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Historia 32398 — capítulo 6

Capitulo 5: El "encanto" es de familia.

-Mmm-escrutaba Ródick en una cueva encontrada por Nadina formada por un amontonamiento de rocas-. La humedad aquí adentro es mayor que en el fondo del mar, hay mucho olor a heces de murciélago y podría derrumbarse en cualquier momento-. La chica se desilusionó cuando el chico terminó de hablar-. Pero debo decir que no debe haber nada mejor en la isla, con unos toques de varita se le puede dar un aspecto más hogareño… si fuera decorador de interiores, pero como no lo soy-Ródick se recargó sobre una roca y se sentó en el suelo a descansar-. Además, es mucho mejor que la comida… ¿Qué es eso? Se ve peligroso…

-Si no te gusta lo hubieras buscado tú. Son unas frutas…-Ted admiró las frutas que había. Lo más pasable eran unos plátanos verdes, después de eso había una especie de guindas que echaban una secreción sin que nadie las apretara, unas frutas pequeñas y violetas que tenían mucha pinta de ser venenosas y por último unas grandes frutas ovaladas y rojas con espinas en su cubierta, estás últimas las recogió Victoire y Ted le dijo que se las quedara para no descorazonarla, pero la verdad es que él también tenía miedo de probarlas.

-Tu no hiciste mucho…-le dijo Victoire fastidiada, había sufrido mucho por conseguir esas frutas se raspó, se cayó de un árbol, un ave enorme le arrojó excremento en un hombro y había caminado, además, mucho más de lo que caminó en su vida.

-Yo soy el que les da seguridad, ya se los dije, por eso voy a tener la osadía y la fuerza de voluntad de ser el primero en probar esto-el chico levantó la fruta que había conseguido Victoire y todos lo miraron impaciente-. Uff, si muero quiero que me entierren junto al árbol de esto para que se pudra la tierra… parece más mortal que un maleficio asesino esta cosa. Debe tener un veneno tan potente que debe hacer desaparecer otro veneno, mataría una hiedra venenosa…

-¡Ya cómela!-insistió Ted.

Ródick mordió un pedazo, la degustó y después se agarró la garganta con las manos y empezó a echar espuma por la boca.

-¡Ah, ah, ah!-se quejaba.

-¡Se está muriendo! ¿Nadie tiene un bezoar?-preguntó Ted.

-¡Ayuda!-gritó Victoire desesperada.

El chico cayó al piso inerte y los demás se quedaron fríos mirando las frutas.

-¡Se… se ha…!-nadie podía hablar.

-¡Ahhhhh!-volvió a la vida Ródick-. ¡Esto si que es la fruta! Es perfecta, es un perfecto espécimen de cítrico tan ácido que te deja ligeramente en éxtasis, o tal vez sea por que esta un poco madura y se esta formando un poco de etanol en su interior volviéndose una fruta embriagante. No pensé que existiera algo tan exquisito.

-¿En serio te gusta?-preguntó Victoire sonrojada por el halago indirecto.

-Bueno, prueba las otras-apuró Ted que no permitía que otra persona hiciera sonrojar a Victoire.

-Mmm, las violetas son horribles, tienen mucho sabor a papa, son secas, prefiero comer tierra. Y estas guinditas… no tienen gusto a nada. Odio los plátanos.

Ted se enfureció con Ródick por criticar sus frutas.

-Debe ser mentira, voy a comer los plátanos y las frutas violetas-se arriesgó Ted para mantener su orgullo.

-Entonces mejor yo me como las rojas y ustedes comen las que sobran-dijo Ródick.

Victoire miró furiosa a Ródick por no dividir equitativamente las frutas y quedarse con las mejores, igualmente los plátanos no estaban mal entonces compartió las frutas con Ted. Para Nadina no quedo nada y se dibujo en su cara un dejo de tristeza, sin embargo, no se rebajó a pedirles nada, pero tenía hambre y no dejaba de mirar las jugosas frutas.

-¿Quieres?-Ródick le ofreció una mitad mordida y un poco fermentada, pero lo que cuenta es la intención y para Nadina fue más que un cofre con oro.

La chica no respondió y le arrebató la fruta de la mano con timidez, para luego devorarla con avidez. Luego de esto fueron cayendo dormidos, posiblemente por el efecto somnífero de las frutas rojas y violetas, primero Ródick, luego Nadina a su lado y Ted y Victoire se quedaron hablando un rato hasta dormirse lejos de los otros dos.

