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Historia 32512 — capítulo 10
"10.- Visita a Hogwarts." Prefacio: …-Está bien señor Potter, pero espero que tenga una buena razón para no aceptar el cargo tan importante… (Profesora Minerva McGonagall)
La mañana estaba empezando a sentirse, los primeros rayos del sol se alcanzaban a pasar por las cortinas de la ventana del cuarto de Harry y Ginny. Los pequeños pájaros cantaban alegremente aunque estos días fueran de oscuridad, ese día en especial había amanecido con sol, cálido y templado como si la felicidad de Harry y Ginny se hubiera expandido por todo el mundo, al parecer eso había sido, el mundo sintió la enorme felicidad que se hizo presente esa noche.
Harry abrió los ojos lentamente, a su lado estaba Ginny, su cuerpo desnudo pero cubierto por las cálidas cobijas y abrazada por Harry.
-Que hermosa eres, mi princesa de cuentos encantados que se volvieron realidad… Ginny despertó lentamente, sus ojos se fueron abriendo dejando a la vista unos destellos hermosos, unos ojos en los que Harry se perdía completamente. -Buenos días amor, ¿cómo dormiste? -le preguntó Harry dándole un beso en la boca. -Pues muy bien, de hecho, jamás había dormido también como esta noche tan maravillosa que pasamos. -Sí, seguramente no será la única noche maravillosa. -Eso espero Harry -y lo abrazó tiernamente. -¿Sabes? No quiero levantarme hoy, quisiera estar todo el día en la cama contigo a mi lado, pero tenemos muchas cosas que hacer. -Sí, eso es lo malo, pero ya llegará la noche y podremos tener nuestro tiempo a solas. -Cierto, por lo mientras tenemos que levantarnos ya, hay que ir a desayunar, pero primero tenemos que bañarnos. -Sí. Harry no sabía si preguntarle sobre si se quería bañar con él o quien sería el primero, esto realmente era un dilema. Ginny estaba en la misma situación que la de Harry, sentía pena el decirle a su novio, sobre bañarse juntos. -Gi-gi-nny… -tartamudeó Harry nerviosamente-. ¿Te gustaría meterte a bañar conmigo? -Harry sintió un vació en su estomago. -¡Claro amor! -dijo Ginny aliviada de no ser ella quien lo preguntara-. La verdad es que yo te iba a preguntar lo mismo, pero me daba pena. -Bueno, creo que ya arreglamos eso. -Sí -respondió Ginny seductoramente y metiéndose al cuarto de baño. Harry la siguió, prendieron todas las llaves de diferentes aromatizantes, el jacuzzi era realmente grande, Ginny dejó caer la toalla que le cubría el cuerpo y dejó que Harry apreciara su hermoso cuerpo, bajó lentamente los escalones de la casi piscina y se metió en el agua cubierta por una suave espuma. Ginny lo miro seductoramente y lo insito a que se metiera, Harry no lo dudó ni un momento y salió disparado al jacuzzi, ya adentro los dos se besaban apasionadamente, se tocaban, se conocían aun más. Harry y Ginny sonreían el uno para el otro, se besaban pero no pasaban de besos y caricias. Harían el amor en un lugar más cómodo, como en la cama donde dormían, pero eso no evitaba que disfrutaran el estar juntos. -¿Harry? -dijo Ginny a modo de pregunta. -¿Sí?, dime. -No sería más conveniente pasar los días de aquí a la boda tú y yo solos, sin los demás, no me malinterpretes, pero me gustaría estar más tiempo contigo a solas. -Claro que sí, no te preocupes por eso, estaremos tú y yo solos de aquí a la boda, tenemos ocho días para eso, ya que la boda se cambió de fecha, es el diez de agosto y estamos a dos. -Sí, claro, pero entrenaremos para que pueda perfeccionar mis técnicas de magia -en eso Ginny se acordó de algo muy importantes-. ¡Hay no, Harry, pero no puedo hacer magia fuera de Hogwarts! Harry soltó una carcajada y Ginny puso cara de enojo, claro, era fingida. -No te preocupes, lo tengo todo controlado, tengo un conjuro que hará que no detecten tu magia, además estás conmigo y yo ya soy mayor de edad. -¡Uf!, eso es un gran alivio -respondió Ginny feliz y atrapando los labios de Harry. -…Sabes Ginny, me podría pasar besándote todo el día. -Sí, yo igual -respondió Ginny agitada por los apasionados besos que se daban. Pasaron otro rato más jugando en el agua calientita del jacuzzi, hasta que decidieron salir. Se cambiaron en el cuarto y se arreglaron para bajar a desayunar. Salieron del cuarto tomados de la mano, y bajaron al comedor para tomar el desayuno.
