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Harry Potter y la Celda de Merlín — capítulo 11

Hacia Godric Valley

A Harry le costó conciliar el sueño durante la noche, y no compartió el animo de todos a la mañana siguiente, cuando partirían hacia Godric Valley.

Tanto Harry como sus amigos estaban preocupados por la desaparición de la capa, y Harry estaba seguro que podría haber sido Snape, aunque no tuviera una razón lógica por la que hacerlo, después de todo Snape era un profesor.

Le extrañaba no estar emocionado por la salida hacia el pueblo de sus ancestros, cuando el mas interesado debería de ser el.

Ron trataba de subirle el animo a Harry con cualquier cosa inusual y estúpida, pero no funcionaba, aveces deseaba que sus hermanos gemelos estuvieran ahí para animar a Harry, que siempre lo conseguían.

Sin embargo, Hermione notaba que Ginny estaba incluso mas preocupada que Harry, parecía completamente interesada en la búsqueda de la capa, ya que ella como nadie, había estado hasta pasada la media noche buscándola, cuando ya los demás se habían ido a acostar, y su apariencia no decía nada bueno.

Harry actuaba completamente diferente a otros días, y le gritaba a quien se cruzara en su camino, sus amigos temían que si se llegaba a cruzar con Snape le tirara la maldición de la muerte.

Cuando Ktrin supo lo que había sucedido, lo primero que hizo fue negar el hecho de que Snape fuera el responsable, y tenia buenas razones para no hacerlo, a excepción de que odiaba a Harry con todo su ser.

–¿Entonces por que nunca antes lo hizo? –Le preguntó a Harry a modo de razonamiento.

–Tal vez para que no te escaparas del colegio, para protegerte –Le dijo Hermione, quien recibió la aceptación de Ginny por la misma idea.

Lo que menos quería creer Harry era justamente eso, que Snape quería protegerlo, muchas veces tenía la sensación que este lo quería ver muerto, y de verdad se extrañaba con que este fuera fiel a la segunda oportunidad que le brindó Dumbledore, de la cual aun no se sabían las razones.

Al dar las once de la mañana, la profesora Mcgonagal juntó a los cursos sextos y séptimos de Griffindor en el vestíbulo para organizarlos antes de la salida.

–¡Hay veinte diligencias!–Gritó por sobre un montón de cabezas, entre las cuales Harry la tenia gacha y preocupada. La profesora continuó–: Se irán en grupos de a tres. Nos acompañara el profesor de cuidado de criaturas mágicas, Hagrid, y la profesora Potter de adivinación, por razones obvias –La profesora miró a Ktrin quien guardaba sus cosas en un bolso, esta parpadeó confundida cuando todos la miraron–. Les aconsejo lleven sus capas bien amarradas y algo de dinero para comer en el restaurante del pueblo. Les advierto también, que el valle Godric, esta rodeado de bosques y montañas, por las cuales el frío es aun mas intenso, y la nieve se amontona en las laderas de las colinas avanzando hasta el pueblo. Bien, nos vamos; Sextos, por aquí por favor, reúnanse con la señorita Potter en los carruajes del diez en adelante; Séptimos, vengan conmigo, Hagrid, tu nos avisas en cuanto llegues para aparcar las diligencias fuera de los sectores de la laguna. Listos, andando.

Harry, Ron y Hermione se subieron a una diligencia, muy distinta a las que tomaban cuando estaban en la estación. Estas eran tiradas por una clase de toros con unos cuernos muy grandes, como astas, además de que tampoco parecían toros normales, ya que eran al menos cinco veces el porte de un toro común.

Afuera, llovía estruendosamente, y los cascos de los toros sonaban contra el pavimento y el pasto mojado provocando un ruido sordo. Hermione podía vislumbrar a través de la ventana escarchada el resto de las diligencias donde venían el resto de sus compañeros. Ron también estaba interesado en el paisaje que tenia por la otra ventana, que era uno que jamas había recorrido antes. El único que no compartía la emoción del viaje era Harry, que aun estaba preocupado por la desaparición de su tan preciada capa.

