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Historia 32434 — capítulo 3

La mañana siguiente comenzara reluciente, hacía un sol espléndido, y los chicos, como siempre, decidieron salir a jugar al quidich mientras la señora Weasley preparaba la comida, y las chicas organizaban todo lo que habían comprado en el callejón Diagón para tenerlo todo bien colocado el primer día de clases.

Dice

-adivinación... - Hermione sonaba como resignada dejando un libro sobre la cama de Ginny - ¿cómo pudiste coger esa asignatura?

-Bueno, no sé, me parece muy graciosa la profesora, y apruebo, así que... - la pelirroja estaba buscando una ropa apropiada en el armario, pero ninguna le valía, cogía de la percha, y luego tiraba en el suelo millones de prendas que, según Hermione, no tenían desperdicio alguno.

-Pero... ¿a dónde vas a ir? - le pregunta extrañada

-¿yo? ¿por qué lo dices? - y hace un gesto como de no entenderla, pero sigue a lo que está.

-No... la señora que está entrando por la ventana de tu habitación... claro que tú Ginny... ¿por qué rebuscas tanto la ropa? - la morena estaba extrañada, nunca la viera reaccionar así.

-¿qué dices? No estoy rebuscando nada es sólo que...

-si, yo sé lo que es, no sé ni para que pregunto... - la chica se había sentado de nuevo sobre la cama de su amiga, y la miraba pícaramente.

-No... quiero decir - dice girándose para mirarla de frente, aunque no lo consigue hacer sin ponerse colorada - que no creo que sea por lo que tú puedas pensar, aunque tampoco sé lo que estás pensando...

-Mira... - dice acercándose a ella - ponte esto - se agacha, coge unos pantalones piratas blancos del suelo, y se los pasa - con esa camiseta rosa tan bonita que siempre te digo que me encanta, fijo que lo deslumbras - y la mira con una gran sonrisa

-No, pero... Hermione yo no... - la chica no la deja continuar porque ya había desaparecido por la puerta del baño. Cuando salió, Ginny iba vestida exactamente como ella le había dicho y se veía tan hermosa... fijo que para Harry no iba a pasar desapercibida, pensó la morena.

Cuando llegaron abajo, la señora Weasley estaba terminando con la comida, y ya mandó sentar a las dos chicas a la mesa.

-¡chicos!, venga, ¡venid a comer ya! - les grita por una de las ventanas, y ellos rápidamente paran de jugar y se dirigen a la cocina - venga, sentaos dónde queráis - y les muestra los sitios vacíos en la mesa - el señor Weasley hoy no viene a comer así que ya no he puesto su plato - dice ante la mirada atónita de los 4 chicos. Después de estar sentados, Harry, Rony George enfrente de las chicas, Fren al lado de Ginny, dejando un sitio para la señora Weasley al lado de Hermione, comenzaron a comer.

-Bueno, ¿y ayer qué tal en el callejón Diagón? - comenzó a preguntar Harry, quién no le quitaba ojo a la pelirroja desde que se habían sentado - que al final no os lo pregunté...

-Bien - la que contestó fue Hermione, porque su amiga estaba muy ocupada intentando no sonrojarse - ya lo tenemos todo.

-Y no me digas más... - esta vez era Ron el que hablaba... prácticamente la primera vez que se dirigía a la chica desde su llegada - ya has estado estudiando... - la chica intenta lanzarle una mirada de odio, pero le sale mal, y sólo lo mira de una forma que consigue que Ron se sonroje todavía más que su hermana.

-Ron... - le regaña su madre, quién todavía no se había sentado a la mesa.

-Bueno, y ¿hoy que tenéis pensado hacer? - les pregunta Hermione un tanto nerviosa todavía - no, no, a ver si adivino... jugar al quidich ¿no? - y les lanza una sonrisa a los chicos que tiene enfrente.

-Bueno mamá... - comienza George

-Y compañía - sigue su hermano

-Nosotros nos vamos ya - dice el primero acercándose y dándole un ligero beso a su madre en la mejilla

-La comida deliciosa pero... nos tenemos que ir - el segundo hace lo mismo que su hermano.

-¡Adiós a todos! - dicen a coro saliendo por la puerta. La señora Weasley se da la vuelta y, con las manos en la cintura, les pregunta a los chicos.

-¿qué tienen entre manos? - Harry y Ron hicieron ambos un gesto de indiferencia, nunca nadie sabía lo que los gemelos se tenían entre manos.

Esa tarde, Harry y Ron se la pasaron en el callejón Diagón, haciendo todo lo que las chicas habían hecho la tarde anterior, mientras estas tomaban el sol en la madriguera, y charlaban sobre sus veranos, y sobre sus cosas...

-ya estamos aquí - le anuncia el pelirrojo a su padre con una gran sonrisa y dejando las cosas sobre el suelo - todo comprado, todo resuelto por fin

-ai cuanto me alegro de que ya tengais todo preparado - les dice acercándose a ellos y besándolos a ambos en la frente - ahora id y colocad las cosas arriba antes de que os pierdan

Los chicos hacen lo que la señora Weasley les dice, y van directamente a la habitación. Comienzan a colocar las cosas y, cuando abren la puerta de la habitación, escuchan unas carcajadas provenientes de la habitación de las chicas, y no pueden evitar pararse delante de la puerta entreabierta a escuchar.

