, y dejaron a la cepa riendo a carcajadas.

*Cuando los jardines quedaron desiertos, de un agujero que había entre las raíces de la cepa salió un robusto y bigotudo conejo con una varita mágica entre los dientes. Babbity abandonó los jardines dando brincos y se marchó muy lejos; y allí, sobre la cepa, fue colocada una estatua de oro de una lavandrea, y en ese reino nunca volvieron a perseguir a ningún mago ni a ninguna bruja-*terminó el hombre mientras cerraba el libro; los cuentos de Beedle el bardo.

-Otro más- suplicó Karl de inmediato -por favor papá

-no- se negó el pelirrojo -hicimos un trato, además campeón mañana hay que levántarse muy temprano, si queremos llegar al partido.

-sólo uno más, venga por favor- imploró el niño haciendo un mohin, George se mantuvó firme

-no, definitivamente no Wes- contestó levantándose de la cama, metió al señor Bunny entre las sabanas y les tapó a ambos con ellas, se agachó para besar a Karl en la frente -que tengas bonitos sueños, vale- el pequeño asintió

-no cierres la puerta- pidió mientras George apagaba las luces

-la dejaré entreabierta, además mamá y yo estamos al frente

-está bien- acordó el pequeño -buenas noches papi, te quiero.

-y yo a ti campeón- señaló el ojiverde saliendo de la habitación y cruzando el pacillo con dirección a la suya, agotador de verdad, realmente maravilloso, pero Karl podía llegar a ser extenuante, y tras abrir la puerta de su habitación encontró a otra persona cuya independencia llegaba a ser un dolor en... bueno en fin, Angelina estaba tumbada en la cama llevando aun la ropa con la que había llegado del trabajo e inclusó los zapatos; la única diferencia real era que no traía puesto el abrigo y que tenía el pelo recogido en un moño extrañó, George se frotó el entrecejo -trabajo- murmuró estaba rodeada por folios, carpetas, tenía el ordenador portatil abierto sobre la cama y las pruebas de colores se esparramaban por el lecho, él denegó había vuelto a traerse el trabajo a casa, que definitivamente era mejor opción que el que se quedará hasta las tantas e la oficina, pero ralemente ésto terminaría pasando factura estaba agotada, y más con lo del embarazó apenas y podía sostenerse en pie algunos días, pero sabia que era una soberana tontería ponerse a luchar contra la vena independiente de su mujer, eso era como pedirle a un olmo peras o algo por el estilo. Asi que tuvo que conformarse con cerrar el portatil y recoger los papeles que tenía desperdigados por allí y por aya; quitarle los zapatos con cuidado para no despertarla y después alzarla en brazos para meterla bajo las sabanas, pero fue inutil ella terminó por despertarse.

-vas a terminar haciendote daño en la espalda- murmuró en medio de un bostezo

-shhhhh- musitó él -duermete

-podías despertarme- recodó -puedo parecer una bola pero aun puedo caminar George la volvió a poner sobre la cama

-jajaja que graciosa, ángel- contestó él sarcastico -vuelvete a dormir necesitas descansar...

-no voy a discutir eso contigo, tienes razón-

-será que alguna vez no la tengo- señaló -Pero aun asi, no vas a tomarte un descanso ¿no es así?-

-sólo serán un par de semanas más y podré tomarme todo el tiempo que quiera, vale, inculoso te obligare a masajearme los pies a diario los tengo reventados, pero cariño; ésto- dijo señalando los papeles -es realmente importante para mi-

-a costa incluso de vuestra salud- le reprochó él, masajeándole uno de los hinchados pies, a lo que Angie cerró los ojos como respuesta

-he- se defendió ella abriendolos -no nos pondría en peligro, vale, no estoy haciendo ningun esfuerzo y cumplo todas las indicaciones de Alice, estaremos bien...-

-aun así, me sentiría mucho más tranquilo si te quedases en casa, si dejase que cuidara de ti...- Angelina se rió

-hey, permito que cuides de mi; además si lo que querías era una mujercita de esa que se queda en casa y tiene la cena preparada cuando vuelves, te equivocaste en demasía al casarte conmigo- Angie volvió a cerrar los ojos y gimió como respuesta a lo que él estaba haciendo con las manos -oh si justo allí, dios te he dicho que tienes manos mágicas- George se sonrió

-algo de eso he oido, aunque ciertamente puedo hacer otras cosas mucho más exitantes con ellas.-

-¿hablas en serió?- cuestionó la morena abriendo los ojos, con la invitación reflejada en ellos

-absolutamente- contestó él inclinándose para besarla

-¡hay!- Angielina interrumpió el beso con un quejido, asi que George se apartó abruptamente

-¿Estás bien?- inquirió bastante preocupado; Angie se acariciaba el vientre mientras intentaba recuperar la respiración...

