Diario de un Seductor — capítulo 14
Tal como le había dicho a Wihel espere, espere a tal punto de ponerme histérico y ansioso por verla, por hacerle pagar todo lo que había dicho pero mas allá de esas palabras era la forma en como me veía lo que me irritaba…ella no me conocía, ella jamas le había interesado nada de mi, siempre habían deseado lo peor….aun recuerdo esa bofetada que me dio en tercer año, una vez lo jure….y ahora lo cumpliré…me vengare.
Me paseaba de un lado a otro de la habitación, sabia perfectamente que en este día llegaría la castaña.
No entendía porque mis nervios, seguramente era el odio acumulado desde que me entere de lo que iba difamando, pero se quedaría con la boca abierta… tendría que tragarse todo lo que había dicho, porque yo lograría conquistarla, porque yo y solo yo sabia las tácticas de seducción, yo y solo yo podría poner, ahora si, a prueba todo lo que había aprendido.
Aunque la realidad era que aunque no me simpatizara la idea de enamorar a Granger era una apuesta y jamas me dejo ganar… aparte claro…de matar dos pájaros de un tiro… enamoro a Granger…. Cobro mi venganza y luego…ja…disfruto de Wihel… la prima…¿¿que mas quiero??
Por algún motivo esta chica me atrae, tiene ese toque salvaje y a la vez egocéntrico…me deberá disculpar mi amigo…pero no me quedare sin mi premio…y vaya premio.
Cada vez que entra a mi despacho, me mata con su mirada, con sus gestos y estoy más que seguro de que siempre encuentra la pose adecuada para mostrarme más de lo que debería.
Pero yo… no me quejaba. La vista era muy buena… como bien había dicho la muchacha en una ocasión. Claro…que partiendo de que vista.
Mejor dejemos pasar los pensamientos… porque sino no podré evitarlo.
Y Merlín… quiero mantenerme tranquilo hasta que llegue Granger… aunque no tengo la mas mínima idea de cómo voy a tener estomago para tragármela…es algo que aun analizo… pero bueno…en la vida no se puede ser tan exquisito ¿no?...Si claro que se puede…Un Malfoy siempre puede… jaja
Me siento en mi cómodo sillón y rió, mis pensamientos están al borde de colapsar, hacia mucho tiempo que no estaba tan ansioso…la última vez… ya ni el recuerdo tengo.
Pero no tenia derecho de ponerme así, menos por ella… pero aun así no logro calmarme… tomo un puro del aparador… me siento cómodamente, recuesto mi cabeza atrás del respaldar y fumo… me voy tranquilizando… mis ideas desplazando… cierro los ojos… y luego un golpeteo en la puerta me despierta de mi relajación.
-Señor… a llegado - me dijo Azula mi secretaria… una si que había contratado Blaise al verse envuelto en la idea de compartirme a Wihel… podía llegar a ser algo celoso… o demasiado cuando estaba conforme y a gusto con una mujer… pero no me queje…esta no estaba tan mal. Era tan inocente y servicial, en muchas ocasiones podía llegar a dejarla sin aire, con solo acariciarla… una piel tan suave… jaja… jamas cambiare… las mujeres me pueden… y mas las que trabajan junto a mi…unas bellezas...
-Gracias… no digas nada, me encargo del resto - dije asintiendo con movimiento de mi cabeza y la muchacha me sonrió. "Hermosa sonrisa" y moví la cabeza de lado a lado… no cambiaria mas yo, la tentación y la naturaleza de mi hombría era mucho mas grande que cualquier cosa. Me levante, ya estaría todo preparado para comenzar…
Me acerque al mini bar y tome un vaso del mejor whisky que encontré allí, me lo vacié en un solo trago….quemo mi garganta pero me sentía mas reconfortado.
Camine sigilosamente al llegar hasta la puerta de mi despacho, la abrí un poco y desde allí vislumbre toda la escena… allí, parada se encontraba Hermione Granger.
Mis ojos me estaban mintiendo, no podía ser lo que estaba viendo, la figura no correspondía con la dueña, no podía creerlo. Era ver para creer, mis ojos se deslizaban desde sus rebeldes cabellos ondulados hasta su cintura, una silueta descomunal y sin mas lejos…el bajar la mirada era agachar la cabeza a los Dioses… claro yo no tenia dioses…pero quien los tuviera debería haber sentido exactamente lo que yo sentí…GRANGER si que cambio.
Sus piernas largas y delgadas, bronceadas y casi dibujadas por un escultor… sus curvas tan delineadas como pintadas por el mejor artista, el mas delicado… no tenia panza, era una belleza de mujer…y sus pechos… eran una obra de arte…ni muy grandes, ni muy pequeños…ajustados a sus medidas. Mi mirada colapso y por un momento se dejo llevar por la figura que tenia al frente pero pronto caí en la realidad…
Era granger…sea como sea era Hermione Granger. Y pronto mi cordura volvió a su sitio…aunque no podía negar que esto hacia las cosas mucho mas fácil y llevadera.
Notaba la frustración de Wihel en la cara yo no podía dejar de sonreír e idear la forma de acercarme, sabia que ella no dejaría de enojarse al saber a donde había llegado, le había pedido explícitamente a Wihel que no le dijera para quien trabajaba. Y sonreí.
Acomode mi saco, desprendí una vez mas mi camisa… pase mi mano por mis cabellos y emprendí la marcha hacia el mostrador, donde se encontraban ambas muchachas charlando.
-Prima, de quien es todo este lugar - oí preguntarle a Wihel
-De mi jefe - dijo ella y sonrió.
-Que viva que estamos ¿no? Pero quien es el - dijo mirándola casi ofendida por la respuesta y no pude evitar sonreír ante el ingenio de Wihel, si que sabia como frustrar a Granger.
-Pues bien - dijo la chica intentando encontrar algo que decir. - Blaise.
-¿Blaise? - dijo Hermione sorprendida. - vaya, no me lo esperaba, aunque no creo que sea bueno que trabajes aquí, la verdad que esto no pinta a ser algo muy bueno para alguien como tu prima… - comenzó a decir y mi sangre comenzó a hervir…¿como osaba decir eso?
-¿Que tiene de malo Granger? - dije apareciéndome de repente y dejando totalmente helada a la castaña.