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Historia 32437 — capítulo 8
-No llores Lily... Cuenta con nosotros para lo que necesites- la consolaban sus amigos. Pero no había caso. El odio que sentía en su corazón en ese momento por Lisette, y la pena que sentía por Neville, eran tan grandes, que sería imposible de describir.
-Es muy fácil decir que no llore, pero ustedes no están en mi lugar. ¿Saben lo que se siente ser maltratada desde que llegué a este colegio por esa vieja loca? Y para colmo acaba de expulsar al profesor que yo más quería.- dijo Lily.- Voy a hacer todo lo posible para evitar que Lisette nos domine a todos. ¿Quíén se cree que es? ¿La directora?.- y en ese momento, se le iluminaron las ideas. LA DIRECTORA. Ella tenía más poder en Hogwarts que Lisette. Tenía que ir a hablar con ella para explicarle lo sucedido.- Chicos, necesito que me acompañen al despacho de Mcgonagall, a explicarle todo lo que pasó y a rogarle que no despidan a Neville. Dijeron que me iban a ayudar en lo que necesite, así que deben aceptar mi propuesta.
Ambos asintieron con la cabeza, se vistieron con sus túnicas, y salieron de la Sala Común. Cuando llegaron al patio de Transfiguraciones, de dirigieron a una gárgola que daba al despacho de la directora. La puerta estaba abierta. Alguien había entrado. El trío subió las escaleras sigilosamente, con miedo de hacer el mínimo ruido y ser delatados por algún profesor. Cuando llegaron hasta la torre donde se encontraba la oficina de Mcgonagall, escucharon detrás de la puerta de entrada, gritos de una mujer. Luego se escuchó que unz voz suave le contestaba. La voz suave era de la directora, pero nadie podía reconocer la voz que no paraba de gritar.
- ¡MINERVA! Yo también tengo mucho poder en este colegio, así que puedo hechar de su cargo de trabajo al profesor Longbottom. Es más, ya le mandé una lechuza al ministerio contándole lo sucedido, y me han contestado que es un motivo justificado para suspenderlo de su puesto de trabajo. Y no se haga problema, su cargo no quedará vacío. Yo tengo experiencia en Magizoología y en Botánica, así que yo lo reemplazaré si me permite. Al menos... que usted no quiera.- amenazó la voz.- En el caso de que suceda eso, tendré que tomar ciertas medidas...
-Claro que puede enseñar Herbología... El problema es que...
-¿Qué problema señora Mcgonagall? - le dijo la voz chillona.
-Ehh... ninguno, ninguno. Olvídelo. El cargo de profesora de Herbología es suyo... Puede retirarse si lo desea.
-Muchas gracias. Aunque no tengo que agradecerle, era lo mínimo que podía hacer por mi.- luego se dirigió hacia la puerta y salió del despacho. Al salir, vio a los tres jóvenes escondidos detrás de la puerta.- Señora Mcgonagall, que afortunada que es usted. Sus admiradores secretos la vinieron a visitar.- cuando Lily vio a los ojos a esa persona, se le congeló la mirada. Era Lisette, y según lo que había escuchado, la iban a tener de profesora de Herbología durante la semana siguiente.
-¡Qué castigo!.- dijo Hugo mientras la vicedirectora bajaba la escalera.- Lo único que nos faltaba: tener a Lisette de profesora...
-¿Ves que no soy la única que no la soporta?- le dijo la pequeña Potter.
-¿Qué estamos esperando? - dijo Ted.- ¡Entremos!
Allí los esperaba Minerva, sentada en su escritorio, mientras bebía pequeños sorbos de te. El despacho estaba lleno de cuadros con fotos de alumnos por todos lados, diplomas que había recibido el colegio en homenaje y un montón de copas de campeonatos ganados de Quidditch.
-Pasen queridos. Tomen asiento al lado mio. Me imagino que han venido para quejarse de algo. ¿O me equivoco? - los interrogó la directora.
-Mmm.. en parte sí en parte no.- le contestó Lily.- Nos venimos a quejar de ALGUIEN. Y además, venimos a hacerle una pregunta.
-Claro pequeña. Comienza con tu queja...
-LISETTE! Esa profesora, vicedirectora, anciana o lo que fuese. Me tiene cansada! Y no solo a mí. A todo el colegio. Cada palabra que le digo, es una mala contestación que me devuelve. ¡ Y lo peor de todo es que...!
-Así no se puede hablar. Tranquilízate.- la calmó Mcgonagall.
-Bueno... Ya terminé con mi discurso. Era eso nada más. ¿No se podría hacer algo con ella? Si nadie la soporta...
-Mira, te diré una cosa. Lisette es una mujer con mucha experiencia en Cuidado de Criaturas Mágicas. Cuando Hagrid dejó la docencia de esta asignatura, anduvimos buscando profesores capaces de eñseñarla. Y la persona que cumplía con todos los requisitos era ella. Por lo que hace 5 años, que viene trabajando en Hogwarts. Durante los últimos cuatro años, que nunca le pasó nada así. Ya sabes... comenzar a gritar sin motivo, perder la paciencia, castigar a alguien sin razón. Creo que le está pasando algo, no se qué, pero lo que te aseguro, es que este año se está comportando raro, como nunca antes. Y yo no puedo hacer nada para impedirlo. No puedo hecharla, porque no tengo ningún buen motivo, ni tampoco puedo llamarle la atención, ya que es la Vicedirectora. ¿Me entiendes?
-Se.. Lo entiendo. Así que dices que nunca se comportó de esa manera...- Lily se quedó pensativa, y sus amigos no emitían opinión alguna.- Y la pregunta que venía a hacerle es ¿No hay posibilidad de que Neville no se vaya de Hogwarts? Él no tuvo la culpa, todos lo escuchamos atentamente en clase, a excepción de Sallem Grey que por descuidado se lastimó. No quiero que se vaya del colegio...- una lágrima cayó de sus ojos una vez más.
-Sé lo que se siente. Pero es mi palabra, contra la de TODO el MInisterio de Magia. Si el Ministerio de Magia decidió suspenderlo, no puedo hacer nada. La única esperanza, es que el Ministro recapacite, y que lo haga volver al colegio, lo más pronto posible. Todos quieren a Longbottom como profesor. Él es muy especial.- dijo Minerva.
-Bueno directora, creo que no hay nada más de qué hablar. ¿Qué tal si nos vamos Lily? - interrumpió Ted.
-Si, es cierto.- afirmó ella.- Perdón si le hice perder tiempo Mcgonagall, pero debía hablar con usted para sacarme todas las dudas y para mantenerla informada.
-Claro que no me molestas querida. Habla conmigo cuando lo necesites. Y ustedes también, jovencitos.- dirijiéndose a Hugo y Teddy.
Los tres amigos se fueron. Sus caras demostraban intriga, curiosidad, por saber lo que les dijo Mcgonagall. A Ted le resonaban en la mente las palabras de la directora "Durante los últimos cuatro años, Lisette nunca fue así..." Todos querían saber qué era lo que le pasaba, qué suceso de la vida de ella hizo que cambiara de actitud ante todo. Caminaron hasta llegar al aula de Defensa contra las Artes Oscuras, la cual ya había empezado, y ellos habían llegado tarde.