-si- contestó aun con el malestar reflejado en la cara -es tu hijo, parece ser un forofo del futbol en lugar del quidditch- George la seguía mirando levemente aterrorizado, asi que Angelina le tomó de las manos -mira siente- le pidió, apartando la blanca camisa almidonada de su abultado vientre y guiándole las manos al lugar en el cual el bebe pateaba con fuerza, George se quedó maravillado durante unos minutos antes de comezar a acariciale la barriga con cuidado

-shhhh, hey campeón- murmuró -vamos tomate un descanzó cariño, le estás haciendo daño a tu madre- Angelina se rió, pero el bebe pareció comprenderle porque se quedó quieto casi al instante, George la miró preocupado -ya no se mueve...-

-es extraño, pero parece que por fin hay alguien en está familia que sigue tus indicaciones- él asintió colocando la cabeza ladeada sobre la barriga para escuchar los latidos, sin dejar de acariciarla

-bueno alabado sea Merlín- musitó -era justo ¿no crees?-

-por supuesto- aseguró ella enredandó sus dedos en el cabello de color de fuego de él. -George...- llamó

-mmmm-

-te he dicho esta noche que te amo.- preguntó la morena

-no, pero siempre es bueno oirlo- respondió él en voz baja

-entonces, Te Amo-


-He, perdone creo que tiene ocupado mi puesto- Luna recogió su bolso y lo puso bajo el asiento que tenía al frente del suyo, la voz se le hizo familiar asi que se obligó a mirar al hombre que le había hablado, revoleó los ojos, en definitiva ésta no era precisamente su semana de suerte.

-Scarmander- saludó ella

-Lovegood- contestó él -te hacía en Inglaterra desde hace un par de días...-

-no es que te importe- refutó ella -pero decidí quedarme en Rió (3) unos días, necesitaba hacer unas cuantas compras- Scarmander la miró más detenidamente, no se había percatado de que lleva el pelo mucho más corto de lo abitual, los mechones caían justo en la línea de la mandibula, además iba vestida perfectamente a lo muggle, pantalones vaqueros de corte sesentero y una top holgado de estampado floral de tela semitransparente, bajo el cual llevaba una top de tirantes más ceñido -y si te soy sincera pensé que sería la única bruja en este avión...-

-Porque, estabas planeando secuestralo o algo por el estilo- Luna soltó una risita, mientras Scarmander se sentaba a su lado -y antes que lo preguntes, yo odio los trasladores, asi que prefiero pasarme catorce horas montado en este aparato que podría caerse en cualquier momento a sufrir el tirón por el ombligo y sentir que te comprimen durante cuarenta segundos ¿Cual es tu excusa?-

-intento retrasar mi vuelta a casa lo más que pueda- contestó ella con sinceridad -y si no te importa, no tengó intención alguna de ser sociable...- añdió abriendo una revista pasando las hojas sin ningún orden o concierto

-Puedo preguntar algo- Luna bufó

-Puedes tratar, no quiere decir que conteste o que vaya a decir la verdad- señaló sin apartar la vista de la publicación que leía

-me arriesgaré- respondió él hablando en bajo -si no quieres volver ¿por qué lo haces?- no supó exactamente que o quien la llevaba a contar esto pero respondió con aquella sinceridad innata en ella

-alguien me dijo una vez que para sanar hay que enfrentarse a los miedos y a los fantasmas personales; hace cuatro meses cuando me fui de casa, me fui huyendo de ellos y si quiero dejarlo atrás y comenzar de nuevo debo ser capaz de enfrentarlo- el la miró un momento antes de contestar

-supongó que tienes razón-

-también vuelvo porque es la boda de mis tres mejores amigos- Ralff frunció el ceño -no se casan entre ellos- explicó -bueno dos de ellos si que lo hacen y el otro se casa por su cuenta, soy la dama de honor en la primera y el padrino de la segunda.

-la madrina- corrigió el hombre con el pelo color arena

-el padrino...- dijo Luna de nuevo -él es mi mejor amigo asi que voy a estar de pie a su lado en el altar, vestida de saco y corbata...- Scarmander se rió con ganas, atrayendo la atención de la rubia, era la primera vez que le escuchaba reir de verdad, al menos con ella

-perdonen- la azafata les interrumpió -estamos a punto de despegar, les apetece beber algo a usted o a su esposa...-

-él no es...- Luna se detuvó a mitad de la frase -yo quiero un té helado si tienes y tú-

-agua, por favor...-

-enseguida- la azafata le tendió su bebida a cada uno y continuó bajando por el pasillo de primera clase, en dirección a la turista.

-y bien Scarmander...

-Ralff- pidió él -acaban de casarnos, puedes tutearme...-

-esta bien Ralff ¿a que vienes tú a Inglaterra?- el hombre suspiró -lamento ser indiscreta...-

-no, no te preocupes, Vuelvo por asuntos familiares, un compromiso inneludible- Luna le miró esperando que continuara -mis padres cumplen cincuenta años de matrimonio y debo asistir a la reunión familiar y como colofón, mi hija cumple años en un par de días...-

-Esperanza- dijo Luna -¿se llama asi no?- inquirió ante la cara de estrañesa de él

