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Descontrol — capítulo 7
Ho0o0o0olaaaa!!! Bueno, después de hacer el capi falso... (perdón!) aquí viene el verdadero. Aviso: no sé como me ha quedado, a mí me gusta, pero es que yo soy un poco rara... Espero que a vosotras también.
Quería dedicárselo especialmente a Raven_Potter, porque has vuelto, porque te echaba de menos, porque sabía que lo harías algún día, porque a pesar de que te dije que mi historia era pésima te pasaste a leerla y me comentaste en cada capítulo, porque sabes que cada cosa que me dices me alienta a seguir y porque este capítulo lo escribí pensando en ti, jejeje (ya te dije que te necesitaba) y porque sí, joder! XD
También a Luz Crepuscular y a Piece of Heaven porque cuando creí haber perdido la inspiración para seguir... ellas me apoyaron y me dieron ideas, GRACIAS pequees!!
Ya me callo ¬¬, a leer!!! ^^
El trato
Rick ha pasado la peor noche de toda su vida. Tiene todo el cuerpo rojo, de un rojo casi brillante, fosforescente. Juraría que, en medio de tanta oscuridad, se ha podido ver las manos brillar. Le arde la espalda. Le escuece todo, hasta las pestañas, hasta el pelo. Parece que muere cada vez que se da la vuelta en la cama, no lo aguanta más. El roce de la ropa lo desespera, lo mantiene despierto TODA la noche. Se ha puesto crema. Ha probado con hielo. Nada lo calma. Cualquier gesto le duele como si le rasgaran, dentro, muy adentro de su piel.
Y en cada rasguño se acuerda de ella. Lo hacía antes, sin necesidad de soportar eso, pero ahora es diferente, ahora quiere que ella sienta lo que está sufriendo, un suplicio. El ardor lo consume, ya no se le ocurre que más hacer. Se siente humillado. Y ÉL no puede sentirse así, porque nunca nadie le ha hecho sufrir tanto. Él es un hombre, tiene que aguantar el dolor, DEBE aguantar el dolor. Sin embargo no es eso lo que más le duele. Las quemaduras producidas por el sol son superficieales pero que Dafne haya sido capaz de hacerle eso, hace que su sangre se convierta en ácido recorriendo sus venas. A veces es ira y enfado y, más tarde, una sensación de opresión en el estómago le impide respirar.
Chris debe de estar igual. Pero no le importa. A quien le importa Chris cuando él se está consumiendo por dentro. Nunca admitirá que es su culpa, que se lo tiene merecido. Porque sí, si él no hubiera hecho lo que hizo, nada de eso hubiera pasado. Dafne no estaría enfadada con él ni lo odiaría. Pero es Rick, las cosas se hacen a la fuerza o no se hacen. Se hacen rompiendo las reglas o ya no están hechas a su manera. *Se hacen haciendo daño a la gente a la que quieres porque no sabes hacerlo de otra forma. ¿*Por qué? Se lo ha preguntado muchas veces. Es su naturaleza. ¿Se puede cambiar a alguien? ¿Se puede cambiar el hecho de que un pez sólo pueda respirar el oxigeno que hay en el agua?
Puede.
*No.*Con él no.
Todos le dan la razón a ella. Si hasta Alex la ha ayudado. ¿Tan mal lo hizo? Ha pensado muchísimas veces en aquella noche. Ella es la única que no había sucumbido bajo su hipnotizante mirada, sus hechizos infalibles para que las chicas caigan rendidas a sus pies y su arrogancia adorable. Traficante de testosterona. Sobredosis de placer. Eterno adolescente, gamberro sin causa. Así es él. Nunca piensa lo que hace. Su cuerpo va antes que su cabeza. Después ya es demasiado tarde para arreglar lo que ha hecho, pero pedir perdón no está dentro de su mente. Como relámpagos cruzan su mente imágenes de Dafne. Tierna, adorable, hermosa. Esa noche, ella estaba ebria de la droga que le puso en una bebida. Inconsciencia. Lujuria. Carne, solo carne. Practicamente parecería que la había violado, pero la droga sólo excita. Hace que la persona más vergonzosa y apocada se transforme en todo lo contrario. Solo hace que los sentimientos reprimidos salgan a la superficie sin pudor, sin contemplaciones ni miramientos. Dejarse llevar, eso es lo que necesitaba. Si ella no hubiera sentido algo por él nunca habrían hecho nada. Pero que la droga te haga olvidar casi todo, no ayuda. Podría haber esperado a que ella se decidiera algún día a admitir que sólo lo ignora porque no quiere que nadie vea lo evidente. Que le gusta. Podría haber cambiado por ella, para demostrarle que no es tan malo como parece. Y también podría haberse humillado pidiéndoselo ante un esperado rechazo. Pero entonces no sería él. Y admitiría que una chica lo ha hecho cambiar. Y eso, justamente ESO, no lo consentiría nunca.
