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Historia 33074 — capítulo 1

Los pájaros sobrevolaban los techos, mientras yo los observaba. Estaban revoltosos desde hacía días y no podía comprender que les sucedía. Yo, por mi parte, no notaba ninguna amenaza cercana que pudiera ponerlos de aquella forma. Me estaría perdiendo de algo? Era tan extraño….

Las saetas de colores pasaban una y otra vez por delante de mi ventana mientras formaban un circuito alrededor de toda la torre. Yo simplemente los observaba, como si la respuesta estuviera en su extraño vuelo o en sus chillones colores.

Entretanto, el cielo iba poniéndose cada vez más oscuro, como si una horrible y tortuosa tormenta se avecinara. Y no era extraño que aquello sucediera al menos no en esta época del año, con este frío clima. Y es que allí, jamás cesaba el viento y las lluvias solían atacarnos varias veces en pocos meses.

Los pájaros continuaros volando de aquella extraña forma, hasta que de pronto desaparecieron.

Comencé a mirar alrededor pero parecían haberse esfumado en un segundo y su búsqueda solo me impulsó a mirar para abajo, al jardín. Todo estaba normal, salvo que una figura me miraba fijamente.

Había intentado escaparle a su mirada desde hacía días, y ahora era lo único que no estaba haciendo. Por qué tenía que ser tan condenadamente llamativo y a la vez odioso? Lo miré con todo el odio contenido que fui capaz de hacer salir a la luz y luego me volteé, respirando profundamentey cerrando mis ojos un momento.

No entendía que era lo que le sucedía, pero no tenía que dejar que aquello me afectara de alguna forma. A mi parecer, ya no valía la pena…no.

Abrí los ojos decidida y me dirigí al armario a ponerme ropa para poder salir, ya que dudaba poder salir en camisón. Mucho menos, en presencia de el. Así que me vestí con aquel vestido verde que a mi madre tanto le gustaba y estaba dispuesta a salir cuando me tope con mi espejo.

Pálida, de cabello color zanahoria y con ojos verdes, allí me encontraba yo, como todas las mañanas. N había nada particularmente extraño en mi en aquel momento, solo quizás alguna que otra peca que había aparecido en mi rostro, pero en cuanto a mi imagen general, seguía siendo yo.

Me sonreí a mi misma. Aquella era la imagen que el tanto detestaba, el verme tan inocente, el darse realmente cuenta de la edad que yo tenía y de que aún así podía hacerle frente en cualquier momento. Oh si, el odiaba aquello.

Me di un último vistazo y bajé rápidamente las escaleras, procurando llegar lo antes posible a la parte trasera de la casa y así mirarlo fijamente, *otra vez.*Y así como bajé, salí rápidamente al gran espacio verde, para observarlo como aún parecía mirar la ventana de mi alcoba. Me detuve un segundo y luego continué, hasta quedar a un metro de él. Aún no me miraba. Sin embargo, me vio.

-Elizabeth-"me vio. Condenado..."

-Adam- saludé.

-Veo que ya despertaste

-Eso parece- contesté irónica-¿Puedo preguntar que haces en mi casa a estas horas?

-Supongo.-sonrió y me miró. Oh, aquí vamos otra vez. Aquellos hermosos y…ponzoñosos ojos me habían hechizado de distintas maneras demasiadas veces. Es que eran tan…grises.- Bien, he venido a ver a tu padre. Ya sabes, negocios.

-Oh, ya veo.-suspiré. No podía mirarlo mas a los ojos o acabaría desmayada-Entonces…no vienes por la fiesta.

-Ciertamente que sí, pero además de eso tengo negocios con tu familia. Tu hermano no olvidó invitarme a su fiesta de boda, si es lo que estabas pensando

-Tenía la leve esperanza-suspiré de nuevo-Bien, me voy.-sonreí secamente-y trata de marcharte lo más rápido posible…-murmuré esperanzada.

-No tengo motivaciones para hacerlo. Es una fiesta. Qué diversión habría si me marcho antes?-rió-Además, vengo a ver a Roger. No vengo a acosarte, Elizabeth. A menos que sigas con aquel estúpido berrinche adolescente…

-Mejor guarda las palabras para alguien quien quiera oírlas-le dije, algo enojada pero en gran parte dolida-Y no me importa que pienses de mí o de lo que halla pasado. Y no creo que me quieras acosar, me atormentas simplemente con tu presencia. Ahora, si me disculpas, me iré. Tengo cosas mucho más importantes que verte a la cara.- Gracias a dios por ello.

