← Historia 32398 · de
Historia 32398 — capítulo 7
Capitulo 6: Una velada interesante...
-¿Estos son mangos?-preguntó Danna.
-No lo sé-las hermanas no se llevaban muy bien y nunca lo hicieron por que tenían caracteres muy diferentes. Además, a Dennise siempre le gustaron los chicos que Danna traía a casa, como ella era mayor tenía permitido salir y llevar amigos a casa, ¡y sus amigos eran tan atractivos! Y ella como buena tonta que era no los aprovechaba, si hubiese estado en las posibilidades de Dennise hubiese salido con todos, pero era muy pequeña, parecía que era más pequeña incluso que Lissa, todos los amigos de su hermana la ignoraban. A la vez, Danna siempre se quejaba de la inmadures de su hermana menor, sin darse cuenta que era más inmadura ella misma, y por eso siempre organizaba fiestas con chicos por que sabía que su hermana hervía en celos.
Mientras recorrían los árboles, buscando las frutas más conocidas que hubiera, escucharon ruidos provenientes de entre el follaje. Un ruido a la derecha y otro a la izquierda. ¿Qué deberían hacer? El ruido de la izquierda se acercaba. Las chicas esperaron expectantes. De repente la gran cabeza de un jaguar aparece frente a ellas.
-¡Ahhhh!-gritaron fuerte y corrieron hacia la derecha mientras el animal las perseguía.
Llegaron a un claro y se encontraron con el otro ruido. Era Ródick que insultaba, pateaba las piedras y lanzaba hechizos aturdidores a los árboles.
-¡Ahhhh!-gritaron nuevamente abrazándose entre la espada y la pared.
-Oigan… ¿Qué maldición…? ¡Oh, por el hada madrina!-Ródick acababa de ver al felino y le apuntaba con la varita temblando.
Las chicas se acercaron al mago, parecía la parte más civilizada. El chico le apuntaba con la varita pero no quería usar ningún hechizo, no lo necesitaba, podría correr y dejarlo atrás, y de paso el animal devoraría a las Muggles. Era buen plan, pero todavía no se había decidido. Cuando el jaguar rugió se decidió y comenzó a correr. Las chicas también se soltaron y corrieron, pero Dennise en dirección a su campamento y Danna en dirección al campamento mágico. Casi le iba pisando los talones a Ródick, corrieron un buen trecho hasta que la chica se chocó con la espalda del joven.
-¡Auch! ¿Por qué te detienes?
El chico la agarró del cuello con las dos manos y la arrinconó contra una palmera.
-Me lastimas…-dijo con la voz quebrada la chica.
-¿En serio? ¡Les dije a ustedes, Muggles asquerosos, que los mataría si me los cruzaba! Además de apestar esta hermosa isla con la horrible sombra de sus cuerpos, traen a esa bestia que nos puede devorar a todos.
-Nosotros no traji…cof, trajimos a nadie-intentó decir con la traquea apretada la muchacha-. Eso nos persiguió.
Ródick descargó un puñetazo en el estómago de la chica. Danna se quedó tirada en el piso tosiendo y tomándose el vientre.
-Lo mejor que te puede pasar es que te coma el jaguar.
-¡Sos un irrespetuoso! ¡Un animal aun peor que ese tigre! ¿Cómo se te ocurre pegarle a una mujer? Que poco hombre que eres…
-Mira niña, para mí tanto la mujer como el hombre tienen la misma capacidad de defenderse, le habría hecho lo mismo a tu hermano. Así que, si piensas sobrevivir en esta isla, te conviene dejar de ser la nena meticulosa y fina, ensuciar tu lindo trasero y portarte como el ser humano líder de la cadena alimenticia que sos-Ródick se dio la vuelta para irse mientras Danna se incorporaba.
-No dejaré que te vayas, sos el único que puede detener a ese animal, ¿Qué te cuesta hacerlo?
-Él puede ahorrarme el trabajo de matarte.
