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Historia 32142 — capítulo 1

1º Capítulo: A New Beginning

No sé porque Carlisle decidió tomar esta decisión, pero siempre hace lo correcto para nosotros. Rosalie y Emmet seguirían en Alaska, mientras que Carlisle, Esme, Alice, Jasper y yo viajaríamos a Londres por un tal Sirius Black, un viejo amigo de Carlisle.

- Cuéntanos la historia de Sirius Black.- dijo Jasper dirigiéndose a Carlisle.

- Bueno a todos los magos nos envían a un colegio de magia, a donde iréis vosotros también, y fue en primer año cuando lo conocí, a él, a James Potter y a Remus Lupin. El siempre había tenido graves problemas familiares, porque su familia son magos oscuros, su familia ha ''desterrado'' a varios parientes, por estar a favor de los muggles, por casar con algún muggle o con uno que los apoyara, por lo que cuando terminamos nuestros estudios, decidimos fugarnos de nuestras casas, Sirius porque no quería ser un mortífago mas ni un seguidor de Voldemort, el mago tenebroso del que os he hablado a veces, Remus por ser un hombre lobo, James porque no quería dejarnos solos y yo por ser un vampiro, y también nos acompañaron en nuestro viaje, la novia de James y la novia de Sirius. James y Lily, su novia, se casaron y tuvieron un hijo, un año más tarde, Sirius y Samanta, esperaban a una niña, pero ella no sería una bruja más. Según una profecía, esa niña tendría más poder que cualquier mago, puesto que podría utilizar los elementos, agua, aire, tierra y fuego como armas y sería una enemiga crucial para Voldermort, pues sería la única capaz de matarle, pero había una pequeña pega, tenían que morir en manos del otro, porque había una extraña conexión entre ellos, si ella moría el también, y viceversa. Cuando la niña nació, la comunidad mágica se volvió loca, pues se acabaría las numerosas muertes por parte de él. Pero Voldemort decidió buscar a la niña cuando solo era un bebe, ya que era inofensiva, entró en nuestra casa, pero desgraciadamente solo se encontraban Samanta y la niña, por lo que Samanta lucho contra él para proteger a la niña, lo que fue inútil, porque acabo con ella enseguida, cuando se dirigió hacia la niña para matarla, no pudo, le había lanzado la maldición Avada Kedavra, pero había rebotado hacia el quedando la niña ilesa, cuando llegamos la casa estaba destruida, solo se oían los llantos de la pequeña, Sirius se quedó destrozado, y se volcó por completo en la pequeña. Pero unos meses más tarde condenaron a Sirius por matar a Samanta, lo llevaron a Azkaban, que es la cárcel de los magos, custodiada por dementores, que son unas criaturas que te pueden absorber el alma. Entonces Remus encontró a Nymphadora Tonks, y yo a Esme, por lo que la niña se quedó con los Potter, y los demás creamos nuestras familias al margen sin dejar de perder el contacto. La última vez que vi a Hayley Black, fue cuando Sirius escapó de Azkaban, pero a pesar de que ella había pasado sus 12 años de vida observándolo mediante fotos, lo reconoció enseguida, a pesar de que ya no era el mismo joven atractivo, sino un hombre con demasiadas arrugas para su edad, ojeras y había perdido la gran masa muscular que poseía cuando era joven. Era el vivo retrato de Samanta, si no fuera porque había heredado los ojos grises de Sirius, era preciosa, parecía un ángel caído del cielo. Mientras Sirius se escondía, Hayley intentaba convencer al mundo mágico, que Voldemort había vuelto, que se había enfrentado a él, y había sido él quien mató a su madre, no Sirius. Pero nadie la creyó excepto los que sabían la verdad. Pero eso no fue suficiente, la expulsaron de Hogwarts, por agredir, insultar, llevarla a los bosques de los alrededores de Hogwarts y dejar que la secuestraran unos centauros a una profesora, proveniente del ministerio, que quería cancelar las clases de Defensa Contra Las Artes Oscuras y Hayley creó un club secreto, donde enseñaba a los demás como protegerse. Cuando se iba terminando el curso, hubo una batalla en el Ministerio, y el Ministro llegó justo a tiempo para ver como Voldemort huía. Finalmente se arregló todo y Sirius no tendría que esconderse más.- Carlisle terminó con una sonrisa, podía ver en sus ojos la alegría de encontrarse con sus viejos amigos.

-¿y cómo te consiguió encontrar? Después de mudarte a América perdisteis el contacto ¿no?- el me miró con sonrisa burlona y se limitó a decir <>. No tardamos mucho en encontrar la casa. Cuando salimos del coche, no puede evitar asombrarme, no me imaginaba que la casa fuera así. Tenía como mínimo cuatro pisos, y tenía un porche gigantesco que rodeaba la casa, decorado con algunas mesas, sillas y alguna que otra hamaca, y un inmenso jardín.