Le di la espalda y comencé a caminar hacia el interior de mi casa nuevamente. Estaba totalmente desilusionada, dolida, despedazada, enojada… ¿Cómo podía ser capaz de decir aquellas hirientes e…injustas palabras? Berrinche adolescente? Ya quisiera él.

Entré a la cocina y vi toda la comida apoyada en las mesadas. Ciertamente que hoy era la gran celebración de la boda de mi hermano. Comenzábamos con un almuerzo en casa y luego, a las 7 pm era el casamiento oficial por iglesia. Luego habría una fiesta que sería hasta el amanecer y, gracias a los santos del cielo, luego de aquel momento no tendría por que volver a ver a Adam, ya que mi hermano no viviría más aquí. *Solo un mísero día, Lizzie. Nada más. Luego serás libre de aquel tormento y no tendrás que volverlo a ver. Y tus heridas finalmente sanarán.*Sí, conciencia, ojalá que fuera así.

El almuerzo comenzó alrededor de la una y transcurrió sin incidente alguno. Y lo más extraño es que me fue muy soportable, aún con la idea de que Adam se encontraba allí, sentado solo a algunas sillas de mí. Roger había insistido en sentarnos a sus seres mas allegados lo más cerca posible y eso implicaba estas cerca de él, pero pude soportarlo con grandes dosis de líquido y muchas reprendidas de mi conciencia, que me aseguraba que disfrutara del última día en que nos veríamos, porque luego saldría de mi vida para siempre. Oh, añoranza.

El evento duró al menos tres horas y luego todos se marcharon ya que debía comenzar a prepararse para la iglesia. Yo iba prepararme con Sam, mi futura cuñada, ya que me había hecho su dama de honor, gracias a que nos habíamos acercado mucho desde que estaba con mi hermano querido. Ella sabía todo acerca de "el Innombrable" como solía llamarlo, y podría jurar por su mirada que estaba esperando ansiosamente el poder quedarnos solas para hablar sobre su presencia en el almuerzo. Sí, con solo mirarla me podía dar cuenta de aquello. Ó era muy evidente, o yo estaba particularmente paranoica aquel día. Quizás ambas.

A eso de las 6, Sam y yo estábamos completamente vestidas y maquilladas. Las dos habíamos estado rodeadas de gente yendo y viniendo, poniendo y sacando, probando y volviendo a probar así que me quedaba algo menos de una hora para tranquilizar a la novia. Y claro, que mejor que calmarla (según ella, claro) que hablando de Adam. Yo suspiré y la miré

-No pasó nada, Sam. Solo hablamos unos segundos.

-Y es exactamente eso lo que me asusta, Li.

-Sé que debería estar llorando, pero estoy bien. No voy a darle el gusto de que se regorde en mi tristeza, claro que no.

-Oh vamos, estas absolutamente destrozada por dentro. Puedo verlo en tus ojos, en la manera que caminas, que hablas, que te mueves. Quizás no te hallas enterado pero te he conocido bastante en estos 6 años de relación con tu hermano y sé que algo anda mal en ti. Qué te dijo la basura?

-No dijo nada, Sam.- ella me miró, como acusándome- Sabes? A mi próxima cuñada, la mantendré a raya

-Fantástico, por ahora, solo tienes ésta. Habla- me dijo, mirándome mal. Parecía mi madre. La miré algo atemorizada y me sonrió.- Por favor.

-De acuerdo…simplemente me dijo…que no me estaba acosando, que si se encontraba allí era por Roger, no por mí. Y que…-tragué saliva-ojalá no continuará con aquel "estúpido berrinche adolescente"

-…-oh oh, el volcán Samantha iba a explotar

-Sam, ya no importa. Él es egoísta, cínico, se cree el centro del planeta y cree que solo me encapriche con él porque era pequeña y no tenía rumbo. Que piense lo que desee, ya no importa.- intenté tranquilizarla- Además, claramente lo nuestro ya pasó a mejor vida. Es más, no se si hubo un "nuestro". Solo fue algo.