Venganza. Sí, dulce venganza. Se le llena la boca cada vez que lo pronuncia. Es una cadena. Interminable, infinita. Algun día alguien la tendrá que parar pero... ¿Iba a ser él? Ni soñando. Miles de ideas se arremolinan en el cerebro. Tiene todo el día porque no piesa salir de su casa con las pintas que lleva. No, todo el día no. Tiene una semana. Siete días. Gloriosos, deliciosos. Los siete días sin hacer nada mejor aprovechados de toda su vida. Tiene que hablar con Alex. Es su mejor amigo, lo necesita. Joder, necesita que le dé sus consejos y le diga qué hacer. *Él SIEMPRE sabe qué hacer.*Necesita que el jodido traidor esté a su lado pasando lo que él está pasando ahora. Pero no, su mejor amigo ha tenido que aliarse con ELLA. Tendrá que recurrir a otra cosa, no piensa hablarle hasta que le pida perdón. Está así por su culpa también. Tiene que quedar con Chris. Él entiende por lo que está pasando porque está igual Sí. Dos mejor que uno. Después de todo, Dafne también la había pagado con él. ¿Sabría ella que Chris también había contribuido a ponerle la droga en la bebida o sólo lo hizo porque le molestó que la rechazara? Otra pregunta sin respuesta. Otra pregunta más acumulada en un recobeco de su cabeza para ser resuelta.
Se despereza. Los rayos del sol le molestan en la cara. Si fuera por él seguiría durmiendo todo el día, dormir es una de las cosas que más le gusta hacer. Pero por desgracia su madre se encarga cada mañana de abrir la persiana de su habitación para que los molestos y pesados rayos se le metan en los sueños y lo despierten. Las sábanas están a un lado, nunca se despierta tapado. Pasa la mano por su pelo y bosteza ruidosamente. Le ruge la tripa. Tiene hambre, mucha hambre. Se encamina hasta la puerta esquivando los montones de ropa sucia que hay tirada por el suelo. Oye a su madre gritar.
-Aaron, quieres levantarte de una vez? Un día te quedarás pegado a la almohada.
Sabe que va a entrar. Empieza a meter los montones de ropa sucia debajo de la cama para no tener que soportar el sermón de cada día. *Recoge esto, ordena aquello, un día te ahogarás en tu propia mierda, más que un chico pareces un cerdo, blablabla.*Estira las sábanas lo mejor que puede y coge una camiseta del suelo. La huele, lo aprueba y se la pone. Ahí llega, imminente, impenetrable. Con su pose erguida y los labios fruncidos aun sigue detrás de la puerta, como si tuviera miedo de entrar. Empuja un poco más la puerta y da un paso. Aaron suplica para que no lo descubra, de buena mañana no es bueno molestar, pero para su madre es imposible.
-¡Dios santo! ¿Pero qué es este olor? Huele a perro muerto! Abre ahora mismo la ventana o un día nos asfixiarás a todos.- Se apresura a abrir la ventana.- Es un misterio que aun sigas vivo después de haber pasado doce horas seguidas metido aquí dentro.
Repasa la habitación con la mirada. Superficial, o eso es lo que le parece a Aaron. Muchas veces ha llegado a creer que su madre tiene rayos X porque lo pilla siem-pre. Abre su armario. Caótico. Se lleva las manos a la cabeza y va reguñendo. *Para eso me molesto yo en plancharte la ropa? blabla Como te haga planchar a ti ya verías como tendrías más cuidado. Blablabla.*Va a mirar debajo de la cama. NO! La gota que colma el vaso.
-No vas a salir de aquí hasta que no te recojas toda esta porquería!
-Mamá pero si es domingo!
