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Historia 32619 — capítulo 1
POR FAVOR CUANDO LO LEAN COMÉNTADLA. NECESITO SABER SI OS GUSTA
En un mágico país muy cerca del nuestro, pero que algunos no pueden ver, se desarrolla ésta aventura.
En el pequeño pueblo de Riddeler, vivía un joven pelirrojo con retazos naranjas en el pelo y ojos del mismo color.Tenía quince años.Se llamaba Tobías, e iba al colegio como todas las mañanas, andando por los caminos de tierra, abultados por el constante paso de personas y caballos, voladores y no voladores, esperando encontrarse con Alberto y Sandra, sus amigos.
Mientras caminaba, iba repasando todas las invocaciones aprendidas el día anterior.Las iba repasando en voz alta.
-Volar: Vuelio.Incendio: Inferenea...-se murmuraba para si cuando le sorprendió una voz demasiado conocida por detrás de él.
-¡Tobías, Tobías!¡TOBÍAS!
Tobías miró hacia atrás distraídamente después de tanto tiempo concentrado.Vio a una chica con el pelo largo castaño ondeándole mientras corría.Llevaba una túnica azul, corta pero bien abrigada ya que eran finales de otoño.
-¡Hola Sandra!-exclamó el chico con gran alegría-.Creí que nos encontraríamos más adelante.
-Si, es que he ido a buscarte a casa pero ya te habías marchado.-dijo la chica sonriendo mientras recuperaba el aliento perdido durante la carrera.
-¿Y Alberto?-preguntó Tobías-.Es raro que no nos hayamos encontrado con él aún.
-También fui a buscarle a su casa y me respondieron que había marchado al colegio temprano.-respondió ella-.¿Estabas repasando?Te he oído.
-Me alegro por ti.Vamos rápido que no llegamos.
Fueron corriendo por el camino debido a que habían perdido mucho tiempo con la charla y porque ambos habían salido bastante tarde de su casa.La mayoría de los días los ocurría lo mismo y no podían permitirse llegar tarde, con o sin Alberto ya que aquella era la razón por la que se había marchado tan pronto.No por ganas de trabajar sino con ganas de no ser castigado.
El camino era bastante largo y casi no les daba tiempo a llegar.Sandra habló solamente después de que, fatigado, Tobías dijese:
-A este paso no llegamos.
A Sandra se le apareció una pícara sonrisa en medio de la cara.
-¿Y si probamos la invocación voladora?
-¡Pero si tenemos práctica!Recuerda que nos dijeron que era algo muy difícil y que requería muchísima energía.
-¿Y?
La chica agarró con inhóspita fuerza la mano de Tobías y este, a regañadientes, tuvo que gritar junto a ella:
-¡Vuelio!
Tobías y Sandra comenzaron a canalizar toda su energía.Aquella que durante años habían absorbido de amuletos.Sintieron como ascendían y como las puntas de los pies dejaban de tocar la tierra del suelo.
-¡Guau!-gritó Tobías con la voz agarrotada por el frío.
-Cada vez estamos más cerca. -exclamó la chica sobre el potente silbido del aire que discurría entre ellos.
Volaban haciendo bucles y piruetas, siempre agarrados de la mano para mantenerse en el aire.
-¡Mira, Alberto!-dijo Tobías-.Descendamos para recogerle.
-¡Si!
Mientras ellos descendían, Alberto miró arriba, debido a que sintió una especie de corriente de aire que alboroto su pelo rubio ocre, y los vio.
-¿Có...cómo lo habéis hecho?-chilló mientras Tobías y Sandra se dirigían a por él-.¡No!¡No me cojáis!¡Me dan miedo las alturas!¡NOOOOO...!
-¡Siiiii!-dijo Tobías mientras, al igual que Sandra, estiraba el brazo libre para coger a Alberto-.¡Es divertido!-le gritaba.
-¡Para tiiiii...!-le gritaba Alberto-.¡Soltadme ahora mismo!
-Espera.-dijo Tobías en un tono tranquilizador-.Estamos llegando, mira.Está a apenas veinte metros.-le decía mientras Sandra intentaba cantarlo con canciones muy desafinadas-.Ya llegamos, tranquilo.-decía mientras descendían.
-Ves como no era para tanto, tonto.-decía Sandra mientras se carcajeaba.
-Me da igual.-Rebatió el chico con evidente aterramiento-.No me gustan para nada las alturas.Cambiando de tema… ¿Cómo diantres, por no decir demonios, habéis conseguido hacer eso?