El Escritor estaba en posición de loto sobre la mesa, tenía los ojos cerrados y parecía estar leyendo algo mentalmente, pero parecía más un canto, algo que tenía sentido…
-Buenos días señor Harry, buenos días señorita Ginny, su desayuno ya está listo. -Buenos días Ailop -dijeron al unísono Harry y Ginny-. Muchas gracias. Harry y Ginny se sentaron a desayunar mientras platicaban de lo que harían es los ocho días que estuvieran es el castillo. -Y yo pensé que no saldrían hasta que hubieran satisfecho lo de muchos años… -El Escritor se levantó ágilmente, brincó sobre una silla y en la mera punta del respaldo se posó, su capa ondeaba y eso bien pudo percatarlo Harry que no tuvo mucho tiempo de poner atención. Al terminar de desayunar Harry y Ginny se levantaron y se dirigieron a la biblioteca para organizarse. -Creo que deberíamos ir primero a Hogwarts por las pertenencias que te dejo Dumbledore Harry -dijo Ginny. -Hasta que dice algo sensato la desgraciada… -Sí, creo que sí, hay que aprovechar para pasar a saludar a Hagrid y ver la tumba de Dumbledore. -Sí, además necesito visitar la cámara de los secretos. Ginny tembló al oír esas palabras. -¿Por que tenemos que ir a ese lugar tan feo, Harry? -Para ver si la maldita serpiente gigante de milagro revive y te devora -Simuló llorar por eso maravilloso que se imaginó-. Ginny + basilisco es = a "Harry concentrado en lo que debe hacer y todos felices". -Pues necesito ver si hay alguna pista en ese lugar que me pueda servir para buscar los horrocruxes. -Sí, pero no me separaré ningún centímetro de ti -respondió Ginny temblorosa. -No te preocupes mi vida, no te soltaré ni te perderé de vista. -No necesitar perderla de vista para que se caiga y se desnuque, luego podríamos inventar que de repente una fuerza misteriosa… -¡Ovnis! ¡Sí, eso sería una buena excusa! - se la llevaron. O si no te quieres meter en muchos rollos inventas que Voldemort la raptó, violó, descuartizo y se la dio de comer a los perros… -Hizo una señal con el dedo, como cuando alguien bate chocolate. -Muchas gracias. Harry la besó tiernamente. -Bueno, después de eso entrenaremos dos meses. -¿Dos meses? -preguntó Ginny confusa. -Sí, dos meses, encantaré una habitación cualquiera y la cerraré para que nadie nos moleste, le pondré el hechizo "Racime du Tempos", este hechizo solo hará que el tiempo corra más despacio en el tiempo real, mientras aquí pasen diez minutos, en el cuarto habrán pasado dos meses enteros, en ese tiempo podremos perfeccionar nuestras técnicas, cuando salgamos del cuarto, nos tomaremos el día libre para ir al callejón Diagon y pasar el rato juntos en un lugar que te encantará, pero que no te lo diré por que es una sorpresa. Y los demás días los utilizáremos para hacer otras cosas y para buscar información sobre los horrocruxes, y un día antes de la boda compraremos tu vestido, y otras cuantas cosas más. -¿Podemos llevar pornografía, un televisor, el control y palomitas? Digo, será aburrido el verlos…, pero claro, mi opinión no cuenta… no