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Historia 32063 — capítulo 3
-Adios Michael -mi voz hubiera sonado mejor de ser seca, pero no era así; Era todo lo contrario: Estaba ahogada en el odio que irradiaba hacia mi supuesto novio. -¿Por qué me odias tanto? -su vos tenía un aire divertido. -¿Por qué te odio tanto?, ¿Por qué te odio tanto? -ahora mi voz sonaba casi histérica- ¡tal vez sea por tu cara de idiota musculoso! -eso me halaga -dijo casi riendose de que yo no pudiera hacer nada -ERES UN IDIOTA. -pues ven y ódiame más y eternamente -dijo al tiempo que me alzaba en sus brazos de boxeador y me obligaba a besarlo. "Puaj. Que asco, que repulsivo" pensé mientras intentaba rechazar esos gruesos labios. empecé a patalear en el aire, Odiaba a Michael. Lo odiaba. NO pensé mucho pero de repente solo sentí que mi pie golpeo… algo y luego que fui arrojada al suelo con muchísima fuerza, doblandome el tobillo al caer. -Eres el ser más repugnante sobre la faz de la tierra -dije con voz quebrada y me aleje cojeando y conteniendo el llanto. El tren empezó a andar segundos después de que yo subiera y me resguardara en un compartimiento vacío. -¡CAROLINE BRIDGET SWAN!, TE ARREPENTIRÁS, VAS A SER MÍA, TE GUSTE O NO. ALGUN DÍA SERÁS CONOCIDA COMO CAROLINE BRIDGET JASO. YA VERÁS… -jamás -dije al aire acogedor- no voy a llorar, jamás. Y entonces no supe nada más. Y soñé, no con mi amado hogwarts ni con lo que este implicaba, sino con la vida fuera de mi hogar. <<Los swan, quienes me habían adoptado por un capricho de los hijos mayores -los únicos de aquel entonces-, no eran precisamente el modelo de hogar. La mayor se llamaba Elizabeth, tenía 19 años y era una excelente alumna, actualmente estaba en el extranjero, estudiando en una muy prestigiosa y costosa universidad; El que la seguía, Jonathan, tenía 17 años y era casi apuesto, casi, por el hecho de que era un cabeza hueca que hacia todo por complacer a sus padres; luego estaba yo, la adoptada, la oveja negra, con mis 15 años y mi condición de bruja; luego estaba Nicole, de 13 años, la más popular de su escuela y la colonia, excelente porrista y también físicamente agraciada; y el rey de la casa: Maurice, de 11 años.>> <<Siempre a la sombra, ahí me encontraba a salvo, siempre a salvo. Nunca intenté brillar después de que mis "hermanos" me humillaran frente a toda la escuela, "una triste existencia, vivir fingiendo la muerte", pensaba amargamente>> Y el sueño cambió. <<Estaba en la facultad con Jonathan y Michael, no me agradaba la compañía de ninguno, buscaba a alguien pero ¿A quién?. Los brazos de mi supuesto novio casi me estrangulaban de la fuerza con que me apretaban. Intenté liberarme de aquellos morenos brazos y vi, con horror, que llevaba una sortija matrimonial… …y finalmente lo encontré.>> <<El estaba allí, con una sonrisa triste en sus preciosos labios. Una serpiente de color verde se acomodaba cómodamente sobre sus hombros. Tom Ryddle. Se le veía mayor y muy demacrado, pero estaba más apuesto que nunca. Pese a estar en los brazos de un hombre muy fuerte, me sentí casi tranquila al ver los ojos de Ryddle, que aunque destellaban con una luz rojiza, eran los mismos del muchacho con el que discutí en mi primer viaje en el expreso de hogwarts.>> -¿Swan? -la voz del joven de ojos grises me despertó -¿eh? -apenas yo misma oí mi confundida voz -Vaya, que alivio. -¿Qué quieres Ryddle? -Dije con todo el desprecio que fui capaz. -En primera, cerciorarme de que aún estés viva. En segunda, decirte que debes ir al compartimiento de prefectos. Y en tercera, preguntarte si estás bien -Bien, te contestaré con preguntas. Primera ¿Por qué no habría de estar viva? Segunda ¿Por qué no enviaron a Mark para buscarme? Y Tercera ¿Qué te importa a ti cómo estoy yo? -Bueno, supongo que deberé responder. A lo primero, Ese tipo te tiró con una fuerza descomunal. Segundo, no lo enviaron porque yo me ofrecí a buscarte. Y tercero, me preocupas más de lo que crees -hizo una pausa y me miró a los ojos-. ¿Quieres secarte las lágrimas? -gracias Ryddle -dije tomando el pañuelo que él me ofrecía-. No merecías que te hablara así, es sólo que estoy… confundida. -¿quieres hablar? -¿no deberíamos ir al compartimiento de prefectos? -no creo que les importe que me ausente durante otra hora. -¿¡Otra hora!? -bueno, ¿no creerás que llevo cinco minutos aquí o si? -Sinceramente eso esperaba -dije sonrojándome. -eres tan linda cuando te sonrojas -dijo ryddle con embeleso. -Este… Debemos ir con los prefectos -dije en un intento de decidirme a odiar a ese Slytherin. -como desees. "Maldito Ryddle", pensé. ¿Es que el debía ser tan… perfecto? No. ¿En qué estaba pensando yo? ¿Ryddle perfecto? Bueno. Era más decente que los demás slytherin, pero ¿y eso qué? -a propósito -dijo casi con burla cuando llegamos al dichoso compartimiento- no sabía que soñaras conmigo "tom, tom. No me dejes tom." jajaja. -Eso quisieras -dije saliendo de mi ensueño y tan altiva como me fue posible- por si no lo sabes hay millones de toms en el mundo, uno de los cuales es de mi propia casa -añadí señalando el escudo del león en mi pecho. -Tu te lo buscaste, swan -ahora no había burla en su voz, sino desprecio. ¿Ryddle perfecto? No. Para nada. Aparté su mano de la puerta para abrirla yo misma, y allí estaban: Mark, mi sonriente compañero; Maribel, la compañera de Ryddle y ,cabe destacar, mi eterna enemiga; También estaban Elliot y Corina, de Ravenclaw; y mis queridos amigos Hanna y Dorian, los dos más brillantes Hufflepuff de la generación. -¿Haz estado llorando, Swan? -dijo Maribel tal y como yo esperaba. -Si -dije con cansancio y una nota de desfío en mi voz- fue horrible saber que tendría que verte la cara otra vez, imagina que pesadillas. Mi sarcasmo fue excelentemente recibido por los prefectos de todas las casas, no oí que Ryddle se quejara aunque no me vitoreo como los otros. Motivo por el cual me sorprendió verle una sonrisita en el rostro cuando me senté junto a Mark. Charlamos un rato hasta que corina, muy amablemente Se ofreció a acompañar a cambiarme. Luego, poco tiempo quedo para regresar al compartimiento. -creo que el joven ryddle se muestra muy atento contigo. -Crees también que importa -respondí secamente. -El es atento, desde que subimos al tren se ofreció para buscarte y acompañarte. -¿En serio? - Te lo juro. Aquella platica me distrajo lo suficiente de mis esfuerzos por odiar a Ryddle, por lo que apenas si me molestó el hecho de que fueramos en el mismo carruaje hacia el castillo, mi verdadero Hogar. ¡Hola de nuevo mi amado Hogwarts! ¡Hola de nuevo, magia mía!
Ok, cápitulo terminado. Pido que disculpen la tardanza pero no me había podido conectar y buen espero que ya pronto pueda subir otro. Esta es una historia en progreso ok.