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Historia 33018 — capítulo 3
El caos de Valle Godric no podía ser mayor, aurores, medimagos y rescatistas iban moviendo casas, con cuidado para no lastimar a alguien (si es que alguien estaba vivo) y reporteros de todos los lugares de Gran Bretaña se aparecían por todos lados. Sirius se abrió paso a empellones y logró pasar la fila de reporteros, intentó llegar a la casa pero un auror lo retuvo.
-¡Déjeme pasar maldita sea! ¡Déjeme o le juro que lo mato! -se revolcaba Sirius para salir de los fuertes brazos de Alastor Moody-¿Cómo sé que no eres un espía? ¿Vienes a borrar huellas?
-¡Como carajo voy a ser yo un espía! -Sirius ya había alcanzado la varita
-Déjalo, Alastor. Era amigo de James -ordenó la voz de Dumbledore
¿Cómo que era?<< pensó Sirius, pero eso no importaba, ahora que estaba libre quería encontrar a Cornamenta, no importaba si estaba…no, no podía estar… no se podía haber ido; con eso en mente comenzó a remover escombros más y más rápido cuando vio una cabellera roja que reconoció al instante.
-¡Evans! -exclamó y se abalanzó sobre ése trozo de esperanza, si Lily vivía eso significaba que James también.
-Han encontrado otro -anunció un rescatista a nadie en particular
El fragmento de felicidad que había surgido en Sirius se esfumó al ver a Lily Evans fría como la piedra y con sus ojos esmeralda abiertos como platos, y desprovistos de brillo.
-¡NO! -gritó él y se abrazó al cuerpo sin vida de Lily- ¡Evans tu no te puedes morir! ¿Qué será de Harry? ¿De James? Evans, Evans despierta -y le dio unas ligeras palmaditas en la cara al tiempo que la sacudía cariñosamente- te prometo que si lo haces no volveré a molestar yo… Evans, Lily, por favor despierta
Pero la voz de Sirius ya se había convertido en poco menos que un murmullo, ahora sollozaba con la cara encajada en el cabello de Lily, le dolía tanto su muerte que era increíble que alguna vez la hubiera odiado; y ahora estaba muerta y había muerto creyendo que él, Sirius Black la odiaba cuando lo cierto era que solo estaba celoso (cuando ella llegó, James no volvió a ponerle tanta atención a Sirius).
-Sirius… -le tranquilizó la voz profunda de Dumbledore que le agarraba del hombro en señal de consuelo- Creo que tienes que ver a… a James
-No, James no puede… Cornamenta no habrá… -imploró Sirius a la vez que un par de rescatistas le quitaban a Lily de las manos.
Dumbledore se limitó a llevarlo hacia donde había una camilla sobre la cual flotaba el cuerpo inerte de…
-¡JAMES! NOOOOO -aulló Sirius con una voz muy parecida a la de un perro, golpeó la camilla con el puño- James, no juegues este tipo de bromas, levántate ¡levántate y ríe! Ríe como lo hacíamos antes ¡LEVÁNTATE! James, James… Cornamenta, amigo… -le llamó Sirius pero su amigo ya no podía proferir sonido alguno.
Sirius reunió fuerzas y le cerró los párpados. Una lágrima escapó y corrió por sus perfectas y morenas mejillas, le siguió otra y aunque él tratara de dejar de llorar y se limpiaba la cara con el dorso no pudo.
-¿Cómo…? -le gimió a Dumbledore conteniendo un rato el nudo en su garganta.
Dumbledore seguía impasible parado detrás de Sirius y observando la escena.
-Voldemort logró encontrarlos
-¡¿Por qué él?! ¿Por qué no yo? Dumbledore… -le suplicó arrodillándose en el suelo y aferrándose a la túnica del mago dejando caer las lágrimas al suelo- haz algo, ¡sálvalo! Mátame a mí si es necesario…
-Nadie puede vencer a la muerte, Sirius. Ni siquiera yo -le consoló Albus Dumbledore acuclillándose a la altura de Sirius mientras le acariciaba la cabeza como un padre cariñoso.
-¡DUMBLEDORE! ¡VEN PRONTO! -resonó el grito estruendoso de Rubeus Hagrid. Dumbledore se levantó y Sirius volvió el rostro.