sé ni para qué me molesto… -El Escritor se hizo el ofendido. -Bien, eso me parece perfecto, pero tendremos que irnos ya para pasar un buen rato con Hagrid. -Sí, vámonos, nos desapareceremos fuera del castillo y apareceremos en Hogsmeade y caminaremos hasta Hogwarts, sé que puedo aparecerme dentro el castillo, pero no quiero alertar a nadie. -Sí, está bien por mí, además me gustaría caminar un rato. -Modesta la chica ¡he! Harry pensó un momento y habló: -Ailop -dijo Harry llamando al elfo que apareció al instante. -Mande usted señor -dijo el elfo a modo de respuesta y haciendo una leve reverencia. -Necesito que cuiden el castillo como lo han hecho los últimos años, vendremos como a las cinco de la tarde, iremos a Hogwarts a recoger unas pertenencias del profesor Dumbledore. -Sí señor, no se preocupe, aquí estaremos nosotros. -Gracias Ailop. Harry y Ginny salieron tomados de la mano, se detuvieron a ver el paisaje y desaparecieron rumbo a Hogsmeade. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Mientras tanto, en Grimmauld Place #12…
-En donde demonios estarán Harry y Ginny -decía un molesto Ron-. Y por qué demonios no nos llevó a nosotros. -Por una simple razón, Ron -le dijo Hermione también triste y enojada-. Ya no confía en nosotros. -Pues que estúpido es. -No creo que sea eso, Ron, la verdad es que solo quiere confiar en Ginny, y sabiendo que Ginny lo ama y él a ella pues es la única que puede ayudar a Harry con su búsqueda. -Sí, pero nosotros estuvimos con el desde primer año. -Sí, eso ya lo sé, Ron, pero entiende que Harry ya no es el mismo de antes, ya no confía en nadie más que en Ginny. -Sí, y eso es lo que más me molesta, que confié en una escuincla y no en sus amigos. -Ginny ya o es una niña, Ron, ya creció, debes entender eso, y aunque lo siguiera siendo Harry la ama y eso no va a cambiar, no creo que Harry la exponga al peligro. -Bueno, espero que al menos lo podamos ver en la boda de Bill y Fleur. -Sí, yo también lo espero. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**En una fortaleza oscura, varios kilómetros de donde se encontraban Harry y Ginny…:
-¿Cómo va el reclutamiento de nuestro ejercito, Draco? -Preguntó una horrorosa voz de serpiente. -Muy bien, señor, algunos licántropos del grupo de Greyback se han unido a nuestro ejercito, y varias personas más se han unido a los mortífagos novatos, ahora mismo están siendo entrenados por los más experimentados. -Excelente Draco, veo que después de todo no eres un idiota mimado como yo lo pensé, espero que sigas así, pronto te daré la oportunidad de divertirte con el odioso de Potter y luego entregármelo para matarlo con mis propias manos. -Gracias mi Lord -exclamó Draco con una sonrisa de satisfacción y ansiando el momento en que le demostraría a Potter cuanto había progresado en las artes oscuras. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry y Ginny aparecieron en Hogsmeade, las calles estaban llenas con algo de gente que compraban diferentes cosas para su uso personal.