Ron miró a Hermione y ambos miraron a Harry preocupados. Esperaban que la llegada al valle le subiera un poco el animo.

–Vamos Harry –Lo animó Ron–. Piensa que podrás conocer otro pueblo mágico, con muchas cosas emocionantes.

–A mi me preocupa la capa, ¿pero, quien se le puede haber llevado y para que?

–Harry, no sigas, ya aparecerá... –Le dijo Hermione a quien la voz no le sonaba muy convincente.

–Ya descarte la posibilidad de que Snape fuera, solo porque ustedes me dieron buenas razones, de lo contrario aun seguiría creyendo que el fue...

–Tal vez fue Malfoy –Soltó Ron, Hermione le pegó un fuerte codazo en las costillas que lo dejo sin aire. Las pupilas de Harry se dilataron y miro a sus amigos.

–¿Tu crees? –Les preguntó alterándose–. ¿Creen que haya sido Malfoy? Porque si el fue, juro que soy capaz de...

–Harry cálmate, fue solo una ocurrencia de Ron –Dijo Hermione mirando al pelirrojo seriamente–. No creo que Malfoy haya sido porque el no sabe la existencia de la capa.

–¿Y si Snape le dijo?

–Ya no sigas con eso, Snape no puede faltar a la palabra de Dumbledore con hacerle daño a un alumno. Y, por mucho que te deteste, eso no significa que vaya a romper su promesa.

–¿Y tu cómo sabes eso? –Le preguntó Ron a Hermione mientras se sobaba la costilla.

–¿qué cosa?

–¿ Eso qué Snape tiene un trato con Dumbledore de no hacerle daño a los alumnos aunque este los deteste?

–Ktrin me lo dijo –Respondió Hermione volteando a ver por la ventana.

–¿Te dijo eso? –Preguntó Harry impresionado–. A mi nunca me ha dicho nada.

–Yo le pregunté. Le pregunté como era ser profesora y si tenia que seguir alguna ley especial para su cargo, y ella me dijo que una de las mas importantes reglas, es prometer al director no hacerle daño a los alumnos por mucho que un profesor lo deteste.

–Seguro que Snape cruzó los dedos –Dijo Ron con una sonrisa sarcástica.

–No Ron –Le dijo Hermione–. El juramento es mediante un hechizo. Tiene que cumplir su palabra de lo contrario no serán contratados en el colegio.

Siguieron hablando de cosas interesantes, y como habían tenido poco tiempo de hablar de sus vacaciones, Harry les contó lo que había sido ese verano vivir con Sirius y su hermana. Ron de vez en cuando soltaba una carcajada, sobretodo cuando Harry repetía la anécdota de cuando Ktrin mandó a Sirius a China, Hermione tampoco podía evitar sonreír.

Fue entonces cuando Harry recordó lo que Sirius había ido a hacer; El, Lupin y el resto de los aurores incluyendo la señora Figg, andaban tras el rastro de Voldemort y sus mortifagos. Era muy triste para Harry recordar que su padrino no pasaría con el casi nada del año. Pero, mas le preocupaba aun, que Sirius estuviera poniendo en peligro su vida cuando el tesoro que Voldemort perseguía resultaba estar muy cerca de Harry, que poco menos lo admiraba y hablaba casi siempre con el.

Repentinamente, el fuerte ruido de cascos de los toros se detuvo bruscamente, Harry y sus amigos se inclinaron hacia delante producto de la fuerte sacudida.

Hermione pasó la manga de su túnica por el vidrio empañado y quedo embelesada con el paisaje.

–¡Llegamos! –Gritó.

Tanto Harry como Ron se asomaron a mirar, y, al cabo de un minuto, Hagrid les abrió la puerta de la diligencia, su espesa barba estaba completamente empapada, y un grueso abrigo de piel lo cubría por completo. Harry y sus amigos tuvieron que cubrirse los rostros ya que el viento llegaba a hacer doler la cara, y la lluvia caía mezclada con escarcha que hacia picar los ojos.