-Para mí como si es el día de la paz mundial. Si no fueras tan desordenado (por no decir cochino) no tendrías que hacerlo y que sepas que no sales hasta que no dejes tu habitación en condiciones.
Estas condiciones me parecen perfectas. De hecho, me encantan estas condiciones. Sabe que si le dice eso solo conseguirá enfadarla aun más.
-Al menos déjame ir a desayunar. Me muero de hambre. -Mirada asesina.
-Vale, pero en cuanto acabes...
-Que sííí...-sale de su habitación arrastrando los pies. Ni siquiera va al lavabo. Cuando el hambre acecha, no hay quien lo pare.
Coge un bol y lo llena con cereales. Enciende la televisión y se estira tranquilo mientras engulle el desayuno. Tiene muchas ganas de salir. Es domingo y necesita moverse, hacer algo [a parte de recoger ¬¬]. Los cereales crujen al impactar con sus dientes, los muerde con fuerza, con rabia, como si se descargara contra ellos.
-¿Qué? Te levantas de la cama y te vas al sofá. ¿Te parece bonito? -muerde con más fuerza y se hace daño al masticar.
Es acojonante. No lo deja ni desayunar tranquilo. Quiere salir cuanto antes. Si no está ahí, no le podrá mandar nada, ¿NO? Corre a su habitación y lo ordena todo lo más rápido que puede. No lo deja como a su madre le gustaría, pero es que a ella le gusta *Que hasta se puede comer en el suelo.*Se ducha y se viste, sale cuanto antes por la puerta con un escueto *hasta luego.*A su madre no le da tiempo a preguntar, tampoco obtendría respuesta. Ni él sabe a donde va. Lejos de aquí, lo más lejos posible hasta la hora de comer.
Camina. Piensa. Más bien medita sobre si debe ir a visitar a Rick y a Chris para reírse más de ellos o si es mejor ir a mirar tiendas. Le encanta pasarse horas recorriendo todas la tiendas que ve. Entra en una de videojuegos. Pero no hay nada que lo convenza. Comida. Necesita comer de nuevo, eso de recoger gasta muchas energías. Ve una heladería. *Mmmm...*Se le hace la boca agua. No se lo piensa dos veces y entra. Difícil elección. ¿Nata? Nah, ese día no tiene pinta de nata. Porque sí, para él los sabores del helado van dependiendo del día que haga. Esa mañana tiene pinta de ser de fresa, dulce y ácida. Puede que tenga algo de vainilla y sí, definitivamente es de fresa. Le llega el turno y le gusta con lo que se encuentra.
-¡Iria! ¿Qué haces tú aquí y... un domingo?
-Pues nada, pasaba por aquí y me he dicho vamos a disfrazarnos de chica de los helados y a vender, a ver qué pasa...
-Vale, lo he pillado.
-Pues trabajar, qué crees que hago?
-Tranquila eh! Solo preguntaba... Y hasta qué hora trabajas?
Es que tú solo haces preguntas tontas. No lo dice, se contiene. Está trabajando y tiene que ser amable.
-Dentro de diez minutos salgo.
Genial.
-Genial!! Entonces te espero y vamos a dar una vuelta.
Una vuelta. Con Aaron. Esto... no tiene nada mejor que hacer. Lleva toda la mañana trabajando y está cansada. No puede ser malo. ¿O sí? Con él nunca se sabe. Una vuelta. Sólo eso. Está bien.
-Emmm... Vale. Bueno pero... quieres un helado?
Chocolate. ¿O es trufa? Blanco, negro, le da igual. Su día se ha cambiado, ha dado un giro gracias a ella, se ha convertido en chocolate. Dulce, adictivo, excitante. Derretido, crujiente o suave. Líquido o espeso, pero chocolate.
-Sí, dame uno de chocolate.
-De cuál? -Difícil elección. Hay demasiados.
-El que prefieras. -Ella sonríe. Se encoge de hombros y coge una tarrina gigante. Coge chocolate con leche, empalagoso. Un poco de uno que lleva almendras y virutas de chocolate negro, crujiente, textura que se funde en la boca inundándola de azúcar. Algo de negro, amargo, cacao puro y lo recubre con chocolate blanco, el más dulce, se derrite nada más tocarlo con la cuchara.