-Pensé que casi no habría gente -dijo Harry alegremente. -Pues sí, lo mismo pensé yo, pero es genial ver que la gente esté feliz aún en los tiempos oscuros. -Sí, eso es cierto. -Ven vámonos, Harry, tenemos que llegar a Hogwarts, apenas son las once de la mañana, pero el tiempo se pasa volando. Los dos caminaron por el pueblo, la gente que los veía pasar se les quedaban mirando puesto que no pensaban que "el elegido" estuviera caminando tan libremente por los lugares, y más era la impresión al ver que venía tomado de la mano con una joven de cabellos rojos y pecas en la cara. -Lo ves Potter, ahora todos nos miran por la cría de novia que traes... -Ya no es raro que se me queden mirando, por fin superé esa faceta -dijo Harry soltando una risa que contagio a Ginny. -Maldito hipócrita… -Eso es bueno, pero siento que en el diario el profeta va a salir esta noticia en primera plana "Harry Potter y Ginevra Weasley camina juntos en Hogsmeade sin ninguna preocupación" Las risas los embargaron. El Escritor giró los ojos, aburrido. Rápidamente llegaron a la entrada del castillo donde Harry invocó su patronus levantando levemente el dedo índice. Un hermoso ciervo plateado, totalmente corpóreo atravesó los terrenos de Hogwarts rumbo a la cabaña de Hagrid. -¿Crees que Hagrid esté es su cabaña? -Preguntó Ginny sin saber la respuesta, que de por si era algo dudosa. -Pues, no lo sé amor, yo pienso que sí, pero a de estar muy triste. -Sí, cualquiera en este castillo. Y era cierto, el castillo parecía tener un aura oscura, no maligna, pero si triste y dolorosa. Al poco tiempo una sombra de un semi gigante apareció cerca de allí, Harry y Ginny lo reconocieron al instante. -¡Hagrid! -Gritó Harry al ver a su amigo. -¡Hola Harry, Ginny! ¿Qué hacen por estos lugares y en estos días? Falta mucho para la vuelta a clases -Comentó Hagrid que parecía haber estado llorando, pero aun así, un rayo de luz se divisó en su corazón al ver a Harry sano y salvo. -Venimos a ver a la profesora McGonagall, tengo que recoger unas cosas que me dejó el profesor Dumbledore. Hagrid al oír eso entristeció, abrió la puerta de entrada y los dejó pasar. -No te preocupes Hagrid, todo saldrá bien, sé que Dumbledore no se fue, ten fe y esperanza en que el mañana va a cambiar. -Lo sé, Harry, es solo que él fue la única persona que en verdad creyó en mí, claro, aparte de ustedes… -Lo sabemos Hagrid, no te preocupes -respondió Harry con una mirada de confianza y una sonrisa que demostraba que algo ocultaba. Hagrid y Ginny lo vieron, y miles de preguntas se formularon en sus mentes, ¿qué diablos estaría pensando Harry? -Yo lo sé, y ustedes no, ¡lero lero! Pero ninguno de los dos se atrevió a preguntar. -Bueno Hagrid nos vemos otro rato, pasaremos a tu cabaña antes de irnos. -Sí muchachos, los estaré esperando. Harry y Ginny caminaron rumbo al castillo, la puerta estaba abierta, el castillo se veía desolado y algo tenebroso, todo el castillo estaba de luto. -¡Diablos! Nunca vi este castillo tan solo, ni siquiera cuando la cámara de los secretos fue abierta. -Lo mismo pienso, pero tenemos que seguir hacia el despacho de la profesora McGonagall, supongo que ha de estar en el que era del profesor Dumbledore. -Supongo que sí. Los dos caminaron hacia la gárgola de piedra, fue cuando Ginny reparó en que no se sabían la clave de entrada. -Pero no nos sabemos la clave de acceso, corazón. -No te preocupes por eso, Ginny -Harry caminó hacia la gárgola y puso su mano derecha sobre la gárgola que inmediatamente reaccionó y empezaron a salir las escaleras que daban acceso al despacho de la profesora McGonagall. -¡Wow! -dijo Ginny sorprendida-. Creo que mi novio esta lleno de sorpresas. -Son solo juego de niños… -Pues la verdad es que sí -le dijo pícaramente Harry, acercándose a ella y dándole un apasionado beso. -¿No veníamos a ver a la profesora? -Preguntó el Escritor con sorna. Después de besarse como cinco minutos -(que el Escritor pensó que era demasiado tiempo)- decidieron subir al despacho. Harry tocó la puerta tres