← Historia 32594 · de
Historia 32594 — capítulo 4
-emmm... hola - le contesto no sé como sin levantar la vista del suelo.
-¿a dónde vas? - y en su cara lo único que se apreciaba era un gesto extraño, con una ceja arqueada... no era capaz de mirarlo o acabaría por ponerme roja.
-Pues... voy a casa - digo decidida a meterme ya en el ascensor.
-¿tan pronto? Pero... ¿no vas a la fiesta? - e interpone una de sus piernas para evitar que el ascensor se cierre.
-Es que... bueno, ya me voy para casa, se puede decir que no fue un buen día... y prefiero irme
-Pues en ese caso... - quita la pierna que evita que pueda bajar, y se introduce en él - yo voy contigo.
-¿cómo? Pero... es que no hace falta, de verdad - le digo pero sin mirarlo directamente, aunque sabía perfectamente que él si lo estaba haciendo.
-Es peligroso... este barrio de noche es peligroso, supongo que ya te darías cuenta... - dice pulsando el 0 en el cursor del ascensor.
-Pero... de verdad, no hace falta que... no te quiero molestar - aunque realmente, no me apetecía nada volver a casa sola a esas horas...
-No lo harás, créeme... no te podría dejar ir sola, único que sea yo el que te molesto a ti - dice con gesto de ofendido al salir del ascensor, una mueca que lo hacía tan gracioso, que incluso yo no pude contener la risa.
-No de verdad que no es eso...
-Pues no se hable más... por cierto, te llamas... - y se giró medio segundo a mirarme
-Me llamo Ginny, Ginny Weasley - pero no lo miro, sé que me estoy poniendo colorada, y no quiero que él me lo note...
-Encantada Ginny, yo me llamo Josh Januer, o lo que es lo mismo, jj, aunque mis amigos también me conocen como "El paloma"
-Guau... nunca conocí a nadie con tantos nombres...
-Bueno, la mayoría de la gente que vivimos en sitios como este, estamos acostumbrados a millones de motes diferentes, que la mayoría no tienen que ver ni siquiera contigo... ¿quieres? - dice sacando una caja pequeña del bolsillo izquierdo del pantalón - oh, bueno, no creo que fumes...
-Eeeh... nono, yo no...
-Normal, haces bien, yo no sé porque lo hago... creo que es costumbre, quizá por las amistades, quizá... bueno, no sé, pero quiero dejarlo, no es bueno para los pulmones - dice fingiendo una pequeña tos como si el humo que desprendía le hiciera daño - nunca fumes.
-Nunca lo haré - y por primera vez le miré a los ojos. Era verdaderamente guapo, sus ojos eran de un color verde, cercano al avellana, su pelo rubio claro y alborotado, como dándole un aspecto un tanto desaliñado, pero en cambio, iba impecablemente vestido, con unos pantalones vaqueros que se notaba que no estaban muy usados, y una camiseta y sudadera negras.
-Así me gusta - me mira y me guiña un ojo... noto como mi cara se va sonrojando poco a poco, hasta estarlo ya completamente - y bueno, ¿tienes hermanos?
-Si... bueno, tengo 6, 6 hermanos, todos hombres, yo soy la única mujer... - noto un gesto de resignación en mi cara.
-¡Oh!, que putada, ¿no?, aunque yo también te entiendo, yo tengo cinco, dos hermanos, y tres hermanas...
-somos los dos de familias numerosas por lo que veo...
-si bueno... lo que tiene eso de bueno, es que es imposible aburrirse... ¿no crees?
-Jaja, si, en eso tienes toda la razón. Yo la suerte que tengo es que mis hermanos se fueron yendo poco a poco de casa... se fueron casando, y fueron desapareciendo de nuestras vidas, menos los gemelos, Fred y George, que se fueron a estudiar a... bueno, que se independizaron, vamos - casi se me escapa... Ginny, contrólate y respira...
-¿y ahora cuantos sois? Quiero decir, aquí, ahora, ¿sólo quedas tú de los 7? - me dice dando una patada en el aire.
-No, mi hermano Ron y yo... Ron es tan sólo un año mayor que yo, y es con el que siempre tuve más trato de todos, supongo que sería por la edad, con los gemelos también pero... y bueno, ¿tú que tal con tus hermanos?