-Itciar te ha hablado de ella- quiso saber el hombre

-si, es su tema favorito

-que me vas a decir- dijo él en voz tan baja que Luna no podía estar segura de si de verdad había hablado -el caso es que cumple siete años y Ceres, mi hermana- explicó -ha prometido traerla al campamento a no ser que yo esté en la fiesta el día diez y ocho, es decir mañana...-

mmmm ¿Tienes una foto?- preguntó la rubia después de un rato de silencio

-antigua- contestó él mientras rebuscaba en su cartera -tenía tres años cuando la hicieron- explicó mientras se la entregaba, Luna la miro estaciada, la niña tenía la cara redonda, conservando mucha de las faciones propias de un bebe, los ojos del color de la melaza enormes, acompañados por unas tupidas pestañas negras y el pelo lacio le caia hasta los hombros y los rayos del sol le robaban destellos de color caoba, la pequeña movia la cabeza de un lado a otro como si estuviera a punto de empezar una pataleta

-es preciosa- elogió Luna -se parece a ti...-

-en realidad se parece a su madre- confesó Ralff

-¿Cómo era ella?- inquirió Luna con genuino interes -Lo pregunto porque no he visto una sola foto de ella, ni en tu despacho, ni en lo de Cia...-

-no me gusta hablar de ella- la constentación de R fue fría y distante, el buen royo se había acabado

-lo lamento, no quise ser imprudente yo...-

-no importa Lovegood...- ella se quedó en silencio sin saber que decir o hacer mientras Ralff se sumergía en la lectura de un grueso libro sobre el estudio de los Blibbering Humdinger. Luna volvió a abrir la revista que había estado leyendo hasta hace un rato maldiciéndose por su bocota, no supo el momento exacto pero terminó durmiendo profundamente, puesto que Ralff la despertó unas cuantas horas más tarde.

-Lovegood- Luna bostezó y se rasco la cabeza

-¿Que hora es?- inquirió

-hora de la cena- respondió Ralff; Luna miró por la ventanilla, estaba bastante oscuro, asi que las luces en el avión habían sido encendidas -no sabía que querías asi que te pedí pollo, a todo el mundo le gusta el pollo - la rubia hizo un mohin

-a mi no- refutó -soy vegetariana Scarmander, no comó nada que haya caminado por la tierra...-

-Haces excepciones en cuanto al pescado- preguntó él mientras le tendía su propia bandeja

-Si lo has pedido será por que querías comerlo, no te preocupes, lo cambiare por un menú vegetariano con la azafata- dijo llamando al timbre; la chica que había pasado en la tarde con el carrito de las bebidas se les acercó

-algún problema..-

-si, puedes cambiarmelo por un menú vegetariano- pidió tendiéndole su bandeja a la azafata

-lo lamento señora, pero acabamos de dar el último menú vegetariano

-pescado entonces- pidió Lovegood

-tampoco nos queda Nilasing na hipon- dijo señalando la bandeja que R tenía en las manos -sólo puedo ofrecerle carne o pollo...-

-Genial, no como nignuna de las dos, supongo que puedo sobrevivir sin comer hasta que aterrisemos...-

-no seas tonta Luna, coge mi bandeja...- la rubia iba a negarse pero el sonido que se escapó de su estomago cerro el trato antes que ella

-esta bien, pero debo un cena descente en un japones de verdad, conozco un sitió en Londres en el que se come el mejor Sushi que habrás probado en tu vida-

-eso está hecho...-

-¿Cuanto queda para el aterrizaje?- cuestionó ella antes de empezar a comer

-llevamos cinco horas de vuelo, has los calculos- Luna gimió -¿Que ocurre?-

-que ya no puedo dormir más creeme ha sido suficiente por hoy...-

-hombre tú por lo menos has pegado ojo a mi se me hace imposible dormir montado en estos aparatos, me siento atrapado...-

-eres clautrofóbico- afirmó la rubia

-un poco-

-y aun así prefieres esta tortura de catorce horas a un par de segundos en un traslador...-

-Los seres humanos elegímos entre esperiencias traumáticas la que más placentera nos resulte...-

-eso es psicología barata pura y dura- contestó ella -y como ambos vamos a desvelarnos será mejor que tengas una buena conversación...-

-haré lo que pueda- concedió él -ahora come- pidió, puesto Luna estaba jugueteando con el tenedor y su comida

-Esto está muy bueno- señaló -¿estás seguro de que no quieres probarlo?

-creo que sobreviviré con el pollo...- le respondió

-como prefieras- accedió ella concentrándose en su comida por un rato


Harry bostezó con fuerza, tentado a caer dormido sobre el escritorio en cualquier momento, cuanto llevaba fuera de casa doce, diez y ocho horas, y ¿sin dormir? bastante más eso seguro; era en momentos como estos en los que se preguntaba porque narices no se buscaba un trabajo administrativo, de nueve a cinco como todos los demás.

-porque no está en tu naturaleza- repondió alguien por él, su compañero estaba repatigado en un sofá, con cuatro tazas de café delante suyo

-porque no te encargas de hacer tu trabajo en lugar de fisgar dentro de mi mente...- el hombre se rió

-no he hecho legilimancia, ni nada por el estilo; estabas hablando en voz alta- refutó -¿Cuanto llevas aquí? ¿desde la madrugada o algo así?-

-si, más o menos, desde la cinco de la mañana.

