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Historia 32329 — capítulo 7
Salí como pude de la chimenea tosiendo por culpa del hollín, Leonor con un cepillo elimino casi todo el hollín que se había pegado a mi ropa, levante la vista por primera vez y note que no nos encontrábamos solas, allí a un lado de la entrada de lo que parecía una tienda se encontraban unas 10 personas apretujadas unas a lado de las otras, era una tienda al parecer de artefactos oscuros, vi muchas manos y cadáveres de humanos disecados, lo que no me agradó para nada, yo era estudiante de medicina, no tenia porque sentir repulsión por aquella imagen, pero el solo ver como los tenían como si fueran un santuario me causo asco.
Detrás de mi apareció Snape, un poco más limpio de lo que yo había salido "dichosa experiencia" pensé. Lo observe comose acercaba a los encapuchados y les hablaba en susurros y como estos salían de la tienda en direcciones contrarias.
-Muy bien Gabriela- dijo girándose a mi- te daré la oportunidad de que salgas a comprar lo que necesites, sin nadie acompañándote exceptuando a Leonor, no creo que corras peligros ya que la orden y los demás se hayan ocupados en Witterponds, y pasaras fácilmente desapercibida.
Lo miré con incredulidad
-¿me dejaras, salir por ahí sin ninguna vigilancia?- sonó la campanilla de la puerta, me viré y vi un chico un poco mayor que yo, castaño y ojos color miel, con una túnica con signos de haber resistido un ataque, se fijó en mi y volteó rápidamente la cara con profunda molestia
- Ledezma llegas tarde- le dijo Snape frunciendo su rostro
-Estaba enfrentándome con Charigan pero como siempre Lestrange me quita la gloria-me puse pálida ante la mención del nombre "Charigan", rogué porque no fuera la Charigan que yo conocía desde hace mucho, y que cuando se refirió a que Lestrange le quito la gloria, no se refiriera a "muerte con sus manos"
-¿A que Charigan te refieres?-vi como se tensaba más, y evitaba por todos los medios mirarme, buscando desesperado la mirada de Snape-Responde, YA
-A Charigan swing, chica perteneciente a la orden del fénix, una mujer de 30 años con rasgos chinos- me dijo con una sonrisa, respiré aliviada, ni siquiera su descripción se parecía y su edad estaba muy lejos de la de mi amiga.
-Ledezma, tus órdenes te las dará Goyle, lo encontrarás a una calle por debajo de aquí, ahora vete.- el hizo una pequeña reverencia y salio por la misma puerta.-Gabriela vete ya con Leonor, primero vayan a gringotts, Leonor allí las espera Zabinni así que no tendrás complicaciones, y después directo a las ropas, ya sabes como las quiere el señor, nada muggle así que espero que sepas acatar bien las órdenes
-si señor, Snape- y dicho esto por Leonor salió Snape por la puerta si mirar atrás y bajar por la misma calle que bajó Ledezma.
Miré con incredulidad a Leonor-nos han dejado solas- le dije con sorpresa-¿podría pedirte un enorme favor?
-claro, en todo, excepto, escapar, esta es una ciudad mágica escondida que para entrar o salir debes tener autorización directa del ministerio.
-oh! Entonces olvídalo, veo que seguiré siendo un títere para todos- dije con molestia.
-vamos, no debemos tardar tenemos muchas cosas que comprar.-la seguí fuera de la tienda camino arriba, era un callejón no muy estrecho, vi escaparates con cosas realmente asquerosas y me fije que ese seria considerado en mi mundo real un zona roja. Llegamos rápidamente a un lugar más abierto y al parecer más amigable que en la que nos encontrábamos pero me fije que muchas tiendas estaban cerradas con tablas de madera tapando ventanas y puerta, obviamente debían estar abandonadas. Mire un letrero sobre mi cabeza que marcaba callejón Diagon, y otro señalando el camino de donde salíamos que decía callejón knowturno. Avance detrás de Leonor, ella parecía saberse de memoria el camino, pasamos por todo tipo de tienda, hasta que llegamos a un edificio blanco y que aparentaba poco estabilidad
-Este es Gringotts, el banco de los magos, sígueme y no dudes en ningún momento, recuerdo quien eres y de quien eres hija- asentí y vi como Leonor seguía caminando más erguida de lo normal y que sin sus ropas de uniforme pasaba fácilmente como la ama y señora de una de las familias más poderosas con esa presencia tan impotente que mostraba.