Se juntaron los dos cursos en la entrada de un pueblo que era adornado con un cartel de madera que decía : “Bienvenido a Godric Valley” y que era bordeado por una hermosa laguna de agua color leche, cosa que dejo impactados a todos los alumnos.

Harry apenas pudo vislumbrar el perfecto paisaje verde, solo noto una gran cantidad de pinos que comenzaban a aparecer en la ladera de una montaña que daba paso al pueblo, y que todos estaban cubiertos de nieve. Avanzaron a duras penas y se refugiaron en un tipo de hospedaje para visitantes que era enorme.

La profesora se quito la capa, y muchos alumnos la imitaron. Harry se desempañó los anteojos y se quitó la capucha que le cubría toda la cabeza. Se sacudió el pelo, que sin saber como se le había llenado de escarcha. Cuando volvió la cabeza, notó que Ktrin estaba sumamente colorada, Harry parpadeo, estaba mas que seguro que no era por el frío.

La profesora hizo sonar su garganta y todos los alumnos le prestaron atención:

–Bien, como todos ustedes han observado, el clima de Godric Valley es bastante frío en el invierno y muy caluroso en el verano, pero sin lugar a dudas es un hermoso lugar.

Les quiero presentar a William Schemdlitt, el será nuestro guía y nos enseñará el valle.

La profesora presentó a un hombre de expresión muy simpática, pero era delgado y viejo. Muy poco pelo le cubría la cabeza, y su mandíbula sobresalía en punta con unos disparados cabellos canosos. Tenia un ojo cerrado y el otro a medio abrir, a Harry le daba la impresión de que era salido de un cuento de piratas, o del ayudante del doctor Frankestein. El hombre se enderezo con mucha dificultad ya que su espalda tenia una pequeña joroba, y todos notaron que su túnica estaba muy vieja incluyendo la capa que lo resguardaba del frío.

Este les sonrió a los alumnos y, algunas chicas, como Lavender y Parvati, voltearon la cara porque su boca tenia apenas tres dientes (incluido uno de oro), y una roja e hinchada encía.

Luego de su corta e insinuante sonrisa, se dirigió a los alumnos:

–Buenos días –Saludó alegre–. Como ya les habrá dicho la profesora Mcgonagall mi nombre es William, pero me pueden decir Willy, como todos en la aldea. Soy el mago de servicio del pueblo, y estaré encantado de mostrarles las maravillas del valle, aunque haga un poco de frío, que, lógicamente no nos quitara la diversión.

Algunos sonrieron nerviosos. La profesora miró a Hagrid y a Ktrin, buscando apoyo para una sonrisa. Sin embargo, a medida que Willy hablaba Harry se había puesto a observar el lugar y al valle a través de la ventana mojada. Repentinamente un grito ahogado se escuchó proveniente de Willy, Harry se volteo asustado, como todos. Willy tenia su ojo abierto puesto en el, estaba lloroso:

–Por Dios, Harry... –Dijo Willy con voz quebrada. Harry miro con los ojos muy abiertos al pobre viejo que parecía a punto de lanzarse a llorar–. ¡Harry! No puedo creerlo...

Willy se abrió paso por entre los alumnos cojeando de una pierna. Cuando se acercó a Harry lo quedo mirando frente a frente chocando su ganchuda nariz con la del chico. A Willy le tembló el labio inferior y abrazo a Harry como si fuese un hijo perdido.

–¡Harry, Harry! –Gritó llorando.

Harry se sintió azorado y pudo sentir que sus compañeros se reían. Willy dejo de abrazar a Harry y este se acomodó los lentes. El hombre puso sus manos en los hombros de Harry y lo miro a los ojos.

–Cielos, Harry... cuanto has crecido, ¡mírate!

Tanto Harry como sus amigos, Ron y Hermione estaban confundidos, la profesora Mcgonagall parecía apunto de echarse a llorar.