-y son que ¿las siete de la tarde?-cuestionó -deberías irte a casa Potter- le aconsejó; el moreno bostezó de nuevo y su acompañante le puso una taza de café sobre el escritorio, Harry se bajo la mitad de un solo trago

-que más quisiera, pero debo acabar con todo esto, lo prefiero asi a tener que volver mañana para terminarlo, le dije a Kingsley que os dejaría un informe detallado de todo lo que tengo, antes de marcharme, con la condición de que os olvidéis de mi cara y mi nombre hasta el otoño.

-por amor a dios el mejor auror de Inglaterra, fuera de su sitió de trabajo por más de tres meses, el cuerpo colapsará.

-jajajajajajaja- fingió Harry la risa -eres hilarante- murmuró el moreno, tomando otro sorbo de café

-has leido los periodicos de las últimas semana- Harry volteó a mirarle con cara de pocos amigos

-has visto mi mesa, no he tenido tiempo ni siquiera de darme una ducha decente...-

-si ya decía yo que algo aquí apestaba- bromeó el hombre -bueno para resumirte las noticias, Ginevra es el tema del momento, un verdadero bombazo informativo, inclusó te ha desplazado a ti ¿sabes?- Harry no contestó asi que él continuó con su reseña -he de decir que se veía preciosa con ese vestido- ¡huyyyyyyy , huyyyyyyy! Silbó haciendo la forma de un cuerpo con las manos

-es sintoma de deficit intelectual cuando comienzas a decir obviadades Marcus, no lo sabías- contestó Harry sin levantar la cabeza de lo que estaba leyendo.

-deja a Potter en paz- pidió otra voz desde la entrada del cubiculo -oye Harry, gracias por la invitación, dile a tus cuñados que los que no trabajemos esa noche estaremos allí.- Harry escuchó el sonido de un golpe y luego vio a Albert, sobarse la parte posterior de la cabeza

-¿Invitación a donde?- inquirió

-no leiste la parte en la que ponía ¡es una sorpresa, No se lo digáis a Harry!- cuestionó otro desde atrás

-chicos- les apresuró el ojiverde

-a tu despedida de soltero obvio- respondió una cuarta persona desde la puerta

-no habrá despedida de soltero- negó el ojiverde -nada de nada...-

-pues al parecer tus amigos tienen otros planes, nos pidieron incluso confirmar la asistencia y esta firmada por Ron Weasley.- Harry maldijo en voz baja -genial- el moreno se puso en pie y tomó su capa de viaje -Patrick- llamó a su ayudante (bueno en realiadad era un recluta en practicas que utilizaban como chico de los recados practicamente todos)

-si señor-

-encargate de esto- ordenó señalando los papeles sobre la mesa -voy a matar a Ronald antes de que me meta en un buen lió...-

-Le tienes miedo a tu prometida Harry- rió Marcus por lo bajo

-No, no es eso- negó el joven -lo que pasa es que tengo instinto de supervivencia- explicó el moreno mientras se colocaba la capa -un mago tenebroso te parece un inocente muñeco de felpa cuando Ginny está realmente enojada, os veo mañana chicos y Patrick sólo coloca los papeles vendré pronto y me encargaré del resto antes de hablar con Kingsley.

El ojiverde caminó por la planta del departamento de seguridad mágica, el sitió estaba practicamente vació excepto por los cuatro trabajadores del turno de noche y los de la limpieza claro, se detuvó enfrente de los ascensores esperando que alguno se detuviera frente en esa planta, cuando las puertas de el ascensor se abrieron Kingsley estaba dentro

-hola Harry- saludó el ministro de mágia -¿Que tal va ese informe?

-Estará sobre tu mesa mañana por la mañana, no te preocupes...-

-nunca lo hago muchacho, tomate tu tiempo, no tengo prisa

-es precisamente tiempo lo que no tengó- contestó el pelinegro mirando su reloj, repetidas veces mientras golpeaba el suelo con el pie.

-que te trae tan nervioso, a donde vas...-

-a matar a Ron Weasley...-

-a pesar de todo te has enterado- eso sonó como una afirmación no como una pregunta

-¿Tú también?- cuestionó intrigado

-bueno he recibido la invitación esta tarde, George me especificaba NO SE LO DIGAS A HARRY-

-Genial, George está incluido en esto...-

-Hey, no seas neurótico, será una inocente reunión entre amigos un par de cervezas y si mucho un Wiskey de fuego...- Harry miró a Kingsley como si de repente le estuviese creciendo un tercer brazo en medio de la frente

-Kingsley, nada, absolutamente nada en lo que este metido George Weasley o Lee Jordan puede considerarse inofensivo, además quiero mucho mis extremidades como para arriesgarlas frente a Ginny...-

-vamos no seas exagerado muchacho, Ginevra es totalmente inofensiva

-si, bueno yo no estoy tan seguro de eso- Kingsley rió con ganas -además ella y yo fuimos bastante explicitos en esto no habría despedida de solteros...-

-exagerado Harry, estás exagerando y convirtiendote en un neurótico de primera- el ascensor se detuvó y Harry se precipito hasta el atrió para poder desparecerse -Tomate las cosas con calma Harry, ese informe puede esperar hasta mañana en la tarde...- señaló el hombre saliendo del ascensor bastante más tranquilo que el ojiverde

-si, vale...- te veré mañana

Harry se apareció directamente en la entrada de la casa de Ron y Hermione, llamó al timbre; no tuvó que esperar mucho para que alguién abriese la puerta, la castaña vestía con un jersey maltrecho y los pantalones del pijama de tela escocesa, llevaba el pelo en un moño desarreglado y las gafas de lectura puesta -está Ron...-

-Hola Hermione ¿Que tal estás?- ironizó ella -oh si Harry estoy bien gracias, el trabajo agobiante pero...-

-vale lo siento- se excusó él, abrazándola y besándole la mejilla -ahora dime está Ron

-Si, pasa; Harry ¿ocurre algo?- cuestionó estrañada

-si voy a dejarte viuda antes de que te cases si quiera...