- ¿no es demasiado tarde para irrumpir en un casa?-. Preguntó Alice, mientras nos acercábamos al porche, dejamos las maletas y nos quedamos en frente de la puerta principal.

-no, hoy hay luna llena, intentaran contener a Lupin.- dijo Carlisle con tranquilidad.

-¿Carlisle?-. Apareció un hombre doblando la esquina, apuntando con la varita. Sin duda se trataba de Sirius Black, esos ojos grises no pasaban desapercibidos.

- ¡Sirius! -. Se dieron un gran abrazo y se echaron algunos elogios, luego nos presentaron a nosotros.

- Hoy hay luna llena ¿no?-. Dijo Carlisle dirigiéndose a Sirius.

- ¿quieres volver a los viejos tiempos?-. Sugirió Sirius mientras llamaba a un tal Kreacher, para que se ocupara se subir las maletas, nos condujo por donde había venido. Nos encontramos con más gente, y Carlisle empezó a regalar abrazos a otro hombre que se encontraban allí, y a un chico que parecía de mi misma edad. Había otro hombre alejado del grupo, con cara paliducha, que saludó a Carlisle desde la distancia,

-Lo siento, estoy empezando a notar los efectos.- dijo el hombre que no paraba de mirar al cielo, sin duda ese era Remus Lupin.

- James, este tiene que ser sin duda tu hijo.- James asintió orgulloso y el chico se limitó a sonreír. - ¿Y Hayley?

- Fue a la cocina a traer más cerveza de mantequilla.- dijo James - esta debe de ser tu familia-. Nos estrechó la mano a todos, mientras se disculpaba diciendo que solo conocía a Esme. El chico nos miró y nos saludó con la mano, mientras que Remus seguía absorto contemplando al cielo. Nos invito a sentarnos pero solo se sentó Esme. En ese momento una cabellera roja irrumpió en esa parte del porche, repartió las botellas que tenía en la mano, y se detuvo en Esme y luego miró a Sirius confundida.

-Supongo que no te acuerdas de mí, eras tan solo un bebe cuando te conocí.- dijo Esme mirando con dulzura a la chica, Carlisle se quedó corto diciendo que era preciosa, era una diosa para dioses. La chica sonrió y le dio la mano, luego instintivamente buscó con la mirada hasta pararse en Carlisle, se acercó a él con una amplia sonrisa, que iluminó la zona, y se estrecharon la mano.

-Hayley, estos son mis hijos. Este es Jasper, ella Alice y el Edward-. Me había quedado embobado mirándolo que no me había dado cuenta que estaba en frente de mí tendiéndome la mano, cuando la estreché, el tacto era suave y un hormigueo me recorrió todo el cuerpo. Sigue mirándola embobado mientras ella sonreía y le brillaban sus ojos grises de una manera extraña. Se dio media vuelta y se sentó al lado del otro chico en una hamaca, le ofreció su botella y ella la negó con la misma amplia sonrisa. Se oyó un fuerte rugido, y todos se volvieron hacia Remus, que estaba sufriendo una transformación, se desplazó como pudo hacia el césped, y rugió otra vez ya convertido en hombre lobo. Rápidamente, James empezó a transformarse en un ciervo, Sirius en un perro negro y junto con Carlisle se abalanzaron los tres contra lo que parecía que era Remus Lupin. Estaba demasiado oscuro para poder observar la escena, solo se oían rugidos y ladridos. El perro salió disparado por el aire hasta aterrizar encima de la mesa convirtiéndose otra vez en Sirius y Esme se apresuró en ayudarlo en levantarse, tenía algunos arañazos y lucía ya algunos moratones. Volví a mirar a la chica, pero ya no estaba donde estaba antes. Esme tumbó a Sirius donde antes estaba ocupando ella y el chico sacó su varita y de ella salió un chorro de agua que cayó sobre la cara de Sirius. Alice se acercó para examinarlo y al final la seguimos Jasper y yo. Sentí como algo se movía detrás de nosotros y me di la vuelta rápidamente para encontrarme con una pantera, curiosamente de ojos grises, que caminó lentamente hacia nosotros hasta detenerse delante de Sirius y empezó a lamerle la mano. Sirius reaccionó de inmediato y se incorporó, y empezó a acariciar la cabeza de la pantera.

- Tu viejo ya no tiene los mismos reflejos que antes.

La pantera se convirtió en Hayley que miraba a su padre con ternura.

- Aun así sigo estando orgullosa de ser tu hija.