-Así? -Le enseña la tarrina. Los colores, cálidos, terrosos. Mmmm.
-No podría haberlo elegido mejor. -Le paga y se sienta en un banco. A esperar, odia esperar, pero por ella lo hace. Con cada cucharada que se mete, se le llena la boca. No come despacio. No lo saborea como un helado de ese calibre se merece. Lo traga, impaciente, rápido. Cada cucharada de esta maravillosa creaciónestá más rica que la anterior. Gotas recorren su barbilla, las lame, no se le escapa nada. Pasa la lengua por sus labios quitando los restos de chocolate. Mira a Iria con esa cara que pone uno cuando algo le gusta. Extasiado, ojos entrecerrados. Cabrón.
Iria no deja de mirarlo. Tan basto. Todo lo hace así, con prisa, no puede esperar. Verlo comer con ese ansia le recuerda a un niño pequeño. Como si no hubiera comido en semanas y lo que cayera en su boca fuera lo más bueno que existe. A veces lo odia y otras no puede evitar sentir algo por él. Nunca se ha preguntado qué es ese algo. Una sensación cálida y electrizante. Todos dicen que acabarán juntos. No lo digo yo, lo dicen ellosle había dicho. Lo golpea en el brazo y lo hace callar, como siempre. Después ríen y empiezan a darse empujones, acaban tirados por el suelo, revolcándose como niños. Otra vez esa sensación, como espasmos. No será nada.
Ya, nada.
Acaba su turno y se cambia de ropa. A ella también le apetece un helado. Ya que lleva todo el día viendo como la gente se come uno y ella no ha podido probar nada. Además el muy bruto le ha dado más ganas de comer. Se llena una tarrina con limón, vainilla y fresa. Siempre el mismo, nunca prueba otros porque le parecen demasiado dulces.*Lo dulce me cansa, lo ácido está lleno de sorpresas.*Contraste de sabores, entran en su boca solos, después de todo la mañana ahí plantada, le sienta de maravilla. Sale y el muy bastardo ya se ha acabado la tarrina de un litro de helado que le había puesto. Pone los ojos en blanco y salen los dos de la tienda.
Caminan juntos, hay un silencio incómodo que nadie se atreve a romper. Iria porque está concentrada comiendo su helado y Aaron porque no sabe qué decir. Pero él no se puede quedar quieto, tiene que hacer algo o no es feliz. Y si puede ser para hacerla rabiar, más que mejor. Así que mete el dedo dentro de la tarrina de Iria. *A ver si está frío?*Escusa para comer los restos que le hayan quedado. *Claro que está frío, idiota. Por eso se llama HELADO.*Ríe con esa risa estruendosa que tiene y se lame el dedo con la misma devoción con la que se ha comido su chocolate. *Ah, que lista eres, yo nunca me lo hubiera imaginado.*Lo golpea, de nuevo. *Oye que sepas que me estás maltratando físicamente, te puedo denunciar, lo sabías?*Él sale corriendo. Huyendo de la lluvia de golpes que le puede caer como se quedesu lado. Los dos se persiguen, llegan a un parque. Cesped por todas partes. *Yo también podría denunciarte a ti, por maltrato psicológico.*Aaron se tira detrás de un árbol, en un sitio lo bastante apartado, no quiere correr más y en el suelo está seguro. O no. Iria se sienta a su lado, riendo. Lo empuja con el hombro y sigue comiendo su helado. Lento, demasiado lento. Saboreando cada cucharada. Aaron vuelve a meter su dedo dentro. *Oye! Tú ya te has comido el tuyo!*Se lo pone en la cara. En la punta de la nariz, para ser exactos. Se mofa de ella y Iria intenta ignorarlo quitándose lo que le ha quedado con el dorso de la mano. *Sacrilegio. ¿Cómo puedes desperdiciar así el helado, me lo hubieras dado a mi.*Se lleva la mano al corazón como si estuviera ofendido. *Pues ten.*Le enseña la mano en la que está el helado que se ha quitado de la nariz. Aaon sonríe y la lame. Juego peligroso. Se ha metido en un juego muy peligroso. *Y si te mancho aquí...*Coge otro poco y se lo pone en la cara, muy cerca de los labios. *...también me das?*Ella lo coge con su dedo y lo mete en su boca. *Ah, prefieres que lo coja de ahí, verdad?*Se acerca peligrosamente. Está nerviosa, no puede moverse. No sabe si dejar que la bese o apartar la cara. Siempre han tenido esos juegos tontos, pero nunca han llegado a besarse. ¿Quiere? Sí. Quiero decir... no.