-¿Debo preocuparme?- contestó la castaña apartándose

-¿donde está?- respondió él con otra pregunta

-en la cocina- señaló Hermione

-Weasley...- Ronald sacó la cabeza por la puerta de la cocina estrañado

-Hey hermano ¿que es lo que pasa?- inquirió al ver la cara de Harry

-eso mismo quisiera saber yo ¿En que narices estabas pensando en organizar lo que sea que estes organizando a mis espaldas y con la ayuda de George y por extensión de Leee?

-A caso no saben los de tu trabajo lo que es mantener un secreto- bufo el ojiazul -se supone que son aurores no está la discreción entre sus magnificas cualidades

-no te salgas del tema Weasley

-Oh, vamos Harry relajate...- el moreno enarcó una seja -entre los deberes como padrinos; Neville y yo tenemos la obligación de darte una última noche como soltero a lo bestia, además no nos hemos salido de las reglas básicas de una despedida de solteron muggle totalmente tradicional

-es esa parte precisamente la que me preocupa...- respondió él -no fuí lo suficientemente claro con vosotros, cuando os dije que Ginny y yo habíamos acordado no tener despedidas de solteros...-

-entonces mi hermanita se está saltando todas las reglas porque Hermione está organizando la suya...- La castastaña entrecerro los ojos, hasta convertirlos en rendijas

-¿Eso es cierto?- cuestionó Harry voltéando hacia Hermione

-bueno ella dijo que no tendríais despedidas de solteros propiamente dichas- contestó la ojimiel -pero me dió carta blanca para prepar una tarde de chicas, ya sabes, tomaremos el té y le entregaremos regalos, nada fuera de lo normal...

-ves, es exáctamente lo que haremos nosotros, sólo que cambiaremos el té por un par de cervezas, una reunión intima entre amigos...

-has invitado a medio cuartel de aurores...- le recordó

-bueno tal vez no sea tan intimo...-

-y a Kingsley también

-si y también estará presente mi padre...- señaló Ron -y Hagrid y un par de colegas más- Harry desencajó la mandibula -tranquilizate hermano, te daré la lista de invitados vale, pero relajate George, Neville y yo lo tenemos todo bajo control...-

-de Neville, puedo fiarme, tiene sentido de la mesura- señaló el ojiverde -George y tú por el contrariooooooooooo- bostezó -sois otra cosa

-Eso ha sido ofensivo- refutó el pelirrojo -y no te ofendas hermano, pero tienes un aspecto espantoso ¿Quieres un café?-

-no- contestó Herms por él -Harry lo que necesita es dormir como dios manda y un café no va ayudarle ahora; Ginny y tú caeréis enfermos antes de la boda si seguís con este ritmo, estáis agotados...

-me gustaría que tratases de conveser a tu amiga de eso...-

-y a ti ¿quien te convence?- quiso saber Hermione

-sólo serán un par de días más y tendré todo el verano para tomarme las cosas con calma...

-Bueno es precisamente eso lo que dice Ginny todos los días- le recordó la castaña

-Son tal para cual- aseguró Ron con una sonrisa poniéndose junto a Hermione -vete a casa Harry, dormir te hará bien...-

-mirár voy a haceros caso por una vez en mi vida, os veo en la cena de mañana...- se despidió

-el caldero chorreante a las seis- estarémos por allí- señaló

-Herms...

-me encargaré de que no se exceda te lo prometo...- Harry asintió y desapereció en el umbral de la puerta tal y como había hecho hace menos de media hora, la noche cerrada se reflejaba en los ventanales de su casa cuando aparecio en el salón de la misma

-amo- la chillona voz de Kreacher a sus espaldas le sobresaltó

-Kreach- reprendió Harry -no vuelvas a hacer eso- pidió el ojiverde, el elfo hizo una profunda reverencia

-lo lamento- se excusó Kreacher no volverá hacerlo- Harry no estaba muy seguro de eso, lo hacía siempre -el amo desea algo de cenar

-no Kreacher, me he comido un sandwich hace un rato, sóloooooooooo- un nuevo bostezo -voy a subir a dormir-Kreacher le quitó la capa de entre las manos -Está Ginny en casa...-

-la amita llegó hace un buen rato del entrenamiento de la tarde, dijo que estaba cansada y que quería dormir un rato...