Entramos a lo que parecía una catedral, con columnas altas y un techo con dibujos de hombres y duendes entrelazados, se parecía mucho a un banco normal, exceptuando que los que atendían a las personas eran lo que pude deducir como duendes, y los supe reconocer porque en momentos de mi niñez llegue a tener curiosidad por criaturas mágicas y mi madre me había regalado un libro de JKR "criaturas mágicas y donde encontrarlas", libro que después de más de 7 años me empezaba a servir.
Leonor se encamino casi al final de la recepción, donde le hizo una leve reverencia a un chico aproximadamente de mi edad, nos hizo una breve presentación a lo que yo sólo respondí por cortesía, pronto el chico hablo con uno de los duendes, y encamino a Leonor a una puerta por la que desaparecieron ella y el duende. Zabinni y yo nos dirigimos a las sillas que se encontraban a un costado. Un profundo silencio cayó sobre nosotros, pude percibir al chico lanzándome miradas de ve en cuando, resistía lo más que podía pero llegó el momento en que ya me fastidiaban y en más de una me incomodaban
-¿puedes dejar de verme tanto? Es que acaso tengo un caballo pintado en mi cara ¿o qué?
-disculpa, no quería molestarte- con un tono irónico
-claro no ves, y yo quisiera volver al tiempo para repetir esta experiencia maravillosa de conocer al mundo de la magia- le lancé con la misma ironía…
-¿no te gusta la magia?
-no
-puedo preguntar porque la heredera de nuestros ideales no tiene amor por la magia y el poder.
-para qué tener poder, sino se tiene lo que se ama, me trajeron aquí bajo un engaño, me siento un títere, todo lo que he podido ver en todos ustedes es maldad, y todo lo que hacen o dicen me lo demuestra cada vez más…-me miró por 5 minutos sin decir nada
-extrañas tu vida muggle ¿cierto?
-si- dije volteándole la cara, sus ojos realmente me incomodaban, parecían rayos X-quisiera que de verdad esto no me estuviera pasando
-no te entiendo, como puedes preferir una vida sin magia y poder
-hay cosas mucho más importantes que eso, yo tenía mi vida hecha y planificada, eso me daba seguridad, aquí no sé que podrá pasar mañana, por dios ni siquiera sé que pueda pasar en 5 minutos y eso me frustra- dije sin poder aguantar el llanto, escondiendo mi cara en mis manos e inclinándome unpoco para apoyar mis codos en mis rodillas descubiertas ya que llevaba falda corta.
Sentí sus frías manos descubriéndome el rostro, me secó las lágrimas y me sonrió.
-de verdad me es difícil entenderte, porque ni siquiera Potter y sus amiguitos renunciarían a su magia, la verdad es que no conozco a nadie que quiera eso, bueno… estoy dispuesto a ayudarte aunque podrían matarme por esto, ¿conociste a Malfoy, Draco Malfoy? Es el dueño de la mansión en donde te retienen
-si ¿qué tiene que ver el odioso con todo?
-mucho, créeme- se puso de pies al ver que ya Leonor se acercaba abrazando una gran bolsa gris- sólo confía en él, él te ayudara- dijo susurrando, para que Leonor no lo escuchara- ¿Lista?-dijo entusiasta acercándose a ella y quitándole la pesada bolsa- bueno, qué esperamos vámonos.
No encontraba el significado a las palabras de Zabinni, ¿cómo podría ayudarme Draco a salir de este mundo?, cómo podía confiar en él, Si era tan frío. Dios, como extrañaba a mi familia, no me importaba ya las diferencias, daría cualquier cosa en esta vida para volverlos a ver, mis amigos, Chary, Arturo, jorge, jhoan, enrique, francisco, jimmy y daniel, los extrañaba mucho, nuestros ideales de ayudar al necesitado, nuestros viajes a paises pobre para prestar servicio comunitario, y mi universidad la UCV, la que siempre vi como mi 2do hogar, las aulas, los doctores y sobre todo el hospital sus pacientes y enfermeras, que siempre me brindaron apoyo cuando más los necesite.