-¡Que cobarde! Ni siquiera te atreves a matarnos…
Ródick se acercó con el puño en alto, herido en el orgullo. Cuando llegó al lado de la chica descargó su invicto puño sobre ella. Pero antes de que el golpe llegara a destino el muchacho cayó fulminado al piso con los ojos desorbitados de dolor y sorpresa.
-¿Có…cómo?-el muchacho no entendía lo que había pasado. Jamás, pero jamás de los jamases, alguien lo había hecho arrodillar. Y ahora estaba ahí, frente a esa muchacha aristócrata rubia, con un coeficiente intelectual mínimo. Él la superaba en todos los aspectos, ¿Cómo era posible que le hubiese podido pegar tal rodillazo en la entrepierna? El certero y útil rodillazo en la entrepierna, la técnica más cobarde de las mujeres, que él nunca había experimentado, cualquier chica antes de pegarle en la entrepierna se hubiera arrodillado y se la hubiera besado, pero esta… esta cruel y despiadada chica lo había flagelado de esa manera. Aun no lo entendía.
-¿Qué pasó? ¿Caíste ante un golpe Muggle? ¿La primera vez que una mujer te rechaza así? ¿Estas acostumbrado a que sea con hechizos? Espero que el tigre se de un buen banquete contigo.
-Es un jaguar…-musitó el chico por debajo.
La chica comenzó a caminar orgullosa en dirección al refugio de los magos, ella no sabía, estaba completamente perdida pero no le importaba porque se había desecho de ese pesado.
-¡Oh, Will, no sabes lo que pasó! ¡Nos encontramos con una fiera!
-¿Y Danna? ¿Dónde está tu hermana?-preguntó Will alarmado.
-¡Oh! No lo sé, se supone que venía detrás mío… ¡Ah, también nos topamos con un jaguar!
Ya era tarde, estaba anocheciendo y Danna aun no encontraba su refugio. ¡Todo culpa de ese muchacho! Y para males ya se sentían ruidos y se veían miradas en la oscuridad, y la chica se estaba asustando. Un ronroneo la sorprendió a sus espaldas y cuando se dio vuelta se encontró con el hambriento y territorial jaguar. Acechaba hacia ella, y estaba furioso, a punto de lanzarse al ataque. Danna buscó alguna manera de librarse del animal de la misma forma que se libró del mago, pero al parecer el animal era hembra. Tampoco podría agarrarla de los pelos como hacía con su hermana. Estaba en un aprieto y el felino ya estaba muy cerca, a punto de lanzarse al ataque contra su indefensa victima cuando una sombra cayó desde el cielo.
-¡Ahhhh!-gritó Danna cubriéndose. Un momento después, como aun no había recibido ni un zarpazo ni mucho menos una mordida, levantó la cara para ver. Ródick estaba en cuclillas sobre el felino desvanecido en el suelo. El muchacho se había lanzado desde los árboles hacia la espalda del jaguar triturándole todos los huesos-. Me… me salvaste-sonrió la chica.
-No te hagas ilusiones, sólo estoy intentado salvar mi honor. Esto demuestra que soy más fuerte que vos, aun después de que me humillaste hace un momento-dijo Ródick echando el cadáver del animal a un costado.
-Yo no te humillé. Sólo me defendí- la rubia se puso a rascar la tierra con el pie derecho.
-Bueno, ahora estamos a mano. Vuelve a tu grupo, está por allá-le mostró Ródick. La chica no se movió y el joven caminó para el lado contrario. Cuando estaba por abandonar el claro, se volteo-. Uff, ¿no piensas irte a tu refugio?
-No-dijo ella.
-Mmm, ¿Qué quieres? ¿Venir conmigo?-le preguntó Ródick impaciente.
-¡Sí! Estaba esperando que me lo propusieras.
-Yo sólo te pregunté, no te voy a dejar venir conmigo.
-¡Oh! Por favor…-rogó Danna con esos ojos que sólo los Muggles tienen…
Ródick la miró inmutable. Esa chica era desesperante.
