← Historia 32594 · de
Historia 32594 — capítulo 3
-Gin! Tengo que decirte que hoy estamos invitadas a una súper fiesta en la torre Camlet, va a estar genial - dice Sophy apareciendo de repente por mi derecha, y sin ni siquiera darme los buenos días
-Sophy no me hables ¿vale?, ¿te parece normal lo que me has hecho ayer? Yo confíe en ti, y tú lo fuiste contando por ahí, sin tener en cuenta para nada mis sentimientos. No es justo - digo separándome de ella sin siquiera mirarla.
-Yo no dije nada, ¡lo juro! Si yo odio a esas pájaras, ¡lo sabes!, no solo te tratan mal a ti, conmigo también lo hacen, no seas injusta por favor... después de que tú me lo contaras, cuando entré de nuevo al instituto, ya todo el mundo hablaba de eso, yo no tuve nada que ver - no sé porque, pero la quise creer, sonaba verdaderamente convincente y, pensándolo bien, era la única amiga que había hecho y tampoco me quería quedar sola ¿no?
-Vale Sophy, lo siento mucho por desconfiar de ti... - le digo mirándola con pena - es que... no sé, soy nueva aquí, no conozco a la gente, ni tampoco el sitio ni...
-¡Por eso! Hoy nos vamos a la fiesta tú y yo que ya verás como nos lo pasaremos muy bien, además, así conocerás a mucha más gente - la mirada de Sophy sonaba suplicante - por favor, por favor, por favor, por favor, por favor...
-vale vale, me lo pensaré, prometo pensármelo, a la salida te digo la respuesta - digo entrando en el instituto - pero... ¿las tres lechuzas estarás rondándonos también?
-Las tres... ¿qué? ¿cómo les has llamado? - y no puede controlar un ataque de risa que nunca logré entender por que - supongo que irán, ya te digo que va mucha gente, pero ni te enterarás, lo prometo.
Después de salir del instituto, y de quedar con Sophy a las 9 y media delante de mi bloque de edificios, me dirigí sola a casa porque, como casi todos los días, Ron salía una hora más tarde que yo, y no me hacía ninguna gracia volver sola.
Como todos los días, mamá estaba a la cocina intentando crear algo sin magia, cosa que le resultaba totalmente imposible, tenía todos los libros tirados por el suelo y por encima de la mesa, cada uno abierta en una página diferente de una receta de cocina: paella, guiso de carne, brócolis al tomate... pero no se decidía por ninguna de ellas.
-hija, no me sale nada, ya he probado con todo, en algunas ocasiones, lo veo muy complicado, en otras no sé que son las cosas que piden para hacerlo... por ejemplo aquí, en las bró... bró... bróc...
-brócolis mamá - le digo dejando el bolso de clase sobre una silla de la cocina y acercándome a ella
-eso, en las brócolis, mira, aquí piden cebolla, y he buscado por toda la casa algún tarro que ponga cebolla, como el arroz por ejemplo, que se utiliza para la pa... pae... para la paella - dice cogiendo en la mano derecha un cartón que ponía en grande "arroz Brillante", pero es que la cebolla no tengo ni idea de lo que es...
-yo tampoco la verdad- le digo ayudándole a buscar - a lo mejor lo conveniente sería bajar al supermercado a comprar otra vez comida pre-cocinada
A mamá no le gustaba la idea, pero siempre acaba por mandarnos al súper de papá a comprar comida para recalentar en el aparato ese cuadrado que da calor y que se mueve a través de la corriente, bueno, pues ese, aunque siempre se acababa estropeando, supongo que por mal uso... a mamá no le gustaba, ella decía que era su deber, el deber de una buena madre (no bruja, claro) tenerles la comida a sus hijos cuando lleguen de la escuela, y a su marido cuando llega del trabajo, ella creía que eso era lo que tenía que hacer, y le fastidiaba no conseguirlo.