veces. -Adelante -dijo la voz de la profesora McGonagall. Harry y Ginny entraron lentamente, el despacho seguía igual como cuando estaba Dumbledore sentado allí. -Buenos días profesora McGonagall -dijo Harry cordialmente. La ahora directora del colegio se sorprendió al verlos. -Buenos días señor Potter, señorita Weasley. -Profesora -dijo Harry seriamente-. He venido a recoger lo que el profesor Dumbledore me dejó. -Sí, esperaba que vinieras, por favor siéntense -les indicó sillas cómodas y ellos obedecieron-. El profesor Dumbledore me dejó una carta en la que me decía que si el moría por las causas que fueran le debería a entregar a usted el pensadero que él usaba, la espada de Godric Gryffindor y un maletín que no sé su contenido pero que nadie a excepción de usted pueden abrirlo. -Muchas gracias profesora -Harry sacó el baúl pequeño de su bolsillo y lo agrandó, metió las cosas allí y lo cerró de nuevo, lo empequeñeció y lo metió de vuelta a su bolsillo. -Ahora, señor Potter, necesito saber que es lo que el profesor Dumbledore y usted estaban haciendo el día del ataque a Hogwarts. -Lo siento profesora, pero esa información no se las puedo revelar, es algo que solo el profesor Dumbledore y yo sabemos. -Entiendo, pero si necesitas algo sabes que cuentas con todos los miembros de la Orden, no estás solo, Harry. -Lo sé profesora, pero ahora no es el momento, necesito tiempo y no puedo arriesgarme a dar información que no se si es correcta, el momento llegará, pero necesito tiempo. -Muy bien señor Potter, otra cosa más, aquí tengo sus sobres con los libros que se necesitaran para el séptimo año. -Lo siento profesora -esta ves fue Ginny la que habló. Pero creo que Harry y yo no vamos a volver este año a Hogwarts. -¡¿PERO QUÉ ESTÁ DICIENDO SEÑORITA WEASLEY?! -Lo que oyó -respondió Ginny amablemente. -¿Pero que diablos significa esto, Harry? -Pues vera profesora, tengo que cumplir con lo que el profesor Dumbledore y yo comenzamos. -Pero Harry, no puedes hacer eso, es el último año, tienes que prepararte más. -Lo se profesora, pero… -en eso a Harry se le ocurrió una idea súper genial-. Espere profesora, creo que tengo una idea. -¿Y se puede saber cuál es? -Sí profesora, vendremos a Hogwarts, ahora que lo pienso no puedo permitir que mi Ginny -en estas palabras la profesora McGonagall se sorprendió y Ginny lo volteó a ver con ojos que mostraban amor y una explicación de lo que iba a decir a continuación- se quede sin terminar sus estudios, pero también voy a tener que salir algunos días del colegio a algunas misiones que se me fueron encomendadas, también voy a tener que estar en una habitación privada con suficiente espacio, sé que hay seis mas arriba en la torre de Gryffindor, le informo de una vez que Ginny dormirá conmigo, la amo y no me separaré de ella, por último, profesora, solicito permiso para ser el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras -Ginny miraba sorprendido a Harry. -¿Era necesario todo ese estúpido royo que te aventaste? McGonagall, como si se esperara algo como eso solo dijo: -Muy bien señor Potter, así será, además este castillo es suyo, pero le informo también que seguirá siendo el capitán del equipo de Quidditch y será el jefe de la casa de Gryffindor. -Muy bien, pero rechazo el puesto de jefe de la casa de Gryffindor. -¿Pero por que, amor? -Preguntó Ginny. -Pues no lo puedo decir, pero sé que no me conviene ese puesto a mí. -Está bien señor Potter, pero espero que tenga una buena razón para no aceptar el cargo tan importante. -Sí profesora, hay una buena razón para eso, pero no se la daré a conocer hasta el primer día que lleguen los estudiantes a Hogwarts, por eso le pido que haga que el tren salga a las doce de la noche el veinticuatro de septiembre, para que llegue a las cuatro de la tarde, tengo entendido que el expreso se tardará mas ahora con estos tiempo! -¡Pero que cosas dice señor Potter, no puedo hacer eso! -Lo sé profesora, pero aún no manda las cartas de Hogwarts, le suplico que lo haga, sé que lo que va a suceder a