-bien, gracias Kreacher...- el pelinegro comenzó a subir las escaleras arrastrando los pies, hasta que llegó a su recamara, las luces de la habitación principal estaban apagadas, pero esta se iluminaba por la luz de la luna que se filtraba entre las cortinas de gaza y por la luz que salía desde el baño

-Hola amor- saludó la pelirroja desde el lavabo

-Hola- constetó él

-¿que ocurre?- cuestionó ella, parada en la puerta del servicio

-estoy agotado- contestó Harry recostado sobre la cama de mala manera

-mmmm, pobrecito mió- dijo ella mientras se acercaba -mucho trabajo hoy...-

-más que todo papeleo, pero parece el cuento de nunca acabar...- Ginny quien había llegado hasta los pies de la cama, le quito los zapatos dejándolos caer en el suelo y subió a la cama hasta ponerse ahorcajdas encima de él

-¿Puedo hacer algo por ti?- inquirió con una sonrisita traviesa

-me gusta lo que estas haciendo- respondió él, mientras ella le desabrochaba la camisa con una mano y con la otra hacía circulos sobre la piel que iba dejando desnuda -¿como ha estado tu día?- cuestionó poniendo las manos en las caderas de ella

-igual que siempre, entrenarme sola es aburrido, pero....- se detuvó a mitad de la frase

-¿Que ocurre?- se extrañó él

-no te he dado la bienvenida a casa correctamente- dijo Ginny inclinándose para besarle de tal manera que su pelo quedo como una cortina al rededor de ambos y la túnica se abrió levemente por el pecho...

-me gusta... definitivamente me gusta- ella se rió mientras le besaba la mandibula -tenía que preguntarte

-podemos hablar luego- pidió ella

-tus deseos son ordenes preciosa- contestó él girando con ella para cambiar las poscisiones...

Un rato después cuando las olas de placer los abandono y ambos yacían en la cama abrazados, recuperando el ritmo normal de sus respiraciones y del latido de su corazón Harry jugueteaba con un mechon de pelo de ella llevandoselo a la nariz para embriagarse con la fragancia, amaría ese perfume hasta el ultimo día de su vida, Ginny soltó una risita

-¿qué?- preguntó extrañado

-me haces cosquillas- contestó ella dandole un beso en la comisura de los labios a lo que él respondió profundizando el momento -crei que estabas agotado

-este es un modo bastatante bueno de recuperar energías- señaló

-Harry- llamó ella -no querías preguntarme algo hace un rato, él se detuvó

-Hermione está organizando tu despedida de soltera- comentó con el ceño fruncido

-eso no es una pregunta, es una afirmación...

-¿Lo está haciendo?- cuestionó él

-tecnicamente si, aunque es una especie de Tea Party o algo por el estilo...-

-bien, porque George, Ron y Neville están organizando la mía...-

-¿Que están haciendo qué?-

-cuestión de equilibrio mi vida...- recordó Harry -además frente a tu fiesta del Té, nosotros tendrémos una fiesta de la cerveza

-me preguntó Potter, si estás seguro de querer casarte conmigo-

-¿Cómo es eso?-

-si dejas que George ponga sus manos en tu despedida de soltero...- comentó ella

-Hermione va a asegurarse de que no se les salga de las manos- Ginny volteó en la cama colocando la cabeza sobre la almohada -te has enfadado

-no...- contestó ella -sólo que no me siento comoda con lo de las strippers y esas cosas...

-no habrá Strippers, y si las hay cerraré los ojos o me meteré en el baño...

-no, no importa, disfruta porque será la última vez que se te permita mirar a una mujer que no sea yo quitarse la ropa...- Harry asintió -heee, por cierto he invitado a Cho y a su marido a la boda....- no contestó así que Ginny abrió los ojos para estudiar su expresión -te molesta- inquirió

-te molesta a ti...- ella negó -entonces por mi está bien, sólo quiero que ese día sea perfecto para tí valeeeeeee...-

lo sé- afirmó ella -ahora deberías dormir, tienes que levantarte pronto

-no quiero tengó otros planes...-

-No seas crió Potter, ahora duerme, tenemos todo el tiempo del mundo...- le recordó besándole brevemente

-todo el tiempo del mundo...- repitió él devolviéndole la caricia...

¡Toc, toc! A pesar del llamado, Neville no levantó la vista de las redaciones de herbología que corregía, era de esperarse semejante jaqueca, cada letra era aun más siniestra que la anterior; ¡toc, toc! Llamaron otra vez con más insistencia el castaño se extrañó, no había citado a ningun alumno, ni nada parecido.

-Adelante- dijo en voz más alta que un susurro

-Puedo pasar profesor Longboton...- inquirió Luna con una sonrisa, y caminando hacía su escritorio antes de que a él se le pasará la sorpresa, Neville se adelantó hasta la puerta y la abrazó con fuerza, como si no pudiera creer que era ella, se separó y la miró de arriba abajo antes de poder hablar

-¿Que haces aquí? ¿Cuando volviste?- cuestionó apartando una silla para que se sentará frente a su escritorio antes de sentarse a su lado.. -mirate moony estás fantastica...-ella le sonrió en agradecimiento

-que que hago aquí, acaso no puede venir un amigo a saludar a otro....-

-por supuesto...- contestó Neville sin dejar de mirarla

-y repecto a lo otro, llegue en la mañana

-saben los demás que estás aquí, se pondrán freneticos cuando te vean- baticinó, pero Luna le detuvó

