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Historia 32594 — capítulo 5

Mi hermano al día siguiente estaba distante, diferente... como apagado, pero no me pregunté mucho por qué... suponía que echaría de menos la vida de antes, y no se lo pregunté, preferí pasarnos todo el camino a la escuela callados, como si fuéramos cada uno por un lado, sólo me hablo al llegar justamente, me dijo que ya nos veríamos en casa, y yo le dije que vale. Normalmente Ron no me esperaba a la salida porque no salíamos juntos, o salía antes que yo, o después, tan sólo coincidíamos los martes y, algunas veces, los jueves, pero los demás días, íbamos por separado.

En mi clase no era que me sintiera muy cómoda, pero tan sólo eran unas cuantas horas, y como la mayoría de las clases eran teóricas, y no de colaboración... de lo único que me alegraba era de no ir en la clase de las tres víboras, por lo menos, aunque no me sintiera muy a gusto, tampoco estaba completamente incómoda. Los recreos me los pasaba con Sophy. Le conté todo lo de JJ, a lo que ella no le dio mucha importancia...

-¿conoces algo de JJ que no me quieras comentar Sophy? - le preguntó sospechosa por la reacción de su amiga.

-No, bueno, a ver, no te voy a mentir, JJ es un personaje muy conocido aquí, pero también tengo que decir que esto es muy pequeño y que, realmente, nos conocemos todos - me dice sin mucha importancia.

-¿y qué es lo que sabes de él?

-Nada importante Gin, no me comas la cabeza... ¿a ti el chico te gusta? - me pregunta con mirada pícara

-¿por qué dices eso?, tan sólo me acompañó a casa, y me pareció un gesto muy bonito por su parte y muy...

-que si, que si... bla bla bla... pero la cuestión es que te gusta... - no dejaba de mirarme de esa forma.

-Me dijo que fuera el viernes a verlo no sé que... - noté como me sonrojaba. ¿por qué no me acordaba lo que me había dicho? Era una palabra tan extraña... - pero no sé bien dónde tampoco...

-¿te dijo que fueras a dónde? - Sophy me miraba incrédula ahora - ¿una cita?

-¡no! Dijo que iba a ir con unos amigos, ya sabes... y me invitó a mi también, en plan amigos ya sabes... - aunque temía que fuera simplemente por quedar bien...

-aaa... entonces... ¿te invitó a que vieras como hace graffitis? - me dice ya más graciosa

-aaa eso eso, claro... - ¿cómo se me podía haber olvidado?

-Valeee... ahora entiendo más las cosas... bueno, si no sabes dónde es, yo te lo digo, pero tú tienes que ir, presiento algo para ese día... cuando te pidió que fueras, es por algo...

-¿qué quieres decir?

-No me digas que no te das cuenta... está claro que le gustas... ¿por qué si no te invitaría a algo tan importante para él? - ¿y si tenía razón? Pero ¿y si me invitara por compromiso?, también podía ser...

-Sophy, no digas tonterías anda... de todas formas, no creo que vaya a ir ni nada... no conozco mucho la ciudad, y sabe Dios a dónde tengo que ir para verlo, y no...

-Y si Gin, y sí, yo averiguo a dónde van a ir, mi hermano es amigo de uno de los mejores amigos de JJ, si se lo pregunto, no me lo dirá, pero siempre se puede cuchichear entre sus sms, o entre las notitas o algo, no te preocupes, que yo te digo dónde es, y tú vas - no me dio tiempo a contestarle, ya que desapareció completamente, como por arte de magia, pero eso no podía ser... Sophy no sabía utilizar la magia, sino, realmente pensaría que lo había hecho.

La mañana pasó bastante rápido y, por primera vez, no me encontré a nadie indeseable por el camino desde el colegio a casa. Tan pronto llegué, me encontré a mi madre sola en la cocina. Como todos los días, tenía los utensilios de la cocina encima de esta, y se notaba que se había rendido, porque en los platos había comida pre cocinada, de la que mi padre compraba muy a menudo en el supermercado para el que trabajaba, pero Ron no estaba, comí tan sólo con mi madre, mi padre ya había ido a casa, pero ahora ya estaba trabajando de nuevo, y mi hermano no salía a comer, no sabía muy bien porque, pero preferí no preguntar, tal vez todavía no hubiese llegado aún.