-Sophy me invitó a una fiesta hoy... - lo dejo escapar mientras le ayudo a recoger los libros de cocina - dijo que iba a ser muy divertida, que iba a ir mucha gente y así podría hacer nuevos amigos.
-Como mi alegro cariño... me alegro que hayas conocido a una niña tan buena como Sophy, y que os hubierais hecho amigas - dice mirándome con media sonrisa en los labios
-¿lo dices en serio?, yo pensaba que... bueno, a lo mejor no me dejabas ir y...
-¿cómo no te voy a dejar? Estoy encantada de que vayas y de que conozcas a mucha gente, te lo mereces, al fin y al cabo, los más perjudicados aquí no somos tú padre y yo, si no vosotros, Ron y tú, vosotros si que lo debéis de estar pasando mal... y quiero que os divirtáis lo más que podáis, y ¡es una orden! - dice mirándome severa
-gracias mamá...
Estaba contenta, me apetecía ir, pero, realmente, ¿qué tipo de fiesta sería?, no estaba completamente segura de que me fuera a gustar, a la última fiesta que había ido fuera en tercer curso, al baile de los cuatro campeones del torneo de los tres magos, ¿sería un baile?, ¿sería una cena?, o quizá... bueno, no sabía nada sobre los muggles, a lo mejor no les gustaban esas cosas y... ¿qué ropa debía llevar? Entre la ropa que me quedaba de mi antigua casa deseche casi toda... más que nada eran jerséis hechos por mi madre en las duras navidades inglesas, y no eran como para llevar a una fiesta, así que pasé a la ropa "muggle" que me había conseguido mi padre a cambio de cosas usadas. La verdad es que había ropa bastante bonita, unos pantalones muy chulos, camisetas también...
Eran las 9 y media y, como había quedado, estaba delante de la puerta de mi bloque de edificios esperando a Sophy. Al final había optado por una falda no muy larga de un color marrón oscuro y una camiseta escotada de un tono veis muy bonita, y una chaqueta a juego, y para los pies, unas sandalias marrones con algo de tacón, pero no mucho. El pelo lo llevaba suelo sobre los hombros.
-waw Gin! - dice Sophy tan pronto logra distinguirme a lo lejos - ¡estás hermosa!
-Muchas gracias Sophy, tú tampoco estás nada mal ¡eh! - Sophy era una chica muy guapa, pero nunca se arreglaba nada, tenía el pelo negro, un poco más corto que yo, y los ojos de un verde tan bonito que destacaban a lo lejos. Iba con unos pantalones negros y una camiseta gris que le quedaban verdaderamente bien.
-Mira, esto es Camlet, ¿habías estado aquí alguna vez? - me pregunta timbrando al 5to derecha.
-No, la verdad es que no...
-Son los pisos de protección oficial, pero hacen unas fiestas qué te cagas de guapas - dice sujetándome la puerta - ven, pasa.
El edificio era bastante grande, tenía 20 pisos, derecha e izquierda, así que 40, y por lo que parecía, no debía de estar mal.
-oh, pero mira tú quien está aquí... - escuchó una voz tras de mi... ¡Oh no! No podía ser... ¡Sophy dijo que no las veríamos! - si es la pija... ¿se puede saber quién te ha invitado?
-Pues he sido yo, ¿pasa algo? - la verdad, agradecía la intervención de mi amiga en esa situación de la que no sabía salir.
-Como no... pues no eres bien recibida aquí, ¡aquí estas de sobra!, tú no eres de los nuestros - dice a la vez que coge un vaso de sidra y me lo tira por encima del abrigo - pírate.
Me fui, los ojos se me llenaron de lágrimas de repente, y me pregunte quien me mandara ir, porque había aceptado la invitación de Sophy, no debería haberlo echo... Me dirigí a la puerta, y llamé el ascensor.
- hola señorita desconocida - dice una voz que me resultaba un tanto familiar.