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Historia 32876 — capítulo 4

Las semanas pasaron y jamás le conté a Barby sobre el chico nuevo, de pronto nada me apetecía, además mis fantasías con Ian estaban acabadas, tampoco me apetecía mas nada con el, estaba harta de ser idiota, así que últimamente no estaba con muy buenas leches que digamos, me pasaba la mitad del día gritándole a la gente y la otra mitad enfurruñada.

Era Lunes y todos estábamos formados para "honores", ya había pasado toda la ceremonia, solo faltaba que el director diera las nuevas de la semana. No prestaba mucha atención y observaba el cielo, mientras Frances reía de una estupidez que Barby había dicho hacia unos segundos, de pronto escuche un chillido por parte de Barby y volví a la tierra

-¡San Carlos!-chillaron Barby y Frances pegando brinquillos, yo les mande callar y puse mas atención al anuncio

-…repito, gracias a nuestra sociedad de padres, dos grupos de nuestra escuela serán los privilegiados para poder viajar, desde este viernes hasta el domingo a San Carlos… por lo tanto hemos echo un sorteo…

Ahogue un grito emocionada, mientras me unía a los brinquillos con Frances y Barby, entonces el director continuo hablando por lo tanto las tres guardamos silencio

-bien… dedo informarles que solo viajaran dos grupos, uno de tercero y uno de segundo...-en toda la cancha se oyeron abucheos por parte de los de primero, sentí una oleadade lastima, recordé mis días de novata, pero pronto la lastima se esfumo, pues nuestro grupo, Segundo "C" había salido ganador y no solo el nuestro, también el Tercero "D"… Mientras saltaba con mis compañeros entusiasmada, no pude evitar soltar un gruñido

-¡mierda!, tres días viendo justo a la persona que no quería ver, Ian…

El día siguiente me lleve un chasco mientras estaba en la clase de español.

-si… me dio un beso… justo aquí…-decía la presumidilla de Lidia señalando la parte de su cara en que estaba entre los labios y la mejilla derecha.-si yo no me hubiera girado un poco, ¡me besa en la boca!-.exclamó escandalizada, yo que iba pasando por allí me acerque interesada y alce una ceja divertida

-¿Quién?...-pregunte con algo de burla,--pues nadie que estuviera en sus cabales besaría a Lidia, no era muy bien parecida, pero independientemente de eso tenia una personalidad de los mil demonios—ella y sus amiguitas, huequita 1, 2, 2, 4, 5, 6, 7….

Me observaron con superioridad, pero en especial ella:

-… es que… ayer salí con Evens…-sus palabras se sintieron como una apuñalada -- si bien, Evens y yo no éramos mucho, pero si habíamos salido un para de veces con mis amigas y sus amigos, y había creído que teníamos, ¿algo?...--, decidí decir algo, pues me había quedado un largo momento callada y no quería que pensaran que de verdad me había afectado

-ah… -exclame con gran indiferencia fingida, ellas al parecer me creyeron pues me observaron con desden por un segundo y después me dieron la espalda, yo las imite y me acerque a Barby, ella tenia el ceño fruncido

-¿y ahora que te dijeron esas bobas?-me pregunto observándolas con ira, yo me encogí de hombros

-bobadas…-repuse con una sonrisa tonta, ella se río con reprobación y me dio un suave puñetazazo en el hombro, después nos concentramos en lo nuestro.

Las siguientes tres horas de clases pasaron rápidamente y yo me sentía feliz de poder salir al patio de la escuela, entonces, mi pesadilla comenzó. Me sentía con el deber de evitar a Evens, pues sentía que si lo veía a los ojos terminaría golpeándolo, además por culpa del maldito destino me topaba a cada rato con Ian, cosa que me frustraba, la gota que derramo el vaso, fue cuando me encontraba frente a la casetilla escolar para comprar un poco de goma de mascar y entonces Ian se poso a mi izquierda, no me gire, estaba totalmente decidida a ignorarlo, notaba que le me observaba de reojo de vez en vez, peor yo, estaba decidida… y entonces llego Evens que se poso a mi derecha, observándome con una sonrisa

-¡Hola Roz!-exclamo con entusiasmo, yo le dediqué una sonrisa forzada y me puse tensa

-eh… ¿pasa algo?-me preguntó preocupado, yo negué con la cabeza

-¿segura…?-insistió no muy convencido, yo bufé exasperada

-¡si bien!, todo esta perfecto…-exclame con demasiada ironía, Ian se giro a verme y nuestras miradas se encontraron, entonces le observe duramente, también estaba molesta con el, a pesar de su inocencia en el asunto, el se giro rápidamente y clavo la vista al frente, entonces yo demasiado nerviosa me quite del medio y corrí apresuradamente a los baños de chicas, ante la mirada confundida y preocupada de Evens. Al llegar me encerré en un cubículo y me quede parada allí, entonces al girar mi vista me encontré con un enorme corazón echo a base de marcador permanente con las iniciales L y E grabadas al interior, furiosa salí de allí de inmediato "dos pueden jugar el mismo juego"—pensé con una sonrisa malvada.

