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TODO POR VENGANZA — capítulo 32

¡Feliz año nuevo!

De verdad siento la demora. De verdad no quería tardar tanto pero si no era por una cosa era por otra que no podía continuar la historia. La historia esta a punto de cumplir un año y cuando lo empecé tenia la intención de terminarla en poco tiempo pero como ven nada salió como planee. Espero sean pacientes y yo me comprometo a no tardar meses en actualizar. Gracias por los que han sido pacientes y espero les siga gustando y la sientan digna ¡¡Por favor sean críticos!!


Amor así, tan cerca de la vida, amor así, tan cerca de la muerte. Junto a la estrella de la buena suerte la luna nueva anúnciate la herida.

(Carlos Pellicer Cámara)

Los mortifagos habían adoptado como punto de reunión la mansión Malfoy. A Narcisa no le había agradado la idea y mucho menos a Lucius, pero no tenían más opción que someterse a las órdenes de su amo.

La señora Malfoy se encontraba sola en la habitación y tal vez por la desesperación que sentía por lo difícil de la situación que afrontaban en ese momento comenzó a sentir cierta añoranza, se sentó al borde de la cama y comenzó a rememorar su vida cuando aun era joven e inocente. Había sido criada bajo los conceptos de la pureza de sangre, pero en aquel entonces era un tema al cual no le daba importancia, solo se limitaba a seguir órdenes sin profundizar demasiado en ello. Su vida era tranquila, Bellatrix se caso y todo fue felicidad pero todo cambio cuando un par de meses después su hermana Andromeda se fugo aquella tarde de otoño con el hijo de muggles Ted Tonks. Las repercusiones no se hicieron esperar, fue desheredada y borrada del árbol familiar. Fui ahí donde creyo comprender la diferencia de clases, un impuro jamás seria igual a un sangre limpia y por ende una unión entre ambos no era más que una aberración e hizo lo que los demás le habían enseñado: ignorar a su hermana. Andromeda Black jamás había existido en su vida.

Podría ser la edad, o quizá los momentos violentos que acontecían a cada instante lo que le hacían empezar a cuestionarse si la pureza de la sangre era realmente tan importante como para separar a las familias, arriesgar la seguridad y estabilidad de la sociedad mágica y hasta la propia vida. Cuando nadie la veía lloraba por la suerte que les aquejaba y el temor por lo que su hijo, su único hijo estaba obligado a enfrentar a causa de sus padres, a causa de ellos. Conocía demasiado bien a su esposo para darse cuenta que el también se arrepentía de sus malas elecciones.

Rememorar el momento en que conoció a Lucius Malfoy la transportaba a una época feliz y lejana pero que le proporcionaba una tranquilidad efímera. En aquella época era una chiquilla soñadora y un poco ingenua. Aun cuando Bellatrix se encontraba casada a ella no le preocupaba el matrimonio, quería estudiar una carrera mágica y dedicarse a viajar, pero en aquel entonces la vida de las hijas de familias ricas ya se encontraban predestinadas por los padres, así que después del colegio lo mas común era el matrimonio.

Para su cumpleaños numero dieciocho la familia organizo una gran fiesta ya que en esa celebración le presentarían a su futuro marido. Estaba renuente a conocerlo pero al verlo sintió lo que algunos llamaban "mariposas en el estomago". Tal vez fue su mirada, o aquella sonrisa enigmática, su manera de caminar o la forma en que la trataba, atento y amable pues aun cuando pareciera un hombre frio era todo un caballero, así que no paso mucho para que cayera profundamente enamorada a pesar de que intento resistirse.

No podía quejarse de Lucius, siempre fue un esposo y padre amoroso. Jamás se arrepentiría de haberse enamorado de él, solo lamentaba haberse dejado llevar por los prejuicios por que de no haber sido así tal vez ahora no estarían inmersos en ese mundo negro y oscuro donde no ya no se veía ningún futuro claro pero, ¿A quien engañar? Aunque no hubiesen estado de acuerdo de todas maneras los hubiesen obligado pues los magos sangre pura que no aceptaban a el Señor tenebroso muchas veces eran perseguidos y torturados. Su futuro siempre seria oscuro, eso era lo que los asemejaba a los hijos de muggles, ambos estaban obligados a seguir un destino, solo que muchos luchaban y ellos simplemente se dejaron vencer desde un principio.

