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Historia 32398 — capítulo 8
Capitulo 7: Trabajando muy duro
Danna llegó luego de un rato con sus hermanos, saltando, cantando y suspirando.
-¡Danna! ¡Estás bien! Uff, te busqué toda la noche, iba a salir a buscarte ahora mismo, ¿Dónde estabas?
-Estuve con uno de los magos.
-¿Con uno de los magos?
-Sí…-confirmó soñadora.
-¿No te hizo nada? ¿Quién era?
-Es el malo que nos atacó. No me hizo nada, bueno, sí, me pegó, pero fue por que es una persona muy tímida y temía que yo lo ataque. Pero luego yo tomé el control e hizo todo lo que yo le pedí.
-¿Tomaste el control?-preguntó Dennise incrédula.
-Sí, me buscó un refugio, me acomodó un lugar para dormir y me hizo de comer la liebre asada más exquisita que probé en mi vida.
-Mmm-gruñó Will ante ese comentario que lo ofendió-. ¿Y piensas que ahora serán más benévolos?
-Podré pedirle lo que quiera, así nomás te lo digo.
-Bueno… eso es muy bueno, mañana podemos ir a pedirle un pacto para ser aliados y trabajar juntos para salir de aquí.
-Bueno… no sé si lo podré convencer tan fácil, pero posiblemente en unos días lo logre. Ah, hablando de pactos, pactamos con el mago que nosotros podremos dar vueltas por la isla de las 24 a las 6 y de las 12 a las 18. El horario que resta es para ellos.
-Mmm, bueno, estoy de acuerdo, así evitamos malos encuentros.
-¡Bien!-dijo Dennise contenta-. Te tengo una buena noticia, hermana. Mira lo que encontramos hoy a la mañana.
Eran dos valijas, una de Dennise y otra de Danna. Ambas tenían mucha ropa, maquillaje, y muchos elementos de belleza más. Había celulares y Mp3 que obviamente no tenían carga, y como en la isla tampoco había señal no quedaba otra más que usarlos como pisapapeles.
-¡Como extrañaba mi ropa! Con la falta que nos hace… pobre Will, no tienes nada-dijo Danna solemne pero sonriente.
-Yo te prestaría, pero no creo que te queden bien mis tangas…-Danna rió con el comentario de Dennise.
Will bufó, era quien más se había ensuciado, su ropa estaba hecha hilachas y había perdido su calzado. Las chicas tenían casi todo integro, un poco de suciedad solamente, pero el chico no podía soportar tanta mala suerte.
-No importa, puedo usar la ropa interior que le llevábamos de regalo a la abuela-Will trató de tomarlo con calma y todas sus hermanas reían.
No era fácil estar sólo como único hombre en la isla. Las chicas no medían la magnitud de la situación. Habían pasado dos o tres días, ya no se daba cuenta de lo que dormía, y aun no había rastros de transporte aéreo o marítimo. Si eso seguía por mucho tiempo no sabía cuanto podrían estar allí. Él había estado trabajando en el refugio todo el día anterior. Temía que le pasara algo como lo que le había pasado a Danna y no tener tanta suerte y que sus hermanas quedaran solas. Él era lo único que podía defenderlas de los peligros de la isla, pero si le llegaba a pasar algo quería que quedaran lo más protegidas posible. Por eso había empezado a construir una especie de vallado que cubría el refugio que había improvisado. El refugio era una cueva, que al parecer había sido cavada por algún animal al final de un desfiladero. Después de esa cueva había una amplia galería de palmeras, donde los chicos habían colgado los paracaídas de manera que forme una especie de mediasombra. Y Will había encontrado unos extraños árboles con una corteza muy dura que a esa altura del año era fácil de despegar de los mismos casi completa. Había empezado a hacer una medialuna que envuelva la cueva y la galería de palmeras, pero como no le pareció suficiente protección, hizo otra medialuna de cortezas a una distancia de alrededor de 25 centímetros y en el espacio que quedaba entremedio arrojaba piedras y arena, por lo que quedaba un muro bastante arcaico, pero fuerte.
-¡Que inteligente!-decía Danna cuando Will le explico-. Te va a costar mucho trabajo, pero suerte.
-NOS va a costar mucho trabajo. Ustedes van a ayudar, yendo a buscar la corteza hasta esos árboles.
-¡Uff! Ni siquiera en una isla desierta podemos tener vacaciones-rezongó la chica-. Tendría que haber traído al mago y hacerlo trabajar por mí…
Cuando Ródick llegó al su campamento los otros tres magos lo esperaban ansiosos. Pero en cuanto llegó apenas lo miraron, nadie se animaba a preguntar nada. Después de que Ródick se estableció, se acostó y se dispuso a dormir, Nadina arriesgó.
-¿Todo está bien?
-Mmm, sí, más o menos, me acabo de enterar que soy heredero de una fortuna y estuve 18 años viviendo como un idiota. No importa, déjenme descansar.
Los chicos aceptaron esta respuesta sin chistar, se lo había tomado con suficiente calma.
-¿Vamos a buscar algo para comer?-preguntó Remus a Victoire.
-Sí-dijo ella contenta.
-¡Cacen liebres!-les gritó Ródick antes de que se fueran.
Los chicos caminaron y se sumergieron en la húmeda selva de árboles frutales.
-¿Piensas que fue el destino o la casualidad?-le preguntó Victoire a Ted.
-Mmm, me arriesgaría a decir el destino-respondió el chico.
-¿Crees en el destino, Ted? Pensé que eras más estadístico.
-No sé si será un destino, o un dios o lo que sea pero hay una fuerza mayor que nos guía a hacer que nos pase todo lo que nos pasa.
-Yo también pienso que es el destino, porque sino no habríamos caído con los Muggles.
-¿Cómo caíste al agua el día que llegamos aquí?
-Eso es lo raro, no lo sé, cuando me desperté ya estaba en el agua.
-¿No puede haber sido alguno de los otros?
-No, me habría despertado, es como si hubiese aparecido directamente en el agua. Es muy extraño.
-Sí, no hay duda de que es el destino. Las casualidades son algo efímero, rápido, que no te deja recuerdo alguno. Pero las cosas donde vos decís, esto fue causa del destino, de eso no te olvidas nunca.
-Mmm, estas hablando muy romántico, Ted-se arriesgó Victoire.
Ted la rebajó con la mirada. Pobre Vicky, ella siempre estaba tratando de hablar de amor con Ted y él solo pensaba eso ¡Pobre Vicky! Le daba lastima rechazarla, nunca lo había hecho, pero le incomodaba mucho hablar de esas cosas con ella. Ted la quería mucho, y era para él una hermana. No le hubiese importado tener un romance con ella, pero era muy chica, la edad no lo aparentaba, pero la mente de la chica aun le faltaba crecer. Él sabía que la chica quería algo con él, pero él quería que la chica saliera primero con un chico que fuera inmaduro como ella, la diferencia intelectual entre ambos sólo iba a llevar a que se estén peleando todo el día y a perder la amistad que tenían.
-No es lo que…-intentó recomponerse avergonzada Victoire al darse cuenta de que había metido la pata.
-Mira, una libre-señaló Ted-. ¿Quieres atraparla?
La chica asintió sonriente. Lo bueno era que metiera la pata donde la metiera con Ted nunca se lastimaba.
Bueno... es un capitulo cortito pero espero que les guste... pronto se vienen momentos de tensión y más peleas, epsero que sigan leyendo, suerte!!!