la llegada del los alumnos dejará a todos en shock como unos tres días -agregó Harry con una sonrisa. -Bueno señor Potter, creo que podré hacer eso por usted, ya que Dumbledore confiaba en usted yo también lo haré, pero espero que sea algo increíble. -Así será profesora, así será. -Y ya sabe señor Potter, espero que pueda confiar en la Orden. -Claro profesora, por lo mientras nos retiramos, nos veremos en la boda de Bill y Fleur. -Sí señor Potter, allí estaremos. -Muy bien, hasta luego profesora -dijo Ginny amablemente y haciendo una leve reverencia. Harry y Ginny salieron del despacho de la profesora McGonagall, Harry iba pensando en lo suyo cuando Ginny le preguntó: -¿Y cuál es esa sorpresa que va a pasar el día que vengamos a Hogwarts, Harry? -Pues, verás mi pequitas, no te puedo decir eso, pero estoy seguro que los dejará sorprendidos. -¡Hay amor, dime, ándale, no seas malo! -Dijo Ginny haciendo pucheros con la boca. -¿Qué no entiendes que no es no y punto? Tarada… -No, y no pongas esa mirada por que sabes que no me resisto. -¡Órale! Entonces seguiré con esa mirada para que me digas -Ginny puso ojos soñadores y se fue acercando a Harry, lo abrazó y lo besó apasionadamente, claro que Harry no se negó a eso, Ginny lo seguía besando y luego le mordió el lóbulo de la oreja. -¿No pueden esperar hasta que lleguen a su cuarto? -El Escritor suspiró-… Al menos váyanse al bosque prohibido, seguro y los centauros ayudara a… mejor no lo digo, si Rous está comiendo seguro no querrá seguir, y luego yo pagaré los platos rotos. Harry sentía la gloria de nuevo, pero aun así le dijo: -Pues… está difícil decidir, pero no me vas a convencer. -¡Hay Harry!, dime, ¡síííí! -dijo Ginny con ojitos tiernos. -No, espera hasta ese día. -Bueno, está bien, pero solo eso me ocultas, ¿verdad? -Pues sí amor, yo no te ocultaría nada más -dicho esto se acercó y la besó apasionadamente. -¿En serio solo eso ocultas? ¿Y la vez que fuimos al table dance y te acostaste con esa tipa de nombre Lucía y Miranda? ¡Ah no! Perdonen… esa es una historia que me contaron unos tipos de la universidad…, lo siento. Después de esa sesión de besos y caricias, decidieron caminar hacia la cabaña de Hagrid. Al llegar, notaron que el humo salía por la chimenea, Hagrid debería estar poniendo algo de calor ya que el día se empezaba a enfriar. Ginny tocó dos veces y la voz de Hagrid los invitó a pasar. Harry le cedió el paso a Ginny y ella entró seguido de su novio. -Hola muchachos, ¿cómo les fue? -Muy bien Hagrid -respondió Ginny con una sonrisa que la hacia verse más hermosa. -Muy bien. Los tres amigos platicaron a gusto, tomando el té y comiendo galletitas que estaban muy ricas, y así pasó la tarde, entre pláticas y risas, reviviendo aquellos momentos divertidos de la vida. -Bueno Hagrid nos veremos después. -Sí muchachos, en la boda los veré. -Adiós Hagrid -se despidió Ginny.
Harry y Ginny se dirigieron hacia el lago donde se veía el sepulcro blanco, los dos no sabían que decir ante la tumba de Dumbledore, pero Ginny notó como una lágrima salía y escurrió por la mejilla de Harry, luego de eso una sonrisa parecida al de un Slytherin apareció en sus labios.
-¿Por qué sonríes, Harry? -Pregunto Ginny. -Qué te importa. -Por nada amor, es solo que recordé algo. Ginny abrazó a Harry y le mostró su apoyo, Harry le pasó un brazo por la cintura y la acercó hacia él. Estuvieron un rato abrazados, contemplando el lago y esperando a que los días mejorasen. Caminaron otro poco por los terrenos para después desaparecer en el castillo de Harry.
"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"
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»»"… Harry y Ginny fueron al comedor y al entrar vieron que ya todo estaba preparado, gustosamente se sentaron y se dispusieron a comer.
En este punto Harry no sabía que decir, la mente le daba vueltas, solo se recostó en el sillón y cerró los ojos.
Harry abrió el baúl y encontró varia botellas con diferentes sustancias de colores, encima de estas había un pergamino enrollado."««