La noche había llegado demasiado rápido para su gusto. Los mortifagos se hallaban reunidos en el salón. Ella no era miembro activo así que no podía estar ahí. Había cierta ansiedad que no la dejaba estar tranquila y un mal presentimiento embargaba su corazón. Empezó a recordar aquellos momentos felices que tuvo junto a su familia, esos momentos que ahora parecían lejanos cuando creían que el Señor Tenebroso no iba a regresar. Sintió la necesidad de decirle muchas cosas a Draco, no sabia el por que pues no era una mujer con ese tipo de arrebatos sentimentales sin embargo, guiada por un impulso extraño tomo pergamino y pluma.

Se dirigió a la lechuceria de la mansión y mando a su mejor ejemplar con la carta, hecho esto se dedico a esperar en el vestíbulo observando como cada miembro comenzaba a salir. Al parecer la mayoría había abandonado el salón pero ni Lucius o su hermana Bella se asomaban así que se dirigio a la estancia y lo que escucho la horrorizo por completo.

-Confió en que tu hijo haga su mejor esfuerzo, por que no será nada agradable lo que le sucederá si falla -susurro una voz arrastrada y a pesar de ser un murmullo se hacia escuchar perfectamente en la estancia.

  • Señor, mi hijo apenas es un muchacho -contesto Lucius con temor -Si tan solo le relegara esta misión a alguien mas experimentado

  • Yo no admito fracasados en mis filas Lucius -siseo con una sonrisa macabra dibujándose en su rostro -Esta vez no tolerare que un Malfoy vuelva a fracasar. Los hijos pagan la culpa de los padres - Lo miro con intención -Tus fracasos también cuentan para tu hijo -le espeto fríamente -Así que por su bien será mejor que no falle -esbozo una especie de sonrisa que le causo gran aversión al señor Malfoy

-No fallara mi señor- y con el labio temblando se atrevió a preguntar -pero en el caso de que algo saliera mal mi señor ¿Qué haría?

Simple Lucius, la muerte -volvió a reír

Eso termino de destrozar los nervios de Narcisa y su poca racionalidad. Su hijo, su adorado hijo -pensó- apenas era un muchacho incapaz de asesinar a alguien. Draco era una persona inocente que no merecía pagar nada, obligado a luchar en una guerra que no le pertenecía. Su hijo merecía una vida digna lejos de ese cruel destino que le estaban imponiendo. Sin pensarlo o ser plenamente consciente de ello, más bien por un impulso alzo su varita contra Voldemort precisamente cuando este dirigía la mirada a la entrada del salón.

-Avada… -grito temblorosa

-¡Expeliarmus! -grito Bellatrix rebatiendo el hechizo

-Narcisa, linda Narcisa ¿Qué pretendías hacer? -siseo Voldemort

-¿Cómo te dignas a levantar la varita hacia el amo? -reprendió Bellatrix

-Señor por favor, por favor -empezó a llorar, tenga piedad, piedad de mi hijo -se arrodillo -el es un niño ¡No puede darle esa carga! ¡No! -su cuerpo empezó a temblar producto del llanto

-Narcisa por favor retírate

  • Quiso ordenar pero en lugar de ello se percibió como una suplica de parte del señor Malfoy, quien se había puesto más pálido de lo que su piel albina le permitía.

Voldemort observaba la escena con una mezcla de repulsión y diversión, poco después su mirada se centro en Lucius para grabar su expresión mientras se dedicaba a empuñar su varita directo hacia Narcisa

-Crucio

Sus gritos se escucharon por toda la habitación. Experimentaba un dolor terrible e inigualable haciéndole olvidar el por que estaba allí, en ese instante solo deseaba morir y que todo cesara. Sentia como si millones de agujas atravesaran cada uno de sus poros una y otra vez. No podía evitar que su cuerpo se retorciera, sentía su cara mojada y se dio cuenta que eran sus propias lagrimas, y ese sonido agudo que predominaba en la estancia eran sus gritos.

Lucius observaba la escena con impotencia y dolor. Quería abalanzarse sobre Voldemort pero sabía que tardaría mas en intentar cualquier movimiento que en estar muertos. Pero no podía soportarlo, el también había sido torturado por sus fallas y sabía que entre mas poderoso fuera el mago, mas fuerte era el efecto de la maldición. El había sufrido esas torturas y era algo que no le deseaba al peor de sus enemigos. Narcisa no resistiría y no era capaz de soportar que ella sufriera.