-Acompáñame, sólo si prometes no hablar- la chica asintió con la cabeza alegremente y lo siguió unos pasos más atrás.
El joven buscó por los alrededores un pequeño refugio para pasar la noche. No quería volver con los magos, no hoy, había descubierto algunas cosas de su pasado y no quería que le estuvieran preguntado o que lo estuvieran molestando. Los dos se recostaron en la escarpada de una colina que formaba un techo no muy grande pero bastante útil para evitar lluvias o cualquier bestia que quisiera atacarlos desde los árboles. Ródick Black… no quedaba para nada bien, y menos si ya se había acostumbrado a ser Ródick Cánepan. Claro que por una fortuna, él podría cambiarse el nombre hasta por Cecilia Perez o lo que fuera. Ahora no sabía si lo mejor sería salir de la isla o quedarse. No estaba para nada mal ese lugar, nunca había estado tan a gusto, sin que lo molestaran, sin horarios, se bañaba cuando quería, no se lavaba los dientes, eructaba todo el tiempo hasta la hora de dormir, que era a toda hora. Pero con una fortuna… podía vivir muy bien…
-¿Qué vamos a comer?-interrumpió Danna sus pensamientos.
-¿Cómo? ¿Y que voy a saber yo? Busca algo por ahí, no pienses que te lo voy a buscar por ti, no busco comida ni para los magos… Ellos me buscan a mí, así que si encuentras no te olvides de traerme.
-¡Que maleducado! Y eso que soy una mujer… tengo hambre, ¿Cómo te llamas?
-¿No te dije mi nombre?
-No, ¿sabes como me llamo?
-Danna-Ródick había escuchado su nombre de labios de su hermana ese día cuando corrían escapando.
-¿Cómo lo sabes?
-Yo se todo.
-Mmm… ¿me vas a decir tu nombre o no?
-Ródick.
-Es un nombre rudo.
-Soy rudo…
-¡No! Sos muy tierno…
Ródick la miró furioso. Una liebre se puso a pastar cerca de los chicos. El joven miró al animal y lo desmayó con un hechizo aturdidor.
-Ahí tienes tu cena. Si te callas la boca tendrás desayuno.
-Nunca tengo hambre a la mañana. Pero si muchas ganas de hablar.
Esa chica estaba jugando con la paciencia de Ródick y eso era algo malo. Ródick se preguntaba por que no la había matado aun, tal vez por que era la más tonta de los Muggles, debería ser la última en morir.
-Sácale la piel ¿si? Por favor, yo no sé como hacer…
Ródick enfurecido, con la vena de la frente hinchada, se dispuso a usar hechizos para sacarle el cuero al animal. Lo empalo en una rama, encendió fuego con un hechizo y lo asó. Mientras lo asaba y exprimía cítricos sobre la carne, no paraba de bufar y maldecir a los Muggles. Luego de un rato estaba listo.
-Bueno… debo decir que tiene mejor pinta que el que hizo Will-la chica lo probó con miedo de que alguna de las frutas que le había exprimido tuviera veneno y lo degustó. Era muy sabroso, le faltaba sal, pero todo eso que le había echado le había dado un gusto agrio muy delicioso y texturado- ¡Está rico! ¿Quién te enseño a cocinar?
-Nadie me enseño a cocinar, esto está horrible. Pero con hechizos siempre te podes manejar mejor que sólo con las manos.
La chica comió como nunca desde que llegó a la isla y se dispuso a dormir. Ródick se sintió feliz de que la chica hiciera eso y la imitó.
-Oye, no me vayas a querer hacer nada, eh.
-¿Qué estás diciendo? Vos estás loca. Si te quisiera matar ya lo habría hecho…
-No entiendes nada… sos más ingenuo de lo que aparentas. Te hablo de que no te aproveches de mí cuando esté dormida.
-¿Me lo estás diciendo como una proposición? Por favor, nunca lo haría. Además sos Muggle, prefiero meter la mano en las brasas.