–No sabes cuanto te hemos extrañado en el valle Harry –Continuo Willy–. Que dirían tus padres si te vieran, ¿sabes? Ellos eran grandes magos del pueblo y los respetaban mucho, fue una terrible noticia cuando nos enteramos de su muerte... y ella... ¡Oh Harry! Si tan solo hubieras conocido a tu hermana... –Dijo Willy ahogándose en un hilo de voz, Harry levantó la mirada y se encontró con que Ktrin estaba apoyada a un lado de la chimenea que ardía fervientemente, Harry recién pudo comprender que lo rojo de su rostro era porque estaba llorando, y lloró mas aun cuando escucho lo de la muerte de sus padres. Era lógico si alguien recordaba como había sucedido todo con tan solo dos años.

Todos escucharon un ahogo, y tanto Willy como el resto de los alumnos se voltearon a mirar que sucedía. Harry se sintió incomodo, y no era el único, como todos sabían lo de la verdad de la familia de Harry, lo que Willy dijo había sido de todas maneras algo fuerte.

–¿le sucede algo señorita? –Le pregunto Willy amablemente.

–No, nada, no se preocupe –Dijo Ktrin tapándose la boca y secándose los ojos.

–Me parece muy conocida, se parece... ¡no! Es igual a un mujer que yo conocí de joven y que vivía aquí en el valle... –Repentinamente los dos ojos de Willy se abrieron de par en par, y todos presenciaron que el otro ojo que Willy tenia estaba completamente blanco. Se acercó a Ktrin, como se le acercó a Harry y se detuvo a una cierta distancia de la chica–... Por Dios... No, díganme que no es cierto... me va a dar un ataque... no puede ser, pero... creí, creíamos que tu... ¡Dios! Niña, estas viva –Willy hizo un ademan de abrazar a Ktrin mientras lloraba, pero esta se corrió.

–Gusto de volver a verte William –Dijo esta con la voz quebrada.

–No pude ser, los Potter volvieron al pueblo... Esto es un milagro... es magnifico... ¡no puedo creerlo!

Willy abrazo a Harry y a Ktrin y se lanzo a llorar de un modo desesperante. Ktrin le dio unas palmadas en la espada y puso una cara como diciendo “será”, lo mismo hizo Harry.

Una vez que todos se calmaron, Willy les contó a los alumnos la planificación del recorrido que duraría casi todo el día. A Ron le habló mucho sobre Ginny, y que tenia que cuidarla porque también muchos chicos la rondaban, cosa que Harry cuando lo escuchó le molestó un poco.

Sin embargo, hubo un momento en que se dirigió a Harry en privado, y lo llevo a un estante donde guardaba una caja, y que al abrirla saco una llaves.

–Creo que a ti y a tu hermana les hará bien visitar este lugar –Dijo Willy entregándole las llaves–. Por favor quédatelas.

–¿De que son? –Pregunto Harry extrañado mirando las llaves.

–Son las llaves de la casa donde vivían con sus padres. –Dijo Willy con la voz enternecedora, Harry sintió que su corazón daba un vuelco.

–¿Mi... mi casa...?

–Si, así es chico, y supongo que te gustaría visitarla con tu hermana, tal vez con tus amigos...

–Mi casa... –repitió Harry contemplando las llaves como si fueran lo mas interesante del mundo.

–Si, si muchacho... Esa casa nadie la a tocado, esta algo quemada, pero el pueblo tiene estrictamente prohibido acercarse a ella, es como un monumento.

Willy le dio unas palmadas en el hombro a Harry y camino en dirección contraria al chico, para ir donde la profesora Mcgonagall, sin embargo se detuvo un segundo y se volvió a Harry con la mirada incrédula.

–Chico... ¿Por casualidad tu hermana tiene novio? –Le pregunto Willy en un hilo de voz. Harry lo observo completamente extrañado ante la pregunta.

–¿Por qué me pregunta eso?