-¡Por favor señor! -imploro -déjela ¡castígueme en su lugar por favor! -alzo la voz para hacerse escuchar

-¿Es lo que quieres Lucius? -esbozo una mueca de asco

-Si, mi señor

-Como soy un ser tan bondadoso concederé tu petición.

-¡Crucio! -El cuerpo del Lucius comenzó a contraerse en muecas de dolor, mientras que Narcisa débil y horrorizada apenas lograba darse cuenta de lo que sucedía, poco a poco empezó a cobrar la lucidez, apenas se podía mantener en pie pero al darse cuenta que Lucius estaba siendo torturado quiso alcanzarlo pero sus pies no la sostenían pero no le importo arrastrarse para lograr llegar a el. Lo único que quería era aliviar el dolor de su esposo.

Voldemort observo a Bellatriz para atraer su mirada para después señalar a Narcisa. Esa simple indicación había sido vista tantas veces por la bruja que comprendía bien su significado. Por un momento lo miro fijamente para después pasar la lengua sobre sus labios y esbozar una ligera sonrisa.

Cuando Voldemort ceso la tortura hacia Lucius Narcisa aun seguía arrastrándose por suelo con un poco de trabajo pues aun no se recuperaba de la maldición. La desesperación no cesaba aun cuando vio que Lucius ya no estaba siendo torturado, lo único que quería era llegar a el y consolarlo.

-Lucius -gritaba y lloraba desesperadamente

-¡Avada kedavra! -grito una voz de mujer

Todo sucedió en una fracción de segundos, Lucius apenas alcanzo a ver como Narcisa se dirigía a el con desesperación para después ver que un rayo de luz verde impactaba contra su espalda haciendola caer inerte en el frío suelo. El dolor, la impotencia y el terror que sintio Lucius Malfoy en ese momentosolo pudo hacerlos presentes en un grito desgarrador que inundo todo el lugar.

-¡Narcisa! ¡No! - lloraba sin importarle verse débil, acercándose al cuerpo de su esposa - ¡No! ¡Maldita! Era tu hermana -gritaba -Mi Narcisa, por favor despierta ¡Despierta! -estrujaba el cuerpo con desesperación.

Bellatrix observaba la escena inexpresiva, pero poco a poco una sonrisa se reflejo en su rostro hasta que sus carcajadas empezaron a competir con las suplicas de Lucius que intentaba despertar a Narcisavanamente. Quizá en otra época hubiese lamentado la muerte de su hermana o quizánunca tuvo alma y hubiese actuado igual. Bellatrix aun divertida levanto la varita dirigiéndose a su cuñado

-Hay que deshacerse de la escoria, los débiles no tiene entrada -pronuncio antes de lanzar la maldición asesina

-¡Maldita! ¡Malditos! No me importa, si quieres matarme ¡Hazlo! no me importa

-Eso hare -respondió su cuñada divertida

-Detente Bellatrix-ordeno Voldemort

-Lo que ordene mi señor -respondió haciendo una exagerada reverencia

-Por ahora lo necesito vivo

-Como diga, mi amo. Se que una buena idea se le ha ocurrido -agrego riendose

-Esto es perfecto. Desatando la ira se obtienen mejores resultados -Apunto el cuerpo de Lucius con su varita - ¡Imperio!

Draco despertó un poco sobresaltado, había tenido una pesadilla de la cual solo recordaba un rayo de luz verde que se dirigía a el. Probablemente debido al sueño se sentía un poco angustiado. Miro a su ladoy vio a Hermione, lo que le hizo rememorar todo lo sucedido esa noche. Dormía plácidamente con una de sus manos aferrada a su cintura y la cabeza en su pecho. Al verla se sintió mucho mas tranquilo.

La luz de las lámparas era tenue, pero lo suficiente para observar que la castaña tenía un lunar no muy grande en la espalda baja y se pregunto si ella sabría de su existencia. Sin poder contenerse deslizo uno de sus dedos sobre la piel blanca y suave de su espalda. Estuvo así por unos minutos que no se dio cuenta del instante en que ella despertó y hubiese seguido ensimismado si no fuera por que sintió una suave caricia en su mejilla.

-No quería despertarte

-Esta bien, es agradable despertar así -le sonrió y lo abrazo fuertemente -Me siento como si estuviera en un sueño

-Ojala durara eternamente -le sonrió el

-¿Qué horas serán?