-no, no lo saben y tú no vas a decirselo- la miró confundido -tengo un par de cosas que hacer antes de verlos a todos asi que me guardarás el secreto hasta esta noche iré a la cena en el caldero chorreante...-

-¿Cómo lo sabes?-

-se todo cuanto me intersa, amigo mió...- Nev le apretó las manos como si aun no pudiese creerlo

-pero mirá lo cambiada que estás- señaló observando su atuendo, siempre tan hippie, con pantalones de algodón y una camisa color magenta -y tú cabello, que le has hecho a tu cabello...- dijo acomodándole uno de los mechones cortos tras la oreja

-necesitaba un cambio-contestó ella sin perder la sonrisa, a diferencia de Neville

-¿Que tal estás?- inquirió el castaño frunciendo el ceño

-genial- no se lo creyó asi que Luna explicó -algunos días son peores que otros, pero voy tirando soy una luchadora nata ¿sabes?- el asintió

-estás segura de qué

-Oh Neville por favor...- le cortó -puedo engañar al resto del mundo pero vosotros me conocéis lo suficiente como para descubrime incluso antes de que habrá la boca, no voy a fingir que todo ha sido maravilloso en los últimos cuatro meses, pero no voy a morirme por ello...-

-está bien, bienvenida a casa cariño...-

-cuentame que se siente ser oficialemente Profesor de Hogwarts...-

-¿Quien te lo ha dicho?-

-Ginny me lo contó por carta, es marcharme y una gana la Quaffle de Oro, otro es ascendido, leí escuche la dicertación de Hanna sobre laMimbulus Mimbletonia en Toots, Brotes y Raícesestuvo fantastica...

-si eso es cierto...- el reloj cuco tras el escritorio de Neville comenzó a dar la hora...

-Nev, debo marchare ya- se excusó la rubia levantándase presurosa

-a que viene tanta prisa...- quiso saber el castaño

-compromisos Neville...- contestó ella misteriosa besándole en las mejillas -ha sido rico verte, hasta la noche...

-hasta la noche...- se despidió él viendo como se precipitaba por la puerta hacía la salida...

Caminó por los jardines del colegio a toda velocida llamando la atención de algunos de los alumnos que se había apostado a la sombra de los distintos árboles con la inteción de disfrutar del buen tiempo, cuando cruzó el limite antiaparición del colegio se apareció hasta el callejón de Hosmegade en el cual se encontraba Cabeza de Puerco, caundo entró Alberfoth Dumbledore le sonrió

-la misma mesa de siempre Luna...- preguntó -vendrán los chicos...

-sólo seremos dos hoy- respondió la rubia acercándose a la barra -y si no te importa preferiría algo más privado- añadió mirando hacia la demás clientela del lugar, la gente que frecuenta cabeza de puerco no pueden clasificarse como personas alegres y de buen corazón precisamente

-por supuesto, sigueme- pidió -¿que hacen tus amigos?- cuestionó -los únicos que vienen con frecuencia son los Weasley y el chico Longbotton

-no sé mucho que digamos, acabo de volver...-

-entonces era cierto que estabas fuera... haré pasar a Dean en cuanto llegue...-

-Alberforth-llamó Luna -no estoy citada con Dean- explicó -el hombre preguntará por mi en la barra, tú sólo has que llegue hasta aquí, y sé que no debo pedirterlo pero ni una palabra a nadie de esto por favor...- pidió inclinando la cabeza

-por supuesto- contestó el hombre -quieres algo para tomar o para comer...-

-un té de guardirraíz estaría bien, gracias- aceptó la rubia acomodándose en una de las sillas del reservado. Cuando Alberforth llegó con su té aproximadamente cinco minutos después anunció

-tu acompañante acaba de llegar- Luna se pusó en pie -gracias, un hombre de unos cuarenta años y de estatura media cruzó la puerta cuando Alberforth le dió paso -¿quiere tomar algo?- ofreció el tabernero, el recien llegado paseaba la mirada de uno a otro desconfiando del lugar o de su limpieza

-no...- negó a la vez que meneaba la cabeza de un lado a otro -gracias pero así estoy perfectamente

-Está bien, si me necesitas Luna- añadió el hombre antes de retirarse

-La señorita Lovegood ¿Supongo?- saludó el hombre acercándose hasta Luna, ella le estrechó la mano en un gesto de lo más profesional

-un placer conocerlo Señor Dingle, por favor tome asiento...- pidió Luna señalando una de las sillas el hombre se sentó aun cohibido ante la apariencia del reservado

-es un sitió un poco extraño- señaló ante la insistente mirada de Lovegood

-es un lugar seguro y tengo la certeza de que tranquilo para el asunto que nos ocupa- el hombre asintió -le ahorraré el disgusto de pasar mucho tiempo en este lugar llendo directo al grano- dijo la rubia antes de tomar un trago de té -hace poco menos de cuatro meses termine una relación de casi seis años, en determinado momento llegue a pensar que ese era el hombre de mi vida asi que hicimos una infinidad de planes a largo plazo, compramos algunos bienes e invertimos en algunas empresas mágicas y muggles, ya sabe para rentabilizar "nuestro futuro"- ironizó -lo que le estoy pidiendo es muy sencillo, no quiero nada, absolutamente nada que me ate al Señor Thomas, entiende a lo que me refiero...