–Recibí una llamada de Linch Scottle, el encargado del pueblo de Salazar Cambridge. Me contó que el grupo de Slitherin de cuarto y quinto que fueron ayer a visitar el pueblo, estuvieron al cargo de tres profesores: Severus Snape, que creo es el jefe de la casa Slitherin –Al oír el nombre de Snape a Harry se le erizo la piel, pero luego recordó lo que había hablado con sus amigos–. También fue la profesora Delacour, que tengo entendido era estudiante de Beuxbeatons, y Linch me contó que también fue un chico como de diecisiete años, que se parecía bastante a Marlon Mclogan cuando era joven, tal vez era el hijo, no sé. La cosa es que Linch escuchó al chico hablando con la profesora Delacour y le dijo que no podía pasar nada con ella porque sus intensiones estaban puestas sobre la profesora de adivinación, y como yo tenia el dato de que la profesora de adivinación vendría a Godric valley como tercera compañía, cuando vi a Ktrin supuse que era ella, lógicamente no tenia idea que era tu hermana, hasta ahora, por eso te pregunto.

–¿ de veras le dijo eso su amigo? –Pregunto Harry ocultando la sonrisa picara.

–Si, eso me dijo. Parece que la profesora Delacour estaba tratando de “engatusar”, (discúlpame la expresión) al chico, y este en su defensa dijo que no podía pasar nada con ella porque sus intenciones estaban puestas sobre otra chica, y esa chica al parecer, mi querido Harry, es Ktrin, tu hermana.

–Eso... eso ya lo sabia –Dijo Harry bajando la cabeza para ocultar la risa.

–¿lo sabias? –Exclamo impresionado Willy.

–Es decir, no lo sabia, pero ya me parecía que Brian tenia alguna pretensión con Key. Ella se le escapa mucho y trata de evitarlo donde quiera que vaya.

–Ya veo. –Dijo Willy quien también sonreía–. Pero creo que deberás cuidarla muy bien Harry, Ktrin es una chica muy hermosa, y no dudo que tenga mas de un pretendiente. Si ese chico tiene algo que ver con Marlon Mclogan y con la casa Slitherin, no significa nada bueno...

–¡William! –Gritó un vozarrón que provenía del fondo del salón, era Hagrid que movía su enorme mano en el aire.

–Después hablaremos Harry, pero ten en cuenta lo que te dije.

Willy se alejo dejando a Harry con una molestia muy incomoda. Mclogan era hijo de un mortifago fiel a Voldemort, y a su vez tenia parte de la sangre Slitherin. Eso ahora lo complicaba, sobretodo si ya tenia la cantidad de pruebas suficientes como para afirmar que Mclogan estaba enamorado de su hermana.

Cuando dieron las una de la tarde, el recorrido por Godric Valley comenzó. Harry, Ron y Hermione estaban maravillados, como todos los demás. El paisaje por muy frío que estuviera era hermoso, y lo fue mas aun cuando Willy los llevo a recorrer el pueblo. Eran muchas casas que parecían hechas de chocolate, salidas como de un cuento. Los aldeanos eran todos magos (la gran mayoría) y vestían como muggles para ocultarse de los verdaderos muggles. Aunque uno que otro vestían con capas, comprensible mente a la vista de los no magos era por el frío, así que no llamaba la atención.

Willy los llevo al restaurante mas conocido del valle: “El recreo de Godric” solamente hecho para la visita de los magos.

Todos entraron y se sintieron muy confortados por el extraordinario olor a comida caliente, y al exquisito calor de la chimenea encendida.

Los tres amigos, junto con Seamus, Dean, Lavender y Parvati, se sentaron en una mesa muy cerca de la chimenea. Una mujer de aspecto alemán, algo cuadrada de cara, con mucho pelo de color claro y también algo rellena se acerco a la mesa de los siete y con una voz muy dulce les preguntó:

–¿desean algo queridos?

Todos pidieron algo caliente para comer: Consomé de carne.

Fue bastante agradable la sensación de sentir algo caliente recorrer el estomago, pareciese como si afuera el frío no existiese.