-Algo que te dejo llorando más de tres meses en mis brazos cada noche, Lizzie! Sin contar los otros 5 que lloraste enteramente sola hasta que te descubrí.

-Y los que continué llorando cuando te fuiste de vacaciones con Roger-sonreí.

-Encima!-suspiró-Li, te quiero de verdad. Eres como una hermana a estas alturas para mí, mas allá de lo que los papeles digan. Quiero que sepas que…Adam no es malo pero necesita una regulada, urgente. Cree poder gobernar y…no sabe ni como hablar. Creo, deberías despedirte de él hoy, para siempre. Y enterrar este tortuoso dolor. No por mí, yo lo seguiré viendo, sino por ti. Lo harás?- dijo mirándome suplicante

-No puedo prometerte algo que no he podido prometerme a mi misma, Samy.- dije mirando mis zapatos color lila y suspirando apesumbradamente-Por más que realmente no halla pasado nada entre nosotros…yo…lo tengo aún aquí-dije agarrando mi vestido donde tenía mi corazón-o donde sea. Y él, lo sabe.

Ambas nos quedamos calladas y al rato, dos grandes hombres con esmoquin nos fueron a buscar para llevar a Sam a sacarse algunas fotos con su hermoso y resplandeciente vestido. Estaba realmente hermosa. Llevaba un vestido entero, muy simple, y la tela ya de por sí brillaba. Además tenía unos bordados con canutillos blancos por la falda y en su cabello había un delicado y corto velo. De ramo llevaba Liriums, sus favoritos.

Yo, en cambio, llevaba un simple vestido color lila, con un solo hombro y con algunos apliques en la falda, al igual que las otras dos damas de honor, Karen, amiga de Sam de la primaria, y Stella, su hermana. Las tres nos veíamos bien en los vestidos, así que la elección no era tan monstruosa, aún así, aquel día no encontraba nada que pudiera subir mi nivel de humor. Y era por ello que lo odiaba tanto! Cómo arruinaba hasta las cosas en donde no les puede encontrar tristeza…tenía un don particularmente especial para hacerme sentir mal. Bueno, un don algo espeluznante para hacerme sentir mal…

La boda finalmente llegó, y antes de que quisiera darme cuenta de algo, ya me encontraba entrando a la iglesia junto con Karen y Stella. Yo particularmente me encontraba nerviosa, por un lado porque era el casamiento de mi hermano mas amado, el único que tenía y sabía que si él había llegado hasta aquella instancia, realmente amaba a Sam, y por otra parte, porque Adam estaría allí, y como padrino de boda. Probablemente era el día en que más sentimientos y emociones experimentaría, y gracias al cielo por ello. Sonreí ante mis pensamientos y miré al frente, vislumbrando a mi hermano, quien me sonreía de una manera algo "fraternal" y a Adam, que miraba las grandes figuras que había en la estancia. Me acerqué a ambos y besé a mi hermano sonoramente, llamando la atención del "innombrable".

-Nervioso?- le dije sonriendo como tonta

-No te imaginas cuanto.-con apenas sonreír demostró todo su nerviosismo-Sam…ella…?

-Tiembla jaja. El fotógrafo tuvo que pedirnos que la tranquilizáramos porque las fotos salían movidas jajaja. Y antes que preguntes, se encuentra hermosa.

-No era necesario preguntar eso. Sam es hermosa de todas las formas en que uno la encuentre y con cualquier harapo sobre ella.

-Ya, vas a derretirte- rió Adam.

-Jajaj, te aseguro que ya me derretí. Pero ya te va a suceder lo mismo, Michels, y aquel día voy a reír doble. Una por tu felicidad y otra por tus palabras.- ahí va, Roger y sus tiernas y diplomáticas palabras. Toqué su mejilla con el dorso de mi mano y él me miró- En cambio, en tu boda voy a llorar…

-Vas a hacer un grupo con mamá y papá, entonces.-me burlé- Además, por qué? Te adelantas a algo que no sabes cuando pasará.

-Tan pocas expectativas te tienes, Elizabeth?- preguntó Adam, sonriendo irónicamente.