-¿pero lo dices en serio? - la voz de Ginny sonaba entre incrédula y divertida

-claro que lo digo en serio, ¿por qué iba a bromear con eso? - la de Hermione ya se escuchaba algo más seria, pero aún así, poco creíble.

-¿después 3 años y sigue coladito por ti?

-¡Giiiiny!, que yo no he dicho eso... - la voz de la castaña fue disminuyendo conforme iba diciendo la frase hasta llegas casi al susurro.

-Pues claro que sí, no directamente, pero está claro... si te estuvo mandando correspondencia este verano... - la chica mantenía el tono que tenía al principio

-Correspondencia... bueno, si, alguna cartita que otra, pero sin importancia, cosas tontas... - ahora Hermione ya no se reía, lo decía completamente en serio. "¿quién le mandara cartas en verano?" la cara de Ron se estaba enrojeciendo, pero no de vergüenza, si no de celos...

-Y pensar que llegue a darle la razón a Ron...

-¿en qué? - "eso, ¿en qué?"... Harry miraba a su amigo de forma graciosa intentando no echarse a reir.

-En que Krum sólo te quería para unos días, pero mira tú, después de tanto tiempo y... - de repente, la puerta de la habitación de las chicas se abrió.

-Ah hola, chicos - les dijo Hermione con todo alegre - no sabía que habíais vuelto...

-Si, ahora mismo acabamos de subir, dejamos las cosas en la habitación, y ya volvíamos para abajo... - le contestó el chico moreno de ojos verdes, que era el único que tenía fuerza para hablar más de una sola sílaba...

-¿y qué tal os fue? - siguió preguntando la chica, quien fijara ahora su mirada en el cuerpo casi solidificado del pelirrojo.

-Bien, bueno, ya lo tenemos prácticamente todo preparado, sólo queda organizarlo bien y... - Harry se paró al ver que su amiga realmente no lo estaba escuchando.

-¿le pasa algo? - le preguntó en cambio la chica, señalando a Ron con la cabeza, en un murmullo.

-No, bueno, no que yo sepa... - dice encogiendo los hombros - pero ya sabes como es Ron - intentó quitarle importancia en la última frase y, aunque para Hermione no se la había quitado, intentó que todos pensaran que sí, y bajó junto con Harry y con Ginny a la cocina.

Los chicos, como todas las mañanas, tardes y noches, salieron a jugar al quiddich, bueno, todos, menos Ron, que no diera señales de vida ni siquiera en la cena, por lo que la señora Weasley ya se comenzaba a preocupar.

-Ginny, cariño, hazme un favor, ¿si? - dice dirigiéndose a su hija - sube a la habitación de tu hermano, y dile que baje a cenar, no sé que le habrá pasado, a lo mejor se entretuvo con los libros del curso... - esto último ya sonó a lo lejos, desde la cocina.

-Ah no, yo no voy, ya sé como es Ron, y cuando está enfadado no le gusta que lo molesten, y ya estoy cansada de que siempre me mandes a mí... - dice la chica sentándose en la parte más lejana del sofá.

-Ginny, por favor... - le dice Hermione en un susurro, pero su amiga solamente le contesta girando la cabeza de un lado para otro con la vista perdida en algo que sucede fuera, algo con nombre y apellidos que le quita el aliento, que no la deja vivir tranquila, por lo que no duerme por las noches...

-Bueno, Hermione, cariño, tú... - dice esta mirándola con dulzura.

-Claro, señora Weasley, yo voy... esta no te la perdono - le dice únicamente moviendo los labios para que su amiga lo entienda.

Al llegar a la habitación de los chicos, Hermione empezó a sentir como una especie de llama que le quemaba todo el cuerpo, algo diferente, que nunca antes había sentido. ¿y si le interrumpía?, ¿y sí él no la quería ver y la echaba de su habitación?, ¿y si no estaba "visible" y ella lo molestaba?, realmente él estaba en su habitación, y ella no era quien de invadirla sin su permiso, así que, sacó las fuerzas de dónde no las tenía, y llamó a la puerta, pero nadie le contestó, como si la habitación estuviera vacía, repitió dos veces más lo mismo, pero cada vez más suavemente, como si realmente no quisiera que él se diera cuenta y poder bajar con toda la tranquilidad del mundo, diciéndole a la señora Weasley que él no la había escuchado, que debía de estar durmiendo ya pero... ¿y si le había pasado algo?, no sé podía permitir quedar tan tranquila después de pasarse allí más de quince minutos y sin ni siquiera escuchar un solo sonido, ni un solo ruido de la habitación, y hay que reconocer, que eso era muy raro, así que, despacio, comenzó a abrir la puerta. Estaba todo a oscuras, y apenas logró distinguir el cuerpo del pelirrojo en una de las dos camas, volvió a cerrar la puerta de nuevo, aunque no del todo para conseguir acercarse a él y, tan pronto llegó se arrodillo frente al lecho, frente a él. Casi no lo veía, pero lo poco que podía observar de él, lo veía tan hermoso, tan sublime... tan indefenso... ¿debía despertarlo, o tal vez no?, realmente, ya había comprobado que estaba bien, y eso era lo importante, de este modo, se levantó y, cuando pensaba dirigirse de nuevo a la puerta, algo la detuvo, le agarró una de sus piernas, lo cual le impidió continuar.