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Historia 32512 — capítulo 13
"13.- Dos meses en diez minutos." Prefacio: …-Canalizaré tu magia interna y te ayudaré a poder controlarla… (Escarlet)
Harry y Ginny despertaron por la mañana, se metieron a bañar y bajaron a desayunar.
-¡… creo que esta vez Ailop mejoro en el desayuno! -Enfatizó Harry felizmente mientras veía su delicioso desayuno. -Sí, creo que sí -afirmó Ginny sonriendo y mirando comer a su novio. Harry y Ginny seguían desayunando cuando apareció con Ailop con tres cartas en la mano. -Buenos días señor Harry, buenos días señorita Ginny. -Bueno días Ailop -dijeron los dos. -Señor Potter han llegado estas tres cartas para usted. -Muchas gracias, Ailop. Hizo una leve reverencia y desapareció del lugar. -¿De quién son las cartas Amor? -Preguntó Ginny estirándose para ver las cartas que Harry había puesto sobre la mesa para que ella las viera mejor. -Son una de Remus, una de Ron y una de tu madre. -¡Órale! -contestó Ginny como si fuera lo más normal del mundo. -Sí, hay que ver que dicen. -¿Para qué…? Nada productivo te dejarán…, al menos que te mencionen el hecho de que no debes quedarte con Ginny… y si tiene herpes…, o sida… y sí que da… supongo… lo vi en la tele hace unas cuantas semanas… tum tras tatararam… ¿quién camina por mi puente? La primera carta que abrieron fue de Remus:
"Querido Harry ¿cómo estás?
Bien, escribía para saber como estabas, lamento el que no pudiéramos hablar mucho en los días que estuviste en Grimmauld Place, pero espero que podamos hacerlo pronto, sabes Tonks y yo ya somos novios oficiales y estamos pensando en casarnos, no sé cuando será esto pero espero que tú estés presente allí.
Harry no sé si yo sea impertinente con lo que te voy a decir pero, me gustaría que me consideraras como lo hiciste con Sirius, me gustaría tratarte como a un hijo y que tú me consideraras como a un padre, me gustaría que nos llegáramos a llevar bien y llevarnos como una familia, tú, Tonks y yo, por supuesto que no me olvido de Ginny que ahora es lo más importante para ti, me gustaría mucho el poder hacer eso.
Espero el no molestarte con esa petición.
Sinceramente Remus John Lupin"
-¿Y que piensas hacer Harry? -Aceptar, estúpida… ¿Qué más? Claro, sacarte de la jugada a ti…, no quieres tragar fuego… dicen que es una experiencia algo… caliente… -Pues siempre quise pedirle yo eso a Remus pero pensé que me iría a rechazar por eso jamás se lo pude pedir. -Pero creo que ahora tienes esa oportunidad, es ahora cuando te debes unir a él. -Sí, creo que sí, hablaré con él antes de que sea la boda. -Sí, eso será lo mejor, ahora tenemos que contestar la carta -Harry pensó y dijo sin hacer ningún movimiento-. Accio pluma, tintero y pergamino… -las cosas llegaron instantáneamente y se situaron sobre la mesa, Harry empezó a escribir:
"Querido Remus.
Sabes nunca pensé que me llegaría esta carta, pero sabes yo desde que te conocí y supe que fuiste amigo de mis padres y de Sirius quise que estuviéramos unidos, pero siempre tuve la sensación de que tú me rechazarías por ser un recuerdo de mis padres, pero ahora me doy cuenta de que estuve en una equivocación, espero verte pronto, ven dos días antes de que sea la boda de Bill y Fleur al castillo de Godric en las afueras del Valle, creo que sabes cual es.
Por lo mientras me despido Remus, espero verte pronto"
-Creo que así está bien -dijo Harry doblando el pergamino. -Y ahora ¿qué carta vamos a abrir amor? -Pues, será mejor abrir primero la de Ron.
"Hola Harry, ¿cómo estás hermano.
Siento mucho lo que paso en Grimmauld Place Harry, la verdad actué como un tonto, pero espero que nos perdones a mi y a Hermione, nos hemos comportado como tontos, bueno Hermione no, yo si, esperamos que se encuentren bien, tu y Ginny, dile que mi mamá anda como loca preguntando si, si va a ser dama de honor en la boda, espero que si, mi mamá casi me mata cuando me encontró dormido con Hermione, tu crees, bueno pero entendió que ya no somos unos niños y que solo tengamos cuidado, la verdad nunca había visto a mi madre tan comprensiva, por cierto los gemelos te van a dar la bienvenida a la familia por ser novio de mi hermana, no digas que yo te avisé, creo que ya sospechan de algo, pero bueno Harry espero que vengan unos días antes para que nos ayuden con la decoración aun que faltan siete días, esto se esta volviendo una pesadilla. Por cierto hemos regresado a la madriguera, todos, hay mucha gente aquí.