-Apenas son las tres -le respondió después de mirar su reloj

-Es demasiado temprano y ya no tengo sueño

-Yo tampoco -aparento ponerse pensativo -pero podemos aprovechar el tiempo - comento dirigiéndole una mirada picara

-¡Draco! -expreso ruborizándose

-Bien, bien, yo solo decía -contesto entre risas que la castaña callo con un beso

Dejaron que el tiempo transcurriera, aprovechando aquellos momentos que les quedaban juntos por que si de algo estaba seguros es que ambos querían ser parte del otro, por eso disfrutaban fundirse en uno solo y permitirse esas caricias que solo les pertenecían a ellos por que aunque ninguno lo expresara Draco era de Hermione y Hermione de Draco. La vida sin el otro no tenia sentido.

-Vaya, son mas de las cuatro -comento apesadumbrado -Que rápido pasa el tiempo -debemos regresar antes de que amanezca o pueden descubrir que no regresamos a dormir

-No quisiera separarme de ti -dijo haciendo un puchero

-yo tampoco. Me gustaría amanecer todos los días junto a ti

Muy a su pesar ambos se incorporaron y aun con pudor Hermione se dirigió al baño envuelta en sabanas por lo que Draco no ´pudo evitar reírse. Por su parte Hermione se recriminaba por comportarse tan tontamente pero era muy diferente el estar junto a el que vestirse frente a el. Su intención era ponerse la ropa pero una vez estando allí quiso aprovechar la ducha así que se asomo a la puerta para avisarle.

-Draco, tardare un poco más, me daré un baño. No quiero hacerte esperar así que si quieres puedes adelantarte.

-Te esperare

-Me daré prisa -le sonrió la castaña.

Viendo que Hermione demoraría un poco invoco pluma y pergamino. Se concentro en escribir y termino un poco antes de que Hermione saliera de la ducha. Doblo la carta que había escrito y la introdujo en la capa de la castaña.

Ambos se sumergieron en un tenso silencio, eran los pocos minutos que les quedaban, Cada vez separarse les resultaba mas doloroso. Hermione lo abrazo tratando de que su aroma se impregnara en su piel y el le correspondió estrujándola fuertemente pero sin lastimarla para después besarla tranquilamente sintiendo como ella sujetaba quedamente su cara con ambas manos.

-Esperare, pase lo que pase siempre esperare por ti Draco Malfoy

-Suena a despedida y no me agrada -seguía abrazado a ella acariciando sus bucles castaños para después separarse precipitadamente

-¿Qué sucede?

-Se que es un poco precipitado pero no me importa -su mirada profunda se clavo en la de Hermione, tomo su mano izquierda y deposito un anillo en su dedo anular -No te queda, mi mano es mas grande -sonrió -y siento no presentarte algo digno pero quiero que te quedes este anillo. Tiene el escudo de los Malfoy, consérvalo y recuérdame. Me lo devolverás cuando todo esto termine pero si algo pasa haz con el lo que quieras y se feliz, muy feliz.

-Todo estará bien y cuando todo termine te devolveré tu anillo.

-Desearia ofrecerte un anillo de compromiso pero cuando tu amigo Potty derrote a Voldemort tal vez no sea tan fácil que como mortifago pueda ser libre o que salga vivo -la miro -No llores -añadió al ver que empezaban a asomarse las lagrimas en su rostro -Sabes que todo puede pasar y hay que estar preparados y otra cosa muy importante -la miro con una de esas sonrisas altivas típicas de él - Aun no estoy muerto así que cada vez que veas este anillo recuerdas que eres mía y de nadie más

-Eso es injusto -el frunció el entrecejo sin entender a que se refería -Si así son las cosas tu también eres mío Malfoy.

Sin estar preparados se resignaron a separarse. Eran los pocos instantes que le quedaban juntos y aunque quedaban un par de días no sabían si podrían volver a tener un momento de intimidad como aquel. El la dejo salir primero y espero varios minutos antes de emprender el camino hacia las mazmorras, que era donde se encontraba su sala común.

Al llegar se sorprendió al ver una carta en su cama. Era de su madre y con ansia se dispuso a leerla sin sospechar que en unas horas su vida cambiaria por completo.

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De verdad me dios tristeza lo que les sucedió a los Malfoy y tal vez a muchos no esperaban algo tan cruel pero ese es el rumbo de la historia y así es como debía seguir. Sin más por el momento solo espero que sigan la historia.

**PD:**Hice un pequeño cambio en la ultima parte del capitulo anterior en el que había puesto un campo desolado en lugar de referirme a la mansión Malfoy. Espero no les moleste pero cambie de parecer a ultima hora.