-Bien, bien, yo soy el mayor de todos, así que ya ves cuanta responsabilidad... - dice mirándome resignado - pero son todos bastante bueno, aunque las gemelas... son muy trastos... son imposibles a veces.
-¿tú también tienes hermanas gemelas? Que casualidad...
-si, me gustaría que las conocieras, fijo que te iban a caer muy bien.
-Seguramente... bueno, pues nada, esta es mi casa - digo tan pronto llegamos al bloque de pisos, con miedo de que mis padres estuvieran mirando por la ventana.
-Bueno, veo que tú si vives en un piso bastante decente - ¿cómo podía clasificar eso como "algo decente"? y mira que estaba acostumbrada a "la madriguera" que no era precisamente un palacio... - bueno, que... a ver si nos vemos por aquí alguna vez, ¿no?
-Claro, seguramente nos veremos, por lo que veo, esto tampoco es muy grande... - digo mirando hacia todos lados la ventana de mi casa con miedo, y creo que él lo notó - me tengo que ir ya... fijo que mi madre está preocupada porque es uno de los primeros días aquí, y tampoco está muy segura de...
-¿de la gente como yo? - dice bajando la mirada y no sé bien si en serio, o de broma.
-No no no... creo que me has malentendido...
-No te preocupes Ginny, lo decía de broma, de todas formas, lo entendería, si ni siquiera me conoces... - se aprieta los labios y se pasa una mano por la cabeza - no creo que quieras, pero el viernes vamos a hacer grafitis mis amigos y yo y... bueno, si te quisieras pasar por allí...
-Ooh... bueno, es que no sé lo que voy a hacer el viernes... - digo quitándole importancia al asunto, por no gritarle que si al momento, que era lo que realmente quería..., ni tampoco quería quedar de tonta preguntándole que eran los "grafitis" esos que nombraba...
-Bueno, no te preocupes... de todas formas, nos veremos por aquí en cualquier momento - dice despidiéndose con un gesto de la cabeza.
-Gracias por todo - digo con una sonrisa al llegar arriba, justo antes de entrar en el portal.
Lo veo desaparecer de espaldas, con paso lento y despreocupado, con sus pantalones caídos y la sudadera negra.
Fuera un día tan extraño... nunca pensé que pudiera llegar a sentir algo por alguien que no fuera Harry, aunque solamente fuera lo que estaba empezando a sentir por jj. Hasta el momento, nunca había querido salir con ningún otro chico a ningún sitio, ni verlo, ni quedar con nadie, en cambio, esta vez, estaba deseando volver a verlo, sus ojos verdes me daban realmente confianza, seguridad... aunque a penas no lo conociera, pero fuera como mi ángel de la guardia, en dos días, me había salvado de dos situaciones casi imposibles de soportar si él no llegara a aparecer... ¿será lo que Hermione definía tantas veces como... destino?, o tal vez fuera... ¿casualidad?, no lo sé, lo único que tenía claro es que me moría por volver a verlo, por saber más cosas sobre él que no me atreviera a preguntar, y también tenía que averiguar como fuese que era eso de los "grafitis" que él había dicho.
Al subir al piso, intenté hacer el menor ruido posible con la llave, que todavía no entendía bien ese mecanismo, seguía prefiriendo el de la contraseña o, simplemente, las entradas por la chimenea por polvos flu, pero debía acostumbrarme a esto, así que eso hice, abrí como pude, me saqué los zapatos para no despertar a nadie, aunque ya me imaginaba a mi madre sentada en un silla en la cocina, o incluso delante de la puerta de la entrada, con una ceja arqueada, pero no fue así, cosa que me extrañó, todo estaba realmente tranquilo, no se oía un ruido más que los ronquidos provenientes de la habitación de mis padres, claramente de mi padre, y el sonido del aire entrando por la ventana de la sala, que realmente se agradecía. Como pude, entré en la especie de despensa que compartía con Ron, y, sin hacer ruido, me tumbé sobre la cama sin siquiera cambiarme de ropa para no despertarlo. Al acostarme vi una especie de carta tirada en el suelo, pero no le presté la más mínima atención.