-Aaron qué..
Haces.
No sabe en que momento sus labios ya están pegados a los de él. Su primer instinto habría sido apartarse y darle una ostia. Pero es demadiado tarde. La mano del chico ya está en su nuca, acercándola más a él. Sólo labios, los envuelve con los suyos. Pasa su lengua por ellos, intentando saborear cada resto de helado que le haya podido quedar. Pero quiere más. La lengua intenta abrirse paso en su boca, entre sus labios, que los abre sin esfuerzo. Ya no tiene fuerzas para resistirse y ella hace lo mismo. Las lenguas chocan, al principio se acarician, se saborean. Después todo es distinto. Se vuelve frenético, desesperado, casi violento. Tanto tiempo así y nunca habían llegado hasta ese extremo. Le gusta. No. Le encanta. No quiere que pare. Pasa sus manos por el cuello y aprofundiza más el beso. No sabe si apartarse ahora sería lo más peligroso que puede hacer. Porque se quedaría con ganas de más. Mucho más. Sus manos se posan en la espalda del chico y la acarician de arriba a bajo. Se pegan más, si es que eso es posible y se lamen, se muerden, se besan como nunca nadie ha besado a otro. Se buscan en cada movimiento. Si no besara tan jodidamente bien podría parar a tiempo, antes de hacer una tontería. Son mejores amigos y siempre habían pensado que solo había amistad, nada más. Se equivoca. Demasiado. Las manos de Aaron se cuelan por debajo de la camiseta de Iria. Besa su cuello. Sus labios en esa piel tan suave, ahora mojada. Lo recorre con la lengua y de la boca de Iria sale algo parecido a un gruñido. El chico sonríe satisfecho por el efecto y sigue aprisionando la lengua, mordiendo, besando.
-Aaronnn... aquí pueden... -una mano sube por su abdomen, inspeccionando cada centímetro de piel, acariciando con las yemas de los dedos todo lo que encuentra a su paso -para, yo... no... aquí... -peligroso. No deja que hable, invade su boca, la mete la lengua y respirar se convierte en una cosa banal en comparación a los besos -pueden vernos.
Besos, labios, lengua, caricias. Saliva cayendo por la barbilla, ritmo frenético. Peligroso parar. Excitante. Electrizante, sobre todo cuando la besa ahí. En la parte del cuello que parece que tiene más terminaciones nerviosas que todo su cuerpo junto. Jadeos y gemidos que se escapan sin querer. Iria lo empuja más hacia ella. Parece que sus cuerpos se van a fusionar. Pero necesita el roce. Necesita aliviarse de alguna forma. Y nota la rigidez. Joder. Aaron la estira en la hierba y se pone encima suyo.
-Quieres que pare? -Le lame los labios, la puñetera mano hace su trabajo demasiado bien. Se cuela por debajo del sujetdor y un pequeño gemido.
No. Quiero que me desnudes aquí mismo, que hagas lo que estás pensando hacerme y que no me preguntes. Que me guste tanto que ni siquiera tenga que pensar si está bien o mal. Quiero verte la espalda y acariciarte más abajo. Sentir otra vez tu rigidez y frotarme hasta saciarme.
-Sí, para antes de que sea imposible hacerlo. Alguien puede vernos. -Aaron sonríe y hace lo que la chica le pide. Saca su mano de debajo de la camiseta y se pone bien la suya. Antes de estirarse a su lado la chica lo coge de la nuca y le da el último beso. Demasiada tentación.
-Ahora ya me dirás como bajo esto. O, si quieres... podemos seguir en mi casa. -Iria se gira y apoya su cabeza en su mano.
-O también puedes sufrir y esperar hasta otro día. Creo que otro helado no te vendría mal.-Se levanta del suelo y se pasa la mano por el pelo. Se peina lo mejor que puede dejando que los mechones castaños caigan por sus hombros. Tiene los labios hinchados y las mejillas rosadas. Lo mira. Está tan sexy así con el pelo revuelto y al borde de la súplica. Sabe que lo está torturando. Pero para ella es igual. No quiere ir deprisa.