-¿Qué sucede Hagrid? -respondió Dumbledore limpiándose los ojos que se le habían rasado
-Encontramos… encontramos a Harry -manifestó el guardabosques mostrando lo que parecía ser un bebé, del tamaño del antebrazo del hombretón. Sirius se levantó y secó las últimas lágrimas de sus facciones morenas.
-Tengo que arreglar unos asuntos Hagrid. Tú quédate con Sirius. -indicó Dumbledore partiendo hacia dónde Cornelius Fudge acababa de aparecerse.
-Sirius… -comenzó Hagrid cuando Dumbledore se hubo ido
-¿Puedo verlo, Hagrid? -preguntó Sirius con la voz quebrada y extendiendo los brazos.
-Claro, claro -y le tendió a Harry que estaba profundamente dormido.
-Es tan parecido a… a… -quiso decir pero la voz le volvió a temblar
-A James -completó Hagrid
-Excepto en los ojos -recordó Sirius de la vez que fue padrino de Harry y lo vió por primera vez
-Son como los de Lily -dijeron los dos al unísono
-¡Ay Sirius! -se derrumbó Hagrid- ¡Eran tan jóvenes! ¡Y el pobre Harry tendrá que vivir con sus tíos!
-Lo sé… -Sirius le palmeó la espalda y Harry abrió un poco los ojos.
-¡Sirius! -se alegró Harry al reconocer quién lo tenía en brazos
-Hola Harry -le sonrió el animago- ¿Por qué no duermes un poco más?
Sirius sabía que si Harry estaba despierto no sería capaz de marcharse, el pequeño (que parecía estar de verdad cansado) volvió a cerrar los ojos y se acurrucó en el pecho de su padrino.
-¡Y son muggles! ¡Ve tú a saber cómo lo tratarán! -volvió a sollozar Hagrid pero esta vez en una voz más baja.
-¿Por qué no… por qué no lo llevo conmigo y con Remus? -titubeó Sirius
-Lo siento… son órdenes de Dumbledore. Por mí, claro que dejaba que te lo llevaras pero… no, no se puede
-¿Lo llevarás tú con sus tíos? -se resignó Sirius, ya imaginaba la respuesta.
-S… si -trató de controlarse Hagrid y soltó un gran suspiro que le agitó el cabello color ébano a Sirius
Unos medimagos pasaron con la camilla que llevaba a Lily tapada con mantas. Sirius le devolvió a Harry a Hagrid, se dirigió a ellos y les hizo un gesto para que se detuvieran. Se inclinó sobre Lily y le susurró tomándole la mano.
-Evans, dondequiera que estés (donde seguro también estará James, ¡no se pasó seis años siguiéndote para perderte en cuanto murieran!), cuida mucho a mi amigo, porque cuando yo llegue quiero verlo en perfectas condiciones ¿Entendido? -y le dio un beso en la frente al tiempo que le acariciaba el cabello rojo. Luego se dirigió hacia James.
-Cornamenta…, espero que te halles feliz con Evans, disfrútala porque en cuanto me muera no me voy a separar de ti ¡mira lo que ha pasado por un ratito que te dejo sólo! -se despidió dándole una palmadita cariñosa en el pecho a su amigo. Hagrid y una sanadora rompieron a llorar.
-Hagrid -Sirius había vuelto al lado del hombretón que sollozaba sonándose con un gran pañuelo de lunares- creo que necesitarás transporte
Con un movimiento de la varita, el ojigris hizo aparecer su moto voladora.
-Yo no podría Sirius -sollozó Hagrid- es tu motocicleta
-¿Y? Ahora tu la ocupas más que yo. Llévatela o te echo un maleficio -amenazó Sirius al ver que Hagrid negaba con la cabeza
-Te la devolveré -le aseguró Hagrid subiendo un pie en la moto.
-No hará falta, sólo promete que cuidarás de Harry
-Sirius, no hagas alguna tontería como…
-¿Cómo tratar de matarme? -completó él- no, no haré eso
-Entonces te recomiendo que lo visites, es el número 4 de Privet Drive -indicó Hagrid
-Gracias, pero no sé si podré
-… ¿Qué harás?
-Sólo te diré que no me quedaré con los brazos cruzados ahora que Lily y James han muerto.
-Pero Sirius… -se asustó Hagrid
-Sólo cuida de Harry -se despidió Sirius desapareciendo con un ligero ¡crac!
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