Como todos los días, después de ayudarle a recoger todos los platos a mamá, me dirigí a la habitación para intentar hacer los ejercicios de clase que, normalmente, me resultaban imposibles de acabar, eran extremadamente difíciles... ¿por qué no había una asignatura como pociones o adivinación, y en su lugar estaban las inservibles matemáticas o la lengua...? ¿para qué servirían esas asignaturas?... hablar sabíamos todos hablar, eso estaba claro, y tampoco hacíamos mucho más que analizar frases, pero... ¿para qué queríamos saber eso? ¿aquí se iría por la clase diciendo "las manzanas son rojas, manzanas: sujeto, son: verbo copulativo, rojas: atributo"? desde luego, yo nunca oído a nadie hablar así... en cambio, las pociones si son útiles, como todas las demás asignaturas... pero ahora, debía acostumbrarme a esa vida, a esa vida muggle, tan lejos de la magia, tan lejos de mis amigos, tan lejos, sobre todo, de Harry, y aunque me estaba costando acostumbrarme, lo de Harry más o menos ya lo había superado. Hacía poco más de dos meses, había encontrado a Harry con una chica, precisamente dos días antes del baile. Mi intención era invitarlo a ir conmigo, menos mal que vi eso, si no lo hubiese hecho, y quedaría como una completa imbécil. A pesar de todo, seguía completamente enamorada de él, no hacía otra cosa que pensar en sus ojos, en su sonrisa... al sólo pensarlo, algo se me estremecía dentro de mí, pero ahora, ahora tenía una oportunidad perfecta para olvidarlo, sin tener una sola noticia del chico de ojos verdes que tanto me había echo llorar, aunque él ni se lo imaginara, de esta forma, podría pasar página, crear una nueva vida, completamente diferente, en este mundo. Eso es lo único que necesitaba.

Así que cogí mi bolso del suelo, y me dirigí a la habitación. Mi sorpresa es que estaba completamente a oscuras... era raro, porque mamá siempre entra a hacer las camas, abrir las ventanas... se puede decir que ella, junto con papá, son los que más se van acostumbrando a la nueva vida, y los que más lo disfrutan, desde luego que también. Sin encender la luz, me dirigí a la persiana, pero al abrirla tan sólo un poco, vi que algo se movía en la cama de Ron... ¡alguien estaba en la habitación! Pero... ¿quién era?, porque mi hermano ni siquiera había ido a comer, y eso siempre lo hacía, no pasaba un día sin que Ron no llegara hambriento de clase, y se sentara a la mesa, aunque la comida no le gustara... me quedé petrificada... ¿qué debía hacer?, si salía, me escucharía, y no sabía quien podía ser... ¿y si era un psicópata de esos que tanto hablaban papá y mamá?, si me escuchaba, me mataría, pero si no me movía, también me podía ver, con la luz de la calle, aunque casi era nula... Pero un solo ruido más, me hizo caer en la cuenta de que si era Ron el que estaba sobre su cama, me dirigí a la puerta, y encendí la luz, que es lo que realmente debería de haber hecho desde el principio.

-¡ginny! - se quejó al notar la luz en sus ojos

-¡Rooooon! ¿se puede saber que haces aquí? - me había dado un susto tan grande, que no pude evitar pagarlo con él

-¿no estoy en mi habitación? - todavía se notaba que estaba medio dormido.

-Si pero... ¿qué te pasa? - le pregunto notando el rojo de sus ojos, había estado llorando - Ron...

-No me pasa nada - me dice dándose la vuelta.

-Si te pasa, se nota que no estás bien... hoy por la mañana no dijiste nada de camino al colegio, ahora llego y no estás para comer, y entro aquí y te veo en cama y con los ojos llorosos... ¿de verdad pretendes que me crea que no te pasa nada? - le pregunto ya comenzándome a enfadar, aunque tampoco tenía motivo para hacerlo... no me gustaba verlo así.

-Es que estoy bien Ginny, es simplemente que...

-¿simplemente que Ron? - le pregunto comenzando a desesperarme

-me llegó ayer una carta de Harry - dice sin todavía mirarme. Al oír su nombre, volví a sentir un escalofrío, pero conseguí tragar saliva y hablar.

-¿y? - contesto con el tono más natural que puedo. - ¿pasó algo? - esta vez con un tono más preocupado, no lo podía ocultar.

-No, no pasó nada, es simplemente que... nada, da igual - Ron no me dejaba verlo, pero sabía que estaba llorando.

-Los echas de menos... - continué yo, sabía perfectamente que a su hermano le estaba costando tanto como a ella acostumbrase a todo eso, echaba mucho de menos a sus dos mejores amigos, tanto como ella, o incluso más. Ron no se separaba de ellos en todo el día, y no sabía vivir de otra manera.

Ron no contestó, solo se giró por primera vez, tenía los ojos llenos de lágrimas, y me abrazó como nunca antes lo había hecho. ¿de verdad le estaba costando tanto?... a mi me resultaba difícil acostumbrarme, pero no tanto como a él, yo me propuse olvidar, era lo único que quería, olvidarme de todo, sobre todo del chico de ojos verdes que no se me iba de la cabeza en todo el día, pero en el que, últimamente, casi no pensaba.