-No, solo que no establezco un límite de tiempo. Para casarme, el hombre tiene que ser realmente especial, y al no conocerlo todavía, no puedo poner una fecha.- le dije fríamente.

-Y qué tal si ya lo hubieras conocido?- dijo mi hermano- Quizás saliste alguna vez con él o solo lo saludaste y no lo has percibido.- Roger no tenía idea de lo que estaba diciendo.

-Creo, hermano, que los nervios te han cegado y hacen que digas necedades- le sonreí- Estaré a la izquierda de Sam-dije tomando su corbata y arreglándola un poco, ya que era algo más que un nudo con extraña forma- así que si sientes desesperación, solo mírame. Esta bien?

-Si, mamá- bromeó.- Vas a servirme la merienda luego? Porque tengo hambre y no alcanzo la alacena…

-Va a dejarte un ojo morado…-canturreó Adam

Ja! Adam sabe de eso más que nadie, a que sí?- No. Hoy no. Solo porque no quiero que Sam me persiga en plena ceremonia. Bien, me voy con las damas. Tranquilo- puse ambas manos en sus mejillas- se aman, están preciosos y ambos explotan de los nervios. Qué más compatibles pueden ser?- ambos reímos. Besé a Roger y me di la vuelta pero antes de marcharme, mire a Adam de reojo, y grande fue mi sorpresa al ver que el simulaba mirar hacia arriba, cuando en realidad me miraba de reojo también. Malditos e hipnóticos ojos! Me di la vuelta y me marché.

La ceremonia fue hermosa, Sam entró prácticamente helada por los nervios mientras su padre parecía no querer caminar para prolongar sus últimos momentos con su única hija soltera. Todos sonreímos ante el acto, ya que el señor Delauer era muy celoso con sus hijas, especialmente con Sam, la menor y más mimada y sabíamos cuanto le costaba entregarla a Roger, aunque conocía a mi hermano plenamente y sabía que la amaba a más no poder. De otra forma, como el padre de Sam solía decir "no hubiera aceptado jamás siquiera su noviazgo". Suspiré. Padres…

Luego de que los declararan formalmente una pareja casada, ambos saludaron y comenzaron a caminar por el pasillo. Siguiéndolos, estaban Stella y Jimmy, uno de mis primos, que era como un hermano para Roger; Karen y Dylan, mi otro primo y gemelo de Jimmy, al que mi hermano también adoraba y, para no perder la costumbre, Adam y yo quedamos últimos. Yo lo miré un segundo y avancé a su lado, sin pensarlo dos veces. Realmente no es que aquello no me gustaba, el roce con su traje, estar tan cerca de él y sentir su cuerpo junto al mío, pero todo el mundo se quedaba mirándonos como si estuviéramos en una vitrina de un museo muy visitado y siempre había algún comentario algo desubicado como "que bonita pareja" o "¿Lizzie tiene novio?" que me hacía clavar miles de dolorosas estacas en mi corazón. Hice una mueca, tratando de que pasara desapercibida, pero al parecer, no lo fue.

-Ya, Elizabeth. No los escuches- murmuró Adam, fríamente. Lo miré.

-Debe ser muy fácil siendo el ser más frío conocido hasta la actualidad-repliqué dolida.

-Te equivocas-dio rápidamente-Pero aprendí a ignorarlos. Es solo…actitud.

-Y un alma a prueba de balas-susurré.

-Quizás eso también te ayude-dijo sonriendo casi imperceptiblemente-Pero, por ahora, piensa en algo más e ignóralos.

-Por qué me ayudas?-pregunté, aún mirándolo solamente a él. El camino ya se había esfumado de mi mente.-Casi no me diriges la palabra…

-Con un simple "gracias" estaría más satisfecho, pero sigues siendo igual de cabeza dura.-dijo, altanero.

Seguí mirándolo unos segundo más, mientras él continuaba mirando hacia delante y luego hice lo mismo. El pasillo casi había acabado y ahora lo único que quedaba eran algunas fotos con nosotros y luego debíamos ir a la fiesta, mientras los novios continuaban con la ardua sesión en diferentes jardines.