-si por supuesto contestó el hombre

-bien, la cuestión se simplifica en que legalmente él y yo no somos nada más que la firma en un papel que nos vincula como copropietarios de un par de fincas y de unos cuantos bienes más, por mi puede quedarse con el departamento, no quiero un sikel referente a ese lugar, pero quiero devuelta mi dinero de las inverciones...- el hombre anotaba freneticamente en una agenda de cuero negro todo cuanto lo que decia Luna -estabamos construyendo una casa de campo, serca de la casa de mi padre en Ottery, el terreno es mió y lo quiero de vuelta, me da igual lo que tenga que hacer por él y viendolo bien también quiero todos los cuadros del departamento en Londres...

-¿Cuadros?- cuestionó el hombre intrigado

-el Señor Thomas, es un seudo artista...- contestó Luna

-si los cuadros los ha pintado él no creó

-él los pinto para una expocición, yo los compre con mi dinero, es bastante sencillo me pertenecen. Y también quiero poder ver a Romeo siempre que quiera, mientras esté en londres

-¿Romeo?- preguntó Dingle

-es nuestro perro... perdón es su perro... yo sólo me encargaba de cuidarlo cuando él no podía.-

-señorita Lovegood- llamó el hombre -perdone que me meta, pero este tipo de procesos sería mejor si se llevarán através de las leyes muggle o con alguien del departamento que conozca sobre sus leyes, tal vez le convendría entrevistarse con otro de mis colegas, como las señorita Granger...

-no quiero a mis amigos metidos en este asunto...- se negó ella -se que Hermione sería una apuesta segura, pero no necesito que ninguno se inmiscuya ¿está claro? Herms es muy profesional pero no sería parcial

-por supuesto- afirmó él -pero no cree que se podría llegar a un acuerdo verbal en lugar de inmiscluir a la justicia en todo este asunto...

-señor Dingle, voy a pagar muy bien por sus servicios, mi unico benefició será no tener que verle la cara a Dean Thomas, ni siquiera dirigirle la palabra a no ser que sea absolutamente necesarió. ¿nos entendemos ahora?-

perfectamente- Luna se levantó y dejo un par de Galeones sobre la mesa

-será un placer hacer negocios con usted- dijo volviendo a estrecharle la mano a su interlocutor -Alberforth se despidió mientras se acecaba a la barra

-tan rapido te marchas-

-he terminado y aun tengo cosas por hacer...

-¿Te veré pronto?- cuestionó el hombre

-Revolotearé por aquí antes de marcharme...- aseguró Luna dedicándole una sonrisa

La algarabía siempre era algo tradicional cuando se juntaban todos

-Alguien quiere más vino de elfo- preguntó uno de los chicos alzando la voz sobre el estridente ruido de los demás -Neville- llamó mirando hacia el castaño quien parecía encimismado mirando constantemente hacia la puerta.

-¿estás bien?- preguntó Hanna sentándose sobre las piernas del muchacho -pareces nervioso- señaló mientras le acariciaba el cabello

-estoy bien- contestó él

-Heeeee, Hanna ¿cuando se cena aquí?- preguntó Ron desde el otro lado de la mesa

-Oh, cayate Ronald- contestó Ginny adelantándose a la otra pelirroja

-¿que?- dijo Ron -acaso soy el único que tiene hambre...-

-Es que tú siempre tienes hambre roniekins- resaltó George sentando junto a Angelina.....

-en eso George tiene razón- tos los presentes en la habitación se quedaron perplejos

-AHHHHHHHHHHHHHHHHH- los chicos tuvieron que taparse los oidos mientras Ginny, Luna y Hermione se abrazaban -¿Cuando volviste? ¿Porqué no nos has avisado? Estás preciosa...-

-hey no la agobiéis...- pidió Neville sin moverse de su lugar, mientras los demás se arremolinaban en la puerta, la suseción de besos, abrazos y bienvenida a casa le pareció interminable

-estás preciosa...- elogió Ginny -si te encuentro por la calle no te habría reconocido

-bueno uno hace lo que se puede- repondió Luna presumida -Jugadora del año, he tenido que marcharme para que lo consiguieras...- Ginny revoleó los ojos -Hola de nuevo Nev...

-¿Tú lo sabías?- preguntaron todos a una sola voz...

-sólo por que me aparecí en Hogwarst, esta tarde...-

-¿Terminaste con tus asuntos?- quisó saber el castaño mientras volvían a la mesa

-a penas y comienzan- fue la constentación de Luna sentándose entre Ginny y Neville

-¿Que asuntos?- inquirió la pelirroja curiosa

-Venga, por favor estamos aquí para celebrar, ponerme al día de todo cuanto me he perdido...- pidió Luna obviando la pregunta de su amiga, la algarabía estalló de nuevo, todos hablaban a la vez y la cacofonía hacía imposible entender lo que trataban de decirse unos a otros, pero estaba de vuelta en casa, estaba de vuelta a su vida y aunque todo lo demás etuviera de cabeza... ella tenía a personas que la querían a su lado e iba seguir siendo así durante mucho, mucho tiempo estaba segura de eso.