-No creo que sea el único que sufre. Además, no tengo más hambre-Ahí vuelve otra vez. Tan engreído como siempre. Pero tiene razón así que prefiere no decir nada. Es mejor callar y aparentar indiferencia que hablar y demostrar que el muy capullo tiene razón.
-Quién ha dicho que sea para comer? -Sonríe con esa cara de suficiencia y se encamina hacia el paseo. Aaron se queda ahí, estirado. Con la boca abierta y procesando despacio lo que le acaba de decir. No contesta, porque no sabe qué contestar a eso.
Hace una hora que lo ha llamado para que vaya a su casa. *Tenemos algo que planear tú y yo, tío.*Su voz era grave, casi desenfadada. No sabe qué es lo que tiene planeado hacer, pero lo intuye. Intuye que tiene algo que ver con cierta chica y cierta venganza que se llevó a cabo. Él tampoco ha podido pegar ojo en toda la noche. La calor sumada al ardor del cuerpo han hecho imposible que pueda si quiera cerrar los ojos más de dos minutos seguidos. Le da vergüenza salir así. Con esas pintas, con la piel a topos y pareciendo una bombilla. Pero lo hace, se dirige a casa de Rick.
Cuando llega, toca al timbre. Nadie abre. Empuja la puerta y está abierta. *Esto no está bien, nada bien.*Con el paso lento e intentando no hacer demasiado ruido cierra la puerta detrás suyo. Parece que no hay nadie en casa. Sólo se escucha el ruido de fuera y, si se fija bien, algo de música muy baja que proviene de la habitación de Rick.
-Eoo! Hay alguien en casa? -grita Chris. Una pregunta tonta, lo sabe. Él lo ha llamado y no cree que no esté ahí, de donde proviene el ruido porque, obviamente, sí está. Se acerca cada vez más, renqueante.
-Entra.-la música está baja, es relajante.
Le hace caso y abre la puerta. Ahí está, estirado en su cama, boca arriba. Fumando algo que se imagina que no es tabaco. Rick le hace una señal para que se estire ahí, a su lado. Y lo hace. Drogas, piensa. Muy típico de él. El humo se adentra en sus pulmones, colándose por cada conducto respiratorio. No se siente mal, es algo diferente. Mira a su lado, aun no se dicen nada. La forma que tiene de coger el cigarro, como si fuera algo delicado, algo que se puede romper en cualquier momento y que no piensa consentir que pase porque, joder, le gusta, le encanta, no puede dejar de fumar. Lo pone en su boca y absorbe, fuerte, desenfrenado. Se consume despacio, se convierte en aire cuando se mezcla con el ambiente de la habitación. Lo expulsa vaporosamente, una niebla se forma a su lado y cierra los ojos, para que no se le escape nada. Los matices cambian, los colores se mezclan y hay puntos brillantes. *Increíble.*Es una burbuja. Se la ha creado para huir de todo, ahí nadie lo puede molestar y cuando quiere olvidar o desahogarse, fuma marihuana. Rick le ofrece un poco, después de darle una calada en la que se ha comsumido más de medio cigarro. Retiene el humo en la boca, saboreándolo. Chris acepta y lo coge, le da la primera calada, corta. Son exiguos segundos los que separan la consciencia de la inconsciencia. Es fuerte, de hecho, es lo más fuerte que ha probado en su vida. Le invade todo, desde la boca hasta la punta de los dedos. Como el agua cuando logra encontrar una via de escape, no hay quien lo pare. El corazón bombea sangre, oxigeno que hace respirar cada una de sus células. Pero ahora hay algo más y su organismo lo reconoce. Intoxicado de libertad, de locura y sabe Dios de qué más.
-¿Y bien?-dice Chris. Rompiendo ese silencio, glorioso, delicioso, en el que están disfrutando de algo prohibido, pero tan bueno que no se le puede comparar con nada más. Excepto con el sexo, eso es mejor que todo y por culpa de él está así, al fin y al cabo.
-¿Y bien qué?- lo mira de reojo, incrédulo, manso. Como se le ocurre perturbarlo justo en esos momentos. Estría bien hacerlo en cualquier otro pero justo ahí, cuando no sabe ni lo que tiene alrededor, no, ahí si que no.