-Volar…-suspiró la chica místicamente-.Solo puedo decir una cosa: la invocación voladora es un flipe.
-Parece haber sido difícil.Recordad que nos dijeron que es algo muy, pero que muy costoso.Muchos de los invocadores más experimentados no saben realizarlo ni de lejos.
-Depende si uno es un gran invocador.-dejó caer Sandra,
-¿Estás insinuando qué soy un mal invocador?-preguntó Alberto, cuyo miedo había ido transformándose en un creciente enfado y que había explotado en el momento en el que Sandra hizo aquella odiosa declaración.Se apretó amenazadoramente los nudillos.
-Todo lo contrario mi queridísimo mejor amigo.-Dijo Sandra sin pizca de miedo en la voz-.Con ello quería decir que es una invocación que requiere mucha energía y que lo hemos conseguido gracias a que hemos canalizado los poderes entre nuestro queridísimo amigo Tobías y yo.Además, juraría que cuando te cogimos usamos también tu poder.
No se dieron cuenta de que mientras discutían (y mientras Tobías los miraba divertido), habían entrado en la clase y que en esos momentos la profesora de primera hora de aquel día acababa de entrar en clase.
-¡Silencio!-exclamó la profesora por encima de las voces y los gritos de la algarabía inicial antes de clase-.¡Buenos días querubines del Diablo!No hace falta que saquéis los libros, la clase de hoy será práctica.Además tengo otra noticia que daros: Debido a la cercanía de las amadas vacaciones de Navidad, el director ha decidido reformar los horarios, y de esa forma las clases serán solo de media hora para regocijo de todos.
En la primera media hora de clase repasaríamos todo lo aprendido este trimestre de forma práctica y luego repasaremos los objetivos del siguiente trimestre.¿Alguna duda?
-Yo, profesora.¿Las clases no iban a ser solo de media hora?-preguntó Ámbar, una chica de la fila de detrás de Tobías con el pelo dorado recogido en una cola de caballo.
-¿Estás tonta?-chilló la muy irascible profesora Sylaby-.La clase sigue siendo doble a pesar de lo de la media hora, querubín amiga directa del Diablo.
-No se la dan nada bien los niños.-murmuró Sandra por lo bajo cuando empezaron con los ejercicios.
Pasado un rato, cuando la profesora estaba inmersa en los objetivos del nuevo trimestre, Tobías escuchó algo proveniente del pupitre de la derecha, el pupitre de Alberto.
-Tobías, Tobías.
Tobías se giró hacia Alberto, esperando oír alguna de las tonterías bastante propias de Alberto.
-¿Qué quieres querubín del Diablo?-dijo con una muy buena imitación de la profesora Sylaby.
-Mira el reloj.-dijo intentando contener la risa por tan buena imitación.
Tobías se fijó en el reloj que había apoyado en la pared y vio que aun quedaba un tortuoso cuarto de hora atiborrado por completo de lo que iban a hacer y lo que no iban a hacer.
Fue un movimiento rojo en la esfera lo que lo llamó tremendamente la atención.Entrecerró los ojos a fin de ver el reflejo y vio que era el reflejo de la ventana y, sobre el alfeizar, había un pequeño rojo dragón que lo miraba muy fijamente.
-Fires.-murmuró.
Fires era el dragón de Tobías, el dragón que tenía desde hace un par de años.¿Qué hacía por ahí?
-Sandra, Sandra.-murmuró Tobías mirando al pupitre de la izquierda.
-¿Qué?
-Mira la ventana.
-¿Por qué, qué hay en la ventaaa…?-miró fijamente a la ventana y exclamó-.¡¡Fires!!
-Sandra, prueba a ver si puedes llegar a la ventana y acercarme a Fires.-dijo Tobías-.A ver si se deja coger.
Sandra asintió y lentamente, para hacer el mínimo ruido posible, se lanzó al suelo.Gateó durante varios segundos esquivando mochilas y pupitres.El punto más cercano a la ventana, era a la vez el punto más peligroso debido a que estaba a la vista desde el escritorio de la maestra.
Sandra miró a todos los lados y vio la sonrisa apremiante de su amigo Tobías.Fue entonces cuando unió las yemas de los dedos gordo e índice de la mano derecha, los acercó a la boca y, por entre sus labios, lanzó un pequeño soplido de aire.Estaba usando una de las mejores técnicas de las cuales disponía, ella la llamaba la burbuja impalpable, técnica de propia invención.Una burbuja salió de los dedos y atravesó el cristal como si de aire se tratase y atrapó al pequeño dragón rojo.Hizo un extraño gesto con la mano y la burbuja, con el dragón dentro, volvió hacia ella quien la cogió entre los brazos.