Nos vemos Harry suerte"
-Creo que Ron está madurando, ¿no lo crees, Ginny? -Preguntó Harry con una sonrisa en los labios. -Sí, pero me hubiese gustado ver la cara de mi madre cuando encontró a Ron y a Hermione en la misma cama. -Sí, se hubiera visto genial, pero recuerda que no se ha enterado que nosotros dormimos juntos y menos que hicimos el amor. -Sí, eso es cierto -respondió Ginny pensativa. Después agregó-. Pero ahora estamos más unidos, y no permitiré que nadie, ni siquiera mi madre me separe de ti. -Y yo que pensé que esa sería mi última alternativa… Pero díganme…: ¿Unidos, por qué razón? Por la calentura, por el sexo, el sexo, posiblemente sea el sexo… ¿Ya dije sexo? -El Escritor repasaba contando sus dedos, una y otra y otra vez. A Harry se le llenó el corazón de luz y sonrió agradecido tomando la mano de Ginny y brindándole su amor. -Sí, ni yo permitiré que me separen de ti. -Sí, ya entendimos, Potter…, no somos asnos para no entender que no se separaran como los perros en tiempos de celo. ¡Por dios! Harry y Ginny se dieron un beso, corto, pero dulce y satisfactorio para ambos. -Ahora hay que responderle la carta a Ron si no se va a enojar. -Sí, ha madurado pero sigue siendo un terco de primera.
"Ron.
Hola, acá nosotros también estamos muy bien, dile a tu madre que Ginny si irá a la boda, pero que ya llevará el vestido, sabemos cual es y yo se lo compraré, que no se preocupe por eso, espero verlos el día de la fiesta, a lo mejor podemos ir un día antes, la verdad no lo sabemos, pero cuídense, mándale saludos a Hermione y a los gemelos, diles que tengo algo muy importante que tratar con ellos"
-Bien, esa es para Ron -dijo Harry mirando a Ginny. -Ahora solo falta la de mi madre, espero que no sea un vociferador -dijo Ginny con susto en la cara. -Eso espero -agregó Harry también algo asustado. -Sí, yo igual, esa loca grita demasiado.
"Hola Harry, querido:
Harry espero que estés bien y que mi Ginny también, mandé esta carta para avisarte que esperamos que vengas a la boda de Bill y Fleur, espero que los dos puedan venir, y necesito que vengan para ver lo del vestido y para que le de a Ginny el dinero para comprarlo, espero que los pueda ver pronto. Por cierto se que siendo ustedes se han de acostar juntos, saben nunca pensé ver el día en que por fin mi Ginny pudiera estar con la persona que amaba, pero ahora que está junto a ti Harry, creo que no pudo haber elegido mejor hombre, no me molesta que duerman juntos ni que hagan otras cosas, solo cuídense, los quiero mucho a los dos.
Con cariño Molly"
Harry tenía la boca abierta después de leer la carta y Ginny estaba súper feliz por que su madre le había dado autorización de dormir con Harry.
-¡¿Pero qué demonios…?! Y yo que creí que te iban a castrar, Potter…, lástima… -¡Wow! Creo que esto estuvo bien -dijo Harry con felicidad. -¿Bien? No estuvo bien, Harry, ¡estuvo súper bien! Por fin nadie nos podrá decir nada, de todas formas ni les hubiéramos hecho caso, pero es bueno saber que mi madre nos apoya. -Sí, la verdad que sí, ahora hay que responderle.
"Querida señora Weasley
Espero que se encuentre bien, la verdad no se como expresar mi gratitud, y como usted lo ha dicho si hemos estado durmiendo juntos y hemos llegado aun más allá, pero quiero que sepa que amo a Ginny más que a nada en este mundo, que no haría nada para que ella sufriera, la amo, amo a su hija señora Weasley y créame que mientras yo esté a su lado no habrá nadie quien la dañe ni dejaré que la toquen, muchas gracias por su permiso para yo estar con ella, en verdad le agradezco, pero aunque usted no me lo hubiera dado, yo lucharía por estar con ella.