-Me dirás que me has hecho venir solo para mirar como fumas maría.
-Tú también has fumado. -Lo mira mal. Mirada incriminatoria. Rick sonríe, con esa sonrisa rebelde, enseña todos los dientes, cierra levemente los ojos y sube el mentón.
-Ya me has entendido.
-Venga, no cortes el rollo, tío. -Sigue fumando, imperturbable. Con cada bocanada de humo pierde más las esperanzas de hablar sobre lo que tenían pensado. Y vuelve a pasarle el cigarro.
-Rick, céntrate. Dime lo que me querías decir antes de que esto te haga olvidar demasiado.
-Nunca te han dicho que eres el alma de la fiesta? -intenta decirlo con todo el sarcasmo del que es capaz.
-Sí, constantemente. Sobre todo las chicas. -Se queda unos segundo callado- Ah, no! Que el que se tira a medio colegio eres tú.-Un empujón, se remueve en la cama y empiezan a reír.
Golpes, vueltas y más vueltas sobre la cama. Empujones y caídas. Están un rato peleándose, como niños pequeños. Como si la habitación se estuviera haciendo cada vez más pequeña, todo empieza a ser más sofocante. Respiran fuerte, puñetazos, sudor, cansancio. Cuando Rick se rinde, es Chris el que está encima de él, sujetándole las muñecas por encima de la cabeza y tiene sus piernas enredadas con las de él, immovilizándole. Sentado sobre él, respiran fuerte, jadean y la distancia entre ellos parece muy corta.
-Suplica o muere, capullo.-parece que va ceder, sólo unas palabras y será de nuevo libre. Intenta desenredar sus piernas de las de Chris y parece que ya no están tan enganchados. Podrá soltarse de un momento a otro y someterlo.
-El que va a acabar suplicando eres tú. -Trastabillan y caen al suelo. Ahora es Rick el que está encima y lo aplasta. Pelvis contra pelvis. Sería una posición incómoda si no estuvieran fumados o si no estuvieran tan agotados. -Además, ya sabes nuestro trato.
*Ah, sí, eso.*Prefiere no recordarlo, que se olvide cuanto antes. Ahora sí le apetece fumar un poco más de esa mierda. Para que se vaya todo, para que no tenga que ser tan humillante. Está debajo de Rick y se está poniendo nervioso, ahora, no antes. Por que lo ha mencionado. Tiene calor, quiere que se quite de encima, pero está ahí, y no parece tener intención de moverse.
-Tienes que ayudarme a vengarme de Dafne, Chris. Sabes que me tienes que ayudar aunque no quieras. Ese era nuestro trato, recuerdas?-La distancia a penas es de un centímetro. Las frentes están a punto de tocarse y todo se está volviendo borroso. El eje que lo mantiene cuerdo está a punto de desplomarse y las barreras que cree que son indestructibles podrían ser derruidas con solo un gesto más. Se le corta la respiración porque, joder, si respira y cierra los ojos podría hacer una tontería. Lo tiene sometido, bajo sus pies, como quiere y donde quiere y eso es insoportable.
-Rick yo... -Sin respirar, aun no puede- tienes que... -como se lo dice sin que se enfade -creo que te estás pasando.
-¿Te refieres a esto? -le besa, no sabe como ni cuando ni por qué, pero le está besando. Será la droga o será que es un chantajista de mierda o solo será que le da la gana de besarlo sin motivo y a él le gusta. Le gusta y tampoco tiene explicación. Nunca ha besado a un chico ni siquiera ha pensado en ello, nunca. Pero, Dios, no puede negar que le gusta porque el beso se vuelve más profundo a cada segundo que pasa. Ya no hay barreras que destruir porque están por los suelos o no, están más abajo del suelo, en el infierno. *Sí, ahí tendría que estar él.*Pero a Chris aun le queda un poco de sensatez, algo de autocontrol y, antes de que sea demasiado tarde se separa de Rick. Le cuesta un mundo pero lo hace por su bien.
-Esto es una locura Rick, y lo sabes. No estás bien. -se quita de debajo como puede y se estira a un lado. Medita, respira y, cuando tiene algo de fuerzas para hablar, sigue-Y no, no me refería a eso. Ni siquiera se me había pasado por la cabeza ESO.