Con menos sigilo, ya que toda la clase la estaba mirando volvió a su mesa donde le entregó la burbuja a Tobías.
-Gracias mi querido querubín del diablo.-bromeó Tobías en el instante que la burbuja reventó con un suave "pop"-.¿Qué haces aquí pequeñín?-no esperó respuesta ya que la profesora Sylaby levantó la cabeza y Tobías guardó al joven dragón en la mochila.
-¿Qué guardas ahí, pequeño adolescente desquiciado?
-Nada profesora, simplemente he metido el estuche en la bolsa.
-¡Si lo tienes encima de la mesa!
-Tengo dos queridísima profesora.
-Enséñamelo.
-Usted me esta haciendo una proposición indecente, profesora.Tiene muchos más años que yo.
-¡El estuche!
Alberto deslizó el estuche por el suelo hasta la mochila de Tobías, quien se inclinó a recogerlo y se lo enseñó a la profesora.
-¿Lo ve o necesita ponerse el monóculo?
-Lo veo perfectamente, gracias.Ahora te quedarás…
El sonido de la voz de Sylaby se ahogó cuando, en todo el colegio, restañó la campana de fin de la clase.
Tobías recogió rápidamente sus cosas y se evaporó rápidamente.Cuando la profesora acabó de hablar Tobías, Sandra y Alberto se encontraban en el patio.
-¿Para qué ha venido?-preguntó Alberto cuando el dragón salió con un revoloteo de la mochila.
Hasta entonces no se habían dado cuenta, porque lo tapaban las alas, pero Fires llevaba anudada una bolsa a la espalda.Tobías la desató y una nota cayó al suelo, nota que Sandra se apresuró a recoger.
Dentro de la bolsa encontraron tres regalices negros.Las cuerdas de regaliz eran más gruesas de lo común y despedían un apetitoso olor a regaliz.
-¡Qué bien huele! Y eso que a mi el regaliz negro no me gusta para nada.-Dijo Tobías aspirando el olor.
-Si, huele bien-Corroboró Alberto-, ¿a ti que te parece Sandra?
Tobías y Alberto se volvieron para mirar a Sandra. La chica estaba con la mirada ausente mirando la nota que había caído de la bolsa.
Tobías la quitó la nota de las manos.Estaba escrito en un papel amarfilado con suaves destellos amarillos.Era gruesa y pesada.Sobre ella, con una letra con muchas florituras habían escrito:
Te ayudará en nuestro combate.
Un escalofrío recorrió velozmente la médula espinal de Tobías haciéndolo sentir muy vulnerable.Releyó varias veces la letra negra de la nota.
-¿A qué se refiere?-Preguntó Sandra rodeando los brazos el cuello de Tobías y apoyando la cabeza en su hombro.Con voz quebrada dijo-: Tengo miedo.Quien es tan perverso como para ir mandando anónimos amenazantes.
-Pienso lo mismo.-confesó Alberto-.Es muy siniestro, y su es una broma, una de muy mal gusto.
-No me gusta nada.Además que demonios son estos regalices tan apetitosos… Tomad.-Tobías repartió los tres regalices entre ellos y empezaron a comérselos cuando de pronto algo blanco y muy frío se posó en la punta de su nariz.
-Nieva.-murmuró alegremente Sandra, aunque su voz seguía destilando miedo.
-¡Nieva!-exclamó Alberto con una voz que animó a todos.
-No sé por qué os ponéis así.Se veía venir que iba a nevar.¿O es que esperabais otra cosa?
No fueron pocos copos los que cayeron en unos minutos.Lentamente fueron apareciendo montones de nieve, que se fueron arremolinando tanto y tan rápido que empezaron a preocuparse.
-Será mejor que entremos.-dijo Sandra, a quien la castañeteaban tanto los dientes que no hubiese sido raro que se hubiese roto un par de ellos-.Además el recreo está a punto de acabarse.
-Si.Será mejor que hagamos lo que Sandra dice que sino nos muerde.-Dijo Alberto mientras Sandra le propinaba un fuerte golpe en el hombro que sin duda dejaría un buen cardenal.