–¿Dónde creen que vallamos ahora? –Pregunto Seamus dando un sorbo a su consomé.

–Ahora el paseo es libre. –Dijo Hermione–. Cada uno va a visitar el lugar que quiera, ya que el valle es pequeño.

–¿No nos podríamos quedar aquí? –Preguntó Parvati acercando las manos a la chimenea–. Es un lugar muy acogedor.

–Si se pudiera hacer todos nos quedaríamos aquí, tenlo por seguro –Le dijo Ron dando el ultimo sorbido a su plato.

–¿Ya tienen planeado a donde van a ir? –Preguntó Dean quien también estaba en la chimenea.

–Yo si –Dijo Harry, Ron y Hermione lo miraron confundidos–. A la catedral...

Ron y Hermione quedaron aun mas confundidos, ¿para que querría Harry ir a una catedral?

Pero sus dudas fueron respondidas cuando Harry les pegó una patada por debajo de la mesa. Ron asintió contento y conforme con una sonrisa.

Una vez que todos salieron a hacer su propio recorrido por el valle, Harry reunió a sus amigos y a Ktrin para contarles lo de la llave de su casa.

–Me gustaría que fuéramos todos ¿qué dices Key?

Pero Ktrin no contestaba, por lo contrario, tenia los ojos llenos de lagrimas. Harry miro a sus amigos con lastima y luego paso un brazo por los hombros de su hermana, quien era un poco mas baja que el.

–Si no quieres ir no te voy a obligar –Le dijo Harry.

–No. Yo quiero ir, era nuestra casa Harry, tal vez me duela recordar cosas que tu no recuerdas pero de todos modos quiero ir...

Harry, Ron y Hermione miraron a Ktrin con mucha lastima, sin embargo cuando les toco su turno para recorrer el lugar (todos los grupos a cargo de algún profesor) se dirigieron hacia el lugar donde Ktrin recordaba estaba la casa.

Caminaron por una explanada cubierta de nieve, que se supondría en el verano tendría que ser verde. Todo estaba rodeado de pinos llenos de escarcha y las casas que se juntaban en el lugar parecían de muñecas. Harry notaba debajo de su capucha que Ktrin aun lloraba. El no quería ver así a su hermana, aunque ansiaba recordar lo que ella recordaba de lo poco que tuvo de infancia con sus padres verdaderos.

Hubo un momento en que se separaron del pueblo y la nieve se puso mas fuerte y el viento mas intenso. Harry con Ron y Hermione apenas y podían sujetar sus capas y cubrirse los rostros.

–¿estas segura de que es por acá? –Preguntó Harry.

–Si, si sé... por aquí es... –Dijo Ktrin con la voz entrecortada por el frío y la tristeza.

Y así era. Bajando un monte por el que habían ascendido se encontraron con un paisaje bellísimo en el cual habían muy pocas casas. Era la única zona del valle que era decorado con una débil resolana, y deslumbraba sobre una de las casas que era justamente la mas bella de todas.

Ktrin se detuvo un momento, cerro los ojos, los abrió bruscamente, tomo aire y avanzo hacia la casa. Harry sintió como Ron le apretaba el hombro y Hermione le lanzaba una mirada de lastima.

Llegando al borde del monte caminaron y se detuvieron frente a aquella casa.

Era bellísima y parecía que nunca nadie hubiera habitado en ella. Era de color blanco como el marfil, ninguna mancha adornaba la pared y se mimetizaba con la nieve. Su puerta era hecha de madera brillante y las ventanas tenían un marco hecho de la misma madera. Los pilares que afirmaban la entrada de la casa también eran hechos de madera y el techo estaba cubierto por las ramas de los gigantes pinos que cubrían la casa y la nieve que había caído.

Harry miro las ventanas del piso superior que tenían las cortinas cerradas. Sintió una leve sacudida en su corazón y se encamino para abrir la puerta, mientras que Ktrin sollozaba en silencio, aunque sabia que nada podía hacer.