Los días pasaron rápidamente como era la costumbre, era una mañana muy soleada y yo presionaba el claxon del auto a cada cinco segundos, --estaba impaciente ya quería subir a ese gran autobús que nos llevaría hasta la playa a mi y a mis compañeros, además de los de tercero—gracias a eso, mi hermano, Alec, salió de inmediato con una maleta y sus gafas de sol, atrás de el venia nuestra madre con una cara de angustia -yo sabia mas bien queprefería no dejarnos ir--, entonces al estar todos en el auto ella arranco el motor y nos dirigimos a mi paraíso personal portres días…

Los dos autobuses esperaban fuera de la escuela, entonces le di un beso en la mejilla a mi madre, seguido de un abrazo y corrí hasta donde estaban mis amigas, Bárbara y Frances -Tabatha nos encontraría en la playa, donde vivía una tía suya—las tres nos abrazamos y nos pusimos a chillar como locas, entonces nuestra tutora, nos llamo a todos los de mi curso para abordar uno de los autobuses, todo el ambiente era de felicidad y entusiasmo, entonces cuando ya estábamos aproximándonos al camión, la señorita calvo, nuestra tutora tomo del brazo a Bárbara;

-ven… necesito que me ayudes con la lista…-entonces le extendió una lista a Barby, mientras esta nos observaba suplicante, Frances y yo compusimos una mueca de disgusto y le prometimos guardarle un asiento. Con los brazos entrelazados, Frances y yo subimos al autobús, y ya estando allí, Romilda, amiga de Frances le pidió que se sentara con ella, Frances me lanzo una mirada de suplica y yo asentí sonriente, últimamente Frances estaba distante, peor yo no era quien para controlar sus amistades…

Tome asiento en una hilera cercana que encontré, estaba vacía y me senté al fondo, enseguida de la ventana,en ella cabina tres personas, suspire -seriamos Barby, yo y alguien mas, que no seria Frances…-- entonces Evens subió y poco después me observo y después a los asientos vacíos a mi lado, yo como reflejo cubrí el asiento que estaba a mi lado con mi gran bolso café que llevaba, pero eso no lo amedentro, al contrario sonrió y se sentó al otro extremo de la hilera

-hola…-me dijo vacilante y sin deshacer su sonrisa, yo me gire a la ventana y le conteste secamente lo mismo, entonces un silencio bastante incomodo nos envolvió. No tardo mucho para que Barby abordara, peor no fue la única, pues con ella iban la señora Calvo y Lidia -una peste--. Barby estaba apunto de sentar entre Evens y yo, pero la señorita Calvo la llamo con estridencia

-¡Bárbara Bennett!, usted se sentara a mi lado, pues necesito que me ayude a resolver los detalles del viaje…-después de decir esto, la señorita Calvo se sentó en la hilera que estaba frente a la nuestra, quedando delante de Evens, en eso Barby me lanzó una mirada de suplica, yo le sonreí infundiéndole animo, no quería que su entusiasmo bajara solo porque no nos sentaríamos codo a codo, además, estaría frente a mi y podrías hablar durante todo el camino…

En eso recordé que Lidia aun no tenia asiento y que solo quedaban dos disponibles, el que estaba entre la señorita Clavo y Barby o el que estaba entre Evens y yo, maldije para mis adentros, pues era mas que obvio que no se sentaría con la profesora mas detestada del curso y con una de las chicas que mas detestaba, por lo tanto, terminó acercándose a nuestra hilera, en eso cuando estaba a punto de pasar frente a Evens para sentarse en el asiento del medio, Evens se levanto presuroso y se sentó a mi lado, dejándole el asiento que daba al pasillo a Lidia, ella parecía contenta, --supuse que lo estaba por no haberse tenido que sentar a mi lado--.

El viaje me precia bastante ameno, pues si no estaba hablando con Barby escuchaba música, en eso, cuando estaba a medio coro de una canción fabulosa, deje de escucharla abruptamente, enseguida gire mi mirada a la pequeña pantallita del reproductor de música: "batería baja", decía con signos de exclamación, irritada, me quite los audífonos y los metí en mi bolso, entonces me recargue en el asiento de Barby y asome la cabeza, pero al parecer, estaba bastante compenetrada en una discusión con la señorita Calvo sobre los lugares que debíamos visitar durante nuestra estancia en la playa…

Rendida me recline en mi asiento y cerré los ojos, entonces comencé a escuchar la conversación que Lidia y Evens mantenían a mi lado

-… por eso creo que la playa es un lugar de total romanticismo…-decía Lidia con voz suave y que sonaba muuuuuy sugestiva, me limite a entreabrir un ojo para darme cuenta de que Evens estaba un poco nervioso y que Lidia le miraba insinuante, esbocé una sonrisa, la situación era realmente cómica;

Evens se inclino un poco hacia donde yo me encontraba

-eh… si romanticismo, claro…-balbuceo no muy convencido, entonces Lidia estaba a punto de abrir la boca, cuando yo me entrometí olímpicamente

-concuerdo contigo Lidia, todo es un romanticismo, no me imagino un termino mas apropiado, es decir, es perfecto… arena en tu traje de baño, el sol quemándote a morir, mujeres en mini-bikini desviando la atención del "amado", niños dulces gritando improperios, mmm… ¡si!, la playa es el escenario perfecto-dije con total sarcasmo, sonriendo de oreja a oreja, Evens me observo con admiración cosa que por poco logra sonrojarme, mientras Lidia me fulminaba con la mirada

-¿no estabas oyendo tu aparatejo?-me pregunto desdeñosa cruzándose de brazos, yo m encogí de hombros

-ya no, la carga no da mas…-le expliqué con inocencia, Lidia bufo sulfurada, mientras Evens seguía sonriéndome...