Por lo demás no se preocupe señora Weasley que ya tengo todo previsto, yo le compraré a Ginny el vestido, sé que tipo de vestido va a ser y se lo compraré hoy mismo pero no en Londres, espero que estén bien por allá, iremos un día antes de la boda para ayudarles en los arreglos.
Agradecido en todo: Harry Potter y Ginny Weasley"
-¿En serio lucharías por mi amor, Harry? -Pregunto Ginny con ojos vidriosos y feliz. -¿No pueden dejar de estar de melosos aunque sea por unos momentos? -Claro, Ginny, mataría a diez mil personas en el mundo, solo por estar contigo amor, nadie me logrará separar de ti, ni siquiera el mismo Voldemort. -¡Hay Harry, te amo! -Gritó Ginny besándolo muchas beses. -Yo también te amo. Harry miró las tres cartas que llevaban las respuestas para Remus, Ron y Molly. -¡Hedwig, Fawkes! -Llamó Harry y al instante aparecieron las dos aves envueltas en una llamarada. -Vaya, esto es increíble Hedwig, ¿desde cuándo puedes también aparecerte en una llamarada? -Preguntó Ginny sorprendida. Hedwig miró con complicidad a Fawkes que le envió la misma mirada. -Veo que han estado muy ocupados verdad -dijo Harry sonriente y mirando a sus dos aves. Hedwig y Fawkes asintieron levemente y Ginny sonrió. -Necesito que entreguen estas cartas -dijo Harry acariciando a Fawkes y luego a Hedwig-. Una es para Remus, otra para Ron y otra para la señora Weasley. Hedwig y Fawkes asintieron. -Bien, si quieren pueden estar dando vueltas por los terrenos o por otros lados, pero cuídense, no confió en el personal del ministerio y la verdad es que me inquieta que Rufus Scrimgeour no haya dicho nada aun sobre mí o sobre Voldemort. -No te preocupes amor, verás que no se interpondrá en tu camino, pero si lo hace deberíamos decirle una cuantas cosas que lo hagan reaccionar. -Sí, eso es cierto, ahora que mandamos las cartas, tenemos que encantar la habitación para poder estar dos meses allí y que aquí solo pasen diez minutos. -Sí, pero, ¿en cuál habitación lo haremos Harry? -Pues vi que había una puerta media oculta en la biblioteca tal vez allí podamos entrar y hacer el conjuro. -Sí, vamos.
Se levantaron de la mesa y caminaron rumbo a la biblioteca, al llegar Harry condujo a Ginny hasta la puerta, quitaron las cosas que impedían el paso y al entrar observaron que la habitación estaba totalmente en blanco, al girarse hacia la puerta observaron una nota que decía:
"Sé que algún día entrarás a este cuarto, Harry, si es así, te preguntarás para qué es, bueno, la respuesta es sencilla. Este cuarto se hizo para que se pudiera trabajar con el hechizo Racime du Tempos, verás que es muy efectivo, no te preocupes por lo que pueda pasar, te vas a sorprender al ver lo que sucede hijo, cuídate".