Entraron en el centro escolar justo cuando los megáfonos se encendían:
-¡Alumnos!Al habla el Director.Os anuncio que, debido a las fuertes ventiscas que estamos sufriendo en estos momentos, en cuanto acabe la clase os podréis ir a vuestras casas. Además, puesto que parece no amainar, las vacaciones de Navidad serán adelantadas.Buenos días.
-Genial -dijo Tobías-, ¿qué clase nos toca ahora?
-Invocación Natural.-Respondió inmediatamente Sandra.
Alberto gimió.No se le daba nada bien aquella asignatura del demonio.
-Menos mal que sólo es media hora, que si llega a ser la hora entera…
-Menudo rollo sería…-concluyeron Tobías y Sandra.
Entraron a clase y se sentaron en sus posiciones habituales.Tobías dejó con cuidado la mochila, olvidando por completo que Fires ya no estaba dentro, que se había ido en el momento en el que empezó a nevar fuertemente.
-Buenos días clase.Sacad los libros tenemos que aprovechar y exprimir al máximo esta media horilla.
-Profesora Ecology, ¿no podemos hacer una clase práctica? Con la profesora Sylaby lo hemos hecho.
-Ya, pero la profesora Sylaby está loca y yo no.Pero bueno, si no queréis estudiar los M.A.
Hubo un asentimiento general y la profesora sonrió satisfecha.Por fin una de sus clases iba a ser divertida.
-Lo sabía.Sabía que esto ocurriría.Bien, comencemos por lo básico:
Las siglas M.A. significan Monstruo Ayudante.¡No veo que escribáis!Eso está mejor.Hay dos formas de invocar un M.A., la normal en la cual no puede usar tus poderes porque tú no se los has activado, y la segunda que es cuando lo necesitas con los poderes, por ejemplo, si no puedes mover una piedra, puedes invocar a tu M.A. y que la mueva o que la destruya.Es así.
Hay un mercado de huevos de M.A., lo malo, es que como son huevos no hay forma de saber su forma, sus poderes ni su fórmula de invocación.
-¿Qué es una fórmula de invocación?-quiso saber Sandra.
-Es un texto que cuando recitas haces aparecer a tu M.A., la mayoría de las veces está escrito en forma de verso.Lo que es un misterio es de donde sale, ya que los M.A. no son capaces de hacer cosas de ese estilo y los amos generalmente no se molestan en hacerlo.¡Deberes!Para después de Navidad quiero que cada uno tenga una cría y que haya realizado un estudio sobre su nacimiento, habilidades, forma, etc.¿Entendido?
Tobías apuntó los deberes en el cuaderno y lo mismo hicieron Sandra y Alberto.
La profesora suspiró al tiempo que miraba a través de una de las ventanas empañadas de la clase como nevaba.Siempre que nevaba Ecology se ponía tristona.
Ecology tenía algo más de medio siglo y llevaba el pelo marrón recogido en un moño con una horquilla en forma de rosa.Tobías era algo más alto que ella.
Todos conocían el motivo de la melancolía de Ecology, una nevada se llevó a su marido.
Era invierno y la noche estaba muy cerrada.Los gruesos copos de nieve caían sobre el suelo ya cubierto de nieve.Dan Ecology, andaba por las resbaladizas aceras a causa del agua helada de la nieve que se había derretido durante la momentánea aparición del sol aquel mediodía.La cantidad de alcohol en la sangre no era muy grande pero tampoco era pequeña.Un joven borrico que había en un establo relinchó y, Dan que estaba medio borracho, se asustó y resbaló en el hielo desnucándose.La sangre tiñó la nieve de rosa, pero a Dan no lo descubrieron hasta que paró de nevar.Aquella noche la nieve lo había cubierto.Irónicamente, fue el borrico que lo "mató" quien descubrió su cuerpo azul y congelado.
-Quedan diez minutos.-Dijo de improviso la Profesora apartando a Tobías de sus pensamientos-.Está nevando mucho y podéis iros ya.Cuidado con el hielo.-advirtió finalmente mientras todos los chicos recogían sus cosas.
-Tobías, vamos rápido a casa de tu abuelo, ¿vale?-dijo Alberto mientras se ponía el abrigo que sacó de la mochila.
Tobías asintió mientras murmuraba la invocación para hacer que saliese aire caliente de sus piernas, de forma que pudiesen salir cómodamente del colegio.
-Vámonos.-Dijo Tobías mientras salían y pensaban que nuevo tesoros encontrarían en casa de su abuelo.