-Dime Ted… ¿quieres volver a casa?

-¿Por qué me preguntas eso?

-No lo sé… ¿y si nos tuviéramos que quedar aquí mucho tiempo?

-No tengas miedo, no va a pasar más de una semana para que nos encuentren…

-No es que tenga miedo… pero… en realidad es lo contrario ¿sabes? Creo que tengo poco miedo con respecto a la magnitud de los hechos, incluso…

-¿Te gusta el ambiente de esta isla?

La chica lo miró sorprendida de que el joven dijera exactamente lo que ella pensaba.

-Sí, tal vez por la situación… me gusta por que me quedé aquí contigo. No creo que fuera igual si me hubiera quedado sola o con esos dos.

-Sí… creo que a mi me pasa lo mismo-dijo Ted mirándola fijamente a los ojos.

A la chica le temblaban los labios, quería dar su primer beso, y quería que fuera con Ted, ella lo amaba, él la volvía loca, su calma, su tranquilidad para hacer las cosas logrando que todo saliera bien, no como le pasaba a ella que parecía que fuera como fuera se las ingeniaba para que todo salga mal. Además, era uno de los primeros hombres que había conocido y desde que lo conoció le pareció tan inteligente, tan maduro y su forma de liderar el grupo y esforzarse por avanzar en la isla y no quedarse estancados en el lugar donde encallaron. Todo lo que él hacía estaba bien, pero en ese momento lo que estaba haciendo era malo, por que no la besaba y ella quería que lo haga, quería sentir su lengua en su boca y a la vez demostrarle a ese chico que ella, como buena descendiente de francesa, sabía besar mejor que nadie.

Ted le dio un tierno beso en la frente haciendo que la chica forzara una sonrisa. No era lo que esperaba.

-Que duermas bien…

-Gracias, vos también.

Los dos se acostaron espalda con espalda tratando de pegar los ojos sabiendo que el otro estaba detrás.

Al otro día Will se despertó temprano, sabía que posiblemente se quedaran un poco más de una semana allí y no podían andar subsistiendo con la suerte de que alguna vianda perdida del avión llegara milagrosamente a sus manos. Tomó el cuchillo, se cargó al hombro un gran tronco que podría usar como garrote y buscó la valija que habían encontrado el día anterior. Se sacó la camisa, mostrando su tallado y refinado físico, casi sin imperfecciones podría decirse, lustró sus estropeados pero aun útiles lentes y se preparó para llevar al máximo su instinto de supervivencia.

Al mismo momento, como si fuesen gemelos, Ródick se levantó al otro lado de la isla. Apresó su varita entre sus manos, se sacó la blusa mostrando también sus dones corporales en su máximo exponente, sus anchos hombros, su afinada cintura, sus marcados pectorales y sus grandes bíceps. Una vez hecho esto… se acostó nuevamente a dormir.

Más cerca del mediodía, o por lo menos eso fue lo que le pareció a Will, volvió el muchacho cansado, con mucho calor, lleno de tierra, barro, sangre y unas cuantas presas.

-No es fácil cazar sin armas… papá siempre me enseño a cazar liebres con una carabina, pero usar el maletín como trampa y este cuchillo que apenas tiene filo para matarlo es algo que debió enseñarme-le comentó el muchacho a sus hermanas mostrándole su presa. Era un conejo flaco, ya despellejado, con pedazos de piel aun colgando, sangre por doquier y una cara de terror que espantaba a las chicas-. ¿Ahora díganme como haré para darle sabor? No hay sal, ni especias, ni nada para meterlo a hervir. ¿Qué opinan?

-Que tal vez deberíamos buscar algunas frutas-dijo Dennise horrorizada por el cadáver del animal.

-Concuerdo-dijo Danna.

-Uff, lo siento, estaba buscando algo que sea más nutritivo, no podemos estar a frutas por una semana-dijo Will-. Pero bueno, por un día no pasa nada. ¿Qué tal si van las dos a buscar las frutas y yo me quedo a buscar un refugio mejor? Estas islas tienen tormentas tropicales muy fuertes, nunca se sabe que puede pasar.

Todos estuvieron de acuerdo y las chicas se internaron en un bosquecito que había en la parte central de la isla.

-¿Y ahora que hacemos?-preguntó Ted cuando todos se habían levantado.

-¿Por qué no se van a ver si llueve?-dijo Ródick preparándose para seguir durmiendo.