La llave encajó a la perfección en la cerradura, le dio vuelta y se abrió.

Con mucho temor los cuatro entraron al interior de la casa quien tenia un olor muy especial.

Harry era el que esta vez tenia los ojos llorosos y se quito los lentes para secárselos. Sus amigos no le dijeron nada, puesto que estaban igual que el.

El primer piso en cierta forma estaba como consumido por algo que alguna vez fue fuego. Las escaleras que daban al segundo piso crujían al pisarlas, y las paredes estaban algo raídas y percutidas por el tiempo.

Cuando llegaron al segundo piso, notaron que todo estaba intacto, parecía todo nuevo. Las puertas estaban cerradas y Harry temía que si al abrirlas se encontrara con algo que no debía encontrarse.

Pero fue Ktrin quien se adelantó y abrió la primera puerta en la que se hallaban dos camas, o mas bien, una cuna y una cama. Ktrin sonrió vagamente y se sentó en la cama. Una sonrisa infantil se dibujo en su rostro y con mucho pésame le dijo a los amigos:

–Esta era nuestra habitación Harry.

Harry comprendió apenas vio la cuna que de eso se trataba y se inclino en ella para ver en su interior. Había un montón de cobijas azules y blancas y un móvil con caballitos, que, al tocarlo se escuchaba una dulce canción de cuna, cosa que Harry recordó inmediatamente.

También habían almohadas y juguetes. Ktrin tomaba en brazos lo que era una muñeca de cerámica y que tenia su traje carmesí todo sucio y apolillado.

Sin embargo Harry, encontró en la cuna algo que lo hizo llenarse de emoción: Un osito de peluche de color gris y que tenia dos ojos negros y profundos, con una cinta roja amarrada al cuello. Harry recordó a ese oso inmediatamente y murmuro:

–Oto...

–¿Dijiste algo? –Le pregunto Ktrin, Ron y Hermione lo miraron.

–Este era mi osito... se llamaba Oto... no sabia pronunciar bien el nombre así que le decía Oto...

Hermione parecía apunto de estallar y se hundió en el pecho de Ron quien le acaricio la cabeza, este tampoco podía dejar de estar triste.

Repentinamente Ktrin se levanto y fue hacia la puerta, Harry y sus amigos la siguieron, pero esta vez Harry iba con el oso entre sus brazos.

Ktrin doblo a la otra puerta que estaba en el segundo piso y encontró una sala llena de juguetes intactos. Harry sonrió contento cuando recordó sus autos, sus peluches, sus ropas, todo lo que parecía ser parte de una infancia maravillosa estaba ahí, en esa habitación. Ktrin no dudo ni un segundo en guardar una gran cantidad de cosas en su bolso, incluyendo colonias que estaban a medio llenar.

–¿Para que te las llevas? –Le preguntó Harry.

–Para que cuando tenga hijos se los de. –Dijo esta con una voz muy maternal. A Harry le vino lo mismo, y también se llevo algunas cosas.

–Aun faltan años para que tengan hijos –Dijo Ron divertido.

–Pero nunca es tarde para llevarte los recuerdos –Le respondió Ktrin.

Luego de guardar una gran cantidad de cosas, se fueron hacia la ultima puerta, Harry tembló y tragó saliva. Esa, obviamente era, la habitación de sus padres. Cerro los ojos preparándose para ver lo que existía adentro de la habitación.

Fue todo una sorpresa. Era la habitación mas grande de la casa, adornaba en su centro una gran cama matrimonial con un cubrecamas verde botella. Las ventanas eran cubiertas con cortinas de ceda blancas, y estaba todo el cuarto repleto de fotografías que aun se movían:

Fotos de bebe y fotos de sus padres. Harry no pudo evitar la tentación en sacar alguna foto, pero Ktrin lo detuvo haciendo que volviera a dejar las fotos en su lugar.

–...Así ellos estarán siempre en esta casa– Le dijo.

Harry comenzó a mirar la habitación, a recorrerla, cuando repentinamente...

