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Historia 32660 — capítulo 4

¿Eh, Lily?

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rn 10:15pm de ese mismo día.

rn Remus y yo tuvimos que hacer una ronda de emergencia. Esa semana se habían denunciado muchos casos de chicos que rondaban el Castillo a altas horas de la noche. ¡¡Irresponsables!! El hecho es que los Prefectos de Ravenclaw, a quienes les tocaba ese turno, se sentían indispuestos. Claro, ¡cómo si fuese un secreto todas las noches de desvelo que han tenido este último mes gracias a sus interminables fiestas ilegales!

rn En fin, lo cierto es que Remus y yo ya estábamos de vuelta a la Sala Común, donde unos pocos alumnos aún seguían despiertos. Extrañamente, no había ni rastro del resto de los Merodeadores.

rn Estábamos al pie de la escalera que conduce a las habitaciones de los chicos, a punto de despedirnos. Entonces, decidí poner en marcha mi plan.

rn -Bien, Remus, ha sido un placer--ambos reímos por el comentario irónico--¿Podrías hacerme un pequeño favor?

rn -Claro, Lily. Lo que quieras.

rn -¿Podrías pedirle a tus amiguitos que, por una vez en sus vidas, se vayan a dormir temprano?--le dije con un tono de fastidio tan bien fingido que me sorprendí a mí misma--De verdad que hoy sí me apetece dormir.

rn Remus me sonrió encantadoramente y, antes de subir las escaleras, me dijo:

rn -Está bien, Lily, hablaré con ellos… Pero, conociéndolos como los conozco, yo que tú me prepararía para no pegar ojo mañana en toda la noche, porque te van a hacer pagar por esto--y antes de que desapareciera en el interior de su cuarto, susurró de manera totalmente audible:--A menos que James decida defenderte, como siempre…

rn 11:50pm de esa misma noche.

rn Hace más de media hora que no se escuchaba ni un alma viva. Pensé que había llegado el momento de poner en marcha la segunda parte del plan que mataría, simultáneamente, mis "ganas" con Potter y su estúpido capricho de los últimos años. Así que tomé mi varita y salí descalza fuera de la habitación.

rn ¡Maldición! Debí ponerme ropa más abrigada, porque en esos momentos mi pequeño short y mi top de tiros dejaban que todo el frío me calara hasta los huesos. Pero ya no había marcha atrás, la puerta estaba frente a mí.

rn Giré el pomo con delicadeza, haciendo mi mayor esfuerzo por no hacer ruido. Al entrar, sin embargo, casi grito de espanto. ¡Por Merlín, ¿es que acaso ninguno de los chicos conocía ni el más simple hechizo de limpieza?!

rn Estuve tentada a hacer unos por aquí y otros por allá, pero me contuve. Recordé que no debía dejar rastros de mi "visita", así que me aboqué a mi misión. Era importante que acabara con eso lo más rápido posible para poder volver a mi vida normal.

rn Después de un rato, di con lo que estaba buscando. Parecía un niño dormido, un niño muy bien desarrollado y dormido… Un niño sexy dormido…

rn Intenté sacudir mi cabeza un par de veces para detener ese hilo de pensamiento. En esos momentos lo único que necesitaba era mi sangre fría.

rn Su cobija estaba desparramada por toda la cama y apenas le cubría un poco las piernas, la pelvis y una mano. Dormía apaciblemente, en boxers, tal como había imaginado.

rn Se menté sobre su cama sin la menor consideración, pero seguía dormido. Creo que tiene el sueño ultra pesado, pero yo ya me encargaría de despertarlo… Aun movimiento de mi varita, los doseles se cerraron y ya no dejarían escapar ningún sonido.

rn Posé mi varita sobre su mesita de noche y se menté a horcajadas sobre James, lo cual me costó un mundo dada su posición irregular. Nada, seguía dormido. Entonces acerqué nuestros labios y le di un corto beso.

rn La única reacción que tuvo fue que se movió un poco, casi haciéndome caer. Ya comenzaba a molestarme, así que decidí utilizar todo mi arsenal en él. Clavé mis largas uñas en su fuerte pecho (sin lastimarlo, por supuesto) y lo besé con ímpetu.

rn Sus labios empezaron a moverse al poco tiempo y su lengua me respondió poco a poco, hasta que guió a la mía en una danza frenética. ¡Dios, cómo besa este hombre!

rn Pero no se detuvo allí. Una vez que satisfizo su curiosidad por explorar hasta el último rincón de mi boca, se propuso conquistar otras tierras: el lóbulo de mi oreja… mi cuello… mi clavícula… mi hombro…

rn -Oh, James…--gemí sin poder evitarlo, y eso pareció romper el hechizo de placer que James había lanzado sobre mí.

rn Se detuvo justo cuando se embarcaba hacia mis pechos y yo casi me golpeo por haberlo arruinado casi por completo. Él se sentó y, por segunda vez esa noche, estuvo a punto de hacerme caer.

rn -¿Eh, Lily?--me miraba como si, simplemente, no pudiese creerlo.