-Creo que mi padre también entró aquí. -Sí, eso parece. -Bien Ginny, cerraré la puerta y lanzaré el hechizo. Se situaron en medio de la habitación y Harry alzó su mano para después gritar: -¡Racime Du Tempos! Una luz brillante iluminó el cuarto y los dos cerraron los ojos por la intensa luz, al abrirlos lo único que pudieron exclamar fue un sonido de sorpresa y exaltación. Y no era para menos, la habitación se había convertido en un paisaje hermoso, era un bosque muy hermoso, una pequeña choza estaba cerca de ellos, y los grandes pastos estaban bonitos y habían flores muy hermosas, al entrar en la choza vieron que esta era muy acogedora, tenía una chimenea con el fuego prendido y una cama donde perfectamente cabían los dos, una mesita y una estufa donde cocinar y una puerta conectaba a otro cuarto que era donde estaba un regadera y una tina amplia para meterse a bañar allí. -Creo que no está nada mal -dijo Harry sentándose en la cama. -Sí, es perfecto el estar aquí. -Sí, pero ahora tenemos que empezar lo más pronto posible con nuestro entrenamiento. -Pero no nos hemos organizado en lo que vamos a hacer. -Cierto…, primero tenemos que centrarnos en tu mente, te enseñaré oclumancia y legilimancia, después de eso veremos que cosas podemos hacer, pero tengo que decirte que los dos meses serán lentos a comparación a dos meses en días mortales, aquí serán como cuatro meses, los días duran más, Ginny, por lo que tenemos suficiente tiempo como para que tus habilidades crezcan. -Muy bien, entonces hay que empezar con las clases, mi maestro -dijo Ginny sentándose en la cama y mirándolo lentamente. -Sí, creo que será lo mejor, ven acompáñame. -Al fin, algo de diversión… Harry y Ginny salieron a los terrenos de la cabaña y se sentaron en los pastos. -Bien Ginny, para con la lección cuando me estuvo dando clases Snape el aplicó el hechizo Legeremens sin explicarme absolutamente nada. Sólo me dijo que intentara rechazarlo y que pusiera mi mente en blanco. Pero yo no haré eso. Créeme que ese loco era un inepto de primera. Ginny soltó una carcajada que contagió al chico. -Te enseñaré de la forma que creo es la mejor, por este día harás meditación. Te sentarás en un lugar que a ti te guste, es decir; que te sientas cómoda. La mejor manera de que tengas tu mente en blanco es que puedas estar tranquila y en un lugar sin interrupciones. Cada hora yo me acercaré a ti y te detendré de tu meditación. Y descansarás una hora. Mientras tanto yo realizaré mis ejercicios físicos en lo que tú meditas, estaré entrenando en el otro espacio para no hacer ruidos que te desconcentren. -Sí, entiendo, eso haré, pero tú me avisas cuando deba parar, por que no sé si me vaya a dar cuanta del tiempo con tanta concentración. -Claro, no te preocupes yo te avisaré. -Sí, y si no se da cuenta te aviento al río, ¿vale?
Harry caminó lentamente mientras Ginny se ponía en flor de loto, su mente se había desconectado y solo estaba tranquila sin nadie ni nada que pensar, la verdad al principio le resultó muy difícil ya que pensaba en Harry y en su amor de los dos, pero después de un rato su mente quedó en blanco.
Mientras tanto Harry seguía practicando técnicas de ataque, así el día transcurrió y al final del día Ginny ya podía concentrarse a la perfección y Harry había estado entrenando sin parar, incluso había aprovechado para ir por leña al bosque y así poder prender la chimenea para estar calientitos.
-Esto fue muy cansado Harry, pero creo que al fin puedo concentrarme por completo. -Muy bien -respondió Harry cargándola y llevándola hasta la cabaña-. Es bueno saber que mi amada Ginny es fuerte y decidida en lo que se propone. -Pues, creo que el estar a tu lado me da las fuerzas. -Maldita ninfómana. -Eso es muy bueno -dijo Harry dándole un beso. -¿Y que sigue después de esto? -Pues crearemos tus barreras mentales, yo tengo las mías y déjame decirte que no se pueden penetrar al menos de que yo lo decida. -¿Y cómo le haremos con eso? -Mañana a primera hora te enseñaré a crearlas, y aplicaré la legeremancia para que puedas tratar de bloquearlas. -Muy bien, pero creo que tenemos que bañarnos por ahora. -Sí, eso parece.
Harry llevó cargando a Ginny hasta el baño donde se quitaron la ropa y se metieron a la tina donde había suficiente espacio. Estuvieron jugando un rato y después salieron se pusieron ropa cómoda para dormir y se sentaron en la pequeña mesita donde Harry invocó la cena.
-¡Que bien, ya empezaba a tener hambre! -Dijo Ginny oliendo el aroma que desprendía la comida. -Espero que te guste, no son como las que están hechas a mano, pero saben muy bien. -¿Tú sabes hacer las enchiladas, Harry? -Claro, cuando salgamos de aquí haré para ti unas y veras que soy un buen cocinero. -¡Ah mierda!, ¿cuándo leches he puesto yo eso? -¿Y desde cuándo sabes cocinar? -Desde que vio que sus tíos no lo alimentaban -Risa algo atareada-. El hambre es perra, pelirroja de las… grandes… -Bueno viviendo con los Dursley y cuando te obligaban a cocinar pues aprendí varias recetas. -Genial, ya tengo a quien me cocine -dijo Ginny dándole un beso a su novio. -Pues sí.
Terminando de comer Harry y Ginny se acostaron y se besaron apasionadamente, para después dormir tranquilos.
