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Historia 32434 — capítulo 1

Aunque ya pasaran más de 16 años, y prácticamente le resultaba imposible recordarlo, pero aun así no perdías las esperanzas, y lo intentaba, quería acordarse absulutamente de todo, todo lo que pasara, tanto ese día, como todo ese año, su primer año de vida, cuando sus padres estaban todavía vivos, pero por más que lo intentaba, sólo lograba ver un simple recuerdo borrosos, y casi el era imposible ver el rostro de sus padres. Desde ese día, su vida fuera totalmente diferente, aunque él sólo se enterara de eso a los 11 años, 10 años después de esa fecha, cuando recibió esa carta que le trastocó la vida por completo, y comenzó a pasarse todos los inviernos encerrado en un colegio, de dónde guardaría sus mejores recuerdos. Este año esperaba que fuera diferente, no pasaría ya el verano en la casa de sus tíos, sino en la madriguera, y eso ya se le hacía diferente, pero lo que no le gustaba era dejar la escuela. El último año había sido como todos los anteriores, muy movido, muchos problemas, altercados... pero este, además, sabían que era el último que vivirían juntos, por eso fue mucho más especial...

Odiaba los veranos, todos los años, según salía del tren, deseaba volver de nuevo, regresar al colegio, ver a mis amigos... pero este año, el sólo olor de las tostadas y el café recién hecho, le hacían levantarse más feliz, y levantarse sin dudarlo dos veces, sin esperar un grito que lo obligara a levantarse de la cama, o como otros años, que sólo lo hacía por la ilusión de recibir una carta de Ron o de Hermione, aunque la mayoría de las mañana nunca llegaba nada...

  • Venga chicos, ¡arriba! - Buscó como pudo las gafas por la mesita y se las puso, y vió que Ron ya se estaba levantando.

  • nunca entenderé por qué siempre tiene tanta prisa por qué nos levantemos... - dice frotándose los ojos y abriendo la boca con pereza.

  • venga chicos, ¡apurad! - se olló otra vez la voz de la señora Weasley.

Ron se puso las zapatillas, se colocó un poco el pelo como pudo, y espero a que Harry hiciera lo mismo, y saliero de la habitación con los ojos medios cerrados.

  • ¿se puede saber que...? - dijo Ron cuando ya iban por la mitad de las escaleras, pero no siguió porque ya vió al motivo por el que los habían llamado, allí, plantada delante de ellos con una gran sonrisa.