–¡Ron, Hermione, Ktrin, vengan a ver esto!

Los tres fueron a ver que sucedía con Harry, y era que, cerca de un armario negro estaba tirada la capa invisible de Harry. Este la tomo asustado y la verifico para ver si no tenia nada. Se la coloco y Ron le confirmo que aun lo hacia invisible, pero... lo mas extraño de todo era... ¿Por qué la capa estaba en la casa? Y mas aun... ¿qué hacia la capa cerca del armario, que estaba abierto?

Justo en ese momento se escucho un ruido que provenía del primer piso, los cuatro se miraron asustados.

–Alguien entro en la casa –Dijo Harry.

Bajaron rápidamente con varita en mano par ver que era o quien era el que había entrado.

Pegaron un gran saltó cuando alguien los asustó por la espalda, mandando así a Sirius Black diez metros de donde se encontraba con el hechizo Expeliarmus.

–¡Sirius!– Gritó Harry contento ayudando a Sirius a levantarse.

–¿Por qué me atacaron?

–¿Por qué nos asustaste? –Le preguntó Ktrin con una brillo de malicia en sus ojos, Sirius trago saliva.

–Los vine a buscar, me dijeron en el restaurante que estaban aquí.

–¿Y Lupin? –Preguntó Harry.

–Esta con Minerva... ¡hay!... ¿Saben que todos juntos hacen un excelente hechizo de desarme...? cielos, mi espalda...

Harry le contó a Sirius todo lo que había sucedido desde el día anterior cuando robaron la capa, lo que había hablado con Willy (obviamente lejos de Ktrin) y también sobre la casa y el recuerdo de sus padres.

Sirius no pudo evitar darse una vuelta por la casa, estaba completamente anonadado y a la vez triste. Pero su momento de mayor impacto fue cuando Harry le contó lo del encuentro con la capa, frente al armario abierto en la habitación de sus padres.

Fue todo un paseo muy importante que quedaría para siempre grabado en la mente de Harry y también de Ktrin, aunque, porque no, también en la de Ron y Hermione.

El momento de mayor impacto fue cuando Sirius compro unas flores y llevó a Harry al cementerio de Godric Valley donde visito la tumba de sus padres. En ese entonces el y su hermana ya no podían contener las lagrimas, tampoco sus amigos a quien también les llegaba muy hondo lo que pasaba con Harry.

Cuando fueron saliendo del pueblo, se encontraron con Lupin, quien al ver a los cuatro chicos con los ojos llorosos no dijo nada ya que sabia lo que sucedía.

Sirius y Lupin, avisaron que se quedarían en Hogwarts por un tiempo para cuidar a los alumnos, y también Remus ayudaría un poco a Fleur, quien era algo torpe con las clases, según lo que le había dicho Ktrin.

A las ocho de la noche aproximadamente tomaron las diligencias para encaminarse a Hogwarts. A esa hora el viento había cesado, pero no así el frío, de modo que las capas no podían hacer falta. Willy despidió a los alumnos y miro con tristeza y alegría a la vez como se alejaban las diligencias.

Cuando ya no se veían, se murmuro a si mismo:

–Alguien mas entro a esa casa... menos mal que usted no encontró lo que no debía ver...

Mientras tanto, en una oscura colina un encapuchado vestido de negro, quien era acompañado por un hombre con una mano plateada, otro quien tenia un fino bigote, y una bella mujer que sin dudas era muy anciana.

–Eres un imbécil colagusano –Dijo el encapuchado–. Por tu culpa el huevo ya esta abierto... pero el guardián será mío... mío para cumplirme mis dos grandes deseos... la muerte de Potter... y mi reinado en el mundo... ¡Crucio!

Un horrible grito rasgo el aire....

Solo lagrimas derramaran el día en que el filo sea liberado... si las gemas brillan y la negra se prende, corran que no es buen augurio...

La música a comenzado a sonar.... escúchenla aunque no la oigan...

Bitácora de Merlín, Veintitrés de Septiembre de mil seiscientos quince...