-Gabriela…ey… ¿me escuchas? Qué tienes, por qué lloras.- desperté de mis ensoñaciones para encontrarme a Leonor con cara de preocupación en lo que reconocí como el callejón Diagon, habíamos salido de Gringotts y ni cuenta me había dado.
-yo…yo… bueno, no me siento bien, podemos volver, quiero acostarme un rato para ver si se me pasa..
-¿Qué? estas loca, tenemos que terminar de hacer las compras hoy y mientras más rápido mejor, sólo hoy podremos tener seguridad de que no nos acorralaran la orden ni nadie de ellos.
-Lo siento, me siento verdaderamente mal, quiero irme YA
-Leonor, yo creo que será lo mejor, mírala está pálida
-NO debemos terminar las compras, no me quiero ni imaginar al amo si regresamos sin ellas.
-y si me pruebo algo para que tengas mi talla, y después que zabinni me acompañe a la mansión y tu te quedas comprándome el resto.
Pareció pensárselo muy bien durante unos minutos
-Lo pensaré un rato, ya veremos después de que…
No pudo continuar, quedó muda al ver que a nuestro alrededor aparecieron unas 50 personas aproximadamente, todas con muestras de haber tenido una ardua lucha, Voldermont se acercó con paso seguro y tomo a Leonor por el cuello y la estaba ahorcando, vi que sus ojos rojos no transmitian nada menos que un profundo odio y una profunda rabia que trasmitia ahorcando a la chica, me quede en shock, miestras escuchaba a la gente correr y alejarse de allí gritando
-¿CÓMO TE HAS ATREVIDO A TRAERLA SIN CUSTODIA?- le grito voldermont a una Leonor que ya se estaba poniendo roja. Allí fue cuando reaccioné-
-NOOO, suéltala…- Le tomé el brazo tratando de aflojar su agarre pero recibi un fuerte golpe en la cara
-CALLATE, después arreglo cuentas contigo- había caído al piso, puse mi mano a la cara, y toque mi mejilla, que me ardía demasiado para haber recibido una simple cachetada.
-yo…ordenes…Snape- logró balbucear Leonor. De mis ojos se escapaban varias lágrimas rebeldes, miré a Zabinni que se veía consternada ante la escena, se fijó en mi lo quise trasmitirle todo lo que quería con la simple mirada, el pareció captar el mensaje, porque me asintió.
-Mi lord, jamás lo desobedecimos, no sabíamos que las órdenes no venían de usted, Snape…él, nos ordenó a Leonor y a mi escoltar a la señorita, jamás pensamos que no estaba enterado.
Voldermont miró un momento a Zabinni, sin siquiera aflojar el agarre de Leonor que ya estaba morada, y la soltó.
-Veo verdad en tus ojos, llévate a esta inmunda de aquí AHORA- Zabinni no se lo pensó dos veces y tomo a Leonor en sus brazos, y desapareció bajo un simple PUFF. Voldermont se tomó unos minutos para regular su respiración-Gabriela, párate te mostraré el por qué luchamos y defendemos nuestros ideales.- me levante y sólo me limité a mirarlo, las experiencias me decían que mientras no supiera defenderme de él no era conveniente acercármele mucho, siempre terminaba en el suelo, y no porque me gustara lo frío del suelo.- ustedes, prepárense para volver a luchar, lo muy creídos deben pensar que huimos.
Se acercó a mí, hizo aparecer con un simple movimiento de varita una capa plateada, y me la tendió haciéndome un gesto de que me la pusiera, y así lo hice pero no me calcé la capucha, se acercó a mi y me tomo del brazo y en segundos ya no sentía que mis pies tocaban suelo.
NA: PLEASE NO SEAN MALITOS DEJEN RR´S...tomatazos, flores o sugerencias seran bien recibidas