-Sólo dime una cosa, ¿no te aburres de estar todo el día durmiendo? Porque entiendo que no te guste trabajar y que quieras estar todo el día de vago, pero… ¿sí o sí tienes que estar durmiendo 20 o más horas al día?

-Son las frutas que comí ayer, me dan sueño, además trato de ahorrar energía por si aparece algún peligro y debo desatar todo mi poder.

-Sí, sí, como no… Bueno… ¿de que hablamos?-preguntó el chico para ver si se podían divertir con algo.

-¿Podrían irse a hablar afuera?-dijo Nadina sabiendo que sería lo que diría Ródick.

-No, déjalos, a veces hace falta hablar de algo, ¿quieren que empiece hablando de mí?-les preguntó Ródick-. Tengo más de un secreto oscuro.

Nunca iban a entender a ese sujeto. Pero el hecho de que develara alguno de esos misterios era bueno.

-Yo siempre quise saber de que magos desciendes-dijo Victoire.

-Eso es fácil de responder. Mi madre es una mujer inculta, bonita, con un coeficiente intelectual del más bajo, pero trabajadora. No conocí a mi padre, mi madre decía que era un bueno para nada. Tuvieron una especie de romance, y de repente un día él desapareció. Unas semanas después se dio cuenta de que me tenía a mí. Creo que el nombre de él era Sigros Black o algo así…-contó Ródick.

-¡Oh, por Merlín! ¡Dime que no!-se levantó espantado Ted.

-¿Qué no qué?

-¿Querrás decir Sirius Black?

-¡Sí!, el mismo, ¿lo conoces? Parece que fue un ex presidiario de Azkaban, el tipo era un patán según mi madre, pero dice que tenía dinero.

-¡No puede ser que seas hijo de Sirius! Él nunca nos dijo nada de eso, nunca mencionó ninguna relación-Ted estaba histérico, Victoire trataba de calmarlo.

-Bueno… no lo sé, eso es lo que me dijo mi madre, yo nací a fines del 96, mi madre dejó de verlo a principios de ese año-dijo Ródick-. Supongo que estará con otra mujer…

-Sirius Black murió en el año 1996 en una batalla contra mortífagos en el ministerio. El mismo año en que se demostró que era inocente de los delitos que había cometido. Él era el padrino de Harry Potter, que a la vez es mi padrino, además, tu padre y mi padre fueron al mismo año de colegio. Tu padre tenía dos mejores amigos James Potter, que era el padre de Harry, y Remus Lupin que era mi viejo. A James Potter lo asesinó Voldemort y a nuestros padres una bruja que se llamaba Bellastrix Lestrange. No hace falta hacerte ninguna prueba mágica de que eres su hijo, eres igual a él.

Ródick abrió la boca sorprendido y comenzó a pensar toda esa historia. Nadina se puso en guardia al oírla.

-Entonces… ¿mi viejo no se fue de casa como dijo mi madre? ¿Sólo estaba muerto?-preguntó el muchacho.

-¿Sólo está muerto? ¿Cómo que sólo está muerto? ¡No lo vas a ver nunca!-dijo Ted al borde de la desesperación, no se imaginaba encontrarse con un secreto tan importante en esa isla de mierda.

-Pero aun soy su heredero ¿no?

Ted y Victoire lo miraron enfadados. No podían creer que acababa de saber quien era su padre y sólo pensaba en su fortuna.

-Sí, pero… ¿no te emociona saber de tu padre? ¡Fue un gran soldado en la guerra contra Voldemort! Deberías estar orgulloso.

-Si hubiera sido gran soldado estaría vivo, haciéndose cargo de mí y ayudando a mi madre a pagar todo lo que tenía que pagar. Ese estúpido no pensó en la mujer que tenía, sólo fue de cabeza a su muerte y encima lo mató una mujer, ¿de que quieres que me enorgullezca?

-Él fue a cuidar a su ahijado, se lo debía, es una promesa que le hizo al padre-le explicó Ted.

-El ahijado podía cuidarse solo, mató a Voldemort, no va a poder con unos mortífagos.

-No entiendes nada.

-No, tu no entiendes-Ródick se fue de la cueva hacia el medio de la isla para ver si podía pensar.


Espero que les esté gustando este fic, va para rato, espero tambien que no se aburran y sigan leyendo y dejando comentarios. Gracias a todos. Suerte