-Venga ya, tío. Si tampoco ha sido...
-Espera. Te diré a lo que me refería. -Rick se queda mirándolo fijamente, a los ojos, con esa mirada perdida, negrura intensa, un agujero negro que lo absorbe todo.-Me refería a que ahora Alex se piensa que no tengo personalidad porque hago todo lo que me dices. A que Dafne cree que soy como tú solo porque no puedo llevarte la contraria. A que todos los demás me ven como el "acoplado" del grupo. Y a que estoy pagando yo todo lo que te ganas tú solito a pulso. -Se señala el cuerpo cubierto de marcas blancas. -A eso me refería.
-Sabías a lo que te enfrentabas cuando decidimos hacer aquello, así que ahora no me vengas con esas. Venga ya! -Coge otro cigarro y lo enciende. Chris sabe que tiene razón, que todo es su culpa, por meterse en sus estúpidos juegos y, si hubiera sido al revés, no está seguro de si las cosas habrían sido diferentes.Cuando no mira se roza los labios con los dedos y se le escapa un pequeño suspiro. -Vamos, hombre!
Aun están los dos estirados. Se rozan el brazo y o saben si tiene el mismo efecto en los dos. *Solo estábamos jugando, le pude pasar a cualquiera.*Cuando se pasan el cigarro se rozan con los dedos, se miran y Rick tiene una mirada de irritación.
-Bueno... -decide romper ese silencio tan incómodo que se ha formado con una sola palabra,. Sólo se le ocurre a él decir "bueno" en esos momentos, pero es la única que le viene a la cabeza y no se le puede culpar, porque los remolinos de cosas nuevas que le han surgido, pueden causar estragos. - y has pensado qué quieres hacer? -silencio. Miradas. Un resquicio de perdón se asoma por las pupilas de Rick. *En realidad tendría que ser yo el que estuviera enfadado.*Lo piensa, no lo dice. Porque sabe como es. Orgulloso, terco, cabezota, siempre tiene razón y se enfada cuando y por lo que quiere. - A Dafne, digo, sobre la venganza.
Le da la última calada a su cigarro. Como si fuera el último aliento, estuviera a punto de morir y eso fuera lo único que lo puede mantener vivo.
-Tengo algo pensado. Pero por eso te he llamado, aun no sé si será suficiente o no es justamente donde más le va a doler, me entiendes? -Chris asiente- Necesito tu opinión y tu ayuda, tío.
-Tú sabrás, sois amigos desde siempre, no? Sabes qué le da miedo y que le da rabia. Qué le dolerá más y con lo que puedes jugar sin pasarte demasiado de la raya.
-Miedo. - Se le abren los ojos, piensa, se queda en silencio un buen rato. Mierda, esto no puede estar bien.-Miedo- repite. Y sonríe. -Que no le duela pero que sea capaz de perdonar. Sabes tío? -Se teme lo peor, habla casi en un susurro.
-¿Qué?
-Eres un genio, joder!
YYYYYYYYYY..... CONTINUARÁ.... ^ ^
Espero que os haya gustado. Sé que os he hecho esperar demasiado y que puede que ni siquiera haya merecido la pena para este capítulo, pero no sé, a mi me ha gustado mucho escribirlo, pensé en algo diferente y le he dado un pequeño giro a la historia que espero que os guste.. jejeje
Espero que me deis vuestra opinión, aunque sea para decirme que borre esta mierda de capítulo y lo reescriba o para decirme si os ha gustado, jeje, estoy abiertaa todo tipo de sugerencias eeh! ^^
Por cierto... el trozo ese del beso entre Rick y Chris, me ha quedado como.. raro, pero no sé, es que me pegaba. Si no queréis más besos entre esos dos decídmelo, y si queréis más... También ! XD
El próximo está en proceso, aunque creo que tardaré un poco porque me voy de vacaciones, jejeje, porfiiiiin!! Pero os prometo que tardaré lo menos posible!
Un besooo!! Gracias a todos los que leeis, sabeis que sois mi combustible y a los que comentáis, muchísimas gracias, de verdad : Luz Crepuscular, Piece of Heaven, Dahya, Evangeline, Hermiioonepootter y Raven_Potter. GRACIAS!
Light Angel *
PD: No borraré tus coments Luz jejeje, que me gustan mucho ^^