A la mañana siguiente despertaron, desayunaron tranquilamente y salieron de nuevo para seguir con el duro entrenamiento. -Bien, este día crearás tus escudos mentales. -Sí -dijo Ginny con actitud decidida. -Esto va a ser más sencillo amor, primero debes ordenar todos tus recuerdos, sentimientos y emociones.
Y así lo hizo Ginny, fue duro, muy dura la semana, pero al octavo día de estar allí Ginny ya era inmune a la legeremancia, incluso ella también ya era experta en las dos ramas oscuras, la legeremancia y la oclumancia.
-¡Muy bien! -Dijo Harry con alegría-. Ya has podido manejar lo más importante, ahora pasaremos a otra cosa de también suma importancia. -¿Y qué es? -Preguntó Ginny emocionada por su siguiente prueba. -Lavar trastes hasta morir. -Pues verás Ginny, te voy a enseñar a utilizar la magia sin varita. -¡¿Qué?! Pero Harry, eso es imposible, yo he escuchado que eso solo se hereda y es muy raro que ocurra, como es tu caso. -¿Es que siempre escribo este tipo de basura? -Pues lo que oíste es mentira, la varita solo es un canalizador para tu energía, pero yo te ayudaré a crear tu núcleo de magia interna para que la puedas realizar sin varita, va a ser complicado pero yo sé que tú puedes lograrlo amor. -Pues que esperamos, ¡vamos! -Dijo Ginny jalando a Harry para que avanzara más rápido y empezaran cuanto antes el entrenamiento.
Harry corría junto a Ginny, divertido por la emoción de su amada pelirroja. Al pararse Harry la miró a los ojos y le dijo:
-Canalizaré tu magia interna y te ayudaré a poder controlarla. -Sí. -Bien necesito que te pongas en flor de loto para poder concentrarme y que tú también lo estés. Así lo hicieron, Harry ayudó a Ginny a sacar su magia interna y Ginny ponía todo de su parte para lograrlo. Pasaron dos semanas y Ginny ya podía canalizar su magia. -Muy bien Ginny, creo que has mejorado mucho, solo han pasado tres semanas y ya eres capaz de hacer hechizos fuertes sin varita. -Pues… sí, pero ha sido por que tengo un muy buen maestro. -Bueno, no pensé que fuera tan bueno, pero tú también has contribuido.
Se tomaron dos semanas para hacer ejercicios físicos, diariamente Harry y Ginny iban al lago a nadar para ejercitar piernas y brazos y luego hacían caminatas por el bosque, unas veces corriendo y otras trotando. En un mes y dos semanas Harry había perfeccionado a un mas sus técnicas en pociones y había hecho que Ginny también aprendiera tanto en pociones como en magia personal y avanzada.
-Bueno Ginny solo nos queda una semana, en esta aprenderás a combatir cuerpo a cuerpo como los antiguos caballeros, veras que es fácil combatir con una espada. -Pero Harry, puedo salir herida con eso, no se ni como manejar una espada. -No te preocupes amor, créeme que no permitiría que te lastimaras, solo te enseñare a defenderte tanto físicamente como en armas y no solo en magia.
Harry y Ginny combatían con espadas que invoco Harry, pasadas la ultima semana Ginny ya podía moverse con facilidad y tenia muy buenas tácticas en la espada.
-Muy bien amor, eres la mejor -dijo Harry emocionado y abrazando a su novia. Reía Ginny por las cosquillas que Harry le hacía. -Eres excelente amor mío, aprendiste muy rápido, solo nos queda un día, pero ese lo ocuparemos para hacer otras cosas -le dijo Ginny picadamente. -Hay Harry, siempre tan pendiente de mi -le contestó Ginny al saber que la mirada de Harry era para pasar un día paseando por el lago y salir de día de campo. -Tengo que estar al pendiente de mi hermosa novia, no quiero descuidarla ningún momento. -Hay amor mío, gracias por cuidar tanto de mí. -No te preocupes amor, sabes que jamás te dejare sola ni te abandonare. -Gracias amor.
Y así pasaron el último día en esa habitación con un hermoso día de campo, el tiempo paso y Harry y Ginny salieron de la habitación del tiempo para seguir con lo planeado ese día, su gran visita a Francia.
"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"
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»»"… -¡Diablos! Esto se siente raro -dijo Harry sentándose en un sillón.
-¡Que hermoso es!
Después de dar las buenas noches a todas las jóvenes, Ginny y Harry desaparecieron."««