La entrada a la fiesta implicó solo una cosa para las tres damas de honor: FIESTA!. Las tres celebramos el que la feliz pareja halla finalmente formalizado y luego la fiesta se transformó en un "busca una pareja para Lizzie", en la que participaban algunas amigas y mis abuelas ¬¬. Fue algo bochornoso, sobretodo cuando fue a Adam a quien eligieron muchas, ya que era el más "buen mozo". Él me miro, con esa mirada gélida tan conocida y yo solo pude sonreírle inocentemente, murmurando "no es mi culpa", articulando bien las palabras para que leyera mis labios, a lo que él asintió. Luego me retiré a hablar con los recién llegados novios, que reían ante mi situación.

Todo transcurrió con tranquilidad y la fiesta finalmente terminó. Roger y Sam se marcharon a su nueva casa, ya que a la noche del día siguiente se irán de luna de miel. Mis padres se habían ido hacia rato ya que los pies de mi padre ya no podían aguantar los bailes y mamá se encontraba muy cansada, a lo que yo, quedaba abandonada en el camino. Cuando todos quedamos en la puerta del salón, yo me di la vuelta y empecé a caminar ya que a unas cuadras había una remisería pero antes de que pudiera dar más pasos, una mano tomó la mía y me volteó. Adam me miraba fijamente cuando quedé frente a él.

-Estas loca si piensas caminar hasta encontrar auto.

-Y yo que pensé que no me conocías-sonreí, nerviosa ante la cercanía.

-Eres la hermana de Roger, no dejaré que te arriesgues a algo tan tonto.-

-La hermana de Roger-susurré ante su comentario. Él no me escuchó.

-Vamos. Tengo al auto a la vuelta-dijo soltando mi mano y empezando a caminar en dirección contraria a la que yo iba. Yo me quede parada unos segundos y lo seguí, a paso lento. La hermana de Roger…

Nos subimos al auto y empezamos a andar. El viaje mi casa llevaba sus minutos y obligaba a Adam a desviarse un poco de su camino a casa, pero aún así me llevó.

Al principio ambos estábamos callados, yo miraba la ventana sumida en mis propios pensamientos, hasta que él me sacó del ensimismamiento.

-Maldita niebla-murmuró. Yo sonreí ante el comentario, aún mirando por la ventana-Tienes frío?-lo miré.

-No, estoy bien.-él me miró-Gracias.

-Realmente te encuentras bien?

-Supongo. He estado peor y mejor. Creo encontrarme en el medio esta vez. Qué tal el galán de las invitadas de hoy?-bromeé sin mucha emoción en la voz.

-Extraño. Me siento…confundido. Ver como tus amigos de tu edad empiezan a formalizar es raro.

-No es que sean tan viejos, tampoco. Roger desplazó el casamiento por los estudios y solo tiene 25. No estas tan perdido.

-Supongo, pero no es el único que ya formalizó y hay otros en vías de.

-Adam, no te será difícil encontrar a alguien con quien casarte.-dije, lo más inexpresiva que pude-Solo…esperala.-el auto paró y eso significaba que estábamos en mi casa.

-Crees realmente eso?-preguntó animado, mirándome.

-Todos tienen a ese alguien. Creo en eso.

-Y el tuyo?

-Está de vacaciones en Alaska.

-Y cuándo volverá?-dijo sonriendo

-Cuando se de cuenta de que existo-lo miré. Sus ojos eran dos pozos contaminados con alguna sustancia tóxica realmente peligrosa para mí.-Hasta entonces…seguiré aquí. Bien, gracias por traerme, Adam. No hacía falta.

-De nada, Elizabeth.

-Podrías no llamarme por mi nombre completo? Es…molesto.-es la última vez que nos veremos…no quiero este recuerdo.

-De acuerdo, Liz. No fue nada.-dijo algo riendo, algo taciturno.

Me acomodé el vestido y suspiré. Por ser la última vez que lo vería hasta dentro de mucho, era realmente una triste despedida. Él lo había dicho todo…"la hermana de Roger". Eso era. No Liz, ni Lizzie o Elizabeth siquiera. Era la hermana de su amigo. Como siempre.

-Bien, creo…debes seguir camino.-abrí la puerta del auto y fue como entrar a un frizer. Estaba nevando.- Con razón los pájaros estaban tan inquietos…

-Los de tu techo? Volaban realmente raro.