-Eso me deja más tranquila. ¿Por qué no me das tu varita?
-¿Para que la quieres?
-Eso me dejaría más tranquila.
-Está bien, tómala-Ródick se puso frente a ella y se bajó los pantalones.
-¡Oh, eres un maleducado!-dijo la muchacha volteándose y cubriéndose la cara, avergonzada.
-Jajaja, ¿no querías la varita?
-¡Hablo del objeto que usas para hacer magia!
-¡Y bueno! ¡Estamos hablando de lo mismo! Ah, ya nadie se ríe de las buenas bromas. Tómala-el chico le arrojó la varita.
-¿Qué tiene aquí? ¡Está caliente!
-Son glándulas de la boca de un dragón, es tibia por naturaleza.
La chica le devolvió la varita con asco. Se acostaron lo más lejos que pudieron el uno del otro. Durmieron tranquilos hasta que a mitad de la noche Danna despertó a Ródick.
-Tengo frío, Rock.
-¿Quieres que me ponga a tejerte una manta? ¿Qué quieres que haga? No puedes dejar dormir tranquila a una persona-preguntó el chico sobresaturado.
-Sólo enciende el fuego, por favor.
El chico de mala gana lo encendió y cuando se dio vuelta para seguir durmiendo se apagó.
-Oye, Rocky, el fuego se apagó.
-Lo siento, no controlo los elementos-dijo el muchacho sonriente y siguió durmiendo.
La chica hizo un puchero y trató de acurrucarse lo más que pudo para pasar el frío.
Al otro día Ródick se levantó y Danna lo tenía abrazado y se había acurrucado a él.
-¿Pero que haces? Muévete-le dijo el chico empujándola con descuido.
-¡Auch! ¡Me golpeaste!
-Lo siento-se disculpó el muchacho sarcástico mientras observaba el sol y los árboles para ver a donde tenía que ir.
-¡Oh! Me duele todo el cuerpo… ¿abusaste de mí anoche?
-Oye, ¿tu crees que yo naufrago en una isla y lo primero que hago es andar detrás de cualquier estúpida que también haya naufragado?-contestó Ródick sonrojado-. Soy un hombre, no hago esas cosas. Además si quisiera te tendría por las buenas…
-Sí, claro, como no, ¿un primate como tú? Lo único que sabes hacer es un buen conejo asado. ¿Qué vamos a hacer?
-Ya estamos cerca. Caminamos un poco y llegamos a donde queremos llegar. Yo a mi refugio y tú al tuyo.
-¿Tan pronto? Yo pensé que tendríamos que pasar un día más…
-¿Con un primate como yo? No, usted princesa, va a volver a su lugar hoy, no se preocupe.
Los chicos avanzaron con rapidez por el bosque. Llegaron hasta una zona donde los mangles se convertían en palmeras y se hacía menos frondoso.
-Bien. Para allá están los Muggles. Ve con ellos y diles que va a haber un pacto. Ustedes tendrán un horario para usar la isla y nosotros otro, así evitamos encuentros poco casuales como el nuestro. Ustedes la usaran de las cero horas a las seis, nosotros de las seis a las doce, ustedes de doce a dieciocho y nosotros lo que queda.
-Pero no tenemos reloj.
-¡Ingénienselas! Se que su líder va a saber cual hora es la que es. Adiós.
-¡Adiós Rock! Nos vemos-la chica le dio un fugaz beso en la mejilla y el chico la miró con mala cara-. No sos tan malo-le terminó diciendo.
-No soy malo, soy cuidadoso.
La chica se dio vuelta y caminó hacia su refugio. Ródick la observó fijamente mientras se iba.
-Mmm… está rica por atrás…
La chica dio vuelta la cara y lo miró lascivamente como si hubiera oído el murmullo de Ródick.
-Sí… que lastima que sea Muggle-el chico se fue hacía su refugio.
Bueno, espero que sigan por esta frecuencia y les agradezco todos sus comentarios, la historia continuara siempre que ustedes me acompañen. Suerte a todos!