-Si, eso mismo pensé yo. Ahora los entiendo.-puse un pie fuera y luego el otro y salí lo mas elegante que pude. Él rió bajo.- Tengo vestido, Adam.

-Quién te va a mirar a las 7 am., Elizabeth?

-No es por eso. Hace frío.- él asintió, entendiendo.- Bien, gracias de nuevo. Adiós- cerré la puerta del auto, ya casi desesperanzada del todo. Caminé lentamente la puerta. Saqué la llave de mi pequeño bolso y empecé a abrir. Tenía las manos congeladas por lo que me costaba maniobrar, y eso le pareció gracioso.

-Un minuto más que me hagas esperar y tendré que quedarme a dormir.- dijo Adam desde el auto. Finalmente abrí la gloriosa puerta

-No va a ser necesario, creo-le respondí.

-Te das cuenta de que en mucho tiempo no nos volveremos a ver, Lizzie?-yo me volteé, atónita.

-Vengo dándome cuenta de eso, Adam, desde hace meses.

-Ya lo habías pensado?-dijo saliendo del auto y acercándose.

-Algo-murmuré.-Por qué bajaste? Te vas a congelar

-Ya me ganaste en eso-rió.- Así que lo habías pensado? Y…no temías como iba a ser?

-Creo que el que te halla evitado o halla intentado hacerlo es prueba suficiente de que sí lo reflexione e imaginé como sería. Sobretodo luego de nuestra charla de la mañana.- solté. El sonrió, como pocas veces hacía.

-Estuve algo duro, verdad?-yo lo miré, queriéndole dar a entender todo con mi intento de gélida mirada-Lo siento, Elizabeth. No puedo negar lo que eres…

-Lo que soy?-pregunté, atónita- Y qué soy exactamente?

-La hermana del mejor amigo que he podido encontrar jamás!-yo miré al suelo y retrocedí dos pasos-Eres…

-La hermana de Roger, Adam. Entendí tu mensaje. Siempre voy a ser la hermana de tu mejor amigo.

-Cuando pasó aquello, prometimos que no volvería a aflorar.

-Lo dices como si hubieras cometido un pecado, maldición-ya me estaba exasperando-Entiendo todas las analogías de hombres, Adam, pero también entiendo algo crucial y es que jamás te importé mas allá de ser la hermana de Roger.-Él me miró…dolido.-Ya…debes irte…No…no lo hagas más difícil de lo que ya es, si? Aunque sea, solo eso te pido como favor personal a Elizabeth Dazling.-Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla, como señal de retirada del frente y me dirigí a la puerta, volteando para mirarlo, mientras él continuaba parado en el mismo lugar, mirándome de la misma y dolorosa forma de antes.

Por qué seguía allí?

Él solo se acercó y besó mi mejilla suavemente, dejando la tibia marca de sus labios en mi mejilla, susurrándome luego al oído.

-Aún…sigo pensando que eres la mujer mas hermosa que he visto nunca-me estremecí al simple contacto entre su aliento y mi piel-y no tengo pensado cambiar eso.

Luego de aquello, mi cuerpo pareció igual de estático que aquellas viejas estatuas de museo y, aún así, tuve la fuerza suficiente de estirar mis brazos y pasarlos por su cuello, abrazándolo, sintiéndolo cerca, una vez más. Adam correspondió mi abrazó y me estrechó fuerte contra su cuerpo. Y luego fue soltándome lentamente, dejándome apoyada en la cerámica que estaba a mis pies y se marchó. Vi como subía a su auto y arrancaba, para dejarme atrás, como ya lo había hecho una vez.

Entré a casa y subí a mi alcoba de memoria, ya que mi cabeza estaba vagando demasiado lejos de allí como para concentrarse en la dirección de mis manos y pies. Al llegar solo me tiré en mi cama, boca abajo, y miré al reflejo de la luz nocturna por mi ventana. No pude evitar que unas tontas lágrimas escaparan de mis ojos, ya algo cansados de la misma situación.

Finalmente me dormí, sin dar más rienda suelta al corazón. Adam volverá cuando tenga que volver y hasta aquel entonces, ya no tengo más nada que perder.


